Viaje al universo literario de Philip K. Dick y sus mundos cinematográficos de ‘Blade Runner’ y alrededores

La secuela de la película icónica de Ridley Scott, basada en un cuento del escritor estadounidense, invita a analizar la verdadera naturaleza de las preocupaciones futuristas y humanas del escritor y el resultado desigual de sus adaptaciones al cine. Descúbrelo en este videorrelato

Tráiler 'Blade Runner 2049'

K. Dick y sus preocupaciones temáticas

En Blade Runner 2049, el realizador Denis Villeneuve se propone retomar el filme original (el ya clásico Blade Runner, de Ridley Scoot, 1982) treinta años después, mediante la odisea de un cazador de androides rebeldes (Ryan Gosling) que tras una larga peripecia llega hasta Deckard (Harrison Ford en el mismo papel tres décadas más tarde), el único capaz de resolver la clave de un misterio que supondría una nueva, más sofisticada y eficaz emancipación de los androides. Villeneuve sabe sortear desde un estilo visual del todo sorprendente los convencionalismos de un guion que tarda 168 minutos en desarrollar una tesis inverosímil —muy bien narrada hay que decir— que probablemente Philip K. Dick nunca hubiese aprobado.

Pero Dick murió a los 54 años el mismo año que se estrenó el primer Blade Runner y ni siquiera pudo ser testigo de cómo esta adaptación de su curiosa novela corta ¿Sueñan los androides con ovejas mecánicas? (1982) le convertiría en escritor de culto adorado por frikis y eruditos. Una fama y relevancia de la que nunca gozó en vida. Vivió y murió pobre, de hecho. Probablemente no tuvo en toda su vida ni la mitad de lo que ha costado una de las películas que se basan en alguna de sus 36 novelas y 121 relatos cortos que en su mayoría salían a la venta de casas editoriales baratas que comercializaban libros baratos. Siempre agobiado por las deudas, sufría alucinaciones y padecía manías persecutorias. Se veía a sí mismo como un esquizofrénico místico.

Parte de esta locura se cuela en la aveza de los personajes de sus relatos de ciencia ficción futurista con tintes existencialistas y metafísicos, en los que con frecuencia se obsesionan con la intromisión de la tecnología más avanzada en el recinto de sus mentes. La manipulación del pensamiento, la alteración de los recuerdos, la posibilidad de crear inteligencia artificial o el robo de pensamientos íntimos permanecen como constantes.

Desde luego totalmente ajeno a esta nueva vuelta de tuerca de su Blade Runner, no se le puede atribuir a él la escasa credibilidad del relato y falta de profundidad de los personajes. Pero sí la visión de un mundo del futuro, magnificado ahora por la tecnología cinematográfica, donde Villeneuve se mueve con absoluta seguridad. El mundo de este Blade Runner, con esa atmósfera densa y pesada, esos paisajes urbanos apocalípticos, donde resaltan bajo la lluvia los neones de la publicidad engañosa como prueba del imponente poder corporativo, son la más relevante aportación del director canadiense, que ya había destacado creando la atmósfera de extraña belleza visual de su película de marcianos La llegada.

El nuevo Blade Runner materializa en imágenes de alto calibre el futuro decadente inventado por Philip K. Dick pero no tanto las claves humanas de sus seres futuristas. Ofrecemos una selección de los cinco títulos que permiten acceder al universo más auténtico de sus personajes, usualmente tan atormentados como él mismo.

Tráiler 'Blade Runner'

'Blade Runner' (1982)

En un intento por humanizar a sus androides de uso doméstico, la corporación Tyrell de biogenética inyecta en sus robots recuerdos humanos. Pero no es el único experimento que hacen y los prototipos secretos sin fecha de caducidad parecen conectados con el brote rebelde de máquinas contra humanos. El detective Deckard (Harrison Ford) es experto en cazarlos.

  • Ridley Scott 1982, basado en ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, de 1968. Editorial Cátedra

Tráiler 'Desafío total'

'Desafío total' (1990)

En el futuro ir a Marte es una atracción turística pero solamente los ricos se pueden permitir el viaje. Para los pobres, la opción es implantarse los recuerdos de ese viaje que nunca hicieron. Pero no saber distinguir entre tus recuerdos cuáles son los válidos y cuáles los implantados puede ser un problema. Al menos, lo es para Arnold Schwarzennegger, que no sabe si de verdad es el espía que recuerda ser.

  • Paul Verhoeven, 1990, basado en Podemos recordarlo por usted al por mayor, de 1966.

Tráiler 'Minority Report'

'Minority Report' (2002)

Tres hermanos tienen el poder de mirar el futuro y poder identificar asesinos antes de cometer el crimen, así que se ha creado una ley que permite apresarles antes de que ocurra. Spielberg, con Tom Cruise a la cabeza, reproduce un mundo futurista fantástico pero no descuida la verdadera esencia del libro, centrado en el problema ético que supone la medida.

  • Steven Spielberg, 2002, basado en El reporte de la minoría, de 1956.

Tráiler 'Paycheck'

'Paycheck' (2003)

Los temas favoritos de Dick se cruzan en este relato de espionaje corporativo, en el que un genio que inventa proyectos tecnológicos (Ben Affleck) garantiza a sus clientes la confidencialidad borrando de su mente todo lo relacionado con el encargo una vez entregado. Así se ha hecho rico, pero, un día, tras un borrado, le dicen que ha renunciado a la paga. Y él ya no puede recordar si de verdad hizo semejante cosa.

  • John Woo, 2003, basado en La paga, de 1953.

Tráiler 'Next'

Next (2007)

La capacidad de ver el futuro es tema recurrente de la ciencia ficción pero Philip K. Dick impone unas reglas impertinentes a su personaje Frank Cadillac (Nicolas Cage) que le limitan su posibilidad de triunfo y engrandecen su miseria. Solo puede adelantarse dos minutos en el tiempo y predecir únicamente lo que le atañe a él, así que el don no da más que para ser un mago decadente en Las Vegas.

  • Lee Tamahori, 2007, basado en El hombre dorado, de 1954.

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