La escritora española Clara Usón (Barcelona, 1961). /Foto © Ivan Giménez – Seix Barral / cortesía para WMagazín

Clara Usón: «El revisionismo retroactivo es un error, un desconocimiento de la Historia»

La escritora española reedita 'El viaje de las palabras', una novela con Chéjov en el centro. En esta entrevista habla de su vida, su obra y los temas que ha abordado: de la España de la Transición a la Guerra de los Balcanes y el futuro. "Es inevitable que la literatura se feminice porque las lectoras son mujeres. Mi miedo es que pierda relevancia"

Chéjov llegó a la vida de Clara Usón cuando ella tenía doce años. No recuerda muy bien cómo un volumen de sus cuentos cayó en sus manos y su mundo entró en ella en los albores de la adolescencia y el ocaso de la dictadura franquista. La democracia echó a andar en España, la nueva vida abrió las posibilidades para desbocarse, ella empezó a vivir a tope, y también se hizo abogada mercantil, su mundo se hizo una puerta giratoria con sus crisis personales, hasta que en 1998 la escritura literaria, bajo la sombra de Chéjov, apareció para rescatarla.

Clara Usón cumple sesenta años en 2021 convertida en una de las escritoras en español que ha sabido desplegar hechos contemporáneos de la historia europea y española entreverados con la montaña rusa de su propia vida como experiencia y relato para formar con sus escritos un gran escenario, como una obra de teatro, en la que se despliegan los matices de la condición humana. No hay juicios, solo un gran retablo vivificado por su literatura que muestra el acontecimiento y confronta al lector.

Claves de su narrativa están en El viaje de las palabras, (Seix Barral), la novela de 2005 que rinde homenaje a aquel escritor que entre la infancia y la adolescencia le entusiasmó y quitó espacio a lecturas más propias de la edad: Antón Chéjov. Cuenta la historia de una mujer que en plena crisis personal y asediada por “un futuro anodino” aparece, como por arte de birlibirloque, en 1892 en la finca que el maestro ruso tenía en Melijovo.

Esa historia de ensueño para una gran admiradora de Chéjov, tanto personaje como escritora, ha vuelto a este presente de futuro ya no tanto anodino como oscuro y minado de miedos: “Nos está sucediendo algo atroz: nos da miedo el futuro. Mi generación veía el futuro con esperanza, con ilusión. Los jóvenes de ahora no. Ya tengo una edad, 60 años, y me dan pena los jóvenes. No me gustaría ser joven ahora… Es una época triste…”. La escritora barcelonesa dice estas palabras al final de esta videoentrevista.

Por el mundo real y ficticio de Clara Usón palpita una literatura que ha transitado por temas como la Transición española con sus a aciertos y desaciertos, la vida en la recién inaugura democracia y libertad de los españoles en los años ochenta, la Guerra de los Balcanes… Ahí están desde Noches de San Juan (1998, premio Femenino Lumen, Primer vuelo (2001), El viaje de las palabras (2005), Perseguidoras (2007), Corazón de napalm (2009, Premio Biblioteca Breve), La hija del Este (2013, premios de la Crítica y Ciudad de Barcelona), Valor (2015), El asesino tímido (2018, premio Sor Juan Inés de la Cruz de la FIL de Guadalajara, México) y próximamente…: “Una novela que me está costando muchísimo. Siempre es como si fuera la primera vez para mí”.

Winston Manrique Sabogal. Empiezo con una frase de El viaje de las palabras que se acaba de reeditar en la cual recoge el espíritu del libro y parte de toda su obra literaria, y quizás de su propia vida: “Eso era lo que más le gustaba de Chéjov, la bondad”.

Clara Usón. Chéjov es un autor de referencia en muchas cosas. A los 12 años cayó en mis manos un volumen de sus cuentos prologado por Juan Eduardo Zúñiga que era un gran conocedor de la literatura rusa. No me explico cómo, pero me entusiasmó. No solo como escritor magnífico, sino también como persona, íntegro, ético. Su exploración y acercamiento a la naturaleza humana está lleno de esa comprensión e indulgencia con las debilidades humanas. En una ocasión le recriminaron, por uno de sus cuentos sobre unos ladrones de caballos, porque decía que no adoptaba posturas morales en sus historias, y él dijo: ‘Yo no soy juez, soy un escritor. Me limito a mostrar cómo son los ladrones de caballos. No soy yo quién para condenarlos’. Y eso me gusta. En eso es bastante moderno. La compasión de Chéjov viene del hecho de que consideraba que haber nacido para morir ya era suficiente tragedia como para encima andar juzgando.

W. Manrique Sabogal. A veces los lectores confunden lo que dice el narrador o los personajes con las opiniones o ideas del escritor. ¿Le ha pasado?

C. Usón. Sí. Tenemos que pensar que el escritor piensa una cosa y sus personajes otra, son marionetas del escritor. Hay personajes míos que me parecen repulsivos y ahí están.

W. Manrique Sabogal. Siempre ha ocurrido, pero en estos tiempos pareciera que tuviera que ver con lo políticamente correcto que cada vez tiende a influir en las artes, o, al menos, parece que se le exige también eso.

C. Usón. Creo como Chejov en reclamar total libertad para mostrar lo bueno y lo malo de la naturaleza humana. Si nos censuramos es como si volviera la inquisición. Es un nuevo puritanismo americano. Puedo estar de acuerdo en sus postulados, pero en el arte tiene que haber libertad para mostrar incluso aquello que reprobamos, de lo contrario vamos a escribir solo catecismos. Esto que sucedió con Amanda Gorman que decía que sus traductores tenían que ser como ella: de raza negra, jóvenes y progres, pues no. A mí lo que me gusta de la literatura es que sea universal.

Que a mí me haya influido más Chejov que Pérez Galdós quiere decir algo. De acuerdo con eso yo solo debería leer mujeres feministas. Es un error enorme ese puritanismo llevado al extremo. Espero que pase pronto. Dicho esto, si un político hace un comentario racista o misógino o tránsfobo o de índole parecido hay que recriminarlo. Sería como volver a los autos sacramentales. Es algo que viene de América que sigue siendo un referente cultural y es curioso por la decadencia que vive. Pero eso está cambiando. Para mis sobrinos, por ejemplo, sus referencias son Corea del Sur y Japón. Empieza a haber ese desplazamiento que va a ser el futuro. Dentro de unos 20 años China será el referente cultural, y para nosotros será un cataclismo.

Ahora hay una ola de moralismo bienintencionado pero contraproducente. No se admite la discrepancia y hay una serie de dogmas que no puedes cuestionar porque te lapidan. Creo que no hay certezas absolutas y todo se puede cuestionar.

Clara Usón /Foto © Ivan Giménez – Seix Barral / cortesía para WMagazín

W. Manrique Sabogal. Otra tendencia es la de analizar y juzgar el pasado con los ojos del presente, una especie de revisionismo retroactivo: desde las antiguas colonias hasta el trato dado a las mujeres. Muchas veces no se aplica la llamada visión biocular. ¿Qué opina?

C. Usón. Ese revisionimos retroactivo es un error enorme. Es un desconocimiento de la Historia. Por ejemplo, David Hume es un gran filósofo que ahora está siendo postergado o condenado por el hecho de que dicen que tuvo algún vínculo con el esclavismo. Hemos de ponernos en el siglo XVIII y comprender que entonces la sociedad consideraba, desgraciadamente, que la esclavitud era aceptada. Bajo esas premisas no aceptaríamos a los Incas o los Aztecas por algunos de sus rituales. Es una simplificación. Es producto de la ignorancia. Creo que dentro de unos 20 años tener un perro encerrado en un piso y sacarlo solo un rato al día será considerado maltrato animal. Dentro de un tiempo muchas cosas que hacemos hoy serán cuestionadas.

Muchas veces intenté leer La montaña mágica, de Thomas Mann, y no lo he conseguido. El protagonista tiene tuberculosis y fuma, pero Mann no sabía del vínculo del tabaco y esas enfermedades de pulmón. Además, ¿Ana Karénina cómo debía tener a sus sirvientes? Pues muy mal…

Ahora mismo hay refugiados que se mueren intentando llegar a Europa, gente que huye no solo por cuestiones políticas y económicas y se mueren en el camino y no nos rasgamos las vestiduras. En ese sentido creo que los siglos anteriores eran mas hospitalarios. Ahora hemos fortificado el Estado-Nación y cada día muere gente en su intento por llegar a España, Europa o Estados Unidos. Aceptamos bien la moral de la época como algo inevitable. Tampoco podemos ponernos muchas medallas.

W. Manrique Sabogal. Al recibir en la FIL de Guadalajara de 2018 el Premio Sor Juana Inés de la Cruz por su novela El asesino tímido en su discurso pidió a las mujeres no callar más injusticias y pidió que a las mujeres se les reconociera más allá de la cuota.

C. Usón. Eso, por desgracia, sigue siendo válido. Hasta ahora nos trataban como niñas pequeñas. En el ámbito anglosajón se produce un cambio. En el ámbito del mundo del libro los críticos suelen ser más severos y exigentes con las mujeres que con los hombres. Estamos lejos de la igualdad. Creo que es inevitable que la literatura se feminice porque las lectoras son mujeres. Mi miedo es que cuando se feminice del todo pierda relevancia. Los hombres mientras tengan su cuota de poder, bien, pero el riesgo es que cuando la literatura esté dominada por mujeres pierda importancia.

W. Manrique Sabogal. Este 2021 se cumplen 30 años del inicio de la Guerra de los Balcanes, un tema que conoce muy bien y que reflejó en su novela La hija del Este.

C. Usón. A Ratko Mladic (excomandante serbonosnio) le ratificaron la condena hace un mes por genocidio y crímenes de guerra. Cuando empecé mi novela, Mladic era el más buscado. Pero el fiscal que llevó el peso de la acusación expresó su preocupación por el aumento del negacionismo que gana la partida no solo en Serbia. Se está perdiendo el recuerdo de aquello que pasó, como pasa aquí con algunos resepcto a la Guerra Civil. Bosnia-Herzegobina apenas existe. Está paralizado por ese acuerdo chapuza creado en Dayton como provisionales pero ahí se han quedado… Da pena, sigue en plena posguerra 30 años después. Las grandes víctima de esas guerras siguen siendo Serbia y Croacia están de alguna manera avanzando y Bosnia-Herzegobina se ha quedado anclada.

Lo que tiene importancia para mí es que allí fue cuando empezó ese fenómeno de acecho mundial: el populismo nacionalista y la demonización del islam, de los musulmanes como invasores. Esas cosas del nacionalismo extremo que decían Milosevic o Mladic ahora la dicen políticos de Vox o Le Pen, crear ese miedo al distinto, nuestra pureza étnica. Todo eso viene de allí.

La Unión Europa recibió el Nobel de la Paz porque durante 40 años no hubo guerra en su territorio, ¿y los Balcanes? Ese olvido de lo qu enos incomoda no existió. Cuando los Balcanes tiembla hay que preocuparse. Ahí empezó la Primera Guerra Mundial. Ahora ese discurso etnocentrista, racista, demonizador, xenófobo de Mladic, Milosevic y Karadzic se ha hecho global. Nos parecía que era un fenómeno curioso de anacronimos, pero no.

W. Manrique Sabogal. En El asesino tímido se ve la España de la Transición, el Rey, etcétera. Hoy aparecen libros que intentan ser neutrales respecto a la Guerra Civil, por ejemplo.

C. Usón. Sí, todos iguales y sin culpables. Bastantes medios no me entrevistaron porque, supongo, hablaba del Rey y en aquel momento no era aceptado hablar de él. Pero los medios catalanes, que nunca me habían hecho caso, porque soy de las malas que escribe en castellano, de pronto quisieron entrevistarme porque hablaba del Rey. Es increíble cómo se politiza todo.

Esa novela me dio el Premio sor Juan Inés de la Cruz. Tiene una parte de crónica de mi generación que nació bajo Franco y estrenó la democracia y logró que la juventud se prolongara hasta los 35 años, alargamos la fiesta. Es una generación con yonquis, despreocupación política porque ya teníamos democracia. Tenía algo de una crónica del desencanto y una parte autobiográfica donde hablo, además, de una obsesión mía que es el suicidio. En todas mis novelas se suicidan, es una pulsión personal, quizás por ese alivio de saber que si las cosas se ponen mal una siempre se puede ir.

Hablo de una época calamitosa de mi vida cuando estuve en el infierno y arrastré a mi madre que me ayudó a salir. Hablo de Wittgenstein o Camus, del sentido de la vida sin sentar cátedra y con mucho humor.

W. Manrique Sabogal. Es una puesta en escena de lo que somos, el mundo y la vida como un teatro.

C. Usón. Eso lo decía Shakespeare. Digamos que Chejov tenía la ilusión decimonónica de mostrar la realidad tal como es. En el siglo XX perdemos esa inocencia. El escritor comprende que solo puede aspirar a mostrar su realidad. El siglo XX es el del subjetivismo. James y Proust fueron los últimos autores que intentaron mostrar la realidad tal cual. No somos omnipotentes ni omniscientes más allá de mostrar el mundo tal cual como lo ve cada uno, como lo veo yo.

W. Manrique Sabogal. En 1998 publicó Noches de san Juan. ¿Cómo ve el arco de su trayectoria?

C. Usón. Aquella novela estaba muy mal escrita. Fue la tercera que escribía. Lo hacía en mis ratos libres cuando ejercía la abogacía mercantil. Era joven, podía llegar a casa a las 9 o 10 de la noche y escribir. Ahora no. Fue gracias a Ana María Moix que logré publicar ese libro y me dieron un premio. Yo estaba en México en plena pesadilla tóxica y mi madre me acompañaba y vigilaba. Volví a España a recibir el premio y regresé a México. Tuve varias crisis e ingresé a un centro de rehabilitación. Tengo un recuerdo agridulce de este primer éxito literario. Un premio que fue inmerecido, pero me sirvió como motivo para seguir adelante, me impulsó a salir del pozo en que me hundía. Fue la literatura, la posibilidad de escribir lo que me salvó; gracias a ese premio, sin él no sé si hubiera salido.

W. Manrique Sabogal. Una de las frases promocionales de El viaje de las palabras es que habla del temor de los jóvenes ante un futuro anodino. Ahora asistimos a otros temores de la juventud lo que hace muy pertinente esta lectura.

C. Usón. Nos está sucediendo algo atroz: nos da miedo el futuro. Mi generación veía el futuro con esperanza, con ilusión. Los jóvenes de ahora no. Ya tengo una edad, 60 años, y me dan pena los jóvenes. No me gustaría ser joven ahora… el cambio climático, la precariedad… Es una época triste…

Hay otras partes del mundo donde parece que hay un mejor futuro. El eurocentrismo, esa tendencia de que somos el reflejo del mundo… pero vamos a ser la periferia; y eso nos va a doler. El futuro pasa por Asia… Puede haber una guerra ahí, pero es lo que se mueve… Estamos en franca decadencia

Estos días Clara Usón escribe una nueva novela que le está costando “muchísimo”. Lo curioso, cuenta, es que cada vez que se sienta a escribir es como si no tuviera oficio: “Siempre es como si fuera la primera vez para mí”.

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Un comentario

  1. Buena la entrevista. Excelente el axioma: la literatura se feminiza porque las lectoras son las mujeres. Nada más cierto. Ellas leen mucho más que los hombres. Les irá mejor.

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