Jorge Luis Borges ilustrado por Nicolás Castell

Recorrido luminoso por la vida de Borges en una novela gráfica

Un maravilloso viaje por las principales etapas personales y literarias del gran escritor argentino. El ilustrador de esta obra cuenta para WMagazín cómo se enfrentó a la figura del autor de 'El Aleph'

Prólogo WMagazín. En el año 2014, en el marco de la Feria del Libro de Bolonia, Nicolás Castell se acercó con su portafolio de ilustrador e historietista al stand de Colombia. Allí estaba John Naranjo, editor del sello colombiano Rey + Naranjo, quien no dudaría en involucrarlo en el proyecto de novela gráfica que durante los últimos años ha estado desarrollando con el novelista Óscar Pantoja y con diferentes artistas gráficos.

Todo empezó dos años antes, a finales de 2011, cuando Naranjo y Pantoja decidieron aventurarse con una novela gráfica sobre la vida de Gabriel García Márquez. Debido a su gran acogida se decidieron a producir la biografía de otros grandes autores de Latinoamérica, entre ellos, el mexicano Juan Rulfo (Rulfo. Una vida gráfica). Ahora, un poco más de tres años después de esa primera cita en Italia, presentan en el mercado español: Borges, el laberinto infinito.

Nicolás es español de origen argentino. Sus padres se radicaron en Granada, hace 22 años. Ahora con 28, Castell se presenta como un importante artista gráfico, con miles de seguidores en sus redes sociales y con diversos trabajos en el sector editorial y de la publicidad. “Para hacer este libro de Borges, con guion de Óscar Pantoja y edición de Rey Naranjo, he recurrido a mis orígenes, a mi voz interior”, dice Castell. Incluso ha viajado a Buenos Aires para documentarse y así ser fiel no solo a la arquitectura de la ciudad y sus calles, sino también para impregnar el espíritu porteño que devela el libro.

Uno de los capítulos de la obra, escrito por Castell, es una transición entre los sucesos que marcaron su vida en su primera adultez, hasta la concepción fantástica de la obra borgeana. En total son diez capítulos, cada uno en forma de cuento, que evocan los momentos en la vida de Borges que han dejado una huella en su obra literaria. El trabajo de Óscar Pantoja como guionista ha sido confeccionar un libro que en su estructura esclarezca el estilo literario del biografiado. Así, dentro del libro, se muestra el carácter fantástico de la obra borgeana, su pasión por los libros y ciertos secretos de su vida privada que iluminan su estilo literario.

Borges, el laberinto infinito. Nicolás Castell (ilustrador) y Óscar Pantoja (guionista). Rey Naranjo Editores

Cómo conocí a Borges, por Nicolás Castell

En el momento en que John (el editor de Rey Naranjo) me propuso hacer la novela gráfica sobre la vida de Jorge Luis Borges yo estaba trabajando en Suiza, en una empresa donde me pedían ilustraciones que tenían que seguir un rígido proceso técnico. Era un mundo interesante, pero yo sentía que había olvidado mi sueño de la infancia: hacer un gran cómic. Borges siempre fue un autor que me fascinó, cuando me lo propusieron me sentí honrado y entusiasmado. Lo tomé como la señal para dar vía libre a ese sueño que deseaba alcanzar desde tanto tiempo. Siempre tuve dos grandes sueños, uno consistía en dibujar un cómic largo, y el otro era hacer un viaje largo. Curiosamente a través de este libro pude cumplir los dos.

El acercamiento a la vida de Borges surge desde la profunda admiración que sentimos tanto Óscar Pantoja, el guionista, como yo hacia la figura y obra del escritor porteño. Ambos hemos hecho un proceso de investigación exhaustivo, yo incluso viajé a Buenos Aires para conocer los rincones que él frecuentaba. Las casas donde vivió o donde se reunía con amigos, como la casa de Victoria Ocampo, las calles y arrabales que recorría, y los cafés. Pude conocer a gente que trató con él y meterme en esa atmósfera de Borges que pienso que cualquier entusiasta de su obra la puede percibir en Buenos Aires.

Un recurso muy inteligente de Óscar fue decidir distribuir el libro en pequeños capítulos o relatos de 10 o 12 páginas, una referencia a la prosa del argentino, que jamás escribió una novela. El reto que le motivaba era crear un universo en doce páginas. A través de estos capítulos vamos abriendo ventanas a la vida y obra de Borges, enfatizando en el proceso creativo de El Aleph, su obra más emblemática. Lo conectamos con el enamoramiento que tuvo con Norah Lange, fue su Aleph; su universo.

Narrar la vida de una persona que admiras contiene la dificultad de no tender a deshumanizar a esa persona, hay muchas biografías que acaban siendo una suerte de hagiografías por culpa de este entusiasmo. En esto tuve especial atención, he tratado de dibujar a Borges desde una perspectiva humana, cercana con sus emociones, sus miedos, su faceta introspectiva, su orgullo, su obsesión, su inseguridad y su imaginación. No tuvo una vida épica como podría ser la de otros escritores como Ernest Hemingway, pero dentro de su imaginación sí que la tuvo y traté de fusionar las dos cosas; pues considero que en su experiencia personal así lo fue.

Ciertamente, hay partes del libro que a lo largo de los dos años que me llevó dibujarlo se hicieron difíciles. Algunos capítulos son claramente tristes, Borges sufriendo, en plena melancolía inundada por la nostalgia y la sensación de fracaso. Si yo no empatizo con la situación, con el personaje, no siento el dibujo y por lo tanto no me sale bien; no sale auténtico. Como ya comentó Naoki Urasawa, el dibujante de Monster: el dibujante de cómics de alguna manera también es actor. Esos capítulos se hicieron duros. Sin embargo, otros como el capítulo 6, que es el que escribí yo, fueron una delicia. En este capítulo hablo del sueño de Borges, un sueño donde recorre sus mundos, sus relatos más fascinantes: el Inmortal, la Casa de Asterión, la Biblioteca de Babel, el Memorioso Funes… Dibujar este capítulo fue lo mejor del libro sin duda, siempre he tendido al surrealismo, es algo que me divierte muchísimo en términos creativos.

De alguna manera vas creando a tu propio Borges, al principio partes de fotos y relatos para crear al personaje. Pero conforme avanza el proyecto, el personaje acaba definiéndose a sí mismo, y muchos amigos incluso me decían que parecía que me dibujaba a mí mismo. Supongo que esa es la fuerza de empatizar con la vida del personaje que estás usando. Imagino que finalmente en el libro encontraremos a Borges, pero también algo de Nicolás en él. Es lo que le digo a los alumnos, cuando hacemos un retrato, también estamos poniendo nuestra personalidad en el retratado.

 

 

 

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