La poeta uruguaya Ida Vitale, fotografiada por Daniel Mordzinski.

La poeta uruguaya Ida Vitale, quinta mujer en ganar el Premio Cervantes

"Por su lenguaje, uno de los más destacados y reconocidos de la poesía hodierna en español, que es al mismo tiempo intelectual y popular, universal y personal, transparente y honda". Vitale recibe también el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2018

Ida Vitale:

¡Las arpas de la óptica alegría…! (J.R.J)

EL azar, ese dios extraviado
que libra su batalla, fuego a fuego,
no está solo escondido en la catástrofe;
a veces un gorgojeo lo delata
y sobornado, entonces
admite durar un poco en la alegría.

 

El año en que el mundo empezó a recitar Elegías de Duino, de Rilke, Fervor de Buenos Aires, de Borges, y Escalas melografiadas, de Vallejo, nació Ida Vitale. Hace 95 años, en la primavera de Montevideo, el 2 de noviembre de 1923. Pronto, muy pronto, el misterio de la poesía llegó como un aire forastero a su vida, sin saber qué era, sin entenderla pero tocándola toda. Para siempre. Y la escribió en su país, y luego desde mediados de los años setenta en el exilio en países como México y Estados Unidos a causa de la dictadura.

Ahora, por fin, su trabajo ha sido reconocido con el 43º Premio Miguel de Cervantes, concedido por el Ministerio de Cultura y Deporte y dotado con 125.000 euros. Vitale se convierte en la quinta mujer en conseguir el máximo galardón de las letras hispanohablantes. Las otras escritoras que lo han obtenido son las españolas María Zambrano (1988) y Ana María Matute (2010), la cubana Dulce María Loynaz (1992) y la mexicana Elena Poniatowska (2013).

El jurado le ha otorgado el premio a Vitale “por su lenguaje, uno de los más destacados y reconocidos de la poesía hodierna en español, que es al mismo tiempo intelectual y popular, universal y personal, transparente y honda. Convertida desde hace un tiempo en un referente fundamental para poetas de todas las generaciones y en todos los rincones del español”. “Este Premio reconoce una trayectoria poética e intelectual (crítica y traductora) de primer orden”, concluye el fallo.

Perteneciente a la llamada Generación del 45, la poesía de Vitale se inscribe en las vanguardias latinoamericanas con versos que buscan el encuentro del ser humano con la naturaleza, a la vez que explora las sensibilidades cotidianas lejos del bullicio del mundo diario. Juan Ramón Jiménez la señaló en los años cincuenta al incluirla en una proyectada antología “escondida” de poetas jóvenes. Su primer poemario es La luz de esta memoria, de 1949.

Es el año de Ida Vitale. El próximo 24 de noviembre recibirá en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (México) el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances. En 2016 obtuvo el XIII Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca y en 2015 el XXIV Premio Reina Sofía de poesía Iberoamericana. Todos premios por poemas como el siguiente:

REUNIÓN

ÉRASE un bosque de palabras,
una emboscada lluvia de palabras,
una vociferante o tácita
convención de palabras,
un musgo delicioso susurrante,
un estrépito tenue, un oral arcoíris
de posibles oh leves leves disidencias leves,
érase el pro y el contra,
el sí y el no,
multiplicados árboles
con voz en cada una de sus hojas.
Ya nunca más, diríase,
el silencio.

“El afán de mantenernos entretenidos no deja espacio a la imaginación”

El siguiente es un extracto de la entrevista a Ida Vitale (Montevideo, 1923) en WMagazin.com hace unos meses y convertida en un monólogo con los momentos esenciales. Vitale ha vuelto a vivir en su país después de salir exiliada en 1974:

“Se llega a la poesía de tantas maneras que no se tiene claro cuál fue la más importante…

El primer poema que me grabé de memoria era uno de Gabriela Mistral. Yo era muy chica, estaba en la escuela y tendría unos diez años. Era un poema con un tema que no era muy comprensible, de tono un poco misterioso… De pronto, la poesía ejerce sus funciones cuando no se le entiende del todo, pero quizás ahí esté su hechizo.

Después de aquellos poemas que nos enseñaba la maestra siempre recuerdo a una rectora que me llevó a escribir un poema. Era uno lleno de nieve y cosas extrañas… Lo trabajé mucho. Luego en el liceo hubo una lectura más adecuada de poemas, como Antonio Machado, uno de mis primeros amores. Mucho después saqué mi primer libro, La luz de esta memoria, en 1949. Todo es muy lento en mí… En realidad, han pasado muchos años en la vida para que no tenga nada más o menos claro; y la verdad es que no lo tengo del todo.

Hubo un momento de mi adolescencia que tuve un deslumbramiento con Napoleón. Leía todo lo que me caía en las manos… Son momentos. Lo veía como lo vio la Historia, primero como un liberador y luego ya no tanto. La Historia también ha perdido en eso prestigio. Hoy miro alrededor y lo que veo es un horror en todo el mundo o algo grotesco.

Uno hasta en la infancia tenía el misterio, que podía ser lo que había más allá del mundo. Ahora ya no nos queda ni cielo ni Luna. Todo está intentando ser explicado, y está bien que así sea, pero se debe preservar un misterio más íntimo. La vida sin misterio es aburrida… Hasta el aburrimiento trata de ser eliminado. Hay una preocupación exagerada por tener la cabeza constantemente ocupada. ¡Pero en qué, en qué, en qué!

Uno de los problemas de la política es que ocupa demasiado tiempo de la gente. En otra época, supongo, que la gente pudo vivir un poco resguardada de ella.

Hubo un tiempo en que la gente se aburría, o pensaba. El afán de mantenernos entretenidos es preocupante; no deja espacio a la imaginación. Hay preocupación de que el niño tenga la cabeza ocupada. Se nos ha ido de las manos. Se les ha quitado la posibilidad de que se aburra y piense por sí mismo, que eche mano de la imaginación. Los chicos no saben cosas fundamentales. No entiendo. Y todo esto en el fin de mi vida como testigo…

La poesía necesita cierta tranquilidad… La poesía no solo tiene que nacer de la felicidad, pero necesita su tiempo propio. No es que haya dejado querer de escribir, yo todavía no llegué a esa etapa de que no necesitaba escribir. Los poemas, en general, los dejo anotados en algún papel que luego ando buscando a ver dónde lo dejé. Lo dejo en reposo, es algo que aprendí a Juan Ramón Jiménez.

Desconfío de todos mis poemas. No tengo preferencia. Bueno, sí: hay unos más queridos, los que requieren menos trabajo… Son raros, son pocos, pero algunos me salen totalmente armaditos. Esos los quiero más. Vienen de una fuente más rara… En general trabajo bastante el poema. Esa es otra de las cosas que me enseñó Juan Ramón: escribirlo, dejar el poema, olvidarlo y que quede ahí. El único problema es que, a veces, encuentro cosas que han quedado por ahí y al leerlas me digo:

‘¿Esto es mío, o será una traducción de algo que me gustó?’.

Una vez me pasó con un poema. Lo encontré en una hoja dentro de un cuaderno, me gustaba, pero nunca estuve segura. Podía ser mío, pero podía no serlo. Al final lo tiré. Ahora los firmo y así no hay duda después. Lo que uno escribió suele tener algo vivido importante de uno”.

Y el siguiente poema es parte de lo vivido por Vitale:

EXILIOS

…tras tanto acá y allá yendo y viniendo.
(Francisco de Aldana)

ESTÁN aquí y allá: de paso,
en ningún lado.

Cada horizonte: donde un ascua atrae.
Podrían ir hacia cualquier fisura.
No hay brújula ni voces.
Cruzan desiertos que el bravo sol
o que la helada queman
y campos infinitos sin el límite
que los vuelve reales,
que los haría de solidez y pasto.
La mirada se acuesta como un perro,
sin siquiera el recurso de mover una cola.
La mirada se acuesta o retrocede,
se pulveriza por el aire
si nadie la devuelve.
No regresa a la sangre ni alcanza
a quien debiera.
Se disuelve, tan solo.

Entrega del premio

La ceremonia de entrega será el 23 de abril de 2019 en el paraninfo de la Universiad de Alcalá de Henares (España) fecha del nacimiento y ciudad natal del autor de El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha. El premio tiene una dotación económica de 125.000 euros.

Creado en 1975 por el Ministerio de Cultura español, este premio reconoce la trayectoria de un escritor que con el conjunto de su obra haya contribuido a enriquecer el legado literario hispano. Desde 1976, primera edición del Premio Miguel de Cervantes, España es el país con más autores galardonados (22), le siguen México (6), Argentina (4), Chile y Cuba (3), Colombia, Paraguay y Perú (1).

La siguientes es la lista completa de los premiados:

  • 2018 – Ida Vitale (Uruguay)
  • 2017 – Sergio Ramírez (Nicaragua)
  • 2016—Eduardo Mendoza (España)
  • 2015 — Fernando del Paso (México)
  • 2014 — Juan Goytisolo (España)
  • 2013 — Elena Poniatowska (México)
  • 2012 — José Manuel Caballero Bonald (España)
  • 2011 — Nicanor Parra (Chile)
  • 2010 — Ana María Matute (España)
  • 2009 — José Emilio Pacheco (México)
  • 2008 — Juan Marsé (España)
  • 2007 — Juan Gelman (Argentina)
  • 2006 — Antonio Gamoneda (España)
  • 2005 — Sergio Pitol (México)
  • 2004 — Rafael Sánchez Ferlosio (España)
  • 2003 — Gonzalo Rojas (Chile)
  • 2002 — José Jiménez Lozano (España)
  • 2001 — Álvaro Mutis (Colombia)
  • 2000 — Francisco Umbral (España)
  • 1999 — Jorge Edwards (Chile)
  • 1998 — José Hierro (España)
  • 1997 — Guillermo Cabrera Infante (Cuba)
  • 1996 — José García Nieto (España)
  • 1995 — Camilo José Cela (España)
  • 1994 — Mario Vargas Llosa (Perú)
  • 1993 — Miguel Delibes (España)
  • 1992 — Dulce María Loynaz (Cuna)
  • 1991 — Francisco Ayala (España)
  • 1990 — Adolfo Bioy Casares (Argentina)
  • 1989 — Augusto Roa Bastos (Paraguay)
  • 1988 — María Zambrano (España)
  • 1987 — Carlos Fuentes (México)
  • 1986 — Antonio Buero Vallejo (España)
  • 1985 — Gonzalo Torrente Ballester (España)
  • 1984 — Ernesto Sábato (Argentina)
  • 1983 — Rafael Alberti (España)
  • 1982 — Luis Rosales (España)
  • 1981 — Octavio Paz (México)
  • 1980 — Juan Carlos Onetti (Uruguay)
  • 1979 — Jorge Luis Borges (Argentina)
  • 1979 — Gerardo Diego (España)
  • 1978 — Dámaso Alonso (España)
  • 1977 — Alejo Carpentier (Cuba)
  • 1976 — Jorge Guillén (España)

IDA VITALE

¡Las arpas de la óptica alegría…! (J.R.J)

EL azar, ese dios extraviado
que libra su batalla, fuego a fuego,
no está solo escondido en la catástrofe;
a veces un gorgojeo lo delata
y sobornado, entonces
admite durar un poco en la alegría.

La poeta uruguaya Ida Vitale.

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