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Detalle del cartel del Festival Eñe, de Madrid en 2016.

Detalle del cartel del Festival Eñe, de Madrid en 2016.

Festival Eñe: Una noche de fotogenia, distopías, historia, sexo y amantes de la literatura

Más de 90 escritores y gente del mundo del libro abrieron en Madrid el Festival Eñe que termina hoy

Mientras en Francia la cultura se considera como una cosa seria, aquí ni seria ni no seria”. Esta frase lapidaria de Jorge Herralde parecía mentira delante de casi dos centenares de personas que asistían anoche viernes a la inauguración de VIII Festival Eñe en Madrid. Parecía mentira porque todos estaban allí en demostración de lo contrario, y parecía verdad porque cuando la dijo, en el teatro Fernando de Rojas del Círculo de Bellas Artes, se vio un ligero oleaje de cabezas que asentía.

 

Eran ya las diez de la noche. Y hacía tres horas que había empezado este festival literario que entre ayer y hoy sábado reunirá a más de 90 escritores y gente del mundo del libro en unas 40 actividades. Una cita para tratar de conjurar aquella frase real, para recordar al Gobierno y a las instituciones de que aunque cierren los ojos a la cultura está no solo ha estado allí, sino que está y, sobre todo, seguirá allí.

Marta Sanz, delante. Detrás, de izquierda a derecha: Vicente Molina Foix, Paula Ortiz y Manuel Gutiérrez Aragón.

En el ojo del huracán. A las 7 de la noche, la escritora Marta Sanz, directora de esta edición, abrió el festival con la lectura del manifiesto: “Festival Eñe quiere convertirse en el ojo del huracán que conecte la literatura dominante y la vida cotidiana literaria de los barrios, asociaciones culturales y clubes de lectura, para irradiar desde aquí ideas nuevas e ideas muy viejas que quizá deberían ser revisitadas. Vamos a reflexionar sobre un mundo que cambia vertiginosamente y nos invita a reescribir el significado de algunas palabras y de sus posibles combinaciones: público, lectura, escritura, interior, exterior, texto, violencia, autoridad dignidad, lenguaje, idioma, educación, espectáculo, crítica, vocación, oficio, progreso, resistencia, reacción, núcleo, periferia, democracia. Vamos a cuestionar si de verdad el medio es el mensaje o si la sentencia mcluhaniana solo es un instrumento para desactivar la posibilidad de la crítica desde el engrasado vientre de la ballena cultural. Incluso desde las optimistas circunvoluciones de internet. Vamos a pensar sobre qué significa escribir bien, sobre el miedo a perder un sitio y sobre la responsabilidad que implica colonizarlo”.

De izquierda a derecha: Vicente Molina Foix, Paula Ortiz y Manuel Gutiérrez Aragón.

La fotogenia de personaje literario. Bajo este título empezaron el diálogo Manuel Gutiérrez Aragón, Paula Ortiz y Vicente Molina Foix. Este último abrió el diálogo al recordar que ya Homero en Iliada y Odisea da los primeros trazos sobre ese retrato de descripción física y de carácter que tendrán los personajes literarios con los que un autor aspira a darles vida más allá del libro, para que viva en el imaginario de la gente. Desde Aquiles hasta Ulises. Gutiérrez Aragón hizo mención a varias de las fotogenias más potentes de la literatura como el Don Quijote creado por Cervantes. Paula Ortiz añadió el arte y el misterio que debe tener un autor para crear esa imagen mental en el lector. Una imagen que muchas veces no sustituye ni la creada por el cine cuando decide adaptar un libro. Personajes literarios que conviven con el resto de la humanidad como Caperucita Roja, Frankenstein o Drácula.

En la mesa habla María Cereijo, a su derecha está Javier Fonseca, y a su izquierda, Marta Sanz y Elena Ezquerra.

Clubes de lectura: del papel a lo virtual. Eñe quiso escudriñar en esas comunidades reunidas exclusivamente alrededor de los libros, de sus lecturas, de sus interpretaciones. Para eso invitó a tres moderadores de esos clubes que dan mucha vida a las personas y de allí salen otras actividades individuales o colectivas, según Elena Ezquerra. Porque “la lectura compartida se enriquece y enriquece”, aseguró Javier Fonseca. Pero Eñe dio el salto al ciberespacio y reunió a esa gente que dialoga en internet, en clubes virtuales tan dinámicos como los terrenales con el añadido de que “el mundo virtual puede ser un punto de acceso para los lectores más jóvenes, y de conquista para nuevos lectores”, afirmó María Cereijo. Analizaron la novela Farándula (Anagrama), de Marta Sanz.

De izquierda a derecha Juan Vilá, Ricardo Menéndez Salmón y José Ovejero.

Distopía y crisis, una reelaboración fantástica. En esta época de incertidumbre y resquebrajamiento del mundo, e incluso de las esperanzas, muchos autores reflejan todo ello en sus obras. “La crisis se asocia a lo económico y su efecto. Y es así, pero en mis libros indago en algo más profundo que compromete una serie de valores. Porque lo que se vive es, sobre todo, una crisis de valores”, dijo Ricardo Menéndez Salmón, autor de Derrumbe y El sistema (Seix Barral). Según el escritor, “la sociedad del siglo XXI vive en una constelación del miedo como elemento coercitivo y desmantelador de logros”. Una prueba del derrumbe y cambios de la mentalidad de la gente es que, afirmó José Ovejero, “ahora asociamos crisis a distopías, pero antes la crisis se asociaba con utopías”. ¿Qué ha cambiado? Se preguntó el autor de Los ángeles feroces (Galaxia Gutenberg) y La invención del amor (Alfaguara): “Como sociedad hemos dejado de creer en la solución eterna y el progreso. Lo que ha reemplazado a la utopía como algo ético o estético es la distopía”.

De izquierda a derecha: José Álvarez Junco, José Ignacio Torreblanca y Antonio Caño. Foto de Álvaro García (EL PAÍS)

Enciclopedia para envolver el pescado (historiadores del presente). Sobre el tejido que en secreto o a voces hace la historia a través de sus testigos hablaron anoche el historiador José Álvarez Junco y el director de EL PAÍS, Antonio Caño. Los medios de comunicación son una fuente esencial para los historiadores, porque allí se cuenta el presente, con la cabeza, las tripas y el corazón. Por eso es fundamental ese testimonio, ese acta notarial que levantan los periódicos día a día, vino a decir, Álvarez Junco.

De izquierda a derecha: Enrique Redel, Irene Antón y Jorge Herralde.

Herralde entrevista. Marta Sanz, como directora del Festival, preguntó hace unos días a Jorge Herralde, editor de Anagrama, si le gustaría que lo entrevistaran unos de esos tantos jóvenes editores que como él han empezado con éxito a publicar libros La respuesta fue: “Estoy aburrido de que me entrevisten, ya he contado todo mil veces… pero quiero entrevistar. Me encantaría preguntar”. Así un eterno entrevistado pasó a ser un entrevistador. Sus personajes fueron Irene Antón, de Errata naturae, y Enrique Redel, de Impedimenta. Lo primero que Herralde quiso saber fue por qué un día decidieron dedicarse a la edición y el porqué de esos nombres para sus sellos. A partir de ahí surgió una conversación que retrató a una clase de editores que buscan llevar buenos libros para los lectores más cualificados y curiosos. “Una editorial tiene valor no por su editor, sino por el catálogo que crea”, aseguró Redel. “Es tan importante lo que el editor publica, como lo que se adivina que no ha querido”, contó Herralde. “Sabemos que en algún momento una gran editorial nos puede quitar, con un gran cheque, a uno de los autores que hemos lanzado, pero es humano. Y estamos preparados para ello”, reconoció Antón. La conclusión fue una frase que Herralde ha dicho en otras ocasiones: “Editar es un deporte de riesgo”.

De izquierda a derecha: Luisgé Martín, Espido Freire y Fernando Marías, en pantalla la poeta Raquel Lanseros.

VerSex. Ya cerca de las once de la noche llegó el momento de hablar en confianza. Fuera máscaras. De sexo. Versex es “un espectáculo literario-teatral sobre las dificultades de hablar de sexo en el arte y la literatura”. Y la fingida catarsis de anoche corrió por cuenta de Luisgé Martín (El amor del revés, Anagrama), Espido Freire(La flor del Norte, Planeta) y Fernando Marías (Todo el amor y casi toda la muerte, Espasa) de cuerpo presente, y con la poeta Raquel Lanseros de forma virtual. Contaron experiencias, ¿reales o ficticias? de sexo explícito, de caprichos sexuales, de vericuetos y caminos oscuros alentados por el deseo. Fuera del Círculo de Bellas Artes no paraba de llover. Dentro, las fantasías y secretos que pocos cuentan, exitantes unos, tristes otros, y, varios, soñados por usted, tal vez, se acercaban en procesión hacia la media noche…

 

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