Ruta turística musical y literaria en Colombia

Con los 1.025 ritmos del país, el mestizaje de géneros del pasado y del presente y el éxito internacional de sus artistas, el país suramericano abre una estrategia inédita para atraer turistas

Colombia ha incorporado su cultura como reclamo turístico, y con un arte y estrategia inéditos: la música, la música como seña de identidad y alma de un país. Sus 1.025 ritmos de 65 géneros en pleno proceso de mestizaje entre ellos y con los sonidos extranjeros triunfan en el mundo, mientras sus canciones aumentan su presencia en la banda sonora de la vida de más de media humanidad.

Video promocional Colombia tierra de la sabrosura.

“En la musica hay un elemento muy poderoso y Colombia tiene una diversidad única”, afirma Julián Guerrero, vicepresidente Turismo de ProColombia. La campaña lanzada a finales de 2017 y presentada en la pasada Feria Internacional de Turismo de Madrid, Fitur, tiene como eslogan: Colombia tierra de la sabrosura.

Y acaba de empezar otro impacto global que tendrá su esplendor en el verano europeo: el fenómeno musical del colombiano Maluma llega hasta el Mundial de Fútbol de Rusia porque ha sido el responsable de hacer la versión latina de la canción de este evento deportivo: Colors-Colores. Así, el evento más popular del planeta vuelve a tener a un colombiano como protagonista musical tras el Waka Waka de Shakira en el Mundial de Sudáfrica en 2010.

Maluma interpreta la canción del Mundial de Rusia, Colors.

Surge, entonces una pregunta: ¿Puede la promoción turística de la música colombiana que triunfa en el mundo llevar sus ecos a un turismo literario también?

Es famosa la frase de Gabriel García Márquez con la cual definió su obra maestra: “Yo nunca me he cansado de decir que Cien años de soledad no es más que un vallenato de trescientas cincuenta páginas”.

El Nobel colombiano se refería a ese género musical nacido en los valles y sabanales de la costa caribe colombiana que al ritmo de acordeones, caja y guacharaca un hombre con voz prodigiosa canta como un juglar las historias de amores, desamores, amistades, penurias y sucesos varios ocurridos a los seres humanos de la región.

El vallenato que se adelantó a la multiculturalidad con el mestizaje de sonidos, músicas y sensibilidades originarias de América, África y Europa. Un vallenato que se ha modernizado y dio el salto internacional con artistas como Carlos Vives, a partir del álbum La tierra del olvido, por allá a mediados de los años noventa tras la exitosa recuperación que hiciera de vallenatos clásicos que incluía aquel duelo de canciones entre el diablo y un mortal: La gota fría. Sonidos modernizados que acompañan historias, relatos hechos canciones como la citada La tierra del olvido:

“Como naufragan mis miedos
Si navego tu mirada
Como alertas mis sentidos
Con tu voz enamorada
Con tu sonrisa de niña
Como me mueves el alma
Como me quitas el sueño
Como me robas la calma”.

Carlos Vives en videoclip de 'La tierra del olvido'.

Y alrededor del vallenato y su hibridación ritmos como la cumbia, la salsa, el porro, el pop, el reguetón y nuevos mestizajes que rescatan instrumentos y ritmos nativos andinos e indígenas revestidos de futuro. Música interpretada por artistas que ocupan los primeros puestos a nivel internacional. En 2017 de los diez videos  más vistos en You Tube, en tres hay colombianos; en Spotify de las doce canciones en español del top cien, cinco son colombianas o con colombianos; y el tema Mi gente de J. Balvin con el francés Willy William fue el número uno de las canciones más reproducidas en la historia de dicha plataforma.

Y a esa banda sonora planetaria empieza a sumarse Maluma con su versión latina del Colors-Colores que tendrá su esplendor en el Mundial de Fútbol de Rusia.

'Inmensa llanura', de Cholo Valderrama.

La banda sonora de nuestras vidas

“No fue fácil dar con este eslogan, Colombia tierra de la sabrosura”, cuenta Guerrero, de ProColombia. Pero, añade, “en Colombia las palabras para describir o hacer referencia a una canción suelen estar relacionadas con el paladar como una canción deliciosa o muy rica, o sabrosa”,

A eso se suma que, según estudios de ProColombia, cuenta Guerrero, la percepción que los extranjeros tienen del país, además de relacionarlo con García Márquez, la literatura o el café y con la fama de ser donde mejor se habla el español, “tiene que ver con la calidez y forma de ser de los colombianos, seguido de la belleza de su naturaleza, la música y la gastronomía”. Los identifican con la amabilidad y la alegría donde la música juega un papel esencial.

“Potenciar la riqueza y la diversidad musical de un país como reclamo turístico es algo inédito”, asegura el vicepresidente de turismo de ProColombia. Y la estrategia de difusión también: “Por primera vez aplicaciones como Spotify y Deezer se utilizan para la promoción turística de un país”.

Ya están en el aire varios de los once videoclips previstos con artistas colombianos como Sebastián Yatra, Martina la Peligrosa, Herencia de Timbiquí, Alexis Play, Cholo Valderrama, Piso 21, Maía y Chocquibtown. “Para expandir el concepto de sabrosura de nuestra música”, cuenta Guerrero, “hay anuncios y piezas gráficas en plataformas digitales y redes sociales; además de contenidos en medios de comunicación colombianos e internacionales de países como España, Alemania, Estados Unidos y México”.

Video sobre 'Cien años de soledad', de WMagazín.

¿Ruta literaria turística?

Aunque no hay todavía una campaña específica para promover una ruta literaria turística en Colombia, Julián Guerrero, gran lector y con una especialización de Crítica Literaria en el Instituto Caro y Cuervo, sí cree que este puede ser otro paso para ampliar la ruta cultural: “La música es el arte que conecta con todo el mundo y toda clase de personas. No hay que saber un idioma para sentir la música porque te toca y te transmite lo que lleva dentro”.

Y esa universalidad y ese hilo invisible musical que conecta a los seres humanos despierta el interés por las otras artes de ese país. En el caso de Colombia, por ejemplo, por la riqueza de su literatura que ha dado obras clave en la historia literaria en español como:

María, de Jorge Isaacs, ejemplo del Romanticismo, publicada en 1867, cuya finca El Paraíso, donde se desarrolla la novela, aún existe en el departamento del Valle del Cauca;

o La vorágine, de José Eustasio Rivera, publicada en 1924, ejemplo del modernismo latinoamericano, que a través de una historia de amor narra la colonización y explotación de indígenas y colonos en la Amazonia durante la fiebre del caucho;

o Cien años de soledad, de García Márquez, cuyo rastro en la tierra se puede encontrar en Aracataca, el pueblo donde nació el Nobel colombiano, cuya casa ha sido convertida en museo y se pueden ver muchas referencias de la novela tanto ahí como en ciudades como Barranquilla.

Eso sin contar Bogotá donde su casco antiguo, el barrio de La Candelaria, está reflejado en muchas obras; o Medellín y sus alrededores, o Cartagena de Indias y otras ciudades o parajes naturales.

Sobre el mantenimiento o presentación de esos espacios ProColombia no interviene como tal, explica Guerrero, sino que actúa sobre lo que ya está hecho, promueve lo que ya hay. Eso corresponde a las alcaldías o departamentos donde están las casas de los grandes autores o los lugares donde transcurren las historias escritas.

Literatura y música colombianas como un pasaje o billete hacia cualquier parte de la memoria lectora y cualquier sentimiento en cualquier momento. Sin olvidar que la música es uno de los principales aliados para alentar la inspiración de los artistas.

Maia and Irie Kingz interpretan 'Fly away'.

  • Si te gustó este artículo puedes dejar un comentario en la sección que está al final de la página.
    • También puedes compartir el texto para que más personas lo lean y así nos ayudas a difundir esta revista literaria a través de nuestras cuentas de Facebook: https://www.facebook.com/WMagazin/

      o de twitter @W_Magazin

      ¡Gracias!

2 comentarios

  1. La cultura y en ese amplio espectro de sentimientos y expresiones de nuestra raza, se visualiza con la cadencia y sabrosura criolla,con la armonia sonora, hacen que cada estrofa musical sea una expresion literaria, en forma de vivencias o costumbres nativas del vivir, como la esperanza, la tierra, la tristeza o la felicidad de lo amado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *