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Paul Newman y Joanne Woodward, en ‘El largo y cálido verano’.

William Faulkner y los estragos de la culpa y la derrota en el sur de Estados Unidos

Escritores de cine de verano WMagazín: 4 / No ha sido fácil llevar al cine el universo faulkneriano pero ahí están películas inspiradas en 'Intrusos en el polvo', 'Pilón', 'El villorrio', 'El ruido y la furia' y 'La escapada'. Unas vacaciones con un Nobel de Literatura

“La voz del poeta no debe ser solamente el recuerdo del hombre, también puede ser su sostén, el pilar que lo ayude a resistir y a prevalecer” (William Faulkner, Discurso de aceptación del Premio Nobel, 15 de diciembre de 1950).

La obsesión con la culpa elocuente vertebra la obra de William Faulkner (1897-1952). Y en el pecado original del Sur de los Estados Unidos se encuentra la explicación: la plantación, sistema feudal de explotación de la tierra, se sustentó en la mano de obra barata de la esclavitud donde los esclavos negros trabajaban sin descanso en la recolección del tabaco y el algodón. Así, de una región fértil, el Sur pasó a ser tierra baldía, y la producción literaria de Faulkner es la crónica de ese hundimiento económico, social… y ético. De hecho, su abuelo William Falkner –apellido original–, el “viejo coronel”, había luchado en la guerra civil y perdido la vida en un duelo con su socio, no sin antes publicar una novela, La rosa blanca de Memphis (1881), que supuso un gran éxito de ventas. El cine ha sabido plasmar el universo faulkneriano que, apuntalado por el whisky, nos ha enseñado un orden distinto: el de la derrota contra el Norte (1861-1864).

El universo de William Faulkner amplía el ciclo Escritores de cine de verano WMagazín del cual ya forman parte Ian McEwan, Isak Dinesen y Jane Austen.

Juano Hernández en un fotograma de 'Han matado un hombre blanco'.

'Han matado a un hombre blanco' (1949), de Clarence Brown, basada en 'Intruso en el polvo'

Basada en la novela Intruso en el polvo (1948), que a su vez emparenta con los relatos sureños de Desciende Moisés, esta novela policíaca “a la inversa” –un inocente de raza negra, Lucas Beauchamp, descendiente de esclavos, se entrega al sheriff por un delito que no ha cometido– está protagonizada por el abogado idealista Gavin Stevens, defensor habitual de los negros. Stevens llega en el preciso momento en que la masa enfurecida y racista amenaza con linchar a Beauchamp. La película se rodó en Oxford (Mississippi), residencia habitual del escritor. La Metro-Goldwyn-Mayer pagó a Faulkner 50.000 dólares por los derechos de la película y al año siguiente de su estreno, el escritor obtuvo el Premio Nobel de Literatura.

Han matado a un hombre blanco fue dirigida por Clarence Brown y protagonizada por Juano Hernández, David Brian y Claude Jarman Jr.

Fotograma de 'Ángeles sin brillo'.

'Ángeles sin brillo' (1957), de Douglas Sirk, basada en el 'Pilón'

En 1918, Faulker intentó alistarse en el ejército del aire, pero no daba la talla –literalmente–; sin embargo, se trasladó a Toronto donde se hizo pasar por un inglés añadiendo la “u” a su apellido Falkner, y consiguió ser admitido como piloto de las fuerzas aéreas canadienses. A pesar de todo, cuando llegó a Francia, la guerra había terminado. Douglas Sirk, el rey del melodrama hollywoodense, llevó a cabo una excelente adaptación de Pilón (1935), el fruto de los sueños frustrados de gloria aérea de Faulkner: una novela que se desmarca del contexto habitual del autor, ambientada en la ficticia Nueva Valois –Nueva Orleans, en realidad– y protagonizada por un triángulo amoroso del que es testigo un periodista, alter ego del escritor, un hombre desgarbado y sin ilusiones que se siente atraído por la sensualidad y energía desbordada de los acróbatas aéreos.

Ángeles sin brillo, con guión de George Zuckerman, fue protagonizada por Rock Hudson, Robert Stack y Dorothy Malone.

  • Pilón. William Faulkner. Traducción de Miguel Sáenz. Alfaguara.

Paul Newman y Joanne Woodward en 'El largo y cálido verano'.

'El largo y cálido verano' (1958), de Martin Ritt, de 'El villorrio' y dos cuentos

Martin Ritt acometió la primera de sus dos adaptaciones del universo de Faulkner. En esta primera ocasión afronta, con ayuda de Harriet Frank Jr. e Irving Ravetch, la adaptación libre de parte del material narrativo de la saga de los Snopes: El villorrio (The Hamlet, 1940) –primera parte de la ‘Trilogía de los Snopes’– y dos relatos, Barn burning (1939), precuela de la novela, y The spotted horses (1931), a su vez la inspiración del capítulo cuarto de El villorrio.

Como si de una herencia maldita se tratase, los personajes de este ensamblaje estival y lento habitan una aldea de Jefferson a la que llegan los rumores de una venganza. Ritt escogió el título del tercer capítulo de El villorrio y echó mano del estilo violento de La gata sobre el tejado de Zinc (1955), de Tennessee Williams. Will Varner, el patriarca (al que da vida en la película Orson Welles), encarna al viejo y enfermo sureño faulkneriano que manipula a su antojo las vidas de los vecinos del pueblo hasta conducirlo a la ruina. La crítica Carey Wall consideró en su momento El villorrio como una sucesión de cuadros sureños y de atmósfera asfixiante y circular, estilo que sin duda supo captar Ritt.

El largo y cálido verano fue protagonizada por Paul Newman, Joanne Woodward, Orson Welles, Lee Remick y Angela Lansbury.

  • El villorrio. William Faulkner. Traducción de José Luis López Martínez. Alfaguara.

Fotograma de 'El ruido y la furia'

'El ruido y la furia' (1959), de Martin Ritt, basada en la novela homónima

Basada en la novela homónima publicada por Faulkner en 1929, la cinta de Martin Ritt, también con guion de Harriet Frank Jr. e Irving Ravetch, hereda de la obra original la descomposición y corrupción moral de la aristocrática familia Compson. Los tres monólogos interiores de la novela correspondientes a los tres hermanos –Benjy, Quentin y Jason– en la película de Ritt se convierten en un relato plural y omnisciente, sin innovación estilística alguna, de la decadencia imparable de una familia prisionera de su pasado. El dibujo amargo del fracaso posee un deliberado ascendente shakespeariano y Faulkner consagra su título a la célebre admonición de Macbeth: la fatalidad descansa precisamente en el hecho de que Benjy, el “tonto”, sepa que las cosas van mal, pero desconozca cómo evitar su precipitado en los abismos de la extinción: “La vida es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia, que no tiene ningún sentido”, Shakespeare dixit.

La película cuenta con las actuaciones de Yul Brynner, Joanne Woodward, Margaret Leighton, Stuart Whitman y Ethel Waters, entre otras.

Steven McQueen en 'Los rateros'.

'Los rateros' (1969), de Mark Rydell, basada en la obra homónima

Basada en la última novela de Faulkner, The Reivers. A reminiscence (1962), la trama de la obra literaria y de la película –una adaptación ejemplar– recoge las aventuras de tres pícaros que se dedican a robar automóviles en el Mississippi rural. Galardonada con el Premio Pulitzer de 1963, en Los rateros destaca la personalidad de Boon Hogganbeck, al que da vida en la película Steve McQueen, y quien convence al joven Lucius Priest, de once años de edad, para robar el viejo coche de su abuelo y emprender un viaje sin retorno a Memphis. Por el camino recogen a un cochero negro, Ned McCaslin, que se une a las aventuras de los dos primeros. Muchos consideran el canto de cisne de Faulkner como el Libro dorado del Condado de Yoknapatawpha que tantas veces había anunciado el escritor. Lo cierto es que el cineasta Mary Rydell supo trasladar a la gran pantalla el carácter crepuscular de la novela que Faulkner vio publicada poco antes de morir a la edad de sesenta y cuatro años, en su residencia de Rowan Oak, tras un ataque al corazón.

Con guión de Harriet Frank Jr., Irving Ravetch y música de John Williams, Los rateros fue protagonizada por Steven McQueen, Rupert Crosse, Mitch Vogel, Sharon Farrell, Ruth White y  Michael Constantine.

  • La escapada. William Faulkner. Traducción de José Luis López Martínez. Alfaguara.

 

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Un comentario

  1. “¡Faulkner! ¡Ha plagiado “Luz de Agosto” de Faulkner”! ¡Con el respeto que tenemos en este pueblo por Faulkner!”. Palabra arriba, palabra abajo, así le recriminaba el guardia civil interpretado por José “Saza” Sazatornil al plagiario escritor argentino en la mítica película “Amanece que no es poco” (dirigida por José Luís Cuerda, 1989). Un icono del surrealismo cinematográfico español y mundial.

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