La reina Letizia, el presidente de Portugal Marcelo Rebelo de Sousa, el rey Felipe VI y José Pinho, de la editorial portuguesa Ler devagar. / fotografái de Lisbeth Salas

La reina Letizia, el presidente de Portugal Marcelo Rebelo de Sousa, el rey Felipe VI y José Pinho, de la editorial portuguesa Ler devagar. / fotografái de Lisbeth Salas

Un rey, una reina y un presidente entre libros y un ramo de siemprevivas

La Feria del Libro de Madrid fue inaugura este viernes por los reyes de España y el presidente de Portugal quienes recibieron varios libros

Desde hace diez años Ana y Ángela se citan en la misma fuente sobre el Paseo de los Coches, del Parque del Retiro, de Madrid, para saludar a los reyes de España. “Métase por un huequito”, le dice una a la otra. El lugar está atestado de gente y ellas se cogen de la mano para no perderse. Este año quieren acercarse lo más posible. En una bolsa de papel marrón traen un regalo para la reina Letizia. Esa es su misión. Desde 1982, la Familia Real cumple con el ritual de inaugurar la Feria del Libro de Madrid con un recorrido entre las casetas. Este año, a las doce en punto llegaron a la cita el rey Felipe, la reina Letizia y el presidente de Portugal Marcelo Rebelo de Sousa, cuyo país es el invitado de honor al evento librero madrileño. El recorrido duro poco más de una hora y del cortejo formaron parte el ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis; el secretario de Estado de Cultura, Fernando Benzo; la alcaldesa de Madrid, Manuel Carmena; y el director de la Feria, Manuel Gil.

José Pinho, de la editorial portuguesa Ler devagar, es el primero en recibirlos. En español significa “leer despacio”, porque “para aprender no hay prisa”, asegura Pinho. A los lados están las casetas del Ministerio de cultura de Portugal y el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de España. Pinho se apresura y le entrega un libro a la reina. Las visitas en cada caseta son muy cortas y hay un itinerario por delante. Ella agradece y lee la contra portada. Se trata de La muerte de Colón, una novela de Eduardo Lourenço, el ensayista, crítico literario y filósofo portugués, que por estos días está en Madrid y es precisamente el encargado de dar la conferencia inaugural de la Feria. “Leer te da vidas extra” dice un cartel frente al pabellón de Bibliotecas Públicas.

A los pocos minutos llega el turno de la librería Cervantes y Compañía. Sobre la puerta de la caseta cuelga un ramo violeta de siemprevivas, que según Silvia Llano, librera de esta librería, con gran diversidad de títulos y géneros literarios, trae prosperidad y buena suerte. No es la única que ha traído consigo flores o amuletos a la feria. Este año todos, en especial los libreros y editores independientes, esperan remontar en ventas. El año pasado fueron de 8,2 millones de euros, un 3,5 % más que en 2016, por lo que este año se espera una subida significativa respecto a la edición anterior. Llano estira un brazo sobre los libros y coge Kanada, del joven Juan Gómez Bárcena. Es una novela que el autor terminó en la Real Academia de España en Roma, con una beca para creadores, y que hace pocos meses editó Sexto Piso. Silvia LLano le entrega el libro al rey y, mirándo a los reyes alegremente, les cuenta que se trata de un retrato sobre el silencio y las obsesiones de un sobreviviente del Holocausto nazi que trata de incorporarse en Hungría durante el dominio estalinista.

“Majestad, le traje un regalo, déjeme saludarle” grita Ana, arrastrando a Ángela y metiéndose entre la gente, pero la reina Letizia no la escucha y sigue el recorrido. En la caseta de Libros del K.O y Melusina los esperan ansiosos y animados. Tan solo llegar, la reina toma Una historia personal, de Katherine Graham, y dice que le ha gustado mucho. Luego advierte la colección de libros de no ficción y le recuerda al librero que ella ejerció varios años el periodismo.

La reina Letizia mira algunos de los libros expuestos en una de las 367 casetas de la 76ª Feria del Libro de Madrid. /Fotografía de Lisbeth Salas

A eso de las 12:40, los reyes y el presidente Sousa llegan a una caseta de pequeños editores y grandes libros. La Bella Varsovia, Aristas Martínez, Harpo y Casimiro Parker, este año, comparten caseta. Cada editor ha seleccionado cuidadosamente algunos libros de su catálogo. Saben que el libro que regalen puede llegar a tener cierta repercusión. La reina sonríe al ver la frase de la camiseta del editor de Casimiro Parker: “Hablo poesía”, quien aprovecha el contacto y le extiende un libro infantil, Pernambuco, como regalo para sus hijas, las infantas Leonor y Sofía. Recordaron a la poeta y directora de La Bella Varsovia, Helena Medel, quien el año pasado ganó el Premio Princesa de Girona en la categoría de artes y letras.  Los difuntos, de Jordi Carrión, también estaba en la bolsa, publicada por Aristas Martínez.

La comitiva real sigue el recorrido despejado por los agentes de seguridad, mientras a lado y lado la gente se agolpa con abanicios para sobrellevar el calor. Bajo la caseta de Nocturna y Versátil, los reyes y el presidente Sousa encontraron algo de sombra y conocieron dos editoriales que han sabido conectar con los jóvenes. Fuego, de Joe Hill, el hijo de Stephen King, es un libro que está por estos días en las mochilas de los estudiantes, tanto así, que pronto esta historia estará en salas de cine.

También hubo tiempo para visitar a las grandes editoriales. En la caseta de Planeta vieron sus últimos éxitos, entre ellos El laberinto de los espíritus, de Carlos Ruiz Zafón, el último de la tetralogía, de quien el presidente Sousa dijo ser seguidor. En la caseta del Grupo Anaya y Alianza, José Manuel Gómez, su presidente, les obsequió Peter Handke y España y un libro sobre África, dedicado al presidente Sousa, ya que su padre y abuelo vivieron en Mozambique. Hasta aquí lo reyes ya tenían material para leer durante los próximos meses, pero no podían volver al palacio sin Redención, de Ray Loriga, ganador del premio Alfaguara de novela 2017,  la biografía de Bob Dylan y la edición especial del medio siglo de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, que cuenta la historia de Macondo aquel pueblo donde “el mundo era tan reciente, que muchas de las cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo”.

Jesús de la librería La buena vida durante la apertura de la feria. /Fotografía de Lisbeth Salas
Jesús de la librería La buena vida durante la apertura de la feria. /Fotografía de Lisbeth Salas

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