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Marisol Schulz y Jorge Herralde.

“Quien no va a Fráncfort es porque está arruinado, lo han despedido o está muerto”

Jorge Herralde, Marisol Schulz y Sergio Vila-Sanjuan conversaron sobre el futuro de las ferias, y en especial sobre la de Fráncfort, en un encuentro de WMagazín de 2016 cuyo vídeo recuperamos con motivo de las 70 ediciones de la cita alemana

La potencia de la Feria de Fráncfort es tal que, como dice Jorge Herralde, fundador de Anagrama, aún pervive el dicho de que “quien no va a Fráncfort es porque está arruinado, lo han despedido o está muerto”. Es la cita para humanizar el negocio. El editor recordó esta frase en un diálogo de WMagazín con Marisol Schulz, directora de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (México) y Sergio Vila-Sanjuan, periodista de La Vanguardia y escritor. Fue en las Conversaciones de Formentor (Mallorca, España) de 2016, donde hablaron del futuro de las ferias y en buena medida de la feria alemana. El diálogo se grabó en un vídeo que recuperamos y puedes ver a continuación:

 

De izquierda a derecha: Sergio Vila-Sanjuan, Marisol Schulz y Jorge Herralde.

La Feria Internacional del Libro de Fráncfort es considera la más importante el mundo. Allí se decide en gran medida lo que se editará y leerá en los meses siguientes, puro negocio, puro comercio, pura industria, puro duelo de titanes por ofrecer de la mejor manera sus libros y escritores. Y aunque Fráncfort ya no es lo que era, por la revolución tecnológica que ha llevado a que la mayoría de compra y venta de derechos y negociaciones se hagan por email, teléfono, videoconferencias y demás, sigue siendo el lugar de encuentro por excelencia: el momento en el que los principales actores del sector se ven (editores, agentes, libreros…), se saludan, charlan, debaten y renuevan sus votos de confianza y trabajo.

Sergio Vila-Sanjuan: He cubierto informativamente la Feria de Fráncfort cerca de 20 años y es un poco los Óscar del mundo del libro, donde hay de todo: cultura, negocio y mucha gente que te explica muchas cosas. Alguien me dijo un día que la Feria de Fráncfort es un gran contingente de personas que están explicando argumentos a otras personas, es como las Mil y una noches, pero multiplicado por cien mil. Se creó para fomentar la cultura alemana en el momento de recuperación del país y luego se internacionalizó y se ha ido adaptando. Es un buen barómetro de las inquietudes sociales.

En esta época digital se podría decir que la información que se maneja en Fráncfort hace innecesario desplazarse, pero yo creo que no. Allí encuentras muchas cosas. Por ejemplo, es una de las grandes concentraciones de conferencias y entrevistas con escritores de todo el mundo, de repente te presentan a un noruego desconocido que el año que viene se ha convertido en el autor de culto en todo el mundo. Por otro lado, hay las famosas fiestas -algunas se han perdido por la crisis, pero sigue habiendo–  donde tienes la oportunidad de ver a estos grandes editores de todo el mundo, la gente se vuelve muy asequible y para un periodista es una fuente de información de primer orden, no sólo de lo que está pasando en ese momento en el mundo del libro, sino de las corrientes que se pueden anticipar. Por mucha digitalización que haya, esta feria, si se cuida y mantiene un poco como parece, tiene un futuro bastante despejado.

Jorge Herralde: Voy a Frankfurt desde 1969 y la feria ha cambiado muchísimo. Antes de las nuevas tecnologías, la información circulaba mucho más lenta, ahí descubrías libros. Haciendo un traveling muy rápido, cuando llegas a Fráncfort, en realidad, como se dice vulgarmente, “todo el pescado está vendido”. Los libros de los que se habla ya los has comprado o los has rechazado o se ha adelantado otro editor. Dicho esto, sigue siendo un muy importante punto de encuentro, porque es como una total inmersión de profesionales del libro durante una semana, que además con los años ya vas segregando en afinidades electivas y son encuentros muy enriquecedores, muy nutritivos. Para mí es siempre una grandísima experiencia.

En cuanto a Guadalajara, he ido también muchísimos años. Allí incorporan otro elemento: el público y muchísimos escritores, coloquios con lleno a reventar. Los derechos de autor son simbólicos comparado con Fráncfort, pero se ha consolidado como la primera gran feria en lengua española.

Marisol Schulz: Fráncfort es el polo de atracción para el mundo profesional del libro. Todo editor, todo agente literario, todo el que se precie de vivir este mundo tiene una meca en Fráncfort, y esa meca va más allá de todo lo digital, de todo lo que ocurre. Cuando empecé a ir, algunas veces te enterabas de libros por fax o te llegaban manuscritos que tardaban meses en llegar y que tenías que leer y luego regresar a Fráncfort. Todo eso quedó en el pasado y en la historia de quienes hemos editado libros. Hoy se va con otro objetivo y el encuentro de la parte personal me parece fundamental.

También lo es para Guadalajara. Es una feria masiva con gran acogida de público. Podemos tener 30.000 muchachos durante un día que asisten a conferencias y charlas de manera activa. Tiene la presencia de Otros profesionales que no tienen la oportunidad de ir a Fráncfort. Todo aquel que es editor en Latinoamérica puede ir a Guadalajara, es más accesible en muchos sentidos, es otro punto de encuentro, otro momento de intercambiar entre pares. Tenemos una actividad de intercambio profesional, de seminarios de traducción, encuentros de diseñadores editoriales, de traductores, ilustradores, libreros. De cada una de las partes fundamentales de la cadena del libro se trabaja para intercambiar con pares temas que van de lo digital a lo impreso. Lo digital está presente, pero no es una parte fundamental todavía. Hay una preocupación. Hace quince años la pregunta hubiera sido si el libro iba a morir o no, porque nos la hicieron mucho. El libro está vivo. En Guadalajara el libro impreso está muy muy vivo, y la parte digital es un apoyo, es una herramienta y tenemos módulos de libro electrónico, pero la gente va a una cuestión esencialmente presencial. El público va a tocar a sus autores, a verlos, a disfrutarlos, a pedir una dedicatoria de un libro. La FIL es una experiencia personal, humana y va más allá de la parte digital.

J. Herralde: Fráncfort sigue siendo para mí una bendición. Pero se encoge progresivamente. Cada vez hay menos stands, y donde hay realmente actividad, que es en las pequeñas editoriales independientes, y también en los grandes grupos esto, es una parte mucho más insignificante. Por el contrario, la Feria de Guadalajara se va expandiendo, va a ocupar todo México. Es muy estimulante ver sobre todo a los jóvenes con aquella ilusión asistiendo a veces a arduos parlamentos, pero con una gran tenacidad, es muy emocionante. Y luego está ese fenómeno de los compradores de bibliotecas, de Estados Unidos.

S. Vila-Sanjuan: Quiero hacer una reivindicación de un tema polémico, la figura del país invitado o la cultura invitada. En Fráncfort los visitantes profesionales como Jorge probablemente ni lo pisan, porque para ellos no es interesante. Pero si el stand está bien hecho aprendes muchas cosas. Cuando se presentó allí la literatura catalana se constató dos años más tarde que las traducciones a distintas lenguas europeas se habían multiplicado por diez.

J. Herralde: En Fráncfort el país invitado es casi extramuros, en cambio en Guadalajara es central, entras en el recinto y a 50 metros está el pabellón del país invitado, y luego ves a todos los importantes autores de estos países perorando, debatiendo.

M. Schulz: Para Guadalajara no es un país necesariamente, es el invitado de honor. Y el invitado de honor han sido muchos países, pero han sido culturas: la cultura catalana, la cultura quebecuá, la ciudad de Los Angeles. Pronto será Madrid. El invitado de honor se ve en toda la ciudad y la gente de Guadalajara lo espera con ansias. Más allá de todo eso hay un festival cultural.

S. Vila-Sanjuan: Creo que la FIL tiene un premio de periodismo cultural y otros galardones como el de Lenguas romances. Fráncfort tiene el Premio de la Paz. Por allí han pasado grandes figuras con discursos maravillosos, Jorge Semprun, Vargas Llosa, Habermas… Es un premio bonito.

Schulz: Nosotros tenemos como 15 premios, incluso uno de literatura en lenguas indígenas. Este es importante en un país como México donde el español no es necesariamente el único idioma, hay 400 lenguas originarias de América. Este año vamos a dar mucho peso a las lenguas originarias y a la presencia indígena, al ser América Latina el invitado de honor.

De las ferias no puedes decir ‘esto es una feria y así fue’. Las ferias tienen que modificarse día a día. Nosotros hemos incorporado a los booktuber, por ejemplo, así, de repente, tenemos a niños de doce años gritando como locos por una chiquita que no sabes quién es y que aparece en youtube con 20 millones de suscriptores. Se están produciendo estos temas de fenómenos de masas que hay que pulsar.

Jorge Herralde: Extrañas mutaciones… Sobre el libro electrónico, recuerdo que hace diez o doce años se veía como un tema apocalíptico y decían que el libro se acababa en horas o en minutos, todo ello -creo yo- financiado e inducido por los constructores de ‘cacharritos’.

Vila-Sanjuan: Que tenían grandes intereses…

Herralde: Y todo esto se ha ido desinflando en Estados Unidos, que gracias a tener el precio llamado ‘libre’ se implantó más y llegó a estar estancado en un 25%, que es mucho, pero de este 25% el 24% es literatura de género o libro menor. La buena literatura, la literatura de ficción no aparece jamás. Y en Europa se ha detenido entre un 4 y un5%, y parece estancadísimo.

Vila-Sanjuan: En España el género que funciona mejor en ebook es la literatura romántica, tirando un poco a subida de tono. Ya que hablamos de digitalización, hay que decir que el papel ha aguantado con bastante fuerza, que el lector sigue primando el formato libro y que no ha pasado lo que los agoreros que señalaba Jorge decían que era que la industria del libro sufriría lo que había sufrido la industria de la música, el desmorone absoluto. Se ha aguantado, es evidente que se ha adelgazado, pero es posible que no se adelgace demasiado más.

Este 2018 la Feria de Fráncfort tendrá más de 7.000 expositores de cien países, más de 300.000 visitantes (casi el 50% profesionales) y unos 10.000 periodistas acreditados, dos mil de ellos blogueros.

@WinstonManrique

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