Hay Cartagena, Fotobitácora, día 4: Coetzee y Rushdie protagonizan la jornada más esperada

Junto a los dos grandes escritores el tercer día del festival acogió al filósofo español Javier Gomá y las diferentes charlas de los autores de Bogotá 39. El Hay se traslada este lunes 29 a la capital colombiana

Fue el gran día esperado por los asistentes al Hay Festival de Cartagena de Indias 2018. El día de J. M. Coetzee y Salman Rushdie en el Centro de Convenciones de la ciudad colombiana. A las dos de la tarde, el Nobel surafricano leyó uno de sus últimos cuentos y contestó algunas preguntas a su editora argentina Soledad Costantini y, a las siete y media de la noche, el autor de origen indio, con antigua nacionalidad británica y ahora estadounidense, conversó con el escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez.

Pero antes, durante y después de estos conversatorios magistrales los diferentes espacios del Hay recibieron la visita de filósofos como el español Javier Gomá Lanzón y de los escritores de Bogotá 39 repartidos en diferentes grupos con ciclos como sus autores favoritos o las escritoras que más les gustan.

Javier Gomá: “La cultura contemporánea quiere que seamos inteligentes pero tristes”

Javier Gomá Lanzón, centro, con dos lectores, tras su charla en el Hay de Cartagena. /Fotografía de WMagazín

El sábado empezó a las diez y media de la mañana en la sede de Cooperación Española hablando de filosofía. La sala repleta para escuchar al pensador y escritor español Javier Gomá Lanzón entrevistado por Winston Manrique Sabogal, director-fundador de WMagazín. Bajo el título de Para qué sirve la filosofía, Gomá disertó sobre la manera en que esta disciplina dejó de ser una ciencia, y defendió que la filosofía es literatura. Recordó la idea clásica de que “todos somos filósofos”. Gomá habló de algunos de los conceptos que vertebran su pensamiento y que están reflejados en sus libros como la dignidad, la individualidad, la felicidad o la importancia de la belleza y lo sublime. Estas son algunas de sus ideas más aplaudidas:

“Los filósofos debemos mejorar la interpretación el mundo”.

“El sentido de la vida es un concepto moderno”.

“La cultura contemporánea quiere que seamos inteligentes pero tristes”.

“La filosofía no es un estado, es una tendencia”.

“Humanidad es no tener deudas con la vida”.

“La vida debe ser vivida con tal dignidad que la muerte parezca injusta”.

“La belleza es un aliado infinito de la filosofía”.

“La mortalidad es un atributo de las personas”.

“Envejecer no es traicionar a la juventud, es la única manera que se inventado de seguir viviendo”.

Coetzee: “No me gusta la  forma en que el inglés se ha apoderado del mundo”

Soledad Costantini, izquierda, y J. M. Coetzee, durante la lectura de un cuento del Nobel surafricano en el Centro de Convenciones de Cartagena de Indias. /Fotografía de WMagazín

J. M. Coetzee tuvo su encuentro con los lectores en el Centro de Convenciones a las dos de la tarde. Fue en un momento único al leer uno de sus últimos cuentos y contestar algunas preguntas de Soledad Costantini sobre su vida e ideas de su literatura y de ciertos problemas del mundo.

Lo primero que dijo fue que no era un conferencista rápido y que iba a empezar leyendo uno de sus cuentos que por primera vez se van a editar en español, cuyo tema es la moralidad. Tras la lectura del relato, que Costantini leía luego en español, Coetzee contestó algunas preguntas de su editora. Empezó por recordar poetas como T. S. Eliot y Ezra Pound le inspiraron escribir poesía pero la abandonó. Expresó su descontento por la manera como el idioma inglés “se ha apropiado del mundo” y la manera como el Norte trata al llamado Sur Global:

“Soy un crítico de la globalización del llamado Sur global. Es una abstracción inventada, es otro negativo del norte, pues no tiene nada que decir de la cultura y la artes… El tiempo que me  queda en la tierra quiero dedicarlo a cosas más constructivas”.

  • El martes 30 de enero, WMagazín publicará una completa crónica escrita y multimedia sobre el paso de Coetzee por el Hay de Cartagena de Indias.

Bogotá 39 y las autoras imprescindibles

De izquierda a derecha: Jesús Miguel Soto, Laía Jufresa, Gabriela Jáuregui y Alan Mills.

Sentadas en una de las esquinas de la Plaza de Santo Domingo, una frutera le comenta a su amiga: “El Hay Festival tiene movido todo esto”. Lo dice con gusto pues ha vendido más mangos, bananos y otras frutas tropicales. Algunos turistas se toman fotos con la gorda Gertrudis, escultura de Fernando Botero, otros se refrescan en las terrazas, otros averiguan por los tours por la ciudad o los paseos en coche y otros, los que han venido al Hay Festival, apuran el paso para coger el mejor puesto en la actividad programada para las 5:30 de la tarde.

A esa hora, cuando el sol ya ha cedido un poco, el antiguo Claustro de Santo Domingo, reconvertido en sede del Centro de la Cooperación Española, recibe a cuatro de los escritores seleccionados en Bogotá 39, quienes compartirán con los asistentes los nombres y detalles relevantes de las obras escritas por mujeres.

Gabriela Jáuregui y Laia Jufresa (México), Alan Mills (Guatemala) y Jesús Miguel Soto (Venezuela), entran en materia, no solo recomendarán obras de autoras latinoamericanas, sino también universales, pues la literatura no tiene ciudadanía.

Entre las escritoras latinomericanas clásicas sugeridas al atento público del Salón del Rey se encuentran la mexicana Josefina Vicens (Mexico, 1911-1988), quien en su corta obra El libro vacío y Los años falsos explora la delgada línea entre identidad y memoria (citada por Jufresa); la uruguaya Marosa di Giorgio (1932-2004),  recomendada por Mills, por su  falta de miedo a la hora de escribir y la manera como trabaja el lenguaje; la brasileña Clarice Lispector (1920-1977), de origen armenio, autora de La pasión según G.H. y La hora de la estrella (recomendada por Soto); y Gloria Anzaldúa (1942-2004), de origen mexicano pero residente en Estados Unidos, autora de Borderline; quien, según Jáuregui, “cabalga entre el ensayo y la poesía, y el inglés y el español, escribe sobre su condición de mestiza y es muy conocida en la cultura chicana”.

Las escritoras en otros idiomas que les gustan a estos cuatro invitados del Hay son Alda Merini (citada por Soto), poeta italiana que explora objetos cotidianos y los relaciona con la vida, es autora de La vida fácil. Otra imprescindible es Marguerite Duras (recomendada por Mills), quien “en su libro Los ojos azules pelo negro pareciera que  no pasa nada, pero tiene maestría en el manejo de la elipsis y el silencio; causa angustia la lectura porque no se sabe si se está comprendiendo el escenario”.

Gabriela Jauregui ofreció nombres de poetas como la afroamericana Claudia Rankine, que en Citizen -poemas en prosa- se refiere al racismo en la vida diaria y los narra en segunda persona. Por su parte, Jufresa, sugiere a la escritora francesa Marie NDiaye autora de Autobiografía verde.

Las escritoras en español contemporáneas cerraron la charla. Soto habló de la argentina Mariana Enriquez, quien con Las cosas que perdimos en el fuego, crea una tensión admirable. Gabriela Jáuregui mencionó a Sara Uribe y Alan Mills a una autora de Bogotá 39: Claudia Ulloa Donoso, a quien acaba de descubrir en este viaje por su libro Pajarito.

Rushdie: “La obra de arte es más sabia que el artista”

Cuatro horas después de Coetzee llegó el momento de Salman Rushdie, en el mismo escenario del Centro de Convenciones. Juan Gabriel Vásquez empezó por preguntarle sobre la influencia de Gabriel García Márquez en su libro Hijos de la medianoche:

“Lo que me pasó es que escribí un libro antes de Hijos de la noche, pero fracasó y uno de los cinco amigos que leyó la novela me dijo que estaba influenciado por García Márquez. Y le dije: ¿Ese quién es?, y me contestó: “Vaya a comprar Cien años de soledad y léala ahora mismo”.

Rushdie confesó en ese momento nunca había estado en Latinoamérica. Se dio cuenta de que era muy similar a la India: “Ambos son lugares donde hay influencia poderosa de la religión, hay generales que les gusta tomarse el poder y mucha corrupción”.

Luego habló de su novela Los versos satánicos por la que Jomeini ordenó la Fatwa, su vida escondido, su autobiografía, la libertad de expresión y el momento actual de Estados Unidos reflejado en su última novela: La decadencia de Nerón Golden.

Sobre su mirada profética en esta novela, escrita antes de la llegada de Donald Trump, el escritor dijo que no le interesa ese trabajo de profeta y que “la obra de arte es más sabia que el artista”.

  • Este lunes 29 de enero, WMagazín publicará un videorrelato y crónica sobre el paso de Salman Ruhdie por el Hay de Cartagena de Indias.

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