Medellín potencia a los escritores emergentes de Latinoamérica y España

La 11ª Fiesta del Libro y la Cultura de la ciudad colombiana busca convertirse en el escenario de las nuevas voces y ruta de la literatura. Nueve de esos autores explican su trabajo y eligen un pasaje de su obra para ser leído en WMagazín

Varios de los caminos de la nueva literatura en español y portuguesa pasan por Medellín. Las voces de autores como Maia, Portela, Engel, Escobar, Báez, Leal, Montoro, Neves o Caputo son, más o menos, conocidas en sus países, pero aún no lo son a nivel iberoamericano. Y la ciudad colombiana quiere ser el escenario donde se proyecten los nombres y rutas literarias del futuro.

Para conseguirlo, la 11ª Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín (Colombia), del 10 al 17 de septiembre, ha invitado a algunos de los autores emergentes a que se sumen a una lista de más de sesenta escritores con una programación que busca abrir nuevos diálogos y derrumbar las fronteras regionales.

“Nos interesa traer autores nuevos. Queremos derrumbar las fronteras de la literatura panhispánica”, afirma Diego Aristizábal, director de esta fiesta literaria. Allí se potencia un diálogo entre esos autores no tan reconocidos todavía “con el fin de que ellos mismos se reconozcan y sea el pretexto perfecto para que se empiece a leerlos, a la vez”, agregó, “que sirve para que los lectores y asistentes empiecen a hacer sus conexiones”.

Con ellos, Medellín apuesta por la cultura y la literatura. Aliada con los escritores y los lectores, la Fiesta del Libro toma la ciudad durante ocho días para que en diferentes puntos de la misma la gente se acerque a los creadores literarios. La ciudad colombiana prosigue su transformación y reconversión de su pasado destino violento de la mano de la cultura al crear uno que privilegia las artes, porque para ello realiza múltiples eventos al año.

Junto a los autores colombianos y brasileños, invitado de honor, están los de México, Chile, Argentina, Nicaragua, República Dominicana, Venezuela, Uruguay, España y Portugal.

Los escritores invitados celebran este enfoque por lo nuevo o poco conocido de la literatura en español y portuguesa. “Lo mejor es que un autor novel, o uno que no ha logrado superar las barreras regionales, puede mostrar su trabajo lejos de la aduana local, y relacionarse con escritores de otras nacionalidades”, opina Octavio Escobar. El autor colombiano es uno de los que con la novela Después y antes de Dios (Pre-Textos, 2014) traspasó los lindes colombianos al ser publicado en España. La novela es una historia que, desde un “pequeño mundo” en medio de las montañas cafeteras colombianas, narra circunstancias tan humanas como universales. Octavio Escobar conversará, el miércoles 13 de septiembre, sobre la influencia de la región y el paisaje natal en la escritura, con Roberto Burgos Cantor, una voz que remonta, desde Cartagena de Indias, el eco de la historia, la memoria y la violencia.

“No voy a ocultar que estoy sorprendido y contentísimo porque sin duda hay mucho interés”, reconoce Frank Báez, poeta dominicano, quien a pesar de haber sido publicado hace cuatro años por la Universidad EAFIT de Medellín, nunca ha estado en la ciudad. “La poesía es un estudio y un tratado del ser”, aseguró, “con las palabras y las metáforas que uso intento entender de dónde vengo y hacia dónde voy”. Frank Báez conversará sobre el proceso creativo de su último poemario Este es el futuro que estabas esperando (Seix Barral, 2017) con Juan Manuel Roca, un símbolo para la ciudad, y Filipa Leal, una joven poeta portuguesa que, por primera vez, viaja a Colombia. Para ella “la poesía se vuelve verdaderamente libre cuando dejamos de repetir las palabras de los demás, y de repetirnos nuestras propias palabras”.

El colombiano Luis Noriega también era desconocido hasta el año pasado. Aunque ya había sido publicado en España en la editorial Blackie Books, fue cuando obtuvo el Premio de Cuento Gabriel García Márquez por el libro Razones para desconfiar de sus vecinos (Literatura Random House, 2015). Su primera novela tardó más de diez años en ser publicada, “así que estar entre los invitados de este encuentro es una gran oportunidad para darme a conocer”. Noriega abrió este 10 de septiembre la programación de conferencias con Cristián Romero y Lina María Pérez, otros dos colombianos emergentes. Conversaron sobre el cuento y el éxito que los cuentistas colombianos fuera del país. Un renacer de un género que, según Noriega, no es más que “una impresión creada por los problemas de circulación”, pues asegura que “basta escarbar un poco para encontrar que el cuento siempre ha estado vivo y de lo que trata es de recuperar lectores”.

El espacio sin fronteras propuesto en Medellín donde la única confluencia es la creación se aprecia en escritoras como Fernanda Trías. Itinerante, abierta, expansiva, Trías es uruguaya, pero sus libros transcurren entre Buenos Aires, Nueva York, Berlín y Bogotá. “Me interesa mucho el tema de la identidad”, dice, “qué significa ser extranjero, qué significa apropiarse de un lugar, cómo te modifica vivir en un lugar extraño”. En sus relatos de No soñarás flores (Laguna Libros, 2016), explora la pérdida, el dejar atrás lugares, personas y afectos para entrar a “repensarse” y “reeditar el pasado”.

Trascender fronteras lingüísticas

La presencia de Brasil en el continente es potente. Y su idioma no es un obstáculo, al contrario, enriquece el diálogo desde semánticas diferentes. Ana Paula Maia y Andrés Neves son dos autores emergentes de Brasil que escriben desde dos orillas distintas. Ella explora en la ficción, creando universos y personajes totalmente distintos a lo que es como persona, y él explora la ilustración, la narración por medio del arte. La literatura, dice Ana Paula Maia, “me permite ir a donde yo no podría ir atrapada en un cuerpo de mujer”. Autora de cinco novelas, la última, De ganados y hombres, ha sido publicada en español por la editorial Eterna Cadencia en Argentina y Siruela en España. Adaptándose a los nuevos tiempos, Andrés Neves escribe e ilustra libros infantiles, un mercado que sigue creciendo y que, según él, “debe partir de narraciones fragmentadas, en donde la imagen sea tan importante como el texto para contar una misma historia”.

Patricia Engel, escritora nacida en Estados Unidos y de padres colombianos, escribe en inglés, aunque su narrativa está permanentemente influenciada por su origen hispanohablante. “Crecer con dos idiomas me ha dado acceso a un conocimiento más profundo sobre cómo se expresa el ser humano, cómo existen palabras en ambos idiomas que no tienen traducción y cómo también existen sentimientos en la condición humana que no tienen palabras para describirlos”. “Para mí” , agrega, “escribir es navegar en estas dos plataformas lingüísticas”. Sus dos primeros libros Vida y No es amor, es solo París han sido traducidas al español por Alfaguara y Grijalbo.

Nuevas voces de España y Portugal también están renovando la narrativa. Edurne Portela, escritora vasca, está en Medellín con su primera novela Mejor la ausencia (Galaxia Gutemberg, 2017), donde narra, desde la mirada de una niña, el entorno hostil de una familia destruida. Una autora que viene del ensayo con El eco de los disparos, desde donde ha trabajado la memoria y el dolor, y para quien “la elección que tenemos como individuos frente al pasado no es recordar frente a olvidar”. “El conflicto”, explica, “no está tanto en el acto de memoria (individual), sino en el discurso sobre la memoria (colectivo, público y por tanto manipulable políticamente)”. Precisamente sobre las formas de la memoria tratará su conversación con Margarita García Robayo y Giuseppe Caputo, cuya primera novela, Un mundo huérfano (Literatura Random House, 2016) lo llevó a estar en la lista de Bogotá 39 los autores latinoamericanos menores de 40 años más destacados según el Hay Festival.

Son escritores que amplían el horizonte de la literatura en una ciudad como Medellín que, según Diego Aristizábal, “se convierte en una verdadera fiesta que celebra el libro y la cultura”.

Los siguientes son pasajes de los últimos libros publicados por estos autores y elegidos por ellos mismos:

Frank Báez (República Dominicana, 1978)

“Querido Walt, te escribo para contarte/ cómo tu barba ha inspirado a mi generación/ más que tu poesía.

Estoy en el futuro observando una foto/ que tomaron en mil novecientos setenta y nueve / cuando yo tenía un año y mi papá tenía treinta y uno/ y donde este me carga detrás de un retrato tuyo.

Mi papá tiene una barba rala./ Y tú tienes tu poderosa barba whitmaniana,

y ahora que el tiempo ha pasado/ comprendo que era una premonición

de que yo también acabaría con barba”.

Del poema ‘Una epístola para Walt Whitman’, del libro Este es el futuro que estabas esperando (Seix Barral, 2017).

Patricia Engel (Nueva Jersey, 1977)

“Mi padre también dice que una vez en la vida cada uno de nosotros tiene una visión que encierra la clave de nuestro futuro. Sé que suena a cuento de Disney, pero él jura que es así y dice que, después de pasar un año trabajando de portero en Queens, soñó con el día en que su padre lo abandonó en el parque, vio su cara curtida por el tiempo cubierta de lágrimas y lo oyó sollozar: «Perdóname, hijo, perdóname», porque su padre tenía seis hijos más y sentía vergüenza por no poder alimentarlos a todos. Le entregó a papi el paquete de arepas y le dijo: «Con esto podrás quitarte el hambre durante un tiempo”.

De su segunda novela No es amor, es solo París (Grijalbo, 2014)

Octavio Escobar (Colombia, 1962)

“No supe a qué hora entraron. Bibiana y yo habíamos tomado vino la noche anterior, también nos expresamos. Cuando fui consciente de lo que pasaba, un hombre nos apuntaba con una pistola. Sobresaltada, me cubrí con la sábana. Oí gritar a Bibiana; desnuda, trató de correr hacia la sala. Dos hombres la detuvieron.

–Llévense lo que quieran –dije, aparentando tranquilidad–. Pueden llevarse lo que quieran –insistí.

Uno de los hombres encendió la luz y le indicó a los otros que salieran:

–Vístanse –nos ordenó. Transpuso la puerta y la cerró.

Bibiana se quedó mirándola unos segundos y se volvió:

–No son de la policía.

Yo pensaba lo mismo”.

De Después y antes de Dios (Pre-Textos, 2014) 

Filipa Leal (Portugal, 1979)

“Es difícil haber estado contenta a los diecisiete/o a los veintisiete./ Es difícil haber bebido cañas, haber comido altramuces/ y, con cincuenta o cien escudos, haber escogido/ la música en el jukebox de la Ribeira:/ aquella canción de Rui Veloso en repeat, los amigos cansados de mi lado obsesivo,/ de esta Cara A mía,/ la señora de delantal sucio que decía/ sale otro chorizo, o quizás ni lo dijese,/ puede que la memoria guarde gente de más./ De cualquier modo, es difícil que ahora ninguno de nosotros/ esté escuchando música y asando chorizos. Yo les avisé./ Pero ellos insistieron en cambiar/ de canción”.

Poema ‘Oporto sentido’, del libro Ven un jueves (Assírio & Alvim, 2016).

Ana Paula Maia (Brasil, 1977)

“Bronco Gil observa el pasto. Su sombra se estira hasta tocar la parte del alambrado que quedó más floja. Es un día caluroso y polvoriento. Debajo del sol, ya todos los hombres se muestran empeñados en sus funciones y perseguidos por sus sombras. Mientras camina, la sombra de Bronco Gil invade el pasto y recubre parte del cuerpo de una vaca soñolienta que mastica un poco de hierba. Se agacha y junta tierra en una de las manos. Enseguida la huele y la arroja. De pie, busca en el alambre de púas algún vestigio del animal que atacó a la vaca. Pero además de no encontrar ni un pelo, comprueba que la cerca no tiene más daños que los que le causó la vaca. Espanta a otros rumiantes que se van aproximando y busca huellas de un felino o de un jabalí. No encuentra nada”.

De De ganados y hombres (Siruela, 2017).

 

André Neves (Brasil, 1973)

“La primera vez que la niña miró el árbol/ ella corrió rápido que sólo viento./ El viento es algo difícil de ver, pero a ellos les gustaba/ sentirlo temblando sus cabellos lisos y brillantes./ Así fue que entre ellas surgió una amistad tan fuerte que cuando íris abrazaba el árbol/ pocos sabían mirar para percibir/ que en realidad era el árbol que no se desgajaba de la niña”.

De Um pé de vento (Editora Projeto, 2007)

Luis Noriega (Colombia, 1972)

“Lista de descubrimientos. El autor dice que leer no nos hace mejores, que los libros son una cosa entre las cosas. Luego se desdice y advierte a los jóvenes contra los libros mediocres, los cuales, sostiene, envenenan el alma, el gusto, el estilo. Después, el autor vuelve a desdecirse para afirmar que solo hay libros malos y libros buenos, y lectores de libros malos y lectores de libros buenos. … Infatigable, el autor se desdice una vez más para recordarnos que quienes diseñaron las cámaras de gas eran lectores de Goethe y que los escritores no son gente de la que te puedas fiar. Cuando se cansa, el autor dice que las historias son solo historias. Cuando recibe el premio Nobel, el autor dice que sin metáforas el mundo se detendría en seco. Cuando sus críticos están en desacuerdo, el autor dice divide y reinarás”.

Del cuento ‘Parte de la religión’ del libro Razones para desconfiar de sus vecinos (Literatura Random House, 2015)

Edurne Portela (España, 1974)

“Las casas son un poco como las personas. Según envejecen, queda la estructura de lo que fueron, los rasgos reconocibles a pesar de la debacle del tiempo. La casa de mi madre, después de todos estos años, está ajada y entera a la vez. Como ella. Como yo. Me abre la puerta y, durante unos segundos, no sabemos qué hacer. Le doy dos besos y al cogerla de los hombros siento su fragilidad, también la sensación de tener que agacharme más que la última vez que la vi. Se ha aclarado un poco el pelo, ahora lo tiene casi rubio, lo que le da un aire más natural que cuando lo llevaba teñido de caoba. Ha perdido la coquetería de mujer que quiere aparentar ser más joven y eso le otorga una dignidad que igual hace años no tenía. O que yo no veía”.

De Mejor la ausencia (Galaxia Gutemberg, 2017).

Fotografía de Fernanda Montoro

Fernanda Trías (Uruguay, 1976)

“Volver a empezar. Levantarse de las cenizas. Arrancar de cero. Nos han hecho creer que hay algo heroico en ese empecinamiento. Cuando lo conocí, el ciego Lencina también estaba empeñado en “salir adelante”. Usaba mucho esa frase, me acuerdo, como si el pasado quedara en alguna parte, como si fuera un lugar del que se puede entrar y salir y no una condena tan presente como ese árbol que veo por la ventana y que hoy mismo podría caerme encima. El pasado está encima; se carga con él o no, pero no puede dejarse a un lado. Creo que Panizza nos llevó a conocer al ciego porque sabía de ese empecinamiento y quería que nosotras lo disuadiéramos de un intento tan vano. Me impresionó como alguien frágil y desamparado, y no porque fuera ciego: un minusválido en todo el sentido de la palabra”.

Del cuento ‘No soñarás con flores’, del libro No soñarás con flores (Laguna Libros, 2016)

 

La Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín se celebra del 10 al 17 de septiembre.

2 comentarios

  1. Fue un placer adentrarse unos instantes en cada uno de estos mundos. Tal vez mi preferido fue el de André Neves. Hoy leí una reseña de una película vanguardista hecha por una desconocida (aún, ella tal vez no se ha dado cuenta de lo bien que lo hace…) escritora amiga y que dice de los actores, director, guionista y de todos los que participaron de esa película que ella tiene “los perfumes de la sinceridad, de las emociones y de la entrega”. Yo creo que esa frase aplica para todos los escritos y sus autores aqui, es claro.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *