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Brasil, Bolsonaro y el riesgo de involución a tiempos de la dictadura

El 'Diccionario de la memoria colectiva' pone de relieve las claves de la Comisión Nacional de la Verdad del país suramericano ante los temores de la posible elección del candidato de la ultraderecha como presidente. Según los analistas esto podría desembocar en la pérdida de derechos humanos ganados tras la junta militar

Presentación WMagazín ¿Podría Brasil tener una involución y volver a tiempos parecidos a la dictadura militar padecida entre 1964 y 1985? Para algunos analistas la democracia brasileña puede verse seriamente afectada de ser elegido presidente del país Jair Bolsonaro. Las elecciones presidenciales, este domingo 28 de octubre, son las más decisivas desde la democracia brasileña e importantes para Latinoamérica por la ascendencia que el país tiene sobre la región. Según los expertos, el ultraderechista Bolsonaro podría resquebrajar la reconciliación nacional promovida por la Comisión Nacional de la Verdad que ha juzgado a los militares y el periodo dictatorial señalado. Los analistas advierten de posibles retrocesos en los derechos de las mujeres, los homosexuales, otras minorías y recortes de libertades.

WMagazín publica en primicia el artículo de Edson Teles dedicado a explicar la Comisión Nacional de la Verdad incluido en el Diccionario de la memoria colectiva, dirigido por Ricard Vinyes y editado por Gedisa. Una obra colectiva importante que hace una aproximación a conceptos, expresiones e ideas sobre los hechos del pasado, las relaciones establecidas con este y su presencia en el imaginario colectivo para ponerlo a dialogar con las políticas de la memoria.

Cerca de doscientos investigadores de diferentes instituciones internacionales analizan conceptos fundamentales de la memoria colectiva y los explican con claridad y hondura. Una manera de establecer el diálog necesario entre la sociedad y su memoria que recuerda que esta siempre está en proceso de construcción.

El pasaje que WMagazín ha elegido tiene que ver con esta idea justo en días cruciales para Brasil y su futuro al recordar su pasado reciente. Edson Teles escribe: “En unas condiciones de trabajo llenas de dificultades y sufriendo limitaciones institucionales congénitas y el sabotaje por parte de las Fuerzas Armadas y otros sectores del Estado, la CNV formó parte de un proceso de luchas que va más allá del choque entre recuerdos antagónicos, que están relacionadas directamente con la política del presente y la democracia”.

La siguiente es la entrada dedicada a Brasil en el Dicionario de la memoria colectiva:

Comisión Nacional de la Verdad

Por Edson Teles

En mayo de 2012 se creó en Brasil la Comisión Nacional de la Verdad (CNV) con el objeto de “examinar y esclarecer las graves violaciones de los derechos humanos” ocurridas en el país durante la dictadura militar (1964-1985). Su creación, casi treinta años después del fin de la dictadura, fue el resultado de las presiones por parte de la sociedad civil, especialmente de los movimientos de defensa de los derechos humanos y las víctimas de la dictadura. Dentro de este acontecimiento histórico, destacamos la condena en 2008 de un militar torturador (el único hasta la fecha procesado y juzgado), hecho que llevó a la escena pública el asunto de la elaboración de una memoria sobre las violaciones que habían tenido lugar durante el régimen. Tras esto, a finales de 2009, los familiares de los muertos y los desaparecidos consiguieron que se incluyera en el Plan Nacional de Derechos Humanos —una especie de guía de las acciones impulsadas por el gobierno brasileño en dicha área— la propuesta de creación de la comisión de la verdad. Y en 2010, el Estado brasileño fue condenado en la Corte Interamericana de Derechos humanos, parte integrante de la Organización de Estados Americanos (OEA), en un proceso promovido por los movimientos de víctimas de la dictadura. Una de las consideraciones de la sentencia de este organismo del derecho internacional fue la constitución de una comisión de la verdad. Así nace la institución que promovería la “reconciliación nacional”.

La proposición de “reconciliación nacional”, incluida en la ley de creación de la CNV y repetida hasta la saciedad cada vez que las posturas se acercaban a la verdad sobre lo ocurrido durante el período de la dictadura, se basa en la versión falsa de la existencia durante las décadas de los sesenta y setenta de un conflicto desproporcionado y violento entre dos sectores radicalizados: los subversivos, que supuestamente apoyaban un régimen comunista, y los grupos militares, que instauraron la tortura, el asesinato y la desaparición de los opositores. Esta versión vino a corroborar, durante las décadas de los ochenta y noventa, la versión histórica de que la transición hacia la democracia habría sido establecida dentro de la reconciliación nacional. El Supremo Tribunal Federal confirmaría este caso de manipulación política en 2010, al validar la amnistía de 1979 para los torturadores. Fue necesario que transcurrieran tres décadas entre el fin de la dictadura y el informe final de la CNV para que las instituciones del Estado de Derecho reconocieran aquellos sucesos violentos históricos por parte del Estado. En unas condiciones de trabajo llenas de dificultades y sufriendo limitaciones institucionales congénitas y el sabotaje por parte de las Fuerzas Armadas y otros sectores del Estado, la CNV formó parte de un proceso de luchas que va más allá del choque entre recuerdos antagónicos, que están relacionadas directamente con la política del presente y la democracia. Se instauró así en el país un conflicto abierto, democrático y de rediscusión de las líneas trazadas.

Los trabajos de la CNV se desarrollaron en paralelo con el surgimiento de diversas comisiones de la verdad en las principales ciudades, universidades y sindicatos del país. Así, si bien por un lado la CNV proporcionó poca información sobre detalles importantes para entender el proceso de transición e impunidad, por otro contribuyó a la construcción de un lenguaje crítico y más analítico sobre la estructura autoritaria todavía presente en el país. La llamada transición democrática en Brasil se configuró como un montaje de democracia con herencias autoritarias. Conquistamos derechos importantes y fundamentales. Pero las decisiones políticas siguieron estando en manos de unos pocos, hecho que tuvo como consecuencia un Estado volcado en los grandes grupos económicos y las oligarquías políticas.

  • Edson Teles, autor del artículo, trabaja en la Universidade Federal de São Paulo.
  • Esta es una de las entradas del Diccioanrio de la memoria colectiva, dirigida por Ricard Vinyes y editado por Gedisa.

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