Rosa Montero, en 2015. /Fotografía de Alejandro Ruesga

Cinco claves temáticas de Rosa Montero, Premio Nacional de las Letras

Analizamos cinco pilares de su obra: memoria, imaginación, identidad, muerte y amor. La periodista y escritora española ha dado la exclusiva de su propia noticia en su cuenta de twitter

“Ahhhhhh!!!! Me acaban de dar el Premio Nacional de las Letras. ¡Estoy tan emocionada! Gracias gracias gracias”. Así lo contó Rosa Montero (Madrid, 1951) a todo el mundo en su cuenta de twitter a las 11:44 del martes 14 de noviembre. Como gran periodista que es, ella misma se encargó de dar la exclusiva, incluso una hora antes del fallo oficial.

Rosa Montero recibe este premio, según el jurado, por “su larga trayectoria novelística, periodística y ensayística, en la que ha demostrado brillantes actitudes literarias, y por la creación de un universo personal, cuya temática refleja sus compromisos vitales y existenciales, que ha sido calificado como la ética de la esperanza”. El premio, otorgado por el ministerio de Educación, Cultura y Deporte, distingue toda la obra literaria de un autor español cuya creación forme parte del conjunto de la literatura española contemporánea en cualquiera de las lenguas españolas. Está dotado con 40.000 euros.

Rosa Montero empezó en el periodismo a comienzos de los años setenta y es columnista del diario español El País. La escritora ha publicado 15 novelas, 11 libros sobre periodismo y dos ensayos biográficos. Su primer libro fue Crónica del Desamor, en 1979. Las relaciones sentimentales, los laberintos del amor, son algunos de sus temas más abordados. En los últimos años ha creado un personaje futurista, Bruna Husky para abordar la naturaleza humana. Montero sabe que el tiempo lo toca todo, menos el corazón. Cinco de los temas clave que ha abordado en su obra literaria son: la memoria, la imaginación, la identidad, la muerte y el amor.

La mirada a esa naturaleza humana en un mundo futurista es su penúltima exploración literaria en El peso del corazón (Seix Barral), protagonizada por Husky, una androide, calificada por ella como su novela más política y realista. Es una narración de género fantástico con vocación de thriller. Un desafío porque España no tiene esa tradición. Las razones de esa injusticia las encuentra en que este ha sido “un país de un realismo brutal. No ha habido tradición fantástica, y la ciencia ficción forma parte de la anchísima tradición de lo fantástico”, afirmó, entonces en una entrevista que le hice en El País en 2015. El segundo aspecto lo atribuye a que considera España un país inculto en el campo de la ciencia. “Incluso Unamuno decía ‘que inventen ellos’. Es una tradición de resistencia a la ciencia brutal”.

Memoria

Sobre la memoria, uno de sus temas, Montero comentó en la entrevista de 2015: “La memoria es un cuento que nos contamos a nosotros mismos y que vamos rehaciendo. El cerebro es un arquitecto constante. Necesita equilibrio y orden porque la vida es puro caos. Es imaginación y nos completa la vida para darle una apariencia de sentido. Es el creador de nuestras vidas, de alguna manera. Busca crear un relato de nuestra vida. Eso quiere decir que nuestra identidad es una creación imaginaria y en constante cambio porque la identidad se basa en la memoria, la identidad por eso es múltiple y deslizante”.

Imaginación

Montero siempre ha dicho que la imaginación no es un arma solo de los creadores, porque la fantasía es un ingrediente básico para vivir. “Somos sobre todo nuestros sueños, que es lo que nos permite vivir. Porque la vida de todos es fundamentalmente imaginaria”, me dijo en una entrevista sobre La loca de la casa, en el año 2003, para Babelia.

Identidad

La idea que cada individuo tiene de sí mismo se basa, según la autora, en la memoria “y esa memoria es una construcción imaginaria. De lo que necesites. Si nuestra identidad es nuestra memoria, entonces nos inventamos nuestra identidad, porque nos inventamos lo que recordamos y lo modificamos”.

Cómo son las personas, cómo actúan es otro de los temas de Montero. Sobre la identidad, a la autora madrileña le gusta citar a Henry Michaux : “El yo es un movimiento en el gentío’. Claro, la identidad es una realidad resbaladiza y la realidad también los es”.

Muerte

Montero cree que los escritores son más conscientes de la muerte y más obsesionados con ella que los demás. “De alguna manera escribimos para intentar detener o recoger ese tiempo. Se escribe siempre contra la muerte. Siempre vivo con el tiempo soplándome en los oídos”, dijo la escritora en 2003.

Doce años después, en la entrevista por El peso del corazón, aseguró: “Lo que no nos cabe en la cabeza es la idea de la muerte, de la desaparición, de que no exista nada. La mayoría vive sin pensar que van a morir, yo no. Los novelistas somos más conscientes del paso del tiempo, estamos obsesionados con la idea de la muerte y escribimos contra eso. Pero la gran mayoría de humanos vive como si fueran eternos. Es un mecanismo de defensa seguramente”, ha dicho la ganadora del Nacional de las Letras.

Aunque cree que la muerte no está mal, después de todo: “Si estás lleno de muerte estás lleno de vida también, eres muy consciente de la vida. La tragedia del ser humano es ser mortal, todo lo que hacemos es contra la muerte. Y la vida se convierte en una estafa. Si supiéramos cuando nos vamos a morir sería terrible. Esa es la gran pena de la pena de muerte, el ir descontando los días, es una tortura monstruosa; y si lo supiéramos no lo podríamos soportar”.

Amor

Las obras de Montero hablan de la búsqueda del ser humano por amar y ser amado, introduce a sus criaturas en ese laberinto y las muestra indefensas, solas. “La salida a esa soledad la buscamos en el amor, incluso sin sexo. Pero en un gran momento de enamoramiento tu individualidad se borra al fundirse en el otro”. Es el zarpazo del miedo. “Es por el temor a perder ese amor o persona que nos ama. No quieres depender tanto porque una vez te entregas estás perdido. No quieres perder el control de tu vida, porque la mirada y el amor del otro te dan la vida. Ese miedo nos hace muchas veces romper las historias. Es un mecanismo de defensa”.

Bibliografía

La siguiente es la obra publicada de Rosa Montero: Crónica del desamor (1979), La función Delta (1981), Te trataré como a una reina (1983), Amado Amo (1988), Temblor (1990), Bella y Oscura (1993); La hija del caníbal, Premio Primavera de Novela y Premio Círculo de Críticos de Chile en 1997, El corazón del Tártaro (2001); La Loca de la casa (2003), Premio Grinzane Cavour al mejor libro extranjero publicado en Italia en el 2005 y Premio Roman Primeur de Saint-Emilion, en Francia en 2006; Historia del rey transparente (2005), Premio Mandarache 2007; Instrucciones para salvar el mundo (2008), Lágrimas en la lluvia (2011), La ridícula idea de no volver a verte (2013), Premio de la Crítica de Madrid (2014) y Prix du Livre Robinsonnais 2016 de la Bibliothèque du Plessis Robinson, Francia, El peso del corazón (2015) y La carne (2016). También ha publicado el libro de relatos Amantes y enemigos, y  dos ensayos biográficos, Historias de mujeres y Pasiones, así como cuentos para niños y recopilaciones de entrevistas y artículos.

Sus obras periodísticas son: Periodismo y literatura (1973), España para ti para siempre (1976), Cinco años de país (1982), La vida desnuda (1994), Historias de mujeres (1995), Entrevistas (1996), Pasiones (1999), Estampas bostonianas y otros viajes (2002), Lo mejor de Rosa Montero (2005), El amor de mi vida (2011), un compendio de artículos publicados el diario El País entre 1998 y 2010. Y su última publicación Escribe con Rosa Montero (2017), un cuaderno ilustrado en el que la escritora da las claves para aprender a escribir ficción.

Rosa Montero se une a la siguiente lista de premiados con el Nacional de las Letras:

  • 2016—Juan Eduardo Zúñiga
  • 2015 — Carme Riera
  • 2014 — Emilio Lledó
  • 2013 — Luis Goytisolo
  • 2012 — Francisco Rodríguez Adrados
  • 2011 — José Luis Sampedro
  • 2010 — Josep María Castellet
  • 2009 — Rafael Sánchez Ferlosio
  • 2008 — Juan Goytisolo
  • 2007 — Ana María Matute
  • 2006 — Raúl Guerra Garrido
  • 2005 — José Manuel Caballero Bonald
  • 2004 — Félix Grande
  • 2003 — Leopoldo de Luis
  • 2002 — Joan Perucho
  • 2001 — Miquel Batllori
  • 2000 — Martín de Riquer
  • 1999 — Francisco Brines
  • 1998 — Pere Gimferrer
  • 1997 — Francisco Umbral
  • 1996 — Antonio Buero Vallejo
  • 1995 — Manuel Vázquez Montalbán
  • 1994 — Carmen Martín Gaite
  • 1993 — Carlos Bousoño
  • 1992 — José Jiménez Lozano
  • 1991 — Miguel Delibes
  • 1990 — José Hierro
  • 1989 — Joan Coromines
  • 1988 — Francisco Ayala
  • 1987 — Rosa Chacel
  • 1986 — Gabriel Celaya
  • 1985 — Julio Caro Baroja
  • 1984 — J.V. Foix