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De izquierda a derecha: Guillermo Schavelzon, Valeria Ciompi y Juan Gabriel Vásquez. /Fotografía de WMagazín

“Somos víctimas del sistema de valoración cuantitativo que nos ha impuesto Google”

¿Cómo han cambiado las relaciones entre el escritor, el agente literario y el editor en el siglo XXI? Juan Gabriel Vásquez (autor), Guillermo Schavelzon (agente) y Valeria Ciompi (editora) dialogan en un vídeo para WMagazín sobre la nueva realidad y sus incertidumbres

La nueva época en la que ha entrado el libro y la industria editorial no es solo maquillaje y negocio y revolución de un ecosistema visible, sino que también afecta a la creación literaria como tal en aspectos cotidianos y muy relevantes. Uno de ellos es el de las relaciones entre el autor, el agente literario y el editor, en la gran mayoría de los casos. Los nuevos tiempos han convertido en leyenda y mito un modelo de negocio y de ver la creación, de tal manera que en las últimas décadas se ha dicho que los editores ya no son como antes y que la relación con sus autores o la búsqueda de estos ha cambiado la pasión de las letras por la de los números y que de la calidez se ha pasado a tratos más fríos y de las charlas de viva voz a solo correos electrónicos.

Juan Gabriel Vásquez, Guillermo Schavelzon y Valeria Ciompi, tres personas prestigiosas y de diferentes generaciones, nacionalidades y oficios de esta cadena del libro: autor, agente literario y editor fueron invitados por WMagazín a dialogar sobre esa nueva realidad que ha traído el siglo XXI con su mundo dual, analógico y digital. Lo hicieron en uno de los lugares y momentos que mejor escenifica y representa esas formas tradicionales y relaciones legendarias entre creadores y el resto de profesionales que trabajan para que el libro llegue a los lectores: las Conversaciones Literarias del Hotel Formentor, en la isla española de Mallorca. Allí, donde en los años sesenta se reunieron autores importantes alrededor de lo que llamaron Conversaciones de Formentor y entregaron un premio. Una tradición recuperada este siglo por la Fundación Santillana con el patrocinio de la familia Buadas, propietaria entonces del hotel, y la familia Barceló, actual propietaria del hotel.

Vásquez, Schavelzon y Ciompi conversaron en un rincón de la arbolada del hotel Formentor en el encuentro de 2017, cuando el tema fue Bohemios, magos y vagabundos. Figuras errantes del imaginario universal. Vásquez es escritor colombiano ganador del premio Alfaguara de Novela por El ruido de las cosas al caer, cuyo último libro es Viajes con un mapa en blanco; Guillermo Schavelzon es el agente literario argentino fundador de una de las agencias más importantes, Schavelzon & Graham, con sede central en Barcelona; y Valeria Ciompi es la editora del sello español Alianza, esencial para todo el mundo hispanohablante desde hace más de medio siglo.

Los tres conversaron durante catorce minutos de manera fluida y amistosa y contaron historias, anécdotas y reflexiones que no solo trazan el panorama de esas relaciones autor-agente-editor, sino que permiten asomarse al futuro de ese epicentro de la creación literaria y de la industria editorial. Una charla que puedes ver en el siguiente vídeo sin ningún corte o leer su transcripción a continuación:

“Somos víctimas, nos guste o no, de este sistema de valoración cuantitativo que nos ha impuesto Google”

Guillermo Schavelzon, Valeria Ciompi y Juan Gabriel Vásquez.

Juan Gabriel Vásquez. Yo comencé a publicar libros en el año 97, en otro mundo, otro mundo editorial. Un mundo en el que la posición del libro era distinta y en el que, desde luego, teníamos una relación distinta que la que se tiene hoy en día. Sin embargo, la mía ha seguido igual. Mi relación con mi editora que publica mis libros, desde el año 2001, mi relación con mi agente que es la única que he tenido desde el comienzo de mi carrera, ha sido la misma. Siempre ha sido igual de valiosa su presencia, siempre ha sido una presencia importante que yo busco y persigo en la evolución de mis libros. De manera que en mi caso mi relación es bastante clásica. Responde a lo que se entendía por la relación entre un autor y sus editores y agentes antes de toda esta revolución digital.

Valeria Ciompi. Yo creo que depende… En Alianza la relación con los autores y, sobre todo, la relación con los libros, porque también somos una editorial que tiene un catálogo de fondo importante, con lo cual tenemos muchos autores que ya no están entre nosotros pero la relación con sus agentes es muy importante. Yo no he notado que con determinados autores siga esa relación clásica de autor – editor y la intermediación del agente que yo creo que es importante… Quizás por dos razones prácticas principales: hay mucha producción… iba decir literaria, pero más bien hay mucha producción de escritura en este momento, no necesariamente literaria. A las editoriales llegan muchísimas propuestas, algunas por vía directa y, realmente, es imposible analizarlo todo; es imposible leerlo todo; es imposible hacerse un criterio porque si no uno no haría otra cosa que leer o atender a esas propuestas de manuscritos. La existencia de un agente es el filtro primero, es decir, sabes que cuando algo te llega de un agente ha pasado una primera criba… que luego los intereses pueden coincidir o no, y eso es fundamental. Y luego hay otra cosa que yo creo que, a veces, no se conoce fuera del mundo editorial que realmente la figura del agente permite que la relación entre autor-editor sea una relación intelectual, digamos, una relación. Se eliminan todas los problemas o los posibles conflictos o las diferencias que pueda haber. Entonces para un editor eso es esencial.

J. G. Vásquez. Eso es muy saludable. Yo me encuentro con las cartas que le mandaba Hemingway a su editor Maxwll Perkins discutiendo grandes asuntos literarios en un párrafo y en el párrafo siguiente diciéndole “mándame dinero” (sonrisas).

Guillermo Schavelzon. Y luego, ayúdame en el problema del divorcio… (sonrisas).

J. G. Vásquez. ¡Exactamente!, porque también son psicólogos ¿no?

V. Ciompi. ¡Absolutamente! Bueno, los editores… (risas), esa es una función que compartimos. Pero digamos que nos eliminan esa parte que realmente poco tiene que ver con la literatura…

G. Schavelzon. Creo que somos un grupo de tres atípicos y esto es muy significativo de lo que sucede: no hay un estilo de autor, no hay un estilo de editor y no hay un estilo de agente y cada situación es absolutamente individual. La velocidad a la que se están produciendo los cambios, que son mucho más rápidos del tiempo que necesitamos para asimilarlos y adaptarnos en función de ellos, es muy desconcertante. Entonces, el hecho que aquí estemos los tres hablando plácidamente, y tan de acuerdo, muestra que esta no es una situación tradicional. Las hay de todas, pero yo creo que la función del agente no es la misma según qué autor o autora sea ese, según qué editor o editora sea. La verdadera capacidad del agente le deja ver actuar en las eventuales zonas de conflicto que se pueden crear. Reiterando lo que dice Valeria yo lo considero igual y lo llamo, lo digo de esta manera: El agente deja para el autor lo mejor en la relación con su editor; permitiendo, porque los agentes entiendo yo, debemos facilitar la relación entre autores y editores y no dificultarla, pero dejando las razones más creativas y poderosas que requieren de la relación entre autor y editor. No hay ninguna situación estandarizada, ni de autor, ni de editor, ni de agente. Y las tres partes deben adaptarse a situaciones que son permanentemente nuevas.

J. G. Vásquez. Yo quería preguntarte por tu relación como lector con los autores  que representas, porque en mi caso mi agente literario es una de las primeras que acompaña el proceso de escritura del libro, tanto como mi editora, y va dando consejos que son literarios y van haciendo parte de una conversación que es literaria, mi agente funciona así…

G. Schavelzon. Mira, como conozco bien a tu agente, conozco bien a los veinte agentes de España, te diría con mucha vergüenza que, probablemente, seamos las únicas dos agencias que leen los libros de los autores que representan. Lo que tú dices es fundamental. Yo hago exactamente lo mismo, y ha quedado claro aquí y, por eso estoy aquí. Cuando uno lee a un autor que representa, es decir que defiende sus intereses, se produce un nivel de comunicación, de integración y de compromiso que es absolutamente excepcional. No es lo habitual, ni será lo habitual en el futuro, ¿por quçe?… Y dejo la palabra a Valeria.

V. Ciompi. Es que hay una cosa que sí está cambiando en este momento… Entre las personas que escriben se están creando unas expectativas con respecto al éxito de difusión de lo que escriben que no se corresponde luego con la realidad editorial, con la realidad quizás del universo lector que tenemos en este país. Y es la razón por la que muchas veces sí que es verdad que a las editoriales nos llegan autores que han prescindido de los agentes porque consideran que el agente no les ofrece todo lo que ellos consideran que pueden obtener de su escritura o de su texto; es decir, una difusión mundial, unas ventas espectaculares, publicación en determinados sellos, traducciones de todo tipo, anticipos… Entonces en este momento hay muchos autores, escritores, personas que escriben que se desprenden del intermediario y van, en algunos casos, directamente a la autoedición, porque realmente, en este momento, es muy fácil poner en circulación un texto para luego referirse a las editoriales. Es verdad que hay muchos autores que se autoeditan, pero, en realidad, la meta última es aterrizar en una editorial. Es un fenómeno que estamos viendo, hacer un libro en papel y tener una difusión editorial

G. Schavelzon. Y es un tipo de escritor o gente que escribe, y lo has dicho muy bien, también va a prescindir del editor porque somos víctimas, nos guste o no, de este sistema de valoración cuantitativo que nos ha impuesto Google que uno no se da cuanta a nivel de profundidad y una persona que escribe, sea escritor o no, lo que está pidiendo es vender mucho. Realmente hay una contradicción básica entre, no digo el deseo de tener muchos lectores que me parece legítimo, si no que la validación de la venta de cientos de miles de ejemplares… Esas son cosas que no se dan, y eso es muy difícil atribuir a…

J. G. Vásquez. Son carreras que comienzan mal encaminadas, cuando empiezas a escribir con el objetivo de llegar a un público amplio o de tener dinero, o de buscar, incluso, un cierto prestigio mal entendido, yo creo que todo eso empieza mal…

G. Schavelzon. Y la comprobación es que termina mal, porque luego lo que son los grandes éxitos en término de venta son imprevisibles, no son lo que el autor y el editor y el agente han hecho el trabajo entonces comienza mal…

J. G. Vásquez. Ni siquiera la literatura de fórmula es previsible…

G. Schavelzon. Absolutamente…

V. Ciompi. Esa es una de las razones por las que… Yo creo que en eso hay unas editoriales de confianza que tenemos el privilegio un poco de decir: puesto que nadie sabe cuáles son los libros que se van a vender, vamos a publicar libros que nos gustan, porque es muy difícil en todo el trabajo de difusión de un libro de ponerlo en comunicación con los lectores, defender algo en lo que no crees, luego el resultado puede ser el que sea, pero por lo menos…

J. G. Vásquez. Defender lo que te gusta, claro. Luego está el tema de la presencia del editor que también se tiende a eliminar. Me sorprende que exista el debate, pero llegan escritores que comienzan a preguntarme si no sería mejor saltarse la figura del editor “tan molesta” y que “solo sirve para contradecirme y para sugerirme comas donde no quiero ponerlas”. Y no se imaginan hasta qué punto la naturaleza misma del trabajo del escritor, que es absolutamente solitaria y que conduce con tanta facilidad a la pérdida de la perspectiva sobre lo que uno está haciendo, necesita esa segunda mirada de confianza, de complicidad, que es la del editor, que no es un corrector de pruebas… Es un acompañante del proceso de creación de una cosa que es muy complicada…

V. Ciompi. Es que la mirada externa es la que es difícil, porque es verdad que muchas personas que escriben, hemos encontrado la definición, llegan con un manuscrito diciendo: “Es que lo han leído mis amigos, mi familia y han dicho que es maravilloso”. Entonces uno dice: pero vamos a ver, una cosa es la mirada cercana y otra cosa es la lectura de alguien que no tiene nada que ver ni con el autor, ni con el texto. Además, que tiene que pensar… En este momento hay una cosa que me atormenta especialmente (sonrisas) y es la pregunta, cada vez más acuciante, de qué es lo que pueden querer leer las personas que ahora leen… Sobre todo en la novela yo noto que hay una brecha generacional importante, es decir, como si un tipo de literatura no estuviera pasando a las generaciones que ahora empiezan a leer. Realmente creo que en el mundo, y en esto tienen que ver los cambios de tiempos, el ocio… la pregunta realmente es cuáles son los libros que importan y que pueden decirle algo a los lectores de ahora. Entonces se vuelve una cosa muy compleja. No sé si tú como agente lo vives.

G. Schavelzon. Lo alejaría un poco hacia cuestiones extraliterarias, pero que son determinantes de lo que se publique, de lo que leemos, no de lo que se escribe y que tiene que ver con este proceso tan curioso que el mundo económico actual está produciendo en la edición. En este momento el 70% de los libros que se venden en castellano son producidos por dos empresas entre las que no estás tú por suerte. Entonces si pensamos en esas empresas donde trabaja gente como nosotros con las mejores intenciones, pero con una tremenda presión, un editor tiene a su cargo 60, 80, 100 libros al año. Por lo tanto, casi no tiene posibilidad de tener relación con el autor. No es que no la quiera o no la debería tener, sino que no tiene posibilidades porque cada semana tiene que sacar seis u ocho libros a producción. Entonces necesita al agente como intermediario, como amortiguador de la relación con el autor, el autor se suele sentir muy frustrado. A mí me da la sensación que pese a las diferencias generacionales entre nosotros somos tres personas de antes del mundo de la edición. Que tú estando en un gran grupo que tengas una editora con la que tengas un diálogo creativo, no es lo habitual, era, y eso dejará de serlo. Que tú como editora no tengas la tremenda presión comercial de un accionista que dice quiero el 15% anual con lo cual sabes que hay cosas que no podrás publicar… Bueno no es lo habitual por eso digo que esto es atípico y no generalizado.

@WinstonManrique

 

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