‘Vida y ficción’ o el refugio de la memoria y la belleza a través de la escritura (y 2)

Tras el 'making of' de José Ovejero y Edurne Portela sobre el rodaje del documental, hoy un primer plano a lo que dicen los 16 escritores sobre sus motivaciones y propósitos de por qué escriben

Edurne Portela y José Ovejero cuentan cómo rodaron 'Vida y ficción''

Preguntas como electrones

“Gente de letras, gente de pena”, dijo una vez Honoré de Balzac. Siglo y medio más tarde, Patricia Highsmith explicó que “lo que hace que la profesión de escritor sea animada y apasionante es la constante posibilidad de fracasar”. Mientras que Jean-Paul Sartre aclaró que “no se es escritor por decir ciertas cosas, sino por decirlas de una manera determinada”. Y, años después, Peter Handke trató de zanjar el tema al asegurar que “solo el diablo sabe lo que es un escritor”.

Y así, todos los escritores, los creadores, a lo largo del tiempo tienen en su cabeza preguntas como electrones de átomos en perpetuo movimiento: ¿Por qué escribo? ¿Por qué trato los temas que trato? ¿Sirve de algo la literatura? Son algunas de las preguntas que orbitan en los autores y cuyas respuestas varían según el momento de su vida, y del mundo. Preguntas que cobran vigencia en voz alta en estos tiempos para los escritores José Ovejero y Edurne Portela. Ya no tanto por el hecho en sí de escribir y escudriñar en el impulso que lleva a alguien a hacerlo, sino, dicen ellos, por las condiciones adversas que parecen emboscar al creador y al ecosistema del libro. A partir de esa sensación, Ovejero quiso saber por qué seguían escribiendo sus colegas en condiciones cada vez más difíciles y enfrentados a revoluciones en lo social y tecnológico que propician cambios de hábitos culturales.

Así nació la idea de Vida y ficción ¿por qué seguimos escribiendo? Un documental con 16 escritores hispanohablantes cuyas reflexiones crean un mosaico que se aproxima a la realidad del arte de escribir, a los resortes que activan ese impulso y esa pasión. Para lograrlo, Ovejero (director) y Portela (guionista) no formularon a todos los autores la misma pregunta. Mientras unos respondieron sobre los temas capitales de su obra y por qué escribían de ello, otros hablaron sobre para qué escriben, o qué opinan de la escritura en estos tiempos o qué función cumple la literatura.

Respuestas dadas en los espacios privados de los escritores, donde suelen escribir, o pasear, o pensar, o inspirarse, o que sirvieron de motivación o escenario para sus libros. Espacios suyos imbricados con su acto de escribir. Año y medio tardaron Ovejero y Portela en la realización de este documental. Muchas horas de grabación, pero antes llamadas y charlas con los autores para explicarles el proyecto. Entre tres y casi cinco minutos para cada uno de ellos en el montaje definitivo cuya estructura es una cadena en la que cada autor habla de un tema que luego queda encadenado con el siguiente, como se ve a continuación en el resumen de sus respuestas:

Cartel del documental 'Vida y ficción', de José Ovejero y Edurne Portela.

Polifonía alrededor de la escritura

“Escribir es una forma de estar en el mundo. Es reinterpretar la realidad, de conocerte a ti mismo. Escribir es una forma de huir”, admite Fernando Royuela.

“Escribir es el territorio del desahogo, de aquello que no podía contar ni siquiera a mí mismo. El verdadero compromiso del autor es desnudarse y comprometerse con su propia vida”, reconoce Luisgé Martín.

“He escrito sobre el cuerpo por dos razones: es una vertiente relacionada con la enfermedad y lo que une la realidad con sus representaciones”, revela Marta Sanz.

“La decadencia nos enseña que el tiempo mata, destruye. Nos enseña la conciencia de la muerte. La novela te salva de la disolución. Te defiende del agujero de la muerte y te une a los demás”, reflexiona Rosa Montero.

“Tuve una infancia intensa y larguísima. La literatura de la infancia es muy rica. Yo vivía en dos sitios a la vez: realidad e imaginación”, recuerda Cristina Fernández Cubas.

“Escribir me ayuda a escucharme. Es importante ensimismarse. Esa sensación de la niñez quiero recuperarla”, confiesa Ana Merino.

“Hay un desvalimiento profundo. En mi literatura todo acaba enmarañándose con el fantasma de España. Y la muerte de mis padres ensombreció al escritor que era”, desvela Manuel Vilas.

“Todos me relacionan con el humor, pero soy un autor social. Escribo sobre el desengaño, las cosas no son lo que creía. No me tomo en serio ni yo, ni la literatura”, afirma Antonio Orejudo.

“Escribir es un acto de rebeldía. Lo único que echo de menos es la relación entre iguales. En la vida todo es una relación de poder. Todo está envenenado por las luchas de poder”, lamenta Rafael Reig.

“La literatura sirve para establecer una conversación con los demás. La literatura es un hecho comunicativo. Hay confluencia de la mirada compasiva y desideologizada”, según Sergio del Molino.

“Pertenezco a la última generación que creció en el prestigio de la literatura. Me inclino más por el ensayo”, asegura Aixa de la Cruz.

“Creo en la posibilidad de que las ficciones reúnan lugares y tiempos distintos. Escribo para que los lugares no nos olviden”, reconoce Juan Carlos Méndez Guédez.

“La escritura, y sobre todo la ficción, es la combinación de profundidad del instante. Arqueología del recuerdo. Creo que todo Yo es un nosotros encubierto”, explica Andrés Neuman.

“Intento comprender cosas que desconozco y me inquietan. La zona de sombra de los personajes”, dice Sara Mesa.

“Mis personajes tienen parte de mí. Me gustaría que la locura se difuminara un poco”, pide Hipólito Navarro.

“El pasado no ha pasado, vive con nosotros. Escribo para preguntarme la manera de cómo las violencias pasadas se van heredando. Escribir es el lugar donde protegemos partes del olvido. Inventamos recuerdos para construir una realidad. La literatura es la relación de esa coexistencia. La imaginación es la transformación de la belleza en conocimiento”, reflexiona Juan Gabriel Vásquez.

De izquierda a derecha: Luisgé Martín, Marta Sanz, Rosa Montero, Fernando Royuela, Ana Merino, Manuel Vilas, Juan Carlos Méndez Guédez, Edurne Portela y José Ovejero, tras la proyección de 'Vida y ficción'. / Fotografía de Winston Manrique

Optimistas y...

Sobre la preocupación que motivó a José Ovejero a hacer este documental, es decir la crisis que atraviesa la literatura y su entorno y por qué siguen escribiendo, varios de los autores que participan en el documental están de acuerdo con su diagnóstico. Cada vez se lee menos, cada vez goza de menos prestigio la literatura, cada vez influye menos… Así lo expresaron en la presentación de la película en Madrid.

Pero no todos comparten esta idea de que la literatura cuenta cada vez menos. Para Rosa Montero, “la lectura siempre ha sido minoritaria, pero hoy esa minoría es más grande que nunca. Hay una crisis de mercado y en los medios de comunicación, pero no hay desinterés por la literatura”.

“Los dos tienen razón”, según Manuel Vilas. Se refiere a las dos situaciones que vive el libro y que no son incompatibles. Y, como dicen, José Ovejero y Edurne Portela, en el video para WMagazín, la idea central de todo es transmitir el placer de la escritura y el placer de la lectura.

“Ahora que el documental está terminado, nuestro lógico interés es que se vea. Para ello vamos a usar dos vías: en primer lugar, lo vamos a mostrar en festivales literarios en España y en América, también en alguno cinematográfico, y en centros culturales. Contamos ya con varias invitaciones, de las que iremos informando cuando tengamos fechas definitivas. Y, por otro lado, para que llegue a un público más amplio, porque consideramos que es un documental de interés general, nos gustaría que una cadena de televisión programase Vida y ficción; estamos en conversaciones para que así sea”.

Teaser de 'Vida y ficción', de José Ovejero y Edurne Portela

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