La escritora estadounidense Lionel Shriver. /Foto de María Teresa Slanzi-anagrama

Lionel Shriver: «La izquierda se ha vuelto autoritaria sobre lo que es y no es correcto»

La escritora estadounidense es crítica sobre algunas líneas de la prensa, la llamada izquierda y del movimiento Me Too. Reconocida por 'Vamos a hablar de Kevin' y 'Los Mandible', publica los cuentos 'Propiedad privada'

Lionel Shriver es una escritora con lupa y bisturí que anda entre los miedos que anidan en las personas, las distopías sociales y las formas de desafiar y resistir que emplean algunos, ella misma, para luchar contra todo aquello que intenta torpedear el buen curso de la vida.

En eso se convirtió la estadounidense Margaret An (Carolina del Norte, 1957), hija de un predicador presbiteriano, después de cambiarse el nombre por el de Lionel y estudiar bellas artes. Con treinta años, en 1987, publicó su primera novela: The Female of the Species. Ya van 15. Pero fue Tenemos que hablar de Kevin, de 2005, sobre la maternidad y las graves consecuencias de su ambivalencia en la crianza, la que le dio una resonancia global y premios; y con Los mandible. Una familia 2029-2047, en 2016, una antología de miedos y distopías que tiene en el centro la crisis económica, la que la confirmó como una autora que analiza muy bien las historias personales para reflejar la crisis del mundo y su proyección. Una escritora capaz de aventurarse en el futuro y contar parte de lo que ve. Su reciente libro en español (todos editados en Anagrama) es su primer volumen de cuentos Propiedad privada cuyo título ya señala el camino profundo que analiza.

Lionel Shriver no solo es escritora de ficción, sino también periodista. Una persona inquieta, reflexiva, crítica y muy disconforme con los derroteros que parece tomar el mundo, de la economía a la cruzada cruzada de lo políticamente correcto, pasando por algunas corrientes del feminismo que se asoman al riesgo de volverse «antisexuales». Y también de los problemas del mundo del libro. Sabe que la televisión y la era audiovisual le quitan cada vez más espacio a la lectura.

“La piratería de libros es peor de lo que creemos. Hay una disminución en el hábito de leer, yo he de confesar que no soy diferente. La industria de la televisión ha mejorado y está ocupada sacando películas y series de ficción como si no hubiera un mañana. Eso se vuelve un ancla o gancho para involucrar a los consumidores».

Lionel Shriver está preocupada por los momentos que atraviesa el periodismo asediado por las fake news, el riesgo de manipulación, la falta de información veraz, la polarización.

“Me preocupa no tener información exacta. Confío en los medios y a la vez me causan dudas. Cuando quiero saber qué pasa en el mundo es difícil porque siento que la información es tergiversada. Hay mucha información importante que se olvidan de dar. Debo buscar muchos sitios webs que me digan dónde está la verdad. Ese es el problema”.

Lamenta que los medios de comunicación partan de ideas y enfoques preestablecidos para cubrir sus informaciones. No comparte la actitud de medios como The New York Times frente a la era de Donald Trump:

“Yo no apoyo a Trump, pero tratan de librarse de él de cualquier manera y se olvidan de cubrir otros temas importantes. En parte tiene que ver con la polarización. No hay un lugar neutral ni para los medios”.

La escritora cree que si ni siquiera los periodistas saben dónde encontrar buena información la situación para el resto de la gente es peor. A ello se suma el avance de la corrección política como una mancha de aceite.

“Las personas creen lo que quieren creer. Pero esto ha empeorado. Es lo que pasa en la literatura y en el periodismo. La corrección política nos está destripando. Debemos ser capaces de hablar de los temas incómodos, ser capaces de cuestionarnos. Vivimos tiempos en los que en sentido cultural la izquierda tiene tanta influencia que se ha vuelto autoritaria sobre lo que es y no es correcto. Esto se debe a la corrupción de la información porque el arte también es una forma de información”.

Shriver considera paradójico que la «llamada izquierda» patrocine una especie de involución en nombre de la igualdad, la corrección política o del buenismo que se puede convertir en un boomerang.

“La izquierda se ha obsesionado con ser virtuosa e infligir sus virtudes sobre todos los demás y eso es un impulso autoritario. No basta con rehusarse a utilizar algunas palabras y moverse en las redes sociales con actos de bondad. Esto se ha vuelto un deporte de depredadores. Es algo peligroso escribir sobre algunos temas. O hablar sobre temas considerados como pecados como lo he hecho en algunas novelas”.

Ve la corrección política, muchas veces, como un lastre en la vida cotidiana, el debate público y la creación artística. La vida llena de eufemismos y máscaras. Algo que también, afirma, ha contagiado a parte del nuevo feminismo venido del movimiento Me Too que ha cuestionado ciertas ideas que tienden a limitar o subestimar la capacidad de decisión de las mujeres y quitarle autoridad.

“Lo políticamente correcto y el feminismo tocan los mismos puntos. Por ejemplo, ese sin sentido que se armó cuando se dijo que Joe Biden (presidente de Estados Unidos) besó en la nuca a una mujer, muchas se sintieron incómodas, e indagaron sobre esa historia. Cuando esas mujeres salieron a hablar de su incomodidad eso se tomó como el final de la carrera de Biden y es absurdo. Hace que las mujeres y todos los que queremos colaborar quedemos en ridículo. Eso nos hace quedar como mujeres frágiles y pequeñas, como si retrocediéramos en la Historia esperando encontrar un trauma que no sabemos. Muchas veces se trivializa y hace que se subestime el abuso real a los que sí hay que prestarles atención y son importantes. Esas reacciones y ese movimiento, a veces, hace quedar a las mujeres como incapaces, con temores y un poco histéricas”.

El deseo y los juegos de atracción no escapa a estas polémicas y debates. Ha sido otro de los temas de Shriver, lo abordó en El mundo después del cumpleaños. Comparte la reflexión de la escritora y antropóloga argentina Rita Segato sobre cómo se ha puesto en riesgo el deseo y la seducción y todo su juego.

“El movimiento Me Too está en peligro de ser antisexual. Es como si no aceptara el deseo. Da la idea de algo muy puritano, recatado y muestra que el sexo se vuelve agresión activa por parte de los hombres. Se olvida de que a las mujeres también nos gusta y se pasa un buen momento. Existe la seducción mutua, es como un baile, es divertido.

Además, en esas acusaciones es irresponsable eliminar la presunción de inocencia y dar espacio a la presunción de culpabilidad porque se elimina el debido proceso”.

Dentro de los miedos y distopías del territorio Shriver está el dinero y la economía que llevaría al mundo a una especie de colapso del capitalismo y la democracia.

“Este aspecto lo analizo en Los Mandible. Allí se dice que las personas están en mejor estado después de que el país se desmorona. Ya no tienen la neurosis de antes, ni la obsesión con la intolerancia política y tienen una mejor salud mental.

Me gusta la idea de que algunas dificultades hacen que las personas sean más felices. Uno asume el desafío, y ya no espera que los demás se encarguen de uno, y uno es capaz de cuidar de sí mimos y de las personas que uno quiere; se siente fuerte autosuficiente y debe volver a los principios. Tendemos a prosperar con algunas dificultades en nuestras vidas”.

Asoma así el concepto de felicidad que tanto ronda en sus novelas y cuentos Su redescubrimiento en las cosas sencillas, en el día a día.

“La felicidad es un producto secundario en el sentido de que no funciona cuando la buscas directamente. Pero uno tiene una serie de cosas en ese trayecto que lo hacen feliz. Sentirse feliz con pequeños momentos sin planificarlos. Es la única manera como funciona la felicidad de verdad. La felicidad es como un accidente”.

¿Ocurre lo mismo a la hora de escribir? ¿Cree Lionel Shriver en la idea romántica de que un autor en dificultades se inspira más?

Definitivamente, si uno gasta todo el tiempo entre otras personas es difícil escribir un libro. Pero cuando uno es escritor dedicado y tiene reconocimiento por su labor esto puede conllevar a la complacencia y falta de urgencia que no es buena para el trabajo. Nunca es fácil escribir un libro. Las páginas en blanco son eternamente desafiantes”.

Propiedad privada. Lionel Shriver. traducción de Daniel Majnías (Anagrama).

Los Mandible. Una familia: 2029-2017. Lionel Shriver. Traducción de Daniel Majnías (Anagrama).

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@winstonmanrique

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