Recreación del momento del atentado contra Francisco Fernando de Austria y su esposa Sofía.

Cuando la maldición de los Habsburgo salpicó al mundo con la Gran Guerra

El archiduque Luis Salvador de Austria, de la dinastía más antigua de Europa, no solo vivió en Mallorca como un noble culto sino que era un espía en el Mediterráneo. Carme Riera desvela sus secretos y lo desmitifica en una novela

…y la leyenda de la maldición más larga de la historia continúa…

Blasón de los primeros duques de Habsburgo.

Siete siglos después de que todo estuviera contado sobre el maleficio que cayó sobre los Habsburgo, la casa imperial más antigua y poderosa de Europa, salen nuevas teorías sobre uno de los pocos miembros de la familia que se creía ajeno a la maldición: el archiduque Luis Salvador de Austria (1847–1915). Porque la verdad es que el más culto, solidario, ecologista, cosmopolita, noble y, supuestamente, ajeno a las intrigas palaciegas llevaba dentro la maldición.

Muchas cosas se han dicho de los Habsburgo. Carme Riera (Palma de Mallorca, España, 1948) se adentra en la leyenda que oyó desde niña en la isla donde vivió el archiduque a través del recurso del manuscrito encontrado para escribir su novela Las últimas palabras (Alfaguara).  Entre documentos reales, teorías y leyendas y ficciones, la narradora ha creado una biografía, que es cuento de terror, con tres hilos argumentales que desenmascaran al archiduque al rastrear las huellas de una maldición que desembocó en él:

1- El archiduque era un agente secreto del emperador de Austria y por eso su gran espíritu viajero.

2- El archiduque manejaba información privilegiada y pudo haber evitado algunas tragedias, como por ejemplo el detonante de la I Guerra Mundial.

3- El archiduque era bisexual e impotente.

Las últimas palabras recrea la supuesta confesión que hace el archiduque días antes de morir. En sus páginas se escucha la voz nítida de Luis Salvador de Austria. Mientras recapitula su vida, todo el pasado de la dinastía que corre por su sangre, la de los Habsburgo, se filtra en todos los párrafos. Frases, palabras o episodios muy antiguos, sobre todo los trágicos resuenan, sirven de coro a ese archiduque literario desmitificado y desenmascarado por Carme Riera.

Voces que proceden desde el mismo origen de la casa de los Habsburgo hacia el siglo XI en aquel Castillo de Habichtsburg (castillo del halcón), que corresponde al Cantón de Argovia en Suiza. El lugar desde donde expandieron su dominio por los cuatro puntos cardinales.

Castillo de los Habsburgo, en Suiza.

Se dice que la sombra de la desgracia cayó sobre los Habsburgo en el siglo XIII cuando el príncipe de Argovia lanzó a Rodolfo I de Habsburgo un maleficio. ¿El motivo? La leyenda habla de varios, entre ellos, una violación. A partir de aquellas palabras endemoniadas la tragedia no ha dado tregua a esa dinastía. A lo largo de estos siete siglos varios hechos han recordado la maldición que habría caído sobre esa familia a través de un variado rosario de muertes:

  • El asesinato de Alberto I, hijo de Rodolfo I y rey de Alemania y duque de Austria.
  • La muerte en el campo de batalla de Leopoldo III, en 1386.
  • La fatídica caída de un caballo de María de Borgoña, en 1482; esposa de Maximiliano I, emperador del Sacro Imperio Romano, y madre de Felipe el Hermoso.

  • El supuesto envenenamiento de Felipe I el Hermoso, en 1506, esposo de Juana la Loca.
  • La locura y muerte encerrada en una celda de Juana la Loca, en 1555.
  • La epilepsia y la larga agonía entre fiebres de Carlos I de España y V de Alemania fallecido a causa del paludismo en 1558, era hijo de Felipe el hermoso y Juana la Loca, y nieto de Maximiliano I.
  • El carácter psicopático de Rodolfo II, archiduque de Austria y rey de Hungría y emperador de Alemania que falleció en 1612 tras ser obligado a dejar el poder.
  • La guillotinada María Antonieta de Francia, archiduquesa de Austria, acusada de traición y muerta en 1793.
  • Las llamas que acabaron con Matilde de Austria, en 1867, luego de que su padre, sin querer, prendiera fuego a su vestido.
  • La desaparición en el mar de Juan Nepomuceno de Austria-Toscana, en 1890.
  • El fusilamiento en México de Maximiliano José, emperador de México.
Rodolfo de Habsburgo y su amante María Vetsera.
  • El suicidio o asesinato del archiduque Rodolfo, el príncipe heredero del imperio austriaco, junto a su amante María Vetsera, en un episodio conocido como el incidente o crimen de Mayerling.
  • El asesinato de Isabel de Baviera, Sissi, esposa de Francisco José emperador de Austria y madre de Rodolfo.
  • Hasta que todo desemboca en el doble asesinato, el 28 de junio de 1914, del heredero al trono del imperio austrohúngaro Francisco Fernando de Austria y su esposa Sofía. Un crimen que llevaría la maldición de los Habsburgo al resto del mundo al ser el detonante de la Gran Guerra.

Recreación del momento del atentado contra Francisco Fernando de Austria y su esposa Sofía.

Al año siguiente, el 12 de octubre de 1915, murió el archiduque Luis Salvador de Austria. Fue el undécimo hijo de Leopoldo II, gran Duque de Toscana, y el noveno de su segunda esposa, María Antonieta de las Dos Sicilias. Era uno de los más, sino el que más, culto de los Habsburgo, con una sensibilidad especial por temas como la ecología y de trato cercano con la gente. En 1867 viajó por primera vez a la isla de Mallorca (España) y le gustó tanto que convirtió la isla en su refugio y segunda vivienda. Por su casa pasaron algunos de los más destacados intelectuales y personalidades del mundo social y político europeo de la época. Se le considera el pionero del turismo internacional de la isla, una maldición para algunos mallorquines.

Toda Mallorca está llena de historias del archiduque. Todos los mallorquines tienen una historia que contar. Todos los libros y voces apuntan y dibujan un archiduque ejemplar. Quizás por eso a Carme Riera nunca se le había ocurrido escribir sobre el archiduque, una figura del vecindario. Pero también por eso mismo, cuando decidió hacerlo, fue a indagar en el lado B, en la zona en penumbra.

Desde pequeña, Riera ha escuchado hablar del Hasbsburgo. La escritora y académica nació cerca de la casa que el noble tenía en Mallorca. Las voces sobre el archiduque no le llegaban solo de fuera de casa, sino sobre todo de dentro de su familia. Su bisabuelo, por ejemplo, fue ingeniero de caminos y creó el primer tren en Mallorca. Por vecindad y por su profesión tuvo trato con el archiduque, quien en una ocasión le pidió que hiciera una carretera que uniera sus fincas. El abuelo de Riera no lo hizo, como se lo expresó en una carta.

Más allá de testimonios directos o ficticios, Carme Riera tiene al archiduque incorporado en sus recuerdos porque de niña jugó con la barandilla y algunas puertas de camarotes de los yates Nixe que tuvo Luis Salvador y que al ser desguazado fueron a parar a su casa familiar. La escritora también conoció a la viuda de Vives, el secretario a quien el archiduque legó su herencia.

La presencia de Luis Salvador estaba ahí, silenciosa en su vida. Hasta que hacia 2013 le pidieron que fuera la comisaria de la exposición que iba a conmemorar un siglo de su fallecimiento en 2015: Centenario de la muerte del archiduque Luis Salvador, que ella comisarió. “La voz del archiduque se impuso de tal forma que me senté a escribir compulsivamente, casi de una sentada. Fueron unos 20 días en los que parecía dictarme el monólogo, unas semanas antes de su muerte el 12 de octubre de 1915. Así surgió el primer boceto”, desvela Carme Riera. Luego lo afinó y enriqueció para que fuera comprensible a todos. Plasmada la voz del archiduque, que repasaba su vida y revelaba algunas cuestiones ocultas mientras dejaba su testamento, la escritora creó el primer capítulo que justificaría estas últimas palabras: “Surgió el recurso del manuscrito encontrado, mezclado con mi labor como comisaria de la exposición que daba verosimilitud a lo narrado”.

Casa principal del archiduque Luis Salvador en Son Marroig, cerca de Deià, convertida en museo.

Realidad, leyenda y ficción se trenzan en Las últimas palabras, que recoge la vida del archiduque pionero del turismo en Mallorca. “Hoy se moriría de pena y cogería una destructora para quitar el cemento espantoso que cubre la costa”, asegura Riera. Desconocería, añade la autora, su “vigilado Mediterráneo porque tenía buenas relaciones con los países árabes. Estaría horrorizado de ver la tragedia de los inmigrantes en Europa. Creía en un mundo de integración”.

Si todo empezó allá por el siglo XIII, con la maldición a Rodolfo I de Habsburgo que ha dejado toda clase de muertes y tragedias en esa dinastía, la novela se cierra con las últimas palabras del testamento del archiduque Luis Salvador dictadas a su secretario y ahora sopladas al oído de Carme Riera que hablan de otra maldición…

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