Ilustración de Fernando Vicente.

Ilustración de Fernando Vicente.

Las claves del futuro de las ferias del libro en un mundo analógico y digital

FIL 2016 / Marisol Schulz, directora de la Feria; Jorge Herralde, de Anagrama, y Sergio Vila-Sanjuan, de La Vanguardia, analizan la metamorfosis de estas ferias

Diferentes formas de libros en papel, diferentes formas de lectura virtual; diversos diseños analógicos, diversos diseños digitales, pero un solo objetivo: el libro. La apertura y enriquecimiento de la imaginación y el pensamiento a través de la palabra escrita.

Un mundo dual en el que surgen inevitables algunas preguntas: ¿Sobrevivirán las ferias de libros tradicionales? ¿Cuáles deben ser las transformaciones que deben asumir estos encuentros? ¿Qué función deben cumplir ahora? Sobre estos nuevos tiempos y las claves de supervivencia exitosa de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, FIL (México) y la Feria del Libro de Fráncfort dialogaron tres de las personas que más conocen el universo del libro: Marisol Schulz, Jorge Herralde, editor de Anagrama, y Sergio Vila-Sanjuan, director del suplemento Cultura/s de La Vanguardia, de Barcelona, quien incluso escribió el libro El síndrome de Fránkfurt (RBA).

El resumen lo puedes ver en el vídeo que abre este artículo, y los detalles más relacionados con la FIL unos párrafos más adelante. “Hace quince años la pregunta hubiera sido si el libro iba a morir o no, porque nos la hicieron mucho. Pero el libro está vivo, en Guadalajara. El libro impreso está muy, muy vivo, y la parte digital es un apoyo, es una herramienta, por eso tenemos módulos de libro electrónico, además de que la mayoría de las 2.000 editoriales, de 44 países presentes en esta cita, ya ofrecen las versiones digitales de su catálogo. Tenemos, también, el tercer concurso de vídeorreseñas Somos Booktubers. Pero la gente va a la Feria de Guadalajara a una cuestión esencialmente presencial”, afirma Marisol Schulz, directora de la FIL.

Los números de la FIL hablan de por qué es la feria del libro y la cita cultural más importante de Iberoamérica: 650 escritores y 2.000 editoriales de 44 países, 20.000 profesionales del mundo del libro, entre editores, libreros, bibliotecarios o agentes literarios, cuya presencia aumenta en cada edición lo que indica su influencia en el resto del mundo; más de mil actividades, entre charlas, debates, conferencias y homenajes; 600 presentaciones de novedades literarias; 400.000 títulos de libros en 23 lenguas distintas; una zona del libro electrónico, el concurso de videorreseñas Somos Booktubers que llevará a la FIL una docena de jóvenes que se dedican a la promoción de la lectura en plataformas digitales.

La FIL es una feria que busca adaptarse a la continua revolución digital y a los cambios de hábitos culturales de la gente, sin perder la esencia tradicional del libro que es lo que los lectores y la experiencia les reclaman, insiste Schulz. Su modelo, a diferencia de Fráncfort, radica en el encuentro entre los autores y los lectores a través de conferencias, charlas, debates y presentaciones de libros con lleno a reventar durante nueve días. “Es una fiesta que se toma la ciudad entera”, cuenta su directora.

El diálogo de los tres especialistas se hizo en septiembre en la isla de Mallorca (España) durante la entrega del Premio Formentor de las Letras a Roberto Calasso, que también será homenajeado en la FIL:

Pregunta: En estos momentos del mundo dual analógico y digital, ¿qué función deberían empezar a cumplir las ferias del libro?

Marisol Schulz: Cuando me preguntan qué función deben tener las ferias del libro comienzo por decir que hay muchos tipos de ferias del libro, muchas veces no se pueden comparar peras con manzanas. No es lo mismo las ferias del libro municipales, un mercadito en el que se ponen libros a vender, que una feria internacional de la altura de la de Guadalajara, Frankfort, Buenos Aires y muchas otras. Es decir, hay ferias que son mixtas, que tienen una vocación hacia el público, que dirigen muchos de sus esfuerzos a generar lectores, y hay otras que se dirigen sólo al aspecto comercial. Creo que tendríamos que clasificar de qué tipo de ferias del libro estamos hablando.

Las ferias del libro en general, como un festival del libro, no sólo tienen el tema de promover literatura, promover las ventas de libros, sino también –como en el caso concreto de la de Guadalajara– de generar y formar lectores desde pequeños. Esa vocación dual que tiene, claramente, Guadalajara no todas las ferias la tienen. Creo que es importante la clasificación y empezar a hablar de algo en concreto.

De las ferias no puedes decir ‘esto es una feria y así fue’. Las ferias tienen que modificarse día a día. Nosotros hemos incorporado a los booktuber, por ejemplo, así, de repente, tenemos a niños de doce años gritando como locos por una chiquita que no sabes quién es y que aparece en youtube con 20 millones de suscriptores. Se están produciendo estos temas de fenómenos de masas que hay que pulsar.

Jorge Herralde: Extrañas mutaciones… Sobre el libro electrónico, recuerdo que hace diez o doce años se veía como un tema apocalíptico y decían que el libro se acababa en horas o en minutos, todo ello -creo yo- financiado e inducido por los constructores de ‘cacharritos’.

Vila-Sanjuan: Que tenían grandes intereses…

Herralde: Y todo esto se ha ido desinflando en Estados Unidos, que gracias a tener el precio llamado ‘libre’ se implantó más y llegó a estar estancado en un 25%, que es mucho, pero de este 25% el 24% es literatura de género o libro menor. La buena literatura, la literatura de ficción no aparece jamás. Y en Europa se ha detenido entre un 4 y un5%, y parece estancadísimo.

Vila-Sanjuan: En España el género que funciona mejor en ebook es la literatura romántica, tirando un poco a subida de tono. Ya que hablamos de digitalización, hay que decir que el papel ha aguantado con bastante fuerza, que el lector sigue primando el formato libro y que no ha pasado lo que los agoreros que señalaba Jorge decían que era que la industria del libro sufriría lo que había sufrido la industria de la música, el desmorone absoluto. Se ha aguantado, es evidente que se ha adelgazado, pero es posible que no se adelgace demasiado más”.

CLAVES Y RETRATO DE LA FIL

Durante el diálogo de casi 45 minutos, Marisol Schulz hizo un retrato fragmentado de la FIL y algunas claves del éxito de esta cita, a medida que se tocaban diferentes temas. Ahora su voz queda unida en un solo retrato oral:

El público: “Una de las características de la FIL es el público que va a manos llenas. Resulta impactante, incluso atosigante porque es una feria masiva. Podemos llegar a tener 30.000 muchachos durante un día, que de repente entran como locos a la feria, pero en el momento en que se sientan a escuchar a un escritor están callados participando de una manera activa. El público va a tocar a sus autores, a verlos, a disfrutarlos, a pedir una dedicatoria de un libro, y eso va mucho más allá, es una experiencia personal, una experiencia humana y va más allá de la parte digital”.

Los profesionales: “Además de los lectores de todas las edades a la FIL también asiste el profesional del libro iberoamericano. Aquel que no necesariamente tiene la oportunidad de ir a Francfort por muchas razones sí va a Guadalajara como a otra Meca. Todo aquel que es editor en Latinoamérica puede ir a Guadalajara, es más accesible en muchos sentidos, es otro punto de encuentro, otro momento de intercambiar entre pares. Nosotros tenemos una actividad de intercambio profesional, de seminarios de traducción, encuentros de diseñadores editoriales, de traductores, ilustradores, libreros, cada una de estas partes fundamentales de la cadena del libro se trabaja para intercambiar con pares temas que van de lo digital a lo impreso”.

Lo digital: “Lo digital está presente, pero no es una parte fundamental todavía, por lo menos en Latinoamérica. Hay una preocupación. Hace quince años la pregunta hubiera sido si el libro iba a morir o no, porque nos la hicieron mucho. Pero el libro está vivo, en Guadalajara. El libro impreso está muy, muy vivo, y la parte digital es un apoyo, es una herramienta, por eso tenemos módulos de libro electrónico, además de que la mayoría de las 2.000 editoriales, de 44 países presentes en esta cita, ya ofrecen las versiones digitales de su catálogo. Tenemos, también, el tercer concurso de vídeorreseñas Somos Booktubers. Pero la gente va a la Feria de Guadalajara a una cuestión esencialmente presencial”,

El invitado: “El invitado en Guadalajara no es un país necesariamente, es el invitado de honor. Y el invitado de honor han sido muchos países, pero también han sido culturas: la cultura catalana, la cultura de Quebec, la ciudad de Los Angeles, como un punto muy interesante que prácticamente es más hispanohablante que angloparlante hoy en día; y pronto será Madrid. Realmente la presencia del invitado de honor en Guadalajara es contundente, no por la Feria misma, sino porque lo primero que se encuentra el visitante es ese pabellón. Así es que no hay persona que no pueda vivir el pabellón del invitado de honor, desde sus inicios así se pensó, pero más allá de eso invade la ciudad. El invitado de honor se ve en toda Guadalajara y la gente de Guadalajara espera con ansias. Te lo preguntan todo el año, ¿quién es el invitado de honor? Porque ese invitado no solo lleva grandes escritores, nuevas apuestas editoriales y muchos editores independientes, algo fundamental, porque se le pide al invitado de honor que apoye a nuevos sellos que nunca han ido, pedimos que haya de verdad inversión en puntos editoriales. Pero más allá de todo eso hay un festival cultural. Nosotros no le cobramos al invitado de honor su presencia allí, pero pedimos una serie de compromisos, por un convenio, de nueve noches de espectáculos en el Foro FIL afuera, que han sido impresionantes. Hemos tenido cantantes y artistas de diferente clase que sirven para conocer su riqueza cultural. Cuando Andalucía fue la región invitada llevaron dos aviones chárter con una muestra excelente de su cultura: todos los flamencos que te puedas imaginar, exposiciones, más Miguel Ríos, Joaquín Sabina… Andalucía invadió la ciudad de Guadalajara…

En esa época yo vivía en Los Angeles y era llegar a Guadalajara y volverse Andalucía. Vivías exposiciones de arte, todos los teatros de la ciudad tenían algo con Andalucía, no podías no saber viviendo en Guadalajara quién era el invitado de honor. Es un tema interesante porque es todo un festival cultural. Es una ciudad que se vuelca de tal manera en la Feria, que yo sólo comparo lo que se vive ahí con lo que se vive en San Jordi en Cataluña, la manera como la gente espera con esa ansiedad, nueve días ‘a lo bestia’ (San Jordi es sólo un día). A mí me parece emocionante cómo lo ha acogido la gente. Eso es parte del por qué el invitado de honor es tan importante para la Feria”.

Los premios: “Nuestro premio principal es el de Lenguas Romances que este año es para Norman Manea. Pero hay más como el del bibliotecario o el librero. Incluso hay uno a arquitectos. Damos cerca de quince premios, entre los que figuran el de literatura en lenguas indígenas, que me parece muy importante, viviendo en México, un país en que el español no es necesariamente el único idioma, hay 400 lenguas originarias de América. Y hago el pequeño anuncio de que este año le vamos a dar mucho peso a las lenguas originarias y a la presencia indígena, al ser América Latina el invitado de honor”.

La feria del futuro: “Es un tema vivo. Creo que sobre las ferias no puedes decir: ‘Esto es una feria y así fue’. Las ferias tienen que modificarse día a día. Hay que estar atentos al consumo cultural que te va llevando y mostrando los hábitos y gustos de la gente. Nosotros hemos incorporado a los llamados Booktuber, con quienes de repente tenemos a niños de 11 o 13 años gritando como locos por una chiquita que no sabes quién es y que aparece en Youtube con 20 millones de suscriptores. Se están produciendo estos temas de fenómenos de masas que uno es ya ajeno a ellos pero que la FIL debe tener en cuenta”.

La 30ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara abre sus puertas est sábado 26 de noviembre. Será las doce del día con la entrega al autor rumano Norman Manea del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances. A partir de serán nueve días en los que participarán más de 650 escritores y 2.000 editoriales de 44 países y de 20.000 profesionales del mundo del libro, entre editores, libreros, agentes literarios o bibliotecarios.

Nueve días en los que habrá más de mil actividades, entre charlas, debates, conferencias y homenajes y 600 presentaciones de novedades literarias.

Nueve días en que se ofrecerán unos 400.000 títulos de libros en 23 lenguas distintas.

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