FIL Buenos Aires, 8: De la corrupción latinoamericana a la poética del fútbol

FOTOBITÁCORA Juan Villoro y Eduardo Sacheri abrieron el Diálogo de escritores latinoamericanos, Jorge Volpi, María Dueñas y Reynaldo Sietecase presentaron sus libros en el segundo fin de semana de la concurrida feria bonaerense

“Educación, mejor con libros”, dicen las cajas que cargan los bibliotecarios argentinos que desfilan por la 44ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires (FILBA, del 26 de abril al 14 de mayo). El segundo fin de semana de la cita literaria ha convocado a miles de lectores que encuentran diversidad de oferta cultural.

En cada estand, sea de editoriales, regiones u organizaciones gubernamentales o no gubernamentales, los escritores firman libros, dan entrevistas, los artistas hacen performances o cantan. Por las salas de conferencias hablan autores iberoamericanos como Jorge Volpi (México), María Dueñas (España) o Reynaldo Sietecase (Argentina). El Diálogo de Escritores Latinoamericanos inició con conversaciones sobre fútbol y literatura con Juan Villoro (México) y Eduardo Sacheri (Argentina).

Nuevas voces literarias de Paraguay

La música, los viajes, el barrio Las Mercedes de Asunción, los símbolos de Paraguay desmitificados. Todos estos elementos se mezclan en la literatura de cuatro escritores paraguayos que hablaron sobre la narrativa contemporánea de su país. Mónica  Bustos (Chico bizarro y las moscas); Juan Ramírez Biedermann (Plegaria de penumbras); Javier Riveros (Fantasmario) y José Pérez Reyes (Clonsonante) presentaron sus obras y destacaron el auge de nuevas generaciones de autores.

“Es muy importante estar acá, representamos a una generación entre treinta y cinco y cuarenta y cinco años pero hay otra de los veinte influenciada por los likes y los cuentos. Paraguay es un país dinámico aunque con problemas sociales y económicos que juegan a favor con la producción artística”, expresó Juan Ramírez Biedermann. “Gracias a las redes e internet nuestros referentes son diferentes, nunca un escritor tuvo tantas herramientas para crear su obra, para leer otros autores y van saliendo voces nuevas para dar vitalidad a la literatura”, dijo Javier Viveros.

México en una guerra civil no reconocida

8 de diciembre 2005. Un montaje judicial en vivo a través de un noticiero mexicano sobre una supuesta banda de secuestradores liderada por  el mexicano Israel Vallarta y la francesa Florence Cassez, a su vez pareja sentimental. Jorge Volpi (México) presenta su último libro Una novela criminal, obra ganadora del Premio Alfaguara de novela 2018, en la sala Carlos Gorostiza del pabellón Amarillo. Volpi es entrevistado por el escritor y periodista argentino Reynaldo Sietecase.

“Yo era un novelista de ficción normal pero esta fue una falsa noticia llevada a su extremo. La única manera de contarlo era desde lo real, a partir del expediente, de los testimonios de los enjuiciados. La ficción no la pongo yo sino los policías, ellos son los novelistas”, dijo Volpi.

El escritor mexicano hace una exhaustiva labor de investigación para reconstruir aquellos hechos y tratar de esclarecer la verdad. Ese es el tema de la novela: “la búsqueda de la verdad”, afirma Volpi. En el camino una radiografía sobre la corrupción policial, de la justicia y estatal de su país, de lo peor de algunos medios de comunicación, aunque gracias a aquellos que hacen las cosas bien se ayudó a destapar esta obra de teatro.

“Este caso es el preludio de lo que vendría de la guerra del gobierno contra los narcos”, asegura el escritor. Volpi lamenta que su país esté a la cabeza de homicidios relacionados con la violencia: “200.000 al año. Una cifra que es la de una guerra civil no reconocida”.

Tras su inmersión en ese caso real, Volpi recuerda y advierte que “lo único que protege al ciudadano es la justicia, pero en México tenemos un sistema de justicia mal diseñado. La corrupción alcanza todos los niveles, la tortura oficial es una práctica habitual”. Al final de la entrevista, el escritor dijo que ha terminado por reconocer que “México es un estado fallido y no ofrece las mínimas garantías de justicia”.

El resultado de la obra, enfatiza, Reynaldo Sietecase, es muy bueno no solo por la investigación sino por el mecanismo de construcción de la misma donde poco a poco van encajando las piezas.

Desarraigo, una balsa triste

¡Qué simpática, eh!- le dice un hombre a otro en la sala. Están escuchando a la escritora española María Dueñas en la entrevista por su último libro Las hijas del capitán (Planeta). Ella hace comentarios que generan risas en el público mientras habla sobre personajes de su novela como Gardel o el Conde de Covadonga, de la valentía de las hermanas Arena- protagonistas de la novela-, de la migración.

“Las hermanas Arena comparten el desarraigo, el sentimiento de saberse lejos, la incertidumbre de si van a volver, el añorar cosas comunes. Esa es la patria común de los migrantes, viven en una zona intermedia, flotando, no acaban de adaptarse al nuevo mundo ni terminan de dejar el propio, andan en una balsa triste”.

Los militares suicidas

¿Por qué se matan los que mataron? fue la pregunta que guió el camino de escritura de la novela No pidas nada (Alfaguara) del argentino Reynaldo Sietecase, acerca de los suicidios de militares que realizaban torturas durante la dictadura de este país entre los años setenta y ochenta. “El principal problema en la Argentina es la justicia. La novela judicial me permite hablar de todo y ese telón de fondo tiene que funcionar para que ayude al verosímil. El lado oscuro de la justicia es siniestro y esa sombra se esparce en todos lados”, le dijo a la también argentina y escritora Claudia Piñeiro en su conversación frente a casi 250 personas.

“La literatura ilumina con mayor potencia la realidad que el periodismo. Hago literatura y periodismo con el mismo entusiasmo y rigor pero son dos mundos bien diferentes. En la novela vale todo, hago uso y abuso de esa libertad”, agregó.

El fútbol y su poética abren el Diálogo de escritores latinoamericanos

¿Qué les enseñó a ustedes el fútbol? Con esa pregunta fueron recibidos el argentino Eduardo Sacheri, que jugaba de local, y  el mexicano Juan Villoro que lo hacía de visitante en ll sala Victoria Ocampo ante unas 200 personas. Los dos escritores, apasionados del fútbol y conocedores de su galaxia, contaron las historias conmovedoras que los llevaron al encuentro de este deporte cuando eran niños. En el caso de Villoro fue porque su padre, que se acaba de separar, empezó a llevarlo a los estadios para poder estar más tiempo con él y pensando que al chico le gustaba; y en el caso de Sacheri como un refugio o tabla de salvación ante problemas en su casa y al ser muy tímido quiso empatizar con los chicos de su calle.

El fútbol es la alianza entre personas desconocidas que se reconocen en esa pasión, coinciden los dos autores. “Las relaciones humanas cristalizan en los estadios. El fútbol me llevó a una forma de ver el mundo”, contó Sacheri. Con el fútbol, confesó el autor de novelas como La pregunta de sus ojos (llevada con gran éxito al cine como El secreto de sus ojos), aprendió a “cómo encontrar a tener un lugar, a perder y que con él nuestra felicidad o destino no depende de nosotros sino de otros”.

Juan Villoro, que además como periodista cubrió el Mundial de Fútbol de 1990, en Italia, lamenta que el deporte haya banalizado su propio origen debido a la publicidad y al mercadeo de los jugadores. “Se puede cambiar de todo en la vida”, dijo, “pero no de equipo de fútbol, porque cambiar de equipo de fútbol es como querer cambiar de infancia, es un lugar de pertenencia”.

En cuanto al próximo Mundial de Fútbol en Rusia, a Sacheri confesó: “Si hay un motivo por el que quiero que Argentina gane el Mundial es por Messi, para que alcance el triunfo que merece” y los argentinos y él se sientan reconciliados. La diferencia con Maradona en el imaginario de la gente, agregó Sacheri, es que el primero con el Mundial del 86 ayudó a cicatrizar heridas importantes como la Guerra de las Malvinas, el fin de la cruenta dictadura militar e impulso el optimismo hacia la nueva democracia argentina, “en cambio Messi no tiene que cauterizar nada, como sí lo tuvo que hacer Maradona en los mundiales del 86 y 90”.

A la pregunta de cuál de los dos es más literario, Eduardo Sacheri cree que el carácter de Maradona dentro y fuera del campo lo hace muy literario, en cambio, añadió, “Messi se volverá literario si se retira sin haber ganado un mundial”.

La charla amena, divertida y llena de información y recuerdos muy personales y épicos del fútbol terminó con una improvisada narración radial de Villoro sobre un hipotético partido de fútbol que se cerró con un aplauso de todos los hinchas de estos autores.

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