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‘La vorágine’, de José Eustasio Rivera, El libro que regalarían los libreros. /WMagazín

‘La vorágine’, de José Eustasio Rivera, la novela que regalaría la librería La vorágine, de Santander (España)

A uno de los hitos de la literatura latinoamericana del siglo XX dedica esta vez WMagazín, en compañía de Endesa, la serie El libro que regalarían los libreros. Junto a la recomendación de la novela colombiana un fragmento

Presentación WMagazín «Antes que me hubiera apasionado por mujer alguna, jugué mi corazón al azar y me lo ganó la Violencia». Este es uno de los mejores comienzos literarios: La vorágine, de José Eustasio Rivera. Y esta es la novela elegida por Paco Gómez Nadal de La vorágine para la serie El libro que regalarían los libreros de WMagazín, en compañía de Endesa.  Una sección que da voz a los mejores prescriptores: los libreros. Una manera de apoyar a las librerías y poner en valor su recomendación y respaldar a estas ágoras culturales, a la lectura y al universo del libro, sobre todo ahora en días de restricciones por la Covid-19.

Los libreros de España, América Latina y Estados Unidos nos hablan como lectores apasionados de novelas, cuentos, poemarios, ensayos, biografías, teatro, cómic y cualquier libro de otro género que les guste tanto que regalarían simbólicamente. (Si quieres apoyar a tu librería puedes comprar esta y cualquier otra obra en Todostuslibros.com)

Cada una de estas recomendaciones le da a WMagazín y a Endesa el pie para ir más allá y mostrar el universo creativo que inspira o genera la obra citada. Así, tras el comentario de la librera o librero te damos la oportunidad de que veas desde un pasaje de la obra recomendada o escuches un track de la versión en audiolibro hasta un tráiler de la adaptación al cine o la televisión si la hubiera o una antología con las mejores portadas. Los artículos publicados en esta serie los puedes ver al final de este artículo o en este enlace.

Te invitamos a conocer los motivos por los cuales Paco Nadal Gómez recomienda esta novela colombiana y uno de los hitos de la literatura en español del siglo XX, La vorágine:

'La vorágine', de José Eustasio Rivera, El libro que regalarían los libreros. /WMagazín

El libro que regalarían los libreros: 'La vorágine', de José Eustasio Rivera

Por Paco Gómez Nadal, de librería La vorágine, de Santander (España).

En pleno efervescencia pandémica ‘cumplo’ 20 años de la primera lectura de La Vorágine, la joya literaria escrita por José Eustasio Rivera, cuya sospechosa muerte espera una novela que se acerque a la calidad de la única obra narrativa conocida de este poeta y diplomático colombiano.

Suelo elogiar la primera frase de La Vorágine como uno de los mejores arranques que he leído jamás –“Antes de que me hubiera apasionado por mujer alguna, jugué mi corazón al azar y me lo ganó la Violencia”- pero también suelo perderme en las brutales y hermosas descripciones de la selva que Rivera hace al inicio de cada uno de sus capítulos. Leí La Vorágine para comenzar a sacudirme mi ignorancia literaria eurocentrada, después del terremoto mental que me provocó el ensayo De la Barbarie a la Imaginación, del también colombiano R.H. Moreno Durán, y de hacerme una lista de algo así como un ‘contra-canon’ literario latinoamericano que compensara la estrechez de miras provocada por el boom y por el ombliguismo español. Y de todas las obras que me puse en la estricta dieta, La Vorágine –junto a Huasipungo (Jorge Icaza)- me capturó para siempre. La riqueza y versatilidad de su castellano, la precisa descripción de la locura estractivista durante la ‘fiebre del caucho’, el dedo de Rivera en la yaga del colonialismo externo e interno, su romanticismo lúcido para despeñarse por lo insoportable…

Libros recibidos desde Colombia en librería La vorágine, de Santander (España). /WMagazín, cortesía La vorágine

Cuando, en abril de 2013, en medio de una crisis fruto de la especulación y el capitalismo más burdo, arrancó el proyecto de librería asociativa en el que participo, sólo el silente homenaje a La Vorágine podía darle sentido. Cuando en abril de 2020, en pleno desconcierto del coronavirus, un cartero llegó con un paquete, se cerró el círculo: alguien cercano enviaba desde Bogotá cuatro extrañas ediciones antiguas del libro que llevaba 20 años jugándose mi vida al azar y que me la devuelve enriquecida en medio de la violencia.

La vorágine. José Eustasio Rivera (Alianza, Drácena…).

Librería La vorágine. Calle Cisneros, 69 / Santander (España) / info@lavoragine.net

La Vorágine es un colectivo y un espacio. En el espacio confluyen la librería asociativa y es una apuesta por el encuentro transformador: una zona de rozamiento para romper con el individualismo. El colectivo, además, está comprometido con diversos procesos, propios y ajenos, que alimentan los “antagonismos constructivos” que consideramos imprescindibles para sembrar nuevas formas de ser-en-comunidad. Nos organizamos de forma plural, horizontal y por consensos. Crecemos o nos alimentamos de la comunidad que se teje en La Vorágine. (Más información al final de este artículo).

Sinopsis

Editorial Drácena: «La vorágine es una novela grande en todos los sentidos. Pocos relatos del siglo XX se le pueden acercar y menos aún siguen ocasionando tantas disputas sobre sus inabarcables significados. Así, La vorágine puede ser leída como la escarnecedora denuncia de la explotación inhumana de los caucheros en las selvas de la cuenca orinoco-amazónica, pero también como la novela iniciática del inmediato indigenismo o incluso, como opina Gutiérrez Girardot, como la tragedia del hombre moderno abocado al nihilismo ante la impiedad de cuanto le rodea y el rotundo fracaso de sus anhelos.

Sea como fuere, La vorágine es un relato descomunal y desbocado, que si arranca con un regusto entre el Romanticismo y el Naturalismo, concluye con un lenguaje propio que consigue estremecer al lector cuando lo enfrenta sin redención con la vacuidad del existir. No en balde fue, hasta la aparición de Cien años de soledad, la gran novela de Colombia, y sigue siendo una de las piezas maestras de la narrativa hispánica del siglo XX».

Fragmento

‘La vorágine’, de José Eustasio Rivera, editorial Drácena.

Antes que me hubiera apasionado por mujer alguna, jugué mi corazón al azar y me lo ganó la Violencia. Nada supe de los deliquios embriagadores, ni de la confidencia sentimental, ni de la zozobra de las miradas cobardes. Más que el enamorado fui siempre el dominador cuyos labios no conocieron la súplica. Con todo, ambicionaba el don divino del amor ideal, que me encendiera espiritualmente, para que mi alma destellara en mi cuerpo como la llama sobre el leño que la alimenta.

Cuando los ojos de Alicia me trajeron la desventura, había renunciado ya a la esperanza de sentir un afecto puro. En vano mis brazos —tediosos de libertad— se tendieron ante muchas mujeres implorando para ellos una cadena. Nadie adivinaba mi ensueño. Seguía el silencio en mi corazón.

Alicia fue un amorío fácil: se me entregó sin vacilaciones, esperanzada en el amor que buscaba en mí. Ni siquiera pensó casarse conmigo en aquellos días en que sus parientes fraguaron la conspiración de su matrimonio, patrocinados por el cura y resueltos a someterme por la fuerza. Ella me denunció los planes arteros. Yo moriré sola, decía: mi desgracia se opone a tu porvenir.

Luego, cuando la arrojaron del seno de su familia y el juez le declaró a mi abogado que me hundiría en la cárcel, le dije una noche, en su escondite, resueltamente: «¿Cómo podría desampararte? ¡Huyamos! Toma mi suerte, pero dame el amor».

¡Y huimos!

Reseña

Instituto Virtual Cervantes. Alonso Aristizábal: «José Eustasio Rivera (1889-1928) escribe La vorágine (1924), una de las novelas más emblemáticas de la literatura colombiana. La deuda de la literatura con este autor es grande por llevar la llamada novela de la tierra a un medio que tiene que ver con la identidad de nuestro continente. Como Isaacs, también publicó una sola novela y un libro de poemas llamado Tierra de promisión que tiene gran relación con su novela. Quiso escribir otros libros pero la vida no le alcanzó porque murió antes de los cuarenta años cuando los grandes novelistas logran la verdadera madurez. Algunos críticos hablan de una obra llamada La gota de aceite sobre el mundo de la explotación del petróleo, y que al autor se le perdió. Su novela ha sido subestimada por algunos críticos que juzgan tardía su aparición en el ámbito latinoamericano y universal. Por encima de todo, es el testimonio de alguien que debió recorrer los llanos y sufrir las fiebres que ello le ocasionó, y que son otra razón de su prematura muerte. El narrador incursiona en la selva amazónica, en medio de la frenética explotación del caucho que siembra el horror entre los indígenas, aniquilados por la fiebre explotadora y la violencia de la casa Arana, símbolo de la ambición y la crueldad de los agentes de la penetración extranjera en tierras americanas». (Puedes leer el texto completo en este enlace).

Perfil de José Eustasio Rivera

El escritor colombiano José Eustasio Rivera (San Matero, hoy Rivera, 19 de febrero 1888 – Nueva York, 1 de diciembre de 1928).

Editorial Drácena: Nacido en San Mateo (hoy Rivera), el 19 de febrero 1888 y muerto el 1 de diciembre de 1928, en Nueva York. Conoció desde muy niño la dura vida rural, mientras pasaba por diversos centros de estudios con escasa fortuna. Aun así, se doctoró en Derecho en 1922 y hasta fue designado secretario de la Comisión Limítrofe Colombo-Venezolana, con lo que partió en una expedición que lo llevaría a la selva orinocoamazónica donde iba a conocer las miserias de los caucheros y la barbarie que sumía el territorio. Y, sobre todo, a la mayoría de los personajes reales que transpondría en La vorágine. De regreso a Bogotá escribió artículos de denuncia sobre este y otros asuntos en la prensa, y en 1924 publica la primera edición de su gran y única novela. Entretanto, ocupa puestos políticos que le acarrean nuevos sinsabores, lo que no impide que, en 1928, representase a Colombia en un congreso internacional en La Habana. Desde allí, se traslada a Nueva York con la intención de crear una editorial, imprimir una nueva edición de La vorágine y lograr su traducción al inglés. Ese mismo invierno, Rivera cayó enfermo y fue ingresado en el Policlínico al borde del coma. Moriría súbitamente sin determinarse su enfermedad. Aparte de La vorágine publicó el poemario Tierra de promisión.

Las mejores portadas de La vorágine

Varias portadas de ‘La vorágine’, de José Eustasio Rivera, en El libro que regalarían los libreros’. /WMagazín

Librería La vorágine

¿Qué somos?

La Vorágine es un proceso mutante que nació antes de existir y que existe desde el 23 de abril del año 2013. La propia definición de lo que somos ha ido cambiando, matizándose, turbándose, porque un proceso colectivo y político no puede ser lineal si quiere evitar el dogmatismo o el ombliguismo (que no es más que un dogmatismo centrado en el estómago propio).

La Vorágine es un colectivo que anhela subvertir el orden en el que ha nacido y al que trata de sobrevivir. Conscientes de que no hay atajos y que jugamos en cancha ajena –la de la indolencia individualista- trabajamos en lo invisible y nos conocéis desde lo visible. Nacimos en un espacio-cueva en la Calle Cisneros número 15 de Santander. Podría haber sido otro lugar, pero este nos eligió. Así que allí reside una librería asociativa que es a veces un centro cultural, otras parece un espacio de agitación, algunas es un lugar de activismo y, otras puede parecer una posibilidad de cambio, de construcción de otros muchos mundos posibles.

La librería –y todo lo que hacemos- tiene un sesgo claro: la cultura crítica, la capacidad de hacer preguntas y dudar de lo que se nos presenta como “lo normal”, “lo natural”, “lo conveniente”.

Nos define más lo que no somos que lo que somos, porque quizá todavía nos falte mucho para poder imaginarnos diferentes a lo que nos han dicho que es ser. No somos capitalistas, aunque vivamos con su lodo hasta el cuello; no somos patriarcales, aunque nuestros músculos y tendones se muevan muchas veces a ese ritmo; no somos colonialistas, aunque hayamos nacido con el privilegio de la blanquitud; no somos racionalistas, porque el sentipensar nos proporciona una vida más completa, aunque al principio parezca más incómoda…

Lo mejor es que vengas y dudes con nosotras y que nos ayudes a seguir soñando lo que podríamos ser si fuéramos capaces de romper con todo aquello que nos hace daño.

¿Cómo funcionamos?

Un proyecto asociativo sólo tiene sentido si forma parte de una comunidad. Alimentar, cuidar y multiplicar esa comunidad ha sido una tarea incesante desde el primer día de existencia de La Vorágine.

Hay muchas tareas para lograr que La Vorágine funcione: el inmenso trabajo interno del colectivo que no es visible, preparar y producir la programación, gestionar la librería, provocar y mantener  las redes de colaboración, desarrollar proyectos específicos, atender a las personas aliadas, limpiar, cuidar, leer, pensar, cuidar otra vez…

Y entre todas ellas hay una un poco pesada pero que no se puede descuidar: sostener económicamente el proyecto.

El colectivo de La Vorágine cuenta con un grupo de personas voluntarias que ayudan, especialmente, en lo que tiene que ver con el Espacio de Cultura Crítica, y con un amplio número de Aliadxs que colaboran a que económicamente sea sostenible. Se trata de desmonetarizar al máximo nuestras relaciones, pero se lograr que los procesos de La Vorágine, en la medida que tengan sentido para la comunidad, no dependan de ayudas o de su éxito meramente comercial (en el caso de la librería asociativa, por ejemplo).

Convocamos a un par de asambleas completamente abiertas al año en las que puede participar cualquier personas y las que ponemos en común nuestras dudas y nuestras cuentas. La retroalimentación es fundamental para seguir caminando.

 

Imagen de la serie 'El libro que regalarían los libreros', de WMagazín.

Serie El libro que regalarían los libreros

Misericordia, de Pérez Galdós, la obra que regalaría la librería Los editores, de Madrid.

Un día más con vida, de Ryszard Kapuściński, la obra que regalaría librería Cálamo, de Zaragoza.

84, Charing Cross Road, de Helene Hanff, la obra que regalaría la librería Canaima, de Las Palmas de Gran Canaria.

Cien años de soledad, de García Márquez, la novela que regalaría librería Carlos Fuentes, de México.

Estamos en el borde, de Caroline Lamarche, el volumen de cuentos que regalaría la librería Cervantes y compañía, de Madrid.

Estamos en el borde, de Caroline Lamarche, el volumen de cuentos que regalaría la librería Cervantes y compañía.

Stoner, de John Williams, el libro que regalaría la librería Wilborada, de Bogotá.

América (o El desaparecido), de Franz Kafka es la obra que regalaría la librería Anónima, de Huesca (España).

La playa de los inútiles, de Alex Nogués y Bea Enríquez, el libro infantil que regalaría la librería Abracadabra, de Barcelona. Puedes ver la recomendación en este en

El conde de Montecristo, de Dumas, el clásico que regalaría la librería La Tertulia, de La Habana (Cuba). Puedes ver la recomendación en este enlace.

Una soledad demasiado ruidosa, de Bohumil Hrabal, es la novela que regalaría San Librario Libros, de Bogotá. Puedes ver la recomendación en este enlace.

…Serie en elaboración…

Viaje al fin de la noche, de Céline, la novela favorita de Carlos Wynter Melo. Puedes ver en este enlace su vídeo.

Bajo la red, de Iris Murdoch, la novela favorita de Pilar Adón. Puedes ver su vídeo en este enlace.

Autorretrato con radiador, de Christian Bobin, la novela favorita de Alejandro MorellónPuedes ver su vídeo en este enlace.

El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes, de Tatiana Tibuleac, es la novela que acompaña a Marbel Sandoval. Puedes ver el vídeo de la recomendación en este enlace.

La saga sobre Frank Bascombe, de Richard Ford, es la obra que acompaña de Miquel Molina. Puedes ver el vídeo de la recomendación en este enlace.

Percusión, de José Balza, es la obra que acompaña a Juan Carlos Méndez Guédez. Puedes ver el vídeo de la recomendación en este enlace.

…Serie en elaboración…

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