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Eva Cosculluela y Félix González, de Los portadores de sueños. /Fotografía de Javier Burbano

Diario del cierre de la librería Los portadores de sueños: Último día, afortunados por tener tantos amigos (día 8)

JUEVES 24 DE ENERO: "El día transcurre ajetreado. Llegan muchos amigos de varias librerías de España. Traen cava, brindamos y, casi al cerrar, llega Majo, nuestra primera clienta". Esperamos que ciudadanía y sector público y privado tomemos conciencia de la importancia de estos espacios en el tejido de la sociedad

Presentación WMagazín Tras el Prólogo, y seis entradas, continuamos con el Diario del cierre de la librería Los portadores de sueños. Esta librería de Zaragoza (España) la tomanos como ejemplo de tantas otras que se cierran cada día en este país y en el mundo con el fin de que seamos testigos de una realidad que deberíamos cambiar.

Este Diario es escrito por Eva Cosculluela, uno de sus propietarios, como una manera nuestra de acompañarlos en una semana difícil y darles las gracias por su aportación y esfuerzo. Ellos, muy generosamente, compartirán con todos nosotros cada jornada, hasta el 25 de enero, un día después del cierre, cómo son los últimos días de una librería, cómo viven ellos cada jornada de esta ruptura de sus sueños, cómo arreglan sus cuentas con los distribuidores y editores, cómo reaccionan sus clientes, los lectores, la sociedad española en general y los diferentes organismos e instituciones culturales y políticas, sean públicas o privadas, frente al cierre de una librería.

Los portadores de sueños fue fundada en 2004 y distinguida en 2012 con el Premio Librería Cultural que otorgan CEGAL (Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Librerías) y el Ministerio de Cultura. Otras tres librerías con este premio han cerrado en los últimos meses. Librerías que han hecho casi todo lo que se recomienda para mantenerse a flote, y eso incluye haberse convertido en un ágora cultural como centro de actividades alrededor del libro más allá de las ventas de novedades al procurar un buen catálogo de fondo.

Con esta serie, Diario del cierre de la librería Los portadores de sueños, WMagazín busca que todos tomemos conciencia de la importancia de las librerías en el tejido social, cívico, cultural y político de cualquier sociedad. La gente lo sabe, está en el imaginario colectivo, pero no terminamos de apoyarlo con acciones concretas más allá de las palabras. ¿Qué hay que hacer? Todos lo sabemos.

Puedes leer el Prólogo de este Diario en este enlace.

Los dejamos con la tercera entrada del Diario del cierre de la librería Los portadores de sueños: Último día, afortunados por tener tantos amigos (Día 8):

Diario del cierre de la librería Los portadores de sueños

Eva Cosculluela (centro) con su primer cliente de la librería, Majo, y su último cliente, Luis Alegre. /Fotografía de Javier Burbano

Diario de un cierre: un epílogo

Por Eva Cosculluela

24 de enero, jueves

Voy de camino a la librería pensando en cómo será abrir la puerta por última vez. Me llega un mensaje de Luis, un cliente y amigo que estuvo ayer comprando libros y olvidó uno para regalar a su chica, es su aniversario. Es actor y tiene todo el día de rodaje, sólo puede comprarlo ahora y está en la puerta. Acelero el paso, llego a tiempo y entro a la librería acompañada. Quizás es un símbolo de lo que han sido estos años.

El día transcurre ajetreado, pasa mucha gente que no podrá acercarse a última hora. Damos muchos abrazos y cambiamos teléfonos. Vamos a mantener operativo el correo de la librería al menos unos meses, no queremos perder el contacto con algunas personas que nos tienen localizadas ahí. Miguel nos trae flores, las ponemos en el sofá.

A primera hora de la tarde hacemos repaso general: hemos vendido todas las mesas, las estanterías, la caja y los expositores de novedades. Tendremos que vender en Wallapop la
impresora de tickets y los lectores de precios, pero eso es poca cosa y no abulta mucho, podemos guardarlas. Y hemos vendido muchos libros estos días, se nos han aligerado las devoluciones pendientes. Estamos contentos.

De izquierda a derecha, con los libreros: Rafael Artal (Comunicación de CEGAL), Eva Cosculluela, Alberto Sánchez (Librería Taiga), Félix González, Jesús Trueba (La Buena Vida) y Juancho Pons (Librería Pons y presidente de CEGAL). /Fotografía de Javier Burbano

Llega el final de la tarde y empiezan a venir amigos. Se llena la librería, brindamos una y otra vez. Unos cuantos amigos -Valle, Belar, Fernando y Teresa– nos sorprenden con varias botellas de cava frías. Llega desde Barcelona Montxo Álvarez, de Les Punxes, para acompañarnos. También llega desde Toledo Alberto Sánchez, librero de Taiga, y desde Madrid Jesús Trueba, librero de La Buena Vida. Han cogido uno de los últimos AVE y se irán en el primero. Nos sentimos felices y muy afortunados de tener amigos que nos quieren tanto.

Cuando ya estamos a punto de cerrar la caja empieza una competición por ver quién será la última persona que compre un libro en Portadores. Lo que no saben los amigos que están tratando de serlo es que Luis Alegre ha sido el primero en pensarlo y nos ha dejado su tarjeta de crédito para asegurarse de ser él. Lo consigue, y compra su último libro en Portadores, nuestro último libro: Por qué escribo, de Félix Romeo, un bonito homenaje en una tarde en la que todos nos estamos acordando del amigo que se fue demasiado pronto.

Recuerdo con el último libro vendido al escritor y periodista Luis Alegre (derecha). En la imagen: el bibliófilo Ángel Artal, el escritor y bibliófilo José Luis Melero, el editor de Xordica Raúl Usón y Eva Cosculluela y Félix González. /Fotografía de Javier Burbano

Y cuando ya casi estamos saliendo de la librería llega Majo. Fue nuestra primera clienta, la primera persona que entró a la librería y compró un libro el día que abrimos. No podemos resistirnos y nos hacemos una foto los tres: Majo, Luis y yo. La primera y el último. Se cierra el círculo. Se cierran Los Portadores de Sueños.

Escaparate de Los portadores de sueños la última tarde, 24 de enero de 2019. /Fotografía de Javier Burbano

23 de enero, miércoles: Solo queda un día, nuestro último día

La corriente de cariño que se ha creado es muy poderosa y nos está ayudando mucho a llevar estos últimos días lo mejor posible. Es muy bonito darse cuenta de que hemos significado algo importante para mucha gente, eso no lo hubiéramos podido imaginar ni en nuestras mejores previsiones. Tampoco hubiéramos podido imaginar lo exigente que está siendo este cierre en lo emocional: estamos exhaustos.

Ha venido a despedirse Ana, Anita, que desde muy pequeña venía a buscar cuentos y ahora, que ya está en el instituto, lee a las Brontë y le encantan los clásicos. Comentamos Mujercitas y Cumbres borrascosas, sus últimas lecturas. La hemos visto crecer, nos ha acompañado todo este tiempo. También ha venido Noa, de siete años, y nos ha regalado una grulla que mueve las alas y una carta preciosa.

Hoy hemos tenido la última sesión de Las que cuentan, nuestro club de lectura feminista. Estaba programada desde antes de tomar la decisión y no quisimos cancelarla. Las chicas nos han preparado varias sorpresas: pasteles, regalos y la visita sorpresa de Cristina, que fue una de las fundadoras del club. Ahora vive en Valencia y ha venido sólo por unas horas para acompañarnos en esta última sesión.

Todo el mundo da por hecho que tenemos proyectos en mente, ofertas encima de la mesa para cuando cerremos. Explicamos a la gente que no, que no tenemos nada previsto, que esto es un salto sin red.

Sólo queda un día. Nuestro último día.

22 de enero, martes: Quedan dos días para el cierre

Los medios siguen prestándonos mucha atención, cada día atiendo a dos o tres periodistas. Ha salido publicado el Observatorio de la Lectura y eso reactiva la noticia de nuestro cierre. Salimos en telediarios y magazines, mucha gente se acerca para decirnos que nos ha visto en la tele. Me gustaría que al menos nuestro cierre sirviera para provocar cierta reflexión, para que se hable de las librerías y se cree cierta conciencia de consumo responsable. Quizá es mucho pedir, pero creo que algo calará, al menos a juzgar por la cantidad de mensajes que nos llegan de gente que lamenta que cerremos.

Un librero amigo de Toledo me llama, ha leído en este diario que quizás tengamos saldo a favor con algunos proveedores y se ofrece a comprárnoslo para que no perdamos dinero. Una librera anticuaria de Salamanca hace una gestión con un compañero que nos llama y se ofrece a comprarnos todo lo que no podamos devolver. Me sigo emocionando con estos gestos de cariño y pienso que les debo una visita a los dos.

Envío un correo para invitar a clientes y amigos a un brindis el jueves para despedir la librería.

Queremos hacerlo sin lágrimas, sin tristeza, recordando los buenos momentos que hemos vivido y la cantidad de gente maravillosa que ha pasado por aquí. Anotamos en la lista de tareas
pendientes que tenemos que comprar vino, cava y vasos. Quedan dos días para el cierre.

21 de enero, lunes: el vértigo no nos deja pensar

Eva Cosculluela y Félix González en el escaparate de Los portadores de sueños.

Da un poco de vértigo pensar en que estos son los últimos días. Por suerte, todo lo que queda pendiente y las continuas visitas no nos dejan mucho tiempo para hacerlo.

Las ventas siguen a muy buen ritmo, nunca hubiéramos imaginado que íbamos a acabar vendiendo tanto. Después de estar catorce años recomendando libros a diario, nos pasa una cosa muy extraña: como estamos con la cabeza entregada a esta nueva situación, cuando estos días nos piden que recomendemos un libro nos bloqueamos, nos sentimos torpes, nos cuesta muchísimo. Además, gran parte de los títulos que veníamos recomendando esta temporada ya se nos han agotado, igual que muchos de nuestros libros favoritos. Hasta se nos hace raro ir a buscar libros a las estanterías: lo que antes era un gesto automático, ahora supone ponernos a buscar como mareados, sin saber dónde cae cada inicial. Como los hemos agrupado para que no se vea tan desangelado, los libros ya no están donde estaban.

Nos visita el nuevo propietario de una papelería. Busca mobiliario y es muy probable que nos compre todas las mesas, eso nos quitaría una preocupación. Son las mesas que encargamos
cuando ganamos el Premio Librería Cultural en 2012, las diseñó Félix para que nos permitieran enseñar las novedades y tener parte del fondo en sus faldones. Son útiles y están nuevas, nos gusta imaginar que tendrán una segunda vida y seguirán mostrando libros y revistas.

Muchas veces hemos bromeado Félix y yo con que la gente no lee los carteles, da igual lo grandes que sean. Hoy lo hemos constatado cuando ha entrado una comercial, ignorando los
carteles enormes de “Liquidación por cierre”, a vendernos un nuevo contrato para la luz. Para luces estamos nosotros. Quedan tres días para el cierre.

***

Una caricatura de Félix Romeo (Zaragoza, 1968-2011), era amigo de Los portadores de sueños y desde que murió esa caricatura los ha acompañado. Romeo era escritor, periodista, y agitador cultural.

19 de enero, sábado: Visitas y peticiones alucinantes

Último sábado que estamos abiertos. Nos siguen pasando cosas alucinantes. Una familia que viajaba camino de Tarragona se ha desviado de su viaje sólo para conocernos. Un amigo escritor me llama para decirme que se ha reunido con el editor y el ilustrador de su nuevo libro y los tres están de acuerdo: quieren presentarlo aquí. Le explico que para cuando esté listo, la librería ya estará cerrada y vacía. Le da igual, dice que así será una presentación única e inolvidable.

Las bolsas que compramos pensando que durarían hasta que cerrásemos se han acabado ya dos veces.

En el único rato libre que tenemos, empezamos a hacer una LISTA DE COSAS PENDIENTES:

  •  Abrir una cuenta en Wallapop para vender los lectores de precios.
  • Dar de baja el mantenimiento de la aplicación informática.
  • Cancelar los seguros y la alarma para que deje de funcionar a final de mes.
  • Reclamar algunas facturas que tenemos pendientes de cobro.
  •  Ir a comprar más bolsas.

Hemos vendido un libro caro que no podíamos devolver. Sacamos libros de las estanterías para tapar los huecos que quedan en las mesas de novedades, y comentamos que de alguno de ellos no llegamos a vender ni un ejemplar cuando era novedad. Nos sorprende ver cómo, de repente, esos libros no duran ni una hora. Nos decimos que después de catorce años, seguimos sin entender cómo funciona todo esto.

Mañana domingo por fin tendremos un día de descanso. Lo dedicaremos a responder parte de los mensajes recibidos. Quedan cinco días.

 

***

Escaparate de Los portadores de sueños el viernes 18 de enero de 2019.

18 de enero, viernes. Liquidación por cierre:

Pasan a vernos algunos comerciales que están en Zaragoza en su ronda semanal. Acostumbrados a ver la librería siempre repleta de libros, les extraña ver las estanterías a medias, los huecos enormes que van dejando los libros que vendemos. Para que no quede tan desangelado decidimos agrupar los libros en las baldas que están más a la vista, dejando vacías las filas inferiores. Hemos ido quitando libros del sofá del escaparate según nos los pedían los clientes, eran los últimos ejemplares. Cuando ya sólo han quedado tres los hemos retirado y la chaise longue se ve vacía, desolada.

Hace unos días dejé un comentario en las redes diciendo que una novedad que ya no recibiré tenía muy buena pinta. Hoy lo he recibido de regalo de parte de la editorial. Un comercial nos manda el boletín de novedades, sabe que ya no las pediremos pero nos dice que si algo nos gusta para nosotros, nos lo traerá en su próxima visita. Estos detalles me emocionan y pienso en la suerte que hemos tenido todo este tiempo, en la gente tan extraordinaria que nos ha rodeado.

Algunos clientes han venido todos los días desde que se anunció el cierre. Cecilia, de siete años, me dice que se ha puesto tan triste al enterarse que hasta ha llorado. Otro cliente viene con sus nietos y me enseña fotos de los niños en casa jugando a ser libreros.

Hemos vendido todas las estanterías. Mañana haré un cartel para el sofá. Quedan seis días para el cierre.

***

17 de enero, jueves. Empieza la cuenta atrás, quedan siete días:

La librería sigue hasta arriba de gente. Pasan por aquí muchos clientes habituales que quieren acompañarnos en esta recta final y se llevan cuentas importantes, montones de libros que les faltan en casa y no quieren dejar de tener. Algunos nos piden que elijamos uno para tenerlo como recuerdo nuestro.

Siguen hablando de nosotros en periódicos y radio. Un cliente al que no habíamos visto antes se acerca muy afectuoso. Nos explica que vive en Bilbao y en su última visita a Zaragoza se le hizo tarde y no pudo venir a conocer la librería, así que decidió venir hoy sólo para vernos. Javier y Ana, clientes desde que abrimos y buenos amigos ya, nos envían un precioso centro con catorce rosas, una por cada año de resistencia.

Seguimos negociando con los distribuidores. Algunos nos confirman que si después de la devolución queda saldo a nuestro favor, no nos devolverán el dinero. No sé qué haremos en ese caso, pensamos en hablar con algún compañero para “venderle” ese saldo. Hemos tenido que lanzar algunos pedidos de última hora de cosas que quedaban pendientes, y nos alegramos al ver que todos los distribuidores siguen sirviéndonos libros con normalidad, a pesar de haber cerrado ya las cuentas con ellos. Contrastando con la generosidad de todos ellos, sólo nos queda mal sabor de boca con un distribuidor a quien no hemos devuelto recibos ni le debemos nada: decide adelantarnos ya el recibo que vencería a finales de mes.

Ponemos precio a las mesas y a las estanterías. Queda una semana.

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