La búsqueda de la belleza, las estrellas y el feminismo en el Premio Loewe de Poesía

Uno de los galardones literarios más prestigiosos celebró la entrega de su trigésima edición a Ben Clark y Luciana Reif. Dos poemarios entre el cielo y la tierra o entre la tierra y el universo interior del ser humano

Presentación WMagazín. Bajo la lluvia amistosa de Madrid se dieron cita la búsqueda de la belleza, las estrellas, el universo interior, el feminismo y el amor. Treinta años celebra estos días la Fundación Loewe su Premio de Poesía que desde muy pronto se convirtió en prestigioso y anhelado. Desde aquel 1988 que lo ganara Juan Luis Panero con Galería de Fantasmas, hasta Ben Clark que lo recogió este 14 de marzo de 2018 por La policía celeste, todos editados por editorial Visor. Entre ellos los otros ganadores como como Jaime Siles, Luis García Montero, Jenaro Talens, Juan Antonio González Iglesias, Cristina Peri Rossi, Joaquín Pérez Azaústre, Antonio Lucas, Oscar Hahn, Víctor Rodríguez Núñez y José Ramón Ripoll.

Ben Clark, ganador del XXX Premio Loewe de Poesía en la entrega del galardón.

Con sus versos y los de muchos más, Enrique Loewe, presidente de honor de la firma y creador e impulsor de este premio, contó, en la ceremonia en el Hotel Palace de Madrid, que desde que se jubiló piensa en “qué significa el lujo, el refinamiento y la belleza”. Confesó, al lado de su hija Sheila, presidenta de la Fundación e impulsora de todo el legado, que la poesía lo ha cambiado, y que la poesía ha cambiado su empresa, porque “la poesía le ha dado rigor, refinamiento y búsqueda de la belleza”.

Treinta ediciones ha completado ya este galardón que distinguió este año al español Ben Clark por La policía celeste y a la argentina Luciana Reif en la categoría de Creación Joven por Un hogar fuera de mí. Dos poemarios entre el cielo y la tierra o entre la tierra y la hondura del ser humano. Mientras la argentina invoca y reivindica el feminismo desde lo íntimo; el español celebra las relaciones padre e hijo y destapa los sentimientos del lector. Clark empezó por recordar una frase del astrofísico Stephen Hawking fallecido este 14 de marzo, a los 76 años: “Debemos fijar la mirada en las estrellas y no en nuestros pies”. Minutos después reconoció que los temas son “Tiempo, muerte y el único remedio que existe: el amor”.

Luciana Reif leyó este poema: “Hombres como mi padre, / mi abuelo, / mis novios, / mis hermanos, / vi sus cabezas llenas de grandes ideas / como un plato de comida que rebalsa, / lustré desde chica esos cráneos, / soy el placebo de tranquilidad / con el que después brillan fuera de casa. / ¿Para eso caí en este mundo?…”.

La poesía como un lujo vital al alcance de todos.

Los dejamos con el análisis del poeta Ignacio Elguero sobre la obra ganadora de Ben Clark:

La policía celeste

Por Ignacio Elguero

Desde sus primeros pasos poéticos, que tienen su punto de partida en el poemario  Los hijos de los hijos de la ira, -escrita con 20 años- hasta La policía celeste, reciente Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe, la obra de Ben Clark ha sorprendido siempre por su madurez creativa y el original enfoque de los temas tratados.

Una obra que ha ido creciendo por el cultivo del verso por parte Ben Clark, formado entre lecturas, estudio y traducciones.

Lo primero que llama la atención de la obra ganadora es el título: La policía celeste. El significado lo explica en el prefacio: se trata del título que se otorga un grupo de astrónomos que en 1800 se reúnen en un pueblo del norte de Alemania con el objetivo de encontrar un “planeta perdido”.

El poemario parte de la idea de la creación; del origen, del principio, del germen. De ahí el canto inicial que abre el libro: “Cuando llegue el poema”

A partir de aquí se levanta un cuerpo poético en torno a diversos temas. El principal es el de las relaciones paterno- filiales, que enlaza con motivos como el paso del tiempo, la infancia y la memoria.

Ben Clark parte de un hecho: la enfermedad del padre, y esto le conduce a una reflexión sobre la vida recorrida, que se recoge en poemas de gran intensidad emocional como El horno, La habitación o Esperando al Halley en 2061.

Hay otra derivada o extensión en torno a las relaciones padre-hijo. Y son las cavilaciones del hijo que no es padre, y que ignora si llegará a serlo.

El otro eje temático se estructura a través de la reflexión existencial, donde el poeta trata de ir más allá del proceso reflexivo e indaga en las inquietudes humanas.

Para ello se vale de la contemplación de los espacios abiertos, y de esta manera se sirve de la astronomía, un tema que le enriquece e interesa, pero también de la visión de la inmensidad en su conjunto: un mar siempre eterno o un paisaje extendido.

Unas reflexiones que se definen en poemas de gran fuerza expresiva y sugerentes imágenes como son Ocho cometas, Frente a las viñas o La línea de nieve.

Otros motivos completan el álbum poético, como la amistad o las pautas del proceso amoroso, aunque en menor medida.

La construcción del poema nace en ocasiones de lo anecdótico, de las situaciones cotidianas, para transcender a códigos universales, y el poeta lo logra porque destapa las emociones en el lector.

Es por tanto una obra celebratoria, canto a la vida, a pesar de que en algún momento se deslice algún verso de  tono elegíaco a modo de sentencia, como cuando dice  estar esperando a que llegue otra vez el improbable tiempo de la magia.

Pero el tiempo de la magia es lo que habita en este poemario La policía celeste, ganador de la trigésima edición del premio internacional de poesía Fundación Loewe, la magia de la poesía de Ben Clark.

Luciana Reif, ganadora del Premio Loewe a la Creación Joven.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *