Cinco poemarios para contrarrestar el dolor y elogiar la vida

Los Huéspedes de la Biblioteca WMagazín son esta semana los versos de Sarajlic, Lostalé, Seoane, Komunyakaa y 85 autores que homenajean a Antonio Machado en el número mil de la colección Visor Poesía

En medio del desencanto, la duda y la incertidumbre la poesía siempre es clarificadora y celebratoria de la vida. Hoy proponemos cuatro poetas y un volumen que recopila poemas de 85 escritores que rinden homenaje a Antonio Machado a partir de los versos encontrados en su gabán el día de su muerte.

Estos días azules y este sol de la infancia. Poemas para Antonio Machado

Varios autores (Visor Poesía)

Ochenta y cinco poetas celebran con sendos poemas, que parten del verso de Antonio Machado “Estos días azules y este sol de la infancia”, el número mil de la colección Visor de Poesía, creada por Jesús García Sánchez. Colección y editorial esenciales para la poesía, sostenida tanto por clásicos como por espaldarazos o apuestas, el sello se inauguró hace casi medio siglo con Una temporada en el infierno, de Arthur Rimbaud, en la traducción de Gabriel Celaya.

“La Editorial Visor considera que este libro es un homenaje a la memoria de uno de los más significativos escritores de la lengua. Pero también supone el reconocimiento a una persona que nunca abandonó la dignidad. Como poeta, asumió con orgullo ser portador y representante de la autenticidad y de una filantropía sin dobleces. Un ejemplo permanente”, escribe García Sánchez en el prólogo del volumen.

Participan en este homenaje autores como Claribel Alegría, Gioconda Belli, Felipe Benítez Reyes, José Manuel Caballero Bonald, Antonio Colinas, Vicente Gallego, Luis García Montero, Oscar Hahn, Antonio Lucas, Joan Margarit, Ángeles Mora, Yolanda Pantin, Cristina Peri Rosi, Francisco Rico, Manuel Rivas, Juan Manuel Roca, Javier Rodríguez Marcos, Víctor Rodríguez Núñez, Ada Salas, Joan Manuel Serrat, Jaime Siles, Jenaro Talens, Luis Antonio de Villena, Ida Vitale, Raúl Zurita… Ahora uno de esos homenajes:

Plazos, de Ida Vitale

Ha pocas horas que pasaron
los minutos -inútiles- de paz.

Hace una vida que empecé
a ser, por puro azar, un río
que abrazó con sus aguas
otro entretejido cauce.

Siempre fue poco el tiempo que duró
aquel gentil rebatir tiempos.

Hace ya más de un año infinito
que empezó la insondable
soledad con cenizas.

Ahora, pasa “estos días azules
y este sol de la infancia”,
la muerte sembró sombras
donde para aparezca.

 

Después de mil balas

Izet Sarajlić (Seix Barral).

“Un poeta paga sus versos con la vida que lleva. De un escritor en prosa me trae al fresco si es un canalla o un santo. De un poeta, en cambio, no pueden salir buenas líneas si su existencia no se ha visto cepillada en el río por una almohaza de hierro. Por eso el siglo XX ha sido el siglo de los poetas. Por eso Izet Sarajlic tenía que ser maestro de lealtad civil quedándose en Sarajevo hasta el último día de la mala hora. Con sus versos habían alimentado su voz los enamorados de dos generaciones. Quien ha sido responsable de la felicidad, lo es también  de la infelicidad. Por ello permaneció en fila india, pegado a los muros, delante de un horno que había recibido harina, delante de una fuente que volvía a manar. ¿Cuál es el cometido de un intelectual, de alguien que tiene un pequeño derecho de audiencia pública? Quedarse, compartir la avería que le sobreviene a su pueblo. Su presencia en la ciudad era el mejor consuelo para sus conciudadanos”. Estas palabras de Erri de Luca sobre el poeta bosnio Izet Sarajlic, quien es considerado uno de los poetas eslavos más importantes del siglo XX, dan cuenta del compromiso literario y personal de quien estuvo en la Sarajevo asediada de los años noventa. El siguiente es un poema de la antología Después de mil balas:

Otra vez una noche

Otra vez una noche en la que te pierdo
como los batallones perdieron Rostov, Berlín, Róterdam,
como los soldados bajo las banderas perdieron a sus
amadas.
Retumba el tren, escucha, en algún lugar retumba el tren,
el tren que podría habernos separado.
En algún lugar se reduce cruelmente la distancia
entre el canto y el grito.
Tenemos un poco más de tiempo porque los recuerdos
no son el tiempo.
El tiempo es cuando sientes miedo por mí, cuando
esperas y cuando te espero.
El tiempo es cuando te hablo y cuando me hablas de
permanencia.
Poco, un poco más de tiempo para nuestros labios
enamorados, mi amada.
Retumba el tren, escucha, en algún lugar retumba el tren,
el tren que podría habernos separado.
En alguna estación alguien baja perdido,
no somos, por casualidad, ni tú ni yo.
Otra vez una noche en la que te pierdo.
Otra vez una noche.
Otra vez
una noche.
* Después de mil balas. Izet Sarajlic. Traducción de Fernando Valverde y Branislava Vinaver. (Editorial Seix Barral).

El emperador de los relojes de agua

Yusef Komunyakaa

Marcado por su origen negro, la vida sureña de Estados Unidos y su participación en la guerra de Vietnam, Yusef Komunyakaa (Bogalusa, Louisiana, 1941) es dueño de una poesía cuyas palabras parecen suspendidas en el aire. Su primer libro es de 1973 y en 1994 obtuvo el Pulitzer por Neon Vernacular. El siguiente poema es de su libro El emperador de los relojes de agua:

Arrúllame, piedad

Las piedras del río escuchan
porque tenemos algo que decir.
Hoy los árboles se inclinan.
Se ha callado el canto
en los bosques eléctricos. Parece
que va a llover porque hace
demasiado calor para que nieve.
Ángeles guardianes, donde sea que se escondan,
sabemos que no pueden estar en todas partes
a la vez. ¿Ya metieron en el corral
a todos los lindos caballos cimarrones?
La memoria de las hormigas duerme
en lilas, rosas, acebo & consuelda.
Las urracas nos observan, todavía
esperando. Las piedras del río escuchan.
Pero todo lo que ahora podemos decir es,
Piedad, por favor, arrúllame.

Cielo

Javier Lostalé (Fundación José Manuel Lara)

Lo que tuvimos y ya no tenemos, lo que soñamos y nunca pudimos tener. El pulso entre amor y desamor en un lenguaje desnudo donde Javier Lostalé echa la vista atrás que es mirar al espejo. Cielo, su nuevo poemario, más que un ajuste de cuentas con su propia vida es una reconciliación con ella y consigo mismo. Pérdidas, engaños, inocencia, incredulidad, soledad, ilusión, esperanza… Tiempo, tiempo hecho de palabras en un viaje al interior para disfrutar más del exterior, como se aprecia en el siguiente poema:

Cuerpo

Tu imaginación
oye tu cuerpo,
lo prolonga
sin que haya destino,
solo lo suficiente para detener el tiempo
y reconocerte en el fracaso
de levantar tu existencia
en quien se fuga
tan ardientemente quieto
dentro de ti.

Tu imaginación
se desvela
en la apnea
de poseer su cuerpo,
que se entrega ahora
ahogado en tu propio deseo,
nublada su biografía
en un único latido animal.

No hay nadie
detrás de quien así
tu ser entero ocupa.
Un momento ríndete a su beso
y bórrate antes de que empieces
a tener memoria.

  • Cielo. Javier Lostalé. Epílogo de Diego Doncel. (Fundación José Manuel Lara)

Elogio de vivir

Xavier Seoane (Linteo Poesía)

Hace casi medio siglo Xavier Seoane publicó su primer poemario y pronto se convirtió en uno de los poetas gallegos contemporáneos de referencia. La naturaleza, el paisaje y el amor, en suma, la fuerza de la sensibilidad más honda del ser humano para contemplar y asumir pasado, presente y sueño, recorren sus versos. Una poética oscilante de memoria, melancolía y deseo presentes en esta antología cuyo título es su mejor definición y declaración: Elogio de vivir. El volumen recoge setenta poemas en edición bilingüe, traducidos del gallego al español por el propio Seoane. El siguiente es un poema perteneciente a su libro Dársenas del ocaso:

De la belleza que pasa

Qué hermosas, y lentas, esas tardes…

La luz traspasando la niebla
con su oro lento y frágil,
la albura de la nube, cegadora y salvaje,
o el incienso del azul ardiendo
más allá de horizontes y de cabos…

Qué hermosas, y lentas, esas tardes…

Allende la mirada,
que haya mundos sumidos
en la belleza del espacio, ¿qué supone
para tu desventura y tu fracaso?

Ni el eco del canto de los cisnes destrozados
o las brasas del sol pervivirán
cuando la noche se adentre en tus ojos
y una lluvia de estrellas acribille el espacio.

 

2 comentarios

    1. Hola Concha. Nos alegra de que te guse esta selección de poemarios. Y gracias por seguir WMagazin.com y ayudarnos a difundirlo por redes. Un saludo!

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