Vea Kaiser: “Los escritores se han olvidado de contar historias”

En “Los héroes felices”, la escritora austriaca recrea, en tono de tragicomedia, medio siglo de una familia griega y reivindica el mestizaje de culturas

“Mi nombre es Vea Kaiser, soy una novelista austriaca que se siente muy afortunada de tener su novela más reciente traducida al español. Tengo 27 años y supongo que es, más o menos, el tiempo desde que sé que quería escribir: Crecer en un pueblo pequeño, en el campo de la Baja Austria, te lleva a encontrar algunas actividades para no aburrirte. Descubrí una alegría tremenda al contar historias a todos aquellos que quisieran escucharme -mis padres siempre me dijeron que nadie podría tomar en serio lo que dijera-. Todo era creación de una historia grande y compleja que demostraba mi amor por la narración de cuentos. Tan pronto como pude leer comencé a devorar todo tipo de historias, pero aún recuerdo la novela que conquistó mi corazón: Middlesex, de Jeffrey Eugenides. Nunca antes había experimentado esa sensación tras leer sus 700 páginas en dos días. Su lectura me convirtió en una persona diferente. La novela es tan sabia como apasionante, y tuvo un enorme impacto en mi propia escritura en ese momento”.

Cuando era niña, sus padres llegaron a pensar que Vea Kaiser estaba loca. Cuando le preguntaban cómo le había ido en el colegio, empezaba contando parte de las clases y, de repente, decía que habían entrado los extraterrestres y ocurrían muchas más cosas. El supuesta jornada de la niña terminaba en territorios desconocidos. Y esas eran sus historias más sencillas.

Hasta que su padre encontró la varita mágica para que su hija se portara bien: amenazarla con contarle episodios de las novelas de Harry Potter que ella aún no había leído. Con el universo mágico creado por J. K. Rowling, Vea Kaiser también tiene una deuda: “Aumentó mi fabulación. Me despertó el entusiasmo por saber lo que allí sucedía, el acto de contar historias y cruzarlas, y conocer vidas fabulosas”, confiesa la ahijada literaria de Rowling, cerca de un gran ventanal de un hotel madrileño.

Esas influencias han dado origen a uno de los autores revelación de Austria y uno de los más vendidos al conquistar, por igual, a un público joven y adulto. Ha publicado tres novelas, la primera, Blasmusikpop, fue considerada el mejor debut en lengua alemana en 2013. Y es por la última que pasó por Madrid: Los héroes felices, uno de los títulos con que empieza su andadura el sello Adn-Alianza de Novelas. A esos antecedentes de natural fabulación en Kaiser, se suman su pasión y estudio del mundo clásico griego y su mitología y, por último, un golpe de la vida: el corazón roto por amor.

Los héroes felices es un mundo tejido de fábulas, pero enraizado en la tierra que nace en la frontera greco-albana dividida por la guerra, donde una historia de amor, o mejor, su búsqueda y meandros, marca el paso de la narración. La novela abarca más de medio siglo en la vida de sus personajes y mira la realidad europea a través de una familia griega. Son 443 páginas en las que Vea Kaiser tiene como heroína a una mujer, Eleni, aboga por la autonomía de la mujer, reivindica la riqueza del mestizaje de razas y culturas y plantea la pregunta de qué es en realidad la felicidad, mientras deja en el lector preguntas sobre qué está bien y qué está mal en muchas de las acciones que se hacen.

“Lo que busco es contar historias. Vengo de un país de grandes autores como Thomas Bernhard, Peter Handke o Elfriede Jelinek, pero nadie en los últimos 50 años se ha puesto a contar historias largas. Hay que escribir historias que no solo hablen de lo mal que está el mundo y la vida. Es importante que nos recuerden eso, pero los escritores se han olvidado de contar historias”.

Vuelven a su memoria aquellos días en que esperaba ansiosa las novelas de Harry Potter que rompieron con el tópico de que los más jóvenes solo leían libros cortos. Para Kaiser resultaron vitales autores extranjeros que contaban historias con gran libertad de imaginación y recursos estilísticos. Entre ellos ocupa un lugar especial el colombiano Gabriel García Márquez. Una presencia que se nota en la obra de la narradora austriaca.

“No quiero buscar otra versión de la realidad, quiero narrar. Cuando la gente lee está en circunstancias especiales: la mayoría lo hace mientras viaja en tren o avión, o cuando esperan en las terminales de transporte, o mientras los atiende el médico o, simplemente, esperan a que algo pase en sus vidas. Hay que tener en cuenta eso. En nuestra época hay menos oportunidades de contar historias, de soñar. No hay lugar para ello, pero hay que crearlo, buscarlo”.

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Lee las primeras páginas de ‘Los héroes felices’ pinchando AQUÍ

Los héroes felices tiene un tono tragicómico. Hay guerras, sí; problemas, claro; obstáculos, también; decepciones y frustraciones, por supuesto; pero en sus páginas hay un voto de confianza por la vida y la felicidad. Es una historia sobre los continuos comienzos y reinvenciones que debe afrontar el individuo si quiere ganar parcelas de felicidad. La novela se mueve así entre los miedos y las esperas de toda clase.

“Esos temas están en mí. Para mí, escribir es el intento de vencer los demonios, el momento en el cual los enfrento. El sentimiento al que más temo es el del arrepentimiento, esa mezcla de miedo y espera. Es el temor a haber cometido un error o arrepentirme por no haber hecho algo. Creo que el segundo caso es bastante peor, dejar pasar una oportunidad. Ahí es cuando aparece la búsqueda de la felicidad. Pero, ¿qué es la felicidad?… Yo no fui feliz”.

Vea Kaiser se refiere a la infelicidad por el sueño incumplido con su novio de vivir juntos, tener hijos… Antes de llegar a España estuvo en India y comprendió, en parte, el concepto de matrimonios arreglados, en los que además, dice con ironía, “nunca te rompen el corazón, porque normalmente la gente no está enamorada”.

“No es que mi novio me haya roto el corazón, sino que la vida nos rompió el corazón a los dos. Estábamos muy enamorados, pero simplemente no funcionaba. Queríamos hijos y un hogar. Yo escribí esta novela para superar aquello. Cuando la terminé en 2015 tuve la noticia de que él había tenido un hijo. Y sentí que fue un gran alivio de no ser la madre. Por eso la dedicatoria de la última página: ‘Porque un final no feliz también es un final feliz”.

Bajo ese ambiente de amores, desamores y reinvenciones continuas de los personajes, Los héroes felices habla de que parte de la riqueza de la humanidad está en la mezcla de culturas y razas. Una idea de mestizaje y convivencia que no vive un buen momento en su país ni parte de Europa ni de Estados Unidos.

“Esos movimientos de ultraderecha nunca dejarán de existir. La cuestión es cómo de fuerte se puede crear un contramovimiento. Hay que saber explicar porque es positivo el mestizaje de todo tipo, no hay que perder a esa gente ni dejarnos arrastrar por esos populismos. Como esas personas no suelen razonar, lo que debemos hacer es expresar bien nuestros argumentos para que vean las ventajas. Los libros, las novelas, pueden ayudar a cambiar esa visión en contra de la mezcla y la inmigración”.

De esa misma manera, Vea Kaiser, que tiene como héroe de su novela a una mujer, Eleni, considera que la presencia femenina en cargos de poder no garantiza una mejor gestión de las cosas.

“En mi novela se cambian algunos roles, hay unos hombres con atributos más etiquetados para las mujeres y viceversa. Me preguntaba: ¿Tendremos paz si en los puestos de gobierno solo hubiera mujeres? Pienso que no. Todos somos humanos, y depende del carácter que tenga la mujer o el hombre en el poder. La mujer en el poder no garantiza la paz o el éxito”.

Lo único cierto es que Los héroes felices refleja la manera como, cada vez más, la mujer toma las riendas de su vida, y aumenta su presencia en lo social, público y político como se se puede ver en pasajes como este:

El plan de Eleni al regresar a Grecia había sido dar a luz al bebé en Varitsi, buscar trabajo en la ciudad e intentar hacer carrera en la política en la Grecia libre, dejando a la niña con sus padres en cuanto terminase de darle pecho, y llevársela con ella en cuanto consiguiera establecerse. Pero en la ciudad no había trabajo para una mujer joven que no contaba con ninguna formación especializada y, además, tenía que mantener a su familia”.

Los héroes felices. Vea Kaiser. Traducción del alemán por Isabel García Adánez. Editorial Adn- Alianza de Novelas. 422 páginas.

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