La venta de libros en España se estanca en el país y crece en el exterior

El país protagoniza la Feria Internacional del Libro de Lima envuelto en la incertidumbre ante el frenazo de la facturación interior de la industria editorial. El libro de texto baja, el infantil sube y el electrónico sigue su ascenso

Como una especie de Jekyll y Hyde. Así protagoniza España la 23ª Feria Internacional del Libro de Lima, del 20 de julio al 5 de agosto. Mientras la facturación de la industria editorial española en 2017 se estancó en el país, con un descenso del 25% en una década, en el exterior las ventas siguen creciendo, según el último informe de la Federación de Gremio de Editores de España (FGEE). Un estancamiento que se suma a los bajos índices de lectura porque casi cuatro de cada diez españoles no lee nunca o casi nunca un libro, a pesar de que aumenta la oferta de títulos.

La facturación global del mercado interior fue de 2.319 millones de euros, un 0,1% más que en 2016, y las del exterior alcanzaron los 588 millones de euros, un 2,99% más. Este panorama del mercado del libro español tiene cinco capítulos:

1- Las ventas se estancan en España, sobre todo debido al descenso en un 3% de los libros de texto.

2- Las empresas de Barcelona siguen siendo las que más facturan: 50,8%, frente a 42,3% de las madrileñas.

3- La literatura infantil y juvenil es la que más crece con un 3,2%.

4- El libro digital mantiene un ritmo sostenido anual del 1,6% y ya representa el 5,1% de la facturación total del libro.

5- Las exportaciones aumentaron un 2,99%, entre el sector editorial y el gráfico.

Todo ello en un país donde casi cuatro de cada diez personas no lee nunca o casi nunca un libro, mientras que una de cada cuatro obras leídas son digitales, pero de ellas ocho de cada diez son piratas. España con un 65,8%, sigue por debajo de la media europea en índices de lectura, situada en el 73% . Así lo confirma el Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros 2017, presentado este 18 de enero por la FGEE y la Secretaría de Estado de Cultura.

El resultado es un mercado lleno de incertidumbre en España, incluso los datos del primer semestre de 2018 no parecen positivos, y con más prestigio por fuera.

El drama de los libros de texto

Las turbulencias del mercado interior se deben a la falta de presupuesto para la adquisición de fondos para las bibliotecas, la implantación total de la LOMCE en 2016 y las políticas de gratuidad del libro de texto no universitario en las 17 comunidades autónomas. La facturación en esta materia, que durante los años 2014, 2015 y 2016 mantuvo un incremento constante de un 36%, cayó a un -3,2% durante 2017 con una cifra de 828,82 millones de euros. La explicación es que se ha terminado de implantar la LOMCE y ya no se requieren textos nuevos.

“El mayor perjuicio es sobre todo para las librerías”, aseguró Daniel Fernández, presidente de la Federación de Gremios de Editores de España, a WMagazín. Fernández reconoce que para muchas librerías la venta de estos libros supone un 40% de su facturación anual. A esto hay que añadir las descoordinadas políticas de gratuidad de libro de texto: “En España se está imponiendo la gratuidad de libros de texto como gancho electoral y no se garantiza que la industria sea sostenible o que el libro de texto sea mejor, es un debate político que queda por hacer”, explica Fernández.

Los libros, en teoría, deben renovarse cada cuatro años en los centros escolares que disfrutan de esa gratuidad, pero, “por falta de presupuesto de las Comunidades Autónomas”, asegura  Antonio María Ávila, director ejecutivo de la FGEE, “esa renovación en muchos casos no se produce y hay libros que se están utilizando desde hace nueve años. El ritmo del libro de texto está en función de la ley educativa”.

La situación en relación a estos libros “tiene mal pronóstico”, según Fernández: “La LOMCE y su aplicación irregular ha estropeado una situación que ya, de por sí, estaba complicada”. ¿Soluciones? Ávila afirma con rotundidad: “Estabilidad de las leyes y sistemas de gratuidad coherentes”.

Las esperanzas del sector están puestas en el nuevo gobierno. Según Fernández, “el sector espera que el nuevo gobierno dé el necesario impulso a las políticas de fomento de la lectura, con dotación presupuestaria para la adquisición de libros para las bibliotecas y dé pasos decisivos para la protección de la propiedad intelectual”.

Mayor dotación para Bibliotecas

Esta dependencia Administrativa deja leer entre líneas unos bajos índices de lectura, un 40% de la población se declara no lectora y la escasez de compras institucionales ha puesto al descubierto la falta de compras individuales. Para Ávila la solución pasa por el compromiso de la Administración en la dotación de Bibliotecas Públicas, “mientras que en Estados Unidos el 80% de la producción editorial se destina a Bibliotecas gracias a las gestiones gubernamentales y el 20% restante va a librerías, en España es al contrario”.

Ávila reconoce la dependencia del sector editorial en España de la administración: “como en todos los países. Un lector no se compra todos los libros que se publican, sería una locura con una producción de 87.262 títulos nuevos anuales, solo adquiere los que le interesan, pero en las bibliotecas deben estar todos”. La referencia a otros países que apoyan a su industria en este sentido es inevitable, “mientras que en Francia se destinan cada año unos 250 millones en ayudas a la edición, en España apenas llegan a los 50”.

Los libros crecen pero las ventas…

Las empresas editoras se han incrementado y son ya 737 las registradas por la FGEE. Este número es mucho mayor si se tiene en cuenta que las pequeñas editoriales independientes no están asociadas. Las grandes empresas editoras descendieron en la facturación. Las que se consideran muy grandes facturaron el 38,8% del total, un 0,5% menos que el ejercicio anterior. El resto de la facturación se la repartieron empresas grandes (22,7%), medianas (24,9%) y pequeñas (13,6%), que ganan terreno respecto al año pasado (12,6%).

Entre todas las editoriales lanzaron, durante 2017, 87.262 títulos nuevos, de los cuales distribuyeron más de 240 millones de ejemplares. La producción tanto de títulos como de ejemplares se ha incrementado más de un 7% en ambos casos. Esta avalancha de producción editorial provoca un índice de devolución de libros no vendidos en las librerías de 19,4% sobre la producción total. Pero “¿quién es el listo que le dice a un editor que publique un libro y no otro?”, pregunta el director ejecutivo de la FGEE.

El reparto territorial sitúa a Cataluña como la principal comunidad en venta de libros, un 50,8% del total de ventas del país, seguido por Madrid, un 42,3% y a mucha distancia: Euskadi 2,7%, Andalucía 1,6%, Valencia 1,2%, Galicia 1,1%, y Castilla y León 0,1%.

En general todos los canales de venta, salvo la venta digital, han descendido o se han mantenido en las cifras del año anterior, aunque hay que destacar que librerías y cadenas de librerías siguen encabezando las preferencias de los lectores en la compra de libros.  Durante 2017 facturaron estos canales 813,71 y 411,10 millones de euros, respectivamente. Las ventas por Internet, sin embargo aumentaron un 3,5% y supusieron una cifra de facturación de 22,77 millones de euros.

Se trata de un año “agridulce”, en palabras de Daniel Fernández. La incertidumbre del mercado del libro de texto, la escasez de inversiones y apoyos a la industria del libro por parte del  Ministerio y la Piratería son, a juicio de los editores, las principales causas de esta paralización.

El Libro digital y otros formatos

El libro digital, en cambio, ya representa el 5,1% del total de la facturación del libro en España con 119 millones de euros. Incrementó sus ventas en un 1,6% respecto a 2016. Miguel Barrero, presidente de la Asociación de Editores de  Madrid y vicepresidente de la FGEE, añade que hay tres materias, sobre todo, que soportan este incremento: Literatura, texto no universitario y CC. Sociales y Humanidades, esta última con un sorprendente 43,4% debido a las bases de datos de jurisprudencia muy consultadas por abogados y economistas. “La tendencia es que haya un continuo crecimiento del libro digital” que llega al público desde venta directa en las web de las editoriales y de plataformas específicas de distribución digital, donde Amazon ocupa el primer puesto.

El libro de bolsillo es otro subsector del libro que lentamente va recuperándose de la caída de 2014. Durante 2017 se facturó un total de 91,88 millones  de euros que es un 2,9% más del resultado del año anterior. Este tipo de edición ya supone el 7,6% de los ejemplares vendidos en España y su precio medio es de 7,69€.

De momento, formatos innovadores como el audiolibro no se citan en los informes de 2017, porque las ventas durante ese año no han sido casi apreciables, pero para el siguiente informe han anunciado los editores que sí se incluirán ya que en 2018 se ha materializado la venta de este formato en nuestro país.

Los datos de exportación son favorables

La situción del mercado exterior es la contraria. De los 571,77 millones de euros en exportación editorial (libros más sector gráfico) durante 2016, se ha pasado a unas exportaciones de 588,86 millones de euros, un incremento del 2,99%. “A pesar de que hay más de 180 filiales de empresas españolas repartidas por el mundo, se mantiene la exportación, en algunos casos en detrimento de la producción local. Eso tiene que ver  con la relación de cambio de divisas y el hecho de que la inflación ha afectado a algunos países donde ya no es tan barata la producción in situ”.

Aunque Europa sigue siendo el principal destino de los libros, las exportaciones descendieron un 1,8%. En cambio las dirigidas a América aumentaron un 12,4%. Los libros vendidos a África y Oceanía también crecieron un 2,2%, mientras las de Asia bajaron un 2,2%.

Por países, los principales mercados siguen siendo Francia con un total de 172 millones de euros, México con 64, Reino Unido con 61 y Argentina con 56 millones de euros. Y creciendo en todos.

Entre los países emergentes se encuentra Perú donde España realizará “un gran desembarco”, en palabras de Antonio María Ávila, con motivo de ser el país invitado de honor de la 23ª Feria Internacional del Libro de Lima.

 

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