El escritor colombiano Evelio Rosero (Bogotá, 1958) publica la novela ‘Casa de Furia’. /Foto cortesía Universidad de Guadalajara -FIL

Evelio Rosero: «En Colombia hay memoria, pero en contra de quienes luchan por no repetir la barbarie, el crimen de estado, la corrupción»

El escritor colombiano publica 'Casa de furia', una novela sobre la violencia y la corrupción de su país que transcurre el día que se disolvieron los Beatles, 10 de abril de 1970.

Nadie pensaba que el día que se disolvieron los Beatles podía ocurrir algo peor. Pero aquel viernes 10 de abril de 1970 sucedió. En una fiesta de la familia Caicedo en Colombia lo que empezó como una celebración del aniversario de bodas de los patriarcas y confirmación del amor y del futuro a ritmo de salsa, cumbia y otros sones terminaría… Es la euforia como una máscara seductora que esconde la tragedia de un país que empieza a pudrirse en la corrupción, la violencia y otros males que se citan en aquella casa de Bogotá y que Evelio Rosero desenmascara en Casa de furia (Alfaguara).

Uno de los escritores latinoamericanos más relevantes vuelve a mostrar no las dos caras de una misma moneda, sino la misma cara partida en dos. Como la sonrisa que se hace mueca en el lado rígido de la cara. Un lenguaje sencillo, directo y preciso que va formando un gran fresco donde el ritmo no se detiene alrededor de los diferentes pliegues de la violencia que aflora sigilosa en todos sus ámbitos, individuales y colectivos, infantiles y adultos.

Evelio Rosero (Bogotá, 1958) es un autor de literatura para adultos con una realidad fuerte metido, también, en el jardín de la escritura para niños y jóvenes. O al revés. Empezó a publicar narrativa en 1981 con el poema novelado El eterno monólogo de Llo y literatura infantil en 1990 con El trompetista sin zapatos y otros cuentos para poco antes de dormir. Como si solo la mirada de alguien capaz de entretener a un niño o adolescente pudiera ver el mundo como es y llamar a las cosas por su nombre, como un niño. O quizás solo busca en las obras protagonizadas por niños y adolescentes la explicación a las semillas, raíces y resortes de la violencia en el ser humano.

Experto retratista de la realidad colombiana, que es latinoamericana, Evelio Rosero saltó al reconocimiento internacional con la novela Los ejércitos, Premio Tusquets de Novela en España 2006, Independent Foreign Fiction en Reino Unido en 2009 y el ALOA de Dinamarca en 2011. Desde entonces sus libros son esperados por los buenos lectores como ha ocurrido con La carroza de Bolívar (2013, Premio Nacional de Novela en Colombia), Plegaria por un papa envenenado (2014), Toño Ciruelo (2017) y ahora Casa furia. Y ya van 15 novelas para adulto, 18 libros de infantil y juvenil, tres volúmenes de cuentos y un poemario. Cuentos y novelas que avanzan sin prisa pero que parecen acelerarse en la mente del lector mientras desata preguntas y reflexiones.

“Esto que te digo es verdad” son las palabras de Tiresias que presiden con un epígrafe Casa de furia. El escritor y el adivino ciego de la mitología griega se funden en la novela para aclarar por correo electrónico algunas preguntas:

“Tiresias es el adivino. Odiseo desciende a los infiernos y lo consulta. Tiresias lo advierte de las dificultades que deberá afrontar, y le dice: Esto que te digo es verdad. El magistrado Caicedo se jacta en la novela de adivinar, de predecir. De hecho, en uno de los capítulos finales, da su entera versión de lo que va a ocurrir con él y su país. Es su vaticinio desolador. Algunas de sus aseveraciones son recogidas de la historia de Colombia, al pie de la letra”.

Y es así como muchos de los caminos de Colombia conducen a aquel 10 de abril en casa de los Caicedo. Líneas de vida que se juntan en esa fiesta hasta crear, poco a poco, un torbellino narrativo que los pone a todos sobre el mismo escenario.

“Ya hubo un preámbulo, hace unos 26 años, en una novela titulada: Las muertes de fiesta. Ubicada en una ciudad de provincia, la fiesta es el epicentro de la novela. Eso la identifica un poco con Casa de furia, pero en la última está la capital del país, y creo haber logrado una mejor caracterización de los personajes, una profundización del asunto. En realidad, creo que buena parte de mis cuentos se han desplazado en el interior de una casa. Hay uno, que es un cuento corto, de un solo párrafo, que se titula: La casa, y, citando de memoria, ‘se escuchan, en la noche, muchas voces y risas, y chocar de copas y muebles, y nadie ve llegar a los invitados, y tampoco salir. La fiesta, como gran escenario de la novela, es como la casa, ambas protagonistas de mi obra. Están íntimamente relacionadas, no podría existir la una sin la otra”.

Evelio Rosero (Bogotá, 1958). /Foto cortesía Alfaguara

Casa de furia recuerda el dicho colombiano de «El muerto al hoyo y el vivo al baile».

“Se parece a otro dicho: ‘Solo un soldado muerto, que siga el baile’, aunque no recuerdo si este es de la independencia colombiana o de la guerra napoleónica, y podrían tener su relación interna, porque Bolívar se consideraba todo un Napoleón, a su manera. Pero el dicho que usted me propone podría indicar además una justificación de la proverbial indiferencia colombiana ante las muertes alrededor, cuando no nos atañen directamente”.

Los destinos de Casa de furia suceden en 1970 cuando la corrupción, los abusos, las injusticias y demás robustecían sus raíces. ¿Acaso es estructural esto en Colombia?

“Algunas de esas enfermedades ya se empezaban a presentar, o no eran tan ‘terminales’ como el día de hoy, pero han permanecido, para desgracia del país. No tengo una respuesta inmediata, habría que indagar en los libros de sociología o de siquiatría en la historia del país. Yo podría pensar que hay países que tienen muy mala suerte”.

El azar y el destino están presentes en Casa de furia y en otras obras de Rosero.

“Si el azar y el destino definen a veces la vida de un individuo, supongo que definen a veces la situación de un país. Si de 1948 para acá no hubiesen sido asesinados los mejores caudillos del país, los que proponían programas realmente nobles y honestos, las cosas serían distintas. Si en lugar de Simón Bolívar los derroteros de la independencia hubiesen quedado en manos de Antonio Nariño, gran humanista y estratega, las cosas para Colombia desde hace doscientos años no hubiesen sido las mismas. Por eso hablo de la mala suerte del país”.

Es inevitable citar, entonces, la trinidad en su obra y más en Casa de furia: memoria/olvido/silencio.

“No es una trinidad que yo me proponga voluntariamente. Creo que en esta novela el silencio resuena por todas partes, y remece con estruendo, porque es el silencio de la muerte. Y, ciertamente, se podría considerar que a lo largo de cada episodio la memoria se alterna con el olvido.

Los países tienen que defender su memoria a como dé lugar. Algunos lo hacen con mayor o menor éxito, y no repiten errores. En el caso de Colombia, hay memoria, pero en contra de los que se acuerdan y luchan por no repetir está la barbarie, el crimen de estado, la corrupción. Por eso es delicado e intrincado decir que Colombia es un país sin memoria. No es así. Ya sabemos qué sucedió, ya nos replanteamos la historia y no creemos fácilmente en las cartillas escolares y en la catequesis de la iglesia. El asunto es que si alguien propone el cambio con argumentos y con razones, corren a matarlo. Es decir, a matar la memoria”.

Una tragedia que Evelio Rosero esparce de humor o casi esperpento, de situaciones que dan risa. Episodios inverosímiles que sacan una sonrisa.

“Como está esparcida la misma historia del país, literalmente”.

La novela llegó a las librerías en 2021, un año de múltiples protestas sociales en Colombia. ¿Cómo percibe a su país en estos momentos de tensión?

“Es como una luz desgarradora, pero es luz. Digo que desgarradora porque son muchos los jóvenes muertos y desaparecidos solo porque ejercieron su derecho a protestar. El enemigo es realmente estúpido, pero cruel. Y tiene armas. Solo pensar en esos policías que no hace mucho se disfrazaron de nazis y rindieron culto a Hitler y al nazismo da una idea de lo que sucede al interior de las fuerzas armadas. Para enfrentar semejante monstruo hay que alimentar la inteligencia, la educación de los niños y jóvenes, en los colegios y escuelas, persona a persona. Es un horizonte que asusta, es verdad, una luz desgarradora, pero es luz”.

Y si Casa de furia tiene como día clave el 10 de abril de 1970, cuando se disolvieron los Beatles, y esta entrevista se publica en 2022, cuando se cumplen sesenta años del primer álbum de la banda de Liverpool, es inevitable preguntarle a Evelio Rosero por lo que significan para él Paul McCartney, John Lennon, Ringo Starr y George Harrison; y si la música influye en él a la hora de escribir.

“A la hora de escribir prefiero la música clásica (para evitar el ruido, si lo hay, porque de lo contrario no pongo música), pero por supuesto que fui signado por la música de los Beatles, desde los doce años de edad, en el 70. Ese año se oía a los Beatles en todas partes, en la peluquería, en la tienda de la esquina, en el parque y en la cancha. Yo los oía hasta dormido. De modo que volverlos a escuchar ahora, de viejo, es como resucitar otra vez y llenarse de sol de adolescencia. Me estimulan. Y me entusiasma comprobar que a los jóvenes de hoy también les gusta los Beatles, ¿cómo no?”.

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