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Rosalía y el origen literario de ‘El mal querer’ en la novela medieval ‘Flamenca’

Uno de los discos de los últimos años debe parte de su éxito a una obra prohibida por subversiva y hablar de la mujer y su relación con el amor, el sexo, la inteligencia y su derecho a la igualdad. La artista española gana en los Grammy Latinos

El mal querer, de Rosalía, uno de los éxitos musicales de los últimos tiempos y que ha abierto vías en la música, debe parte de sus logros a una novela medieval del siglo XIII prohibida que habla de temas vigentes: El Roman de FlamencaFlamenca, de autor desconocido. Es una novela breve de 8.100 versos, casi perdida, secreta y subversiva para la época que ha inspirado buena parte de uno de los discos del siglo XXI que no para de recibir premios e influir a otros artistas. Si en 2018 ganó dos Grammy, este 2019 ha logrado los Grammy Latinos como Disco del año de la música latina y el Mejor disco pop.

Hace casi siete siglos habría empezado la historia de El mal querer: en la vida real primero, en forma de relato después y ahora como disco con letra, sonido y voces innovadoras. Esta novela occitana se inspira en una historia de amor medieval basada en hechos reales que la Iglesia católica prohibió por ir contra sus normas y doctrinas y lo que creía debía ser la moral y las buenas costumbres con ingredientes que aún están estigmatizados en muchas partes: amor, mujer, inteligencia, sexo y rebeldía.

El Roman de Flamenca o Flamenca cuenta la evolución del amor que empieza en el despertar inesperado, pasa por el enamoramiento, los celos del marido, la inseguridad, el maltrato y termina con el renacer del amor. «Pero también es una novela subversiva por el tratamiento que da a la mujer en igualdad de condiciones y deseos que el hombre en cuestiones como la inteligencia, el amor y el sexo», señalaba Winston Manrique Sabogal en el reportaje que publicó WMagazín en diciembre de 2018.

Lo subversivo y de roman de mujer de la novela tienen que ver con que la protagonista es una mujer bonita, inteligente y lectora. Es decir, la relación entre belleza, verdad y bondad y cómo puede degenerar el sentido y prácticas amorosas, como en el caso del señor Archimbaut, marido de la protagonista.

Las dos obras, novela y canción, continúa el reportaje de WMagazín, «están unidas por el mismo hilo de denuncia y crítica de cómo el amor se puede pudrir mientras la mujer sufre sus consecuencias en un estado de indefensión».

Otra vez los clásicos adelantados a su tiempo al brindar diferentes lecturas, capas de interpretaciones y reivindicar derechos. En Cataluña, zona más próxima de influencia del occitano, la obra se leyó como novela subida de tono y dejó huella hasta finales del siglo XIV.

Es una novela muy vigente porque, según Roca editorial, uno de sus dos sellos en español, «supone una reivindicación feminista que trata temas tan actuales como el maltrato, los celos, el consentimiento, la violencia de género, la libertad de elección… todo ello apuntalado por un bello elogio al hedonismo y a la fuerza humana del placer».

La concepción de la moral y el pecado estarían detrás del ocultamiento de la novela, según el traductor al catalán y español Anton M. Espadaler, doctor en Filología Románica y profesor de Literatura Medieval en la Universidad de Barcelona editora del libro en catalán como Flamenca y en español en Roca Editorial : “Probablemente su moral fuera vista al margen de la moral cristiana y por sostener una herejía muy peligrosa para la época: la herejía del espíritu libre e inteligente y libre de pecado”, explica Espadaler en el reportaje de WMagazín. En ciertos sectores intelectuales al lavar el pecado original este desaparecía y, agrega el medievalista, “perdían la impureza original y debían, guiados por la inteligencia, acceder a todos los placeres del mundo sin conciencia de pecado. Algo de gran alcance porque esto anulaba la diferencia entre hombres y mujeres, los igualaba. Suponía una mirada diferente sobre la mujer, no pecaminosa sino de igualdad de condiciones. Eso significa una revolución extraordinaria”.

Significa, también, según Espadaler, que el principio que debe gobernar el mundo es el del placer regido por la inteligencia.

Parte del espíritu libre de la novela para la época, agrega Espadaler, es que la obra no ve pecado en nada relacionado con el sexo: “Es algo no solo permitido por Dios sino que está en Dios mismo. En ese contexto que haya un marido celoso que quiere encerrar a su mujer para que nadie la vea es una figura grotesca y absurda, y digna de todos los oprobios y burlas”.

Como recuerda El Periódico de Cataluña: «Cada canción del álbum, que habla del amor tóxico, es un capítulo de la obra. Desde Malamente (cap. 1: Augurio) hasta A ningún hombre (cap. 11: Poder), todo el disco supone un viaje por fases: desde el enamoramiento inicial hasta los celos, el sufrimiento y, finalmente, el empoderamiento femenino».

El Roman de Flamenca (Edit.um) es una obra redescubierta tardíamente, hacia 1834, recuerda Jaime Covarsí Carbonero quien hizo con ella una traducción y estudio que sirvió a su Tesis Doctoral en Filología Hispánica. Después escribió una novela metaliteraria, El bastón de Avellano, que relata dos historias y respectivos triángulos amorosos, uno de la vida real y el otro que transcurre en la novela y se cuenta mientras se traduce.

La segunda vida de la novela se debe a su editor, Raynouard. Para Covarsí, “fue él quien le dio el título por el que hoy conocemos esta obra literaria, cuando encontró en 1834 el manuscrito único de la obra en la biblioteca de Carcasona”.

La novela El Roman de Flamenca, explica Covarsí, se inscribe en una tradición de textos que puede remontarse desde la época clásica hasta la contemporaneidad. Una tradición que consta de varios ingredientes imprescindibles que ayudan a caracterizar el género (por ejemplo Madame Bovary): “por un lado, la presencia de una mujer agraviada socialmente por un matrimonio que no desea y que debe aceptar por razones de conveniencia social y familiar; por otro, el adulterio, expresión vital de su inconformismo y, por último, la lectura. En este tipo de relatos la mujer lee y gracias a esa lectura, vive. La vida y la ficción contenida en sus lecturas se cruzan irremediablemente. El ámbito de lo privado, en este caso, acaba modificando el ámbito de lo público; lo femenino modifica lo masculino. Y siempre hay un libro de fondo. Así ocurre con los amores de Flamenca y Guillem de Nevers, será el Roman de Florio y Blancafort. La lectura se convierte en un elemento subversivo que se rebela contra el orden  preestablecido”.

Esa es la razón por la cual Covarsí dice que la novela puede considerarse “un ‘roman de mujer’, como lo denomino en mi trabajo, pues es clara la reivindicación femenina, como prueba la ‘calenda maya’ que incluyó el autor en su obra”.

Ante el éxito del disco El mal querer que ha repercutido en El Roman de Flamenca, Covarsí ha revisado su traducción y edición de 2010: «Esta revisión del texto significa también una nueva oportunidad para reflexionar y señalar la importancia de esta obra no suficientemente observada y reconocida en el ámbito de las letras hispánicas. Razones para ensalzarla hay muchas y muy variadas. Yo, para ser breve, destacaría solo dos aspectos que la convierten en un valioso testimonio estético y social de la época: en primer lugar, su condición enciclopédica. La historia de la bella Flamenca, del celoso señor Archimbaut y del caballero Guillem de Nevers no es solo una peripecia amorosa, sino que se nos presenta como una suma literaria, más allá de las aventuras sentimentales, de la vida y la mentalidad en el siglo XIII: la medicina, los juegos, la caballería, la práctica sexual, la alimentación, la poesía, la religiosidad e, incluso, la reivindicación feminista son, entre otros, algunos de los temas que llenan sus páginas. Y, en segundo lugar, la modernidad caracterológica de los personajes, que van destilando su mundo interior y ofreciéndonos un análisis pormenorizado de su intimidad psicológica».

Te invitamos a conocer las claves completas de esta novela que inspiró a Rosalí El mal querer en el reportaje de WMagazín que puedes ver en este enlace.

Tráiler de 'El mal querer', de Rosalía.

  • Flamenca. Autor anónimo. Traducción, prólogo y notas de Anton M. Espadaler (Roca Editorial).
  • Flamenca. Traducción, prólogo y notas al catalán de Anton M. Espadaler (Edicions Universidad de Barcelona).
  • El Roman de Flamenca. Traducción de Jaime Covarsí Carbonero (Edit.um).

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