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La literatura como el mejor pan nuestro de cada día y la carta de libros más apetecibles

La poesía marcó una semana de buenas presentaciones literarias en Madrid: de los ganadores del Premio Loewe a Ewa Lipska al ensayo de David Rieff

Llega la primavera y con ella la carta de novedades literarias aumenta los libros a elegir. Obras para todos los gustos, como aperitivo (los que quieran), como primer plato (con varias opciones), como segundo plato (con más opciones, también), como plato fuerte o plato único (algunos solo quieren eso) y postre, algunos postres (nunca faltan). Un menú de lecturas que apetecen como agua, como vino, como jugos naturales, como refrescos. Una carta para todos los gustos que confirma a la literatura como el mejor pan nuestro de cada día.

Así volvió a quedar demostrado esta semana en Madrid con las diferentes presentaciones de libros y actos literarios que estuvieron marcados el martes por el Día Mundial de la Poesía.

Y si la carta es buena, como es este el caso, cada lector elige sus lecturas en el orden que le apatezca. Como si prefiere todo a la vez o se decanta por un bufé.

Ewa Lipska frente a la librería Alberti.

La poesía sienta bien a cualquier hora

La poeta polaca Ewa Lipska estuvo en la Librería Alberti el martes por la tarde. La acompañó Jordi Doce. Hablaron de Cracovia, de Polonia, el nombre de la gran Wislawa Szymborska apareció, claro. Hablaron de la hondura de los versos de Lipska, de su aire de protesta y y crítica; y habló ella, y también se leyeron poemas de su libro La astilla y La naranja de Newton (Trea Ediciones). Lipska, la de “Calla / el martillo neumático. / Sueño destinado a la demolición”. Y la de “En esa ciudad, / en la que nos unía / la búsqueda de la felicidad, / los fagotes, los trombones y las trompetas / se jubilaron prematuramente. / El resto de la orquesta ya no vive”.

Gustavo Guerrero en Casa de América, de Madrid.

La poesía latinoamericana es una buena elección

En el Salón Bolívar de Casa de América, que celebra este 2017 sus 25 años, Gustavo Guerrero, escritor venezolano y consultor en Gallimard, habló del tiempo de la poesía de su continente y de la crisis de la poética de la originalidad: “Después del pasado y del futuro le toca al presente erigirse como Norte”.

José Ramón Ripoll, izquierda, con Luis Antonio de Villena.

Poesía como regalo de invitado

Al día siguiente de su día mundial, el mundo de la poesía española se reunió para celebrar la entrega del XXIX Premio Loewe de Poesía al gaditano José Ramón Ripoll por su libro La lengua de los otros: “Una vez roto el grito / y el ademán del llanto hasta no ser, / queda una tos perpetua en la garganta / que encubre la batalla de un cuerpo contra el otro: / aquel que intenta / decir que vive siendo / y quien no dice nada porque nunca ha sido”. Junto a Ripoll el cubano Sergio García Zamora, ganador del Premio Loewe a la Creación Joven por El frío de vivir por sus poemas en prosa y en verso: “El Cordero se transformó en Lobo / para enfrentarse al Lobo, / pero entonces el Lobo lo llamó hermano”.

David Rieff, en primer plano, en el espacio Bertelsman.

La memoria como plato único

Elogio del olvido (Debate) es el título que ha puesto David Rieff a su ensayo. Una lúcida radiografía sobre la manera como la memoria colectiva ha sido usada en el mundo y cómo sus bondades pueden convertirse en trampas. “De algo expuesto como imperativo moral”, pero por ello mismo recordó, en el espacio Bertelsman del Círculo de Lectores, que “el exceso de memoria puede ser peligroso”. Justicia, verdad y paz son cosas difícilmente combinables, afirmó el analista y excorresponsal de guerra, “por eso a veces es preferible el mal menor para poder seguir avanzando”.

Valeria Luiselli en la Gran Vía madrileña.

Historias amargas y necesarias

El drama de los menores de edad que entran a Estados Unidos de manera ilegal y que por una nueva ley pueden ser deportados de manera express tiene ahora voz. Es la voz de la mexicana Valeria Luiselli que cuenta en Los niños perdidos (Sexto Piso) la tragedia de esa situación perdida entre la problemática de los inmigrantes y la dura campaña presidencial que vivió ese país en los últimos dos años y todo lo que se avecina con Donal Trump. Un episodio que conoce de primera mano y como testigo y que contó a los periodistas en un hotel de la Gran Vía madrileña.

María Tena, en el centro, junto a José Ovejero y María José Codes.

Un buen menú chino made in España

Cuando María Tena fue la comisaria del pabellón español en la Exposición Universal de Shangai, en 2010, entregó al evento horas y horas y horas, y esas horas también la compensaron, por ejemplo, con la inspiración para escribir El novio chino (Fundación José Manuel Lara), ganadora del Premio Málaga de Novela. De esos meses en Shangai y de la posterior escritura habló Tena en la librería Alberti, junto a ella María José Codes y José Ovejero, cuyo libro China para hipocondríacos le sirvió a la escritora, en aquel largo viaje, para entender mejor la cultura china y divertirse en aquel país.

Imma Turbau, en FNAC.

El amor, el plato más deseado

Sobre la historia de un amor… y sus corazas y sus misterios llegó la noche del jueves a Madrid. El rostro del tiempo (Navona) le puso por nombre Imma Turbau y de él habló en la FNAC, de Callao. Entre las miradas de las mujeres de los cuadros de Felipe Almendros, Turbau contó lo justo de su novela para filtrar que el amor, sea el primero, el segundo o el quinto, pero siempre buscado amor, es la mejor manera de medir el tiempo, de verlo, de recordarlo, y de descubrir a través de él el misterio que es cada persona.

Brindis justos para abrir y cerrar la velada

Cuatro años después de que Sara Mesa presentará en la librería La Central, de Callao, su novela Cuatro por cuatro (Anagrama) volvió allí para hablar de la reedición de un libro clave en su obra: Un incendio invisible, de 2011. Lo hizo la semana anterior como gran aperitivo de la que ahora termina. La novela no es una reedición cualquiera, sino la de una obra revisada, pulida, afinada y reducida por la propia autora. “Un proceso en el cual he aprendido que menos es más y que a veces los autores somos excesivos”. Y eso que las novelas de Sara Mesa no son largas y manejan un lenguaje contenido que va directo a la diana. “Hay que depurar el lenguaje para hacerlo más potente, para hacer todo más verosímil”.

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