Juana de Ibarbourou (Uruguay, 1892-1979).

Luces sobre Juana de Ibarbourou y su vida poética intensa y de sufrimiento escondido

Diego Fischer rescata en una biografía novelada la figura y la obra de la poeta uruguaya. En 'Al encuentro de las Tres Marías' hilvana con minuciosidad una vida a través de datos, correspondencia y testimonios

Las Tres Marías no son solamente tres estrellas en el corazón de la constelación de Orión, que se pueden ver en el invierno, y que guiaron el paso de los hombres en el desierto egipcio, donde las pirámides de Giza están alineadas con ellas, sino el sitio al que quería llegar Juana de Ibarbourou cada vez que calmaba sus tormentos interiores recurriendo a la morfina.

Diego Fischer (Montevideo 1961) convierte la figura de la búsqueda de las Tres Marías en una metáfora de la vida de Juana Fernández Morales, hija de un gallego emigrado al nuevo mundo y de Valentina Morales, bisnieta de andaluces, nacida en 1892, en Melo, en ese entonces una pequeña villa ubicada a pocos kilómetros de la frontera de Uruguay con Brasil, en una región que se considera como una prolongación del Río Grande del Sur.

Allí, bajo ese cielo estrellado, que por lo mismo se percibe más cercano, vivió Juana sus primeros años donde se impregnó no sólo del olor de los azahares sino de la sensualidad del mestizaje que se vive en Brasil y que llevó a su poesía al punto de que en 1919 Miguel de Unamuno le escribió al recibir las Lenguas de diamante, su primer libro: “Una mujer, una novia, aquí, no escribiría versos como los de usted aunque se le vinieran a las mientes y si los escribiera no los publicaría y menos después de haberse casado con el que los inspiró (…) Por eso me ha sorprendido gratísimamente la castísima desnudez espiritual de las poesías de usted, tan frescas y tan ardorosas a la vez”.

Así, de carta en carta, de testimonio en testimonio, siguiendo un hilo invisible que le permitió adentrarse en lo más profundo de Juana de Ibarbourou, Fischer logra reconstruir la vida de la poeta pero también de la mujer que naciendo en el XIX atravesó tres cuartas partes del XX, y que murió, en 1979, bajo una dictadura militar en su país cuando ya era anciana, estaba desprotegida y vivía recluida por su hijo en una casona que estaba cayéndose de humedad en la Avenida 8 de octubre en Montevideo.

Para 1929, Ibarbourou, a quien no sólo se reconocía como una poeta apasionada sino como una mujer de gran belleza, fue nombrada por un grupo de poetas e intelectuales de la época como Juana de América, título que recibió en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo y que fue todo un acontecimiento en el pequeño paisito, conocido como la Suiza suramericana, el primero de Latinoamérica donde una mujer pudo sufragar en 1927 y , antes de ello, el primero en separar el poder del Estado del de la Iglesia.

Miembro de la Academia Nacional de Letras y Premio Nacional de Literatura, la fama y el reconocimiento no le fueron esquivos a una Juana que también fue propuesta para el Nobel de Literatura en 1959 y que vio publicada en la década del sesenta, a una edad que ella consideraba todavía temprana para su obra,  la recopilación completa de la misma por ediciones Aguilar en España.

Ello en su zona de luz, porque en la oculta, aquella que Fischer tuvo que descubrir en los entresijos de las cartas y las pocas palabras que ella dejó escapar, vivió una mujer que conoció la violencia doméstica a través de su marido y su hijo al que, sin embargo, protegió siempre. Una mujer que sufrió en silencio el vacío que debía instalarse en su vida cada vez que se encontraba con la inmensa distancia que había entre sus palabras que inspiraban y el dolor que sufría porque, Fisher no lo dice, pero es fácil deducirlo: para su marido y su hijo no podía haber perdón posible para una mujer dotada por la gracia de la creación. Acogió a las musas pero, mujer, tuvo que pagar un precio: buscar refugio en las Tres Marías, su metáfora de la vida.

Al encuentro de las tres Marías fue publicado en 2008, con una segunda revisión en 2012, cuando se cumplieron 120 años del nacimiento de Juana de Ibarbourou, por editorial Sudamericana de Uruguay y está también en formato EBook. Juana de Ibarbourou es autora de los poemarios Raíz salvaje (1922), La rosa de los vientos, (1930), Perdida, (1950), Azor, (1953), Mensaje del escriba, (1953), Romances del Destino, (1955), Oro y Tormenta, (1956), Angor Dei, (1967) y Elegía, (1968).

En aquellos principios del siglo XX no hubo poeta que pisara Uruguay que no quisiera conocer a Juana de Ibarbourou. En su casa recibió a Gabriela Mistral, a Juan Ramón Jiménez, a Alfonsina Storni, a Federico García Lorca para no hacer larga la lista. La biografía novelada de Diego Fischer ofrece una buena oportunidad para volver a una de las grandes poetas del español y descubrir a un biógrafo que ha demostrado con esta novela ser un buen rastreador. Es hora de encontrarse con los dos.

 

 

  • Marbel Sandoval Ordóñez es autora de la trilogía de novelas Conjuro contra el olvido compuesta por En el brazo del río, Joaquina Centeno (Sílaba) y Las brisas, de próxima publicación. Tiene el blog Pase la voz que puedes ver si pinchas AQUÍ.

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