El escritor español Ray Loriga (Madrid, 1967), auto de ‘Tim’. /Foto cortesía editorial Alfaguara
Ray Loriga: “El desarrollo de la inteligencia artificial replantea lo que entendíamos como humano”
El escritor español publica 'Tim', una de sus novelas más profundas sobre la poética de la vida a partir de la construcción y deconstrucción de la identidad, los recuerdos, la libertad y los sentimientos. En esta entrevista reflexiona sobre esta historia que une presente y futuro e invita a preguntarnos lo que somos y seremos
Ray Loriga, un urbanita que se gozó la ciudad durante más de medio siglo y atisbó la muerte, ahora prefiere estar cerca del campo y publica su novela más existencialista sobre el ser, la identidad y los afectos. Con 57 años se ha ido a vivir a un pueblo español coincidiendo con la edición de TIM (Alfaguara), su novela número siete. Una historia en la cual se abisma en las fronteras de lo humano o de lo que se cree humano, de la identidad y, sobre todo, de las emociones y los sentimientos como el corazón verdadero de todo. Unas páginas que unen el presente y el futuro y obligan a reconsiderar y redefinir lo que somos y seremos.
De madre venezolana y padre español, Ray Loriga (Madrid, 1967) debutó con éxito en la literatura española con 25 años con su novela Lo peor de todo (1992) y al año siguiente publicó Héroes. Con imagen de renovador, rebelde e, incluso autor maldito, en lo personal y literario, fue considerado como uno de los escritores más prometedores de la generación de la democracia española que pronto amplió sus facetas a guionista y director de cine.
Tres décadas después, la literatura de Ray Loriga se caracteriza por impregnar de cierta poesía, de manera natural, su narrativa, mostrar la vulnerabilidad de las personas y crear imágenes y escenas que invitan a la reflexión sobre los temas abordados en una prosa muy sensible, de ritmo sereno. Un autor que observa la vida desde la esquina del movimiento de la melancolía, la incertidumbre, el optimismo y las preguntas de manera muy sutil, sin dejar de mirar el horizonte.
Y lo hace acompañado de poesía:
“Leo mucha poesía. De hecho, cuando escribo novela leo más poesía. Me gusta, por ejemplo, Elizabeth Bishop, es una poeta a la que vuelvo una y otra vez. Otro poeta es Walt Whitman… William Carlos Williams… También la poesía española, la poesía hispana. Leo mucha poesía, me apasiona. Me gusta tener un contacto directo a la hora de escribir y, en general, a la hora de pensar. De vivir. Y de vivir con la poesía.
La poesía no está solo en los libros de poemas, también hay poesía en la prosa. Hay libros de poesía, desgraciadamente, que no contienen poesía alguna; eso también te lo digo. Pero poesía, como decía mi amigo Ángel González, es como una diana que no tiene números alrededor, solo tiene el centro. No hay poesía regular, hay poesía y otras que no son poesía”.

La poesía, el pensamiento y las preguntas siempre han estado en sus novelas: Héroes, Caídos del cielo, Tokio ya no nos quiere, Trífero, El hombre que inventó Manhattan, Ya sólo habla de amor, El bebedor de lágrimas, Rendición (Premio Alfaguara de Novela 2017) y Sábado, domingo. Es solo que esa comunión de poesía, narrativa y preguntas ahora parecen más visibles desde que…
En octubre de 2019 le empezó un dolor de cabeza extraño cuyo origen terminó con un diagnóstico de tumor cerebral de operación inmediata. Ray Loriga renació con varias secuelas que superó en un proceso largo: tuvo que aprender a hablar y a caminar y ponerse un parche en el ojo derecho porque ve doble. La pasión por la lectura y la escritura quedaron intactas.
Lo demostró tan pronto pudo cuando, en enero de 2023, publicó Cualquier verano es un final, una historia donde en uno de los dos protagonistas se reflejan algunos de los problemas de salud que padeció, pero sobre esa incertidumbre y sombra de la muerte levanta un tema que la conjura y la trasciende: la amistad y los afectos, los sentimientos, a veces inesperados. Es una exploración de las emociones fuera de etiquetas que reivindica la amistad entre dos hombres y de los sentimientos con reflexiones sobre la libertad, los miedos y la muerte.
Dos años después, Ray Loriga indaga en TIM en aspectos esenciales y constitutivos de la vida: los recuerdos, la identidad, el amor, quiénes somos y preguntas y más preguntas. Y con un final que obliga a recomponer todo lo contado al tiempo que surgen más preguntas. Todo empieza cuando el narrador se despierta un amanecer en un espacio que no reconoce y no puede levantarse. Aturdido, trata de recordar su vida y descubre que su hilo constante de unión a este mundo son los lazos afectivos con Elisa y Tim.
Ray Loriga busca esos hilos con la vida, ahora, lejos de una gran ciudad, en Trujillo: “Estoy encantado en un pequeño pueblo de Extremadura, en el campo, envidiable. La ciudad se me ha hecho bola un poco. Ya no tengo edad para vivir en una gran ciudad. Ya la disfruté en su día y, además, me gusta más la vida tranquila en el campo, escribir, leer. Estoy allí por afinidades familiares, de mi mujer, unos amigos que se han mudado allí y bueno… Los alrededores son preciosos, la ciudad es muy bonita”.
Por la manera como habla de su nuevo mundo dan ganas de seguir sus pasos. Lo cuenta en una visita a Madrid, en una sala de su editorial.
Winston Manrique Sabogal. Su literatura conserva en TIM el punto entre existencialista y romántico, en el sentido alemán.
Ray Loriga. Supongo que sí. Darte cuenta de en qué medida existe la sociedad, en qué medida se existe en comunidad. Cuánto es propio, cuánto son patrones de respuesta, cuánto es la mirada de los demás.
W. Manrique Sabogal. Y con una gran conciencia del yo, la identidad, su búsqueda.
Ray Loriga. Son territorios que me inquietan. Y si me inquietan me interesan.
W. Manrique Sabogal. Uno de los temas de varias de sus novelas es la exploración de la persona que fue, lo que es y lo que quiere ser.
Ray Loriga. Me pregunto hasta qué punto lo que uno piensa no se convierte en la cárcel de lo siguiente. Nos va conformando una pequeña trampa lo que pensamos que es identidad. Incluso el libre albedrío y cómo nos va creando una causa efecto donde va limitando las posibilidades.
También por aquella vieja máxima de que el destino es el carácter, como te va arrinconando, te va moldeando. Esa sería la parte positiva, la negativa es que te va limitando. Toda forma ya tallada va perdiendo la libertad de la forma posible.
Al final, te vas tallando tú en el trozo de ese de mármol o de madera o de lo que sea, vas creando unos perfiles que luego no puedes corregir tan fácilmente.
W. Manrique Sabogal. Y en su obra juega un papel esencial el recuerdo, la memoria.
Ray Loriga. Con el entorno nos vamos interrelacionando y nos vamos haciendo mutuamente. Pero esos recuerdos, también, por dentro van construyendo y reconstruyendo recuerdos que son la base de lo experimentado desde la infancia. Como bien sabemos, el cerebro nos va distorsionando y todo eso va creando como una fábula de nosotros mismos en lo que pensamos que eso es lo que somos porque allí estuvimos, pero, realmente, recordamos ese allí de manera muy falible.
Todos esos territorios están llenos de agujeros, de desafíos, de abismos. Y eso me interesa.

W. Manrique Sabogal. Hay un momento en TIM donde se reflexiona sobre la identidad y se me vino a la memoria una frase de Suave es la noche, de Francis Scott Fitzgerald, cuando Nicole dice: “Pase lo que pase, siempre quedará en mí algo de lo que soy esta noche”.
Ray Loriga. Estar entre el ruido social y el pequeño hombre ahí metido; y la creación de ese individuo, la propia proyección. Hasta qué punto la identidad es algo sólido o algo constantemente maleable, cambiable, algo que está siempre a expensas del accidente, de lo que sucede, desde la más tierna infancia hasta la muerte.
Uno acaba siendo una medida de quien dicen que es. Y a la vez muchos. Varios yoes y varias perspectivas dan lugar a distintas identidades dentro de uno.
W. Manrique Sabogal. Esa conformación de la identidad, que en su novela tiene la clave al final, hace que leas mentalmente todo y surgen varias preguntas en fuga.
Ray Loriga. Creo que, independientemente, del final, la novela es la misma. De quien establezca esta narración, la búsqueda de que la raíz última de la identidad es el lenguaje. Y el lenguaje es lo que sujeta a este individuo.
Un lenguaje que no le sujeta en una sola dirección, le sujeta en una tormenta donde todo es inasible, donde todo se mueve, los recuerdos, la presencia del individuo. Todo esto son las grietas que abre el lenguaje en el proceso de existir.
W. Manrique Sabogal. Ahí está una de las claves porque recuerda que somos lenguaje, estamos hechos de palabras creadas por nosotros y los demás. Y eso que algunas reseñas o artículos sobre TIM hablan de una novela sin trama.
Ray Loriga. Es una mirada reduccionista de todo lo que es una trama. Esto ya está inventado, claro. A lo que se refieren es a un concepto muy básico de trama; trama para mí es el asunto. El libro tiene asunto. Otra cosa es que la trama no sea una peripecia. Pero es una cosa muy reduccionista.
W. Manrique Sabogal. Lenguaje, palabras, recuerdos, memoria, preguntas, flujo de conciencia. Por citar un ejemplo, en el año en que se celebra un siglo de la publicación de La señora Dalloway, de Virginia Woolf.
Ray Loriga. Sin compararme con estos monstruos, es la literatura que yo leo con más pasión y la que más me mueve. No quiere decir que no lea otras novelas que me encantan. Si algo nos enseña la literatura es que todo se puede tramar.
W. Manrique Sabogal. Hay un momento que dice: “Si accedía a un afecto en verdad lo necesitaba o lo perseguía”. ¿Los afectos, al final, son egoístas? La gente quiere o ama al alguien por su propio bienestar, no pensando en el otro, aunque así lo parezca.
Ray Loriga. Sí, evidentemente. Digamos que las reglas, una vez más sociales, grupales, de las relaciones nos han enseñado a que ese egoísmo propio del afecto esté lo mejor escondido posible. Es decir, hay que dar al otro para que las cosas estén equilibradas. Ser más altruista.
Creo que, en el primer estadio afectivo, que es la infancia, uno no piensa demasiado en lo que van a querer los demás, sino cuánto va a recibir; cuán seguro y confortado le hace sentir que le cuiden, que le mimen, que le quieran. Y luego eso es difícil de quitar. Lo que se hace es modularlo en una estrategia de supervivencia. Para que te cuiden tienes que cuidar. Darle al otro, porque si no te quedas más solo que la una.
W. Manrique Sabogal. El ancla son los afectos, creo que lo expresa con ese término, y lo que nos jalona.
Ray Loriga. Sí, en cierta medida. No creo que haga falta tener hijos para saberlo. Hay gente que no tiene hijos y tiene otros afectos igual de desarrollados, ya sea por sus padres, por sus amigos, por su pareja, por quien sea.
Me carga mucho la conversación esta de que el padre o la madre saben algo de la existencia humana que no saben los hijos sin hijos. Se puede ser padre y no aprender absolutamente nada y se puede ser brillante en el sentido de la existencia y una persona perfectamente emocional sin tener hijos.
W. Manrique Sabogal. ¿Pero esa ancla pude ser peligrosa cuando se rompe el afecto y la persona no puede mirarse en ese espejo?
Ray Loriga. Cuando ese espejo es como que ya no eres capaz de verte porque te has estado reconociendo en ese espejo del afecto y cuando eso se hace mil añicos es tremendo.
W. Manrique Sabogal. En la anterior novela, Cualquier verano es un final, aborda la muerte, la amistad y los afectos insospechados o, mejor, el descubrimiento de un sentimiento que lleva a un redescubrimiento del propio ser cuando una persona se siente atraída por otra de su mismo sexo y se expone la normalización de los afectos fluidos.
Ray Loriga. Parece que la nave va, sí. Esa normalidad en el sentido positivo es muy reconfortante. Es una especie de balsa donde dos o más afectos viajan tranquilamente, eso te da un lugar donde estar.
W. Manrique Sabogal. Se ha avanzado, y falta, pero son pocos años de este proceso de reconocer que todas las personas son iguales y tienen los mismos derechos, comparado con toda la vida que lleva la humanidad con esa incomprensión. ¿Usted nota alguna involución?
Ray Loriga. No puedo hacer grandes cartografías de lo humano y menos en movimiento, ni a qué momento nos acercamos. Como bien dices, ha habido logros y avances importantes en lo social, no sé si tanto en el convencimiento de la igualdad de todos y todas y el respeto, pero, por lo menos, sí en la condena de lo contrario.
No estoy tan convencido que todo el mundo participe de entender la absoluta igualdad. Pero está el respeto. Por lo menos la amenaza de condena de ciertas actitudes ha creado un respeto mínimo obligatorio, creo que muy mínimo todavía. No es lo ideal, pero por lo menos es un avance.
Digamos que ya no se puede despreciar tan gratuitamente como hace no mucho. ¿Hasta qué puntos ya son, digamos, parte del código de ADN de la sociedad? Ahí tengo dudas. Es un avance, en cualquier caso, aunque todavía está en el territorio de lo cosmético, no de lo realmente asumido, pero va en esa dirección. Es lo que tú acabas de decir, son muy pocos años en este proceso.

Cuando en 2023 Ray Loriga presentó Cualquier verano es un final en la sala de Ámbito Cultural, de El Corte Inglés, de Madrid, ahondó en el tema del amor y sus alrededores:
“Si de lo que hablamos es de la diferencia entre amistad y amor y lo que llamamos pareja, del tipo que sea, la diferencia es el sexo. Pero un amor platónico puede ser una historia de amor enorme. El sexo, quizás, es una limitación del concepto. Una relación no solo se consume con sexo, son posibles otras formas de emoción. Uno en sus emociones precisa de pocas nomenclaturas que surgen cuando la sociedad y los demás te hacen describirte como si fuera necesario. En el territorio íntimo son muy poco necesarias estas definiciones. Mi personaje habla desde dentro de sí mismo y no precisa de etiquetas.
Uno puede pensar y desear y, a veces, corroborar que el otro le ama o quiere o elige como compañía, que es también amar. En toda relación uno quiere más que el otro; piensa que no lo quieren como uno quiere, por más que el otro nos diga que nos quiere. No se sabe si todas las emociones son compartidas, hay distintas maneras de sentir los pulsos y latidos de la emoción.
Toda relación de amor y amistad tan devota tiene un elemento de sublimación, de idealización. Es como si uno tuviera un pedestal construido y ve pasar gente y le dice a a alguno que se suba y empieza a mirarlo desde abajo a ver si encaja. Por eso, cuando se rompen las relaciones son tan dolorosas, cae un ídolo, y eres tú quien lo ha puesto en el pedestal. Lo has construido tú, es tu culpa, se ha destruido tu sueño”.
W. Manrique Sabogal. La realidad y la irrealidad están muy presentes en TIM. ¿Cómo ve la realidad ahora?
Ray Loriga. Quitando los avances cosméticos que ofrece la tecnología, que son bastante irrelevantes, hay otros que sí afectan a la esencia de lo humano como lo hemos entendido. Por ejemplo, la realidad fehaciente que ya la ponemos en duda constantemente. No es que sea una novedad, lo nuevo es la avalancha de estas nociones, pero no la existencia de estas nociones. En la historia hay desinformaciones, disociaciones, distorsiones. Gran parte de la historia que hemos leído la han escrito los vencedores lo que crea un proceso de distorsión en toda narración histórica.
Hay un millón de realidades atomizadas. Lo que sí estamos viendo es que a cada uno se le crea una realidad ah doc. Realidades que nos creamos o nos crean según nuestros patrones de consumo. Hablas con gente que te dice: “Esto está probado porque lo dice tal medio”. Pero esos medios le están haciendo la realidad para ellos, la que quieren ver y consumir. Todo esto está afectando.
W. Manrique Sabogal. Antes había unos consensos o pilares sobre la realidad. Ahora todo se pone en cuestión.
Ray Loriga. Y todo se tambalea muy rápido. Eso afecta a todo. Por otro lado, el desarrollo de la inteligencia artificial replantea lo que entendíamos como humano. Nos mete en ciertas crisis identitarias y de pensamiento que son interesantes.
La revolución industrial, la caída de la sociedad feudal, incluso cosas que pueden ser consideradas malas cuando se convierten en una realidad que es tangible nos da miedo que desaparezcan.
En lo político, en lo social, en lo religioso, si uno, más o menos, tiene atado su corral le da pánico que le digan: “No, esto no era así”. Tememos que las coordenadas se muevan. No creo que solo nos haya pasado a nosotros, creo que cada época ha tenido las suyas.
W. Manrique Sabogal. Una diferencia es que hoy se vive en un mundo dual, analógico y digital, que nos informa o hace tomar conciencia a todos a la vez.
Ray Loriga. Si uno piensa que durante mucho tiempo la gente vivía tranquila pensando que la tierra era plana y el sol giraba alrededor nuestro, eso sí es un cambio. Hemos tenido noticias sorprendentes a lo largo de la historia.
W. Manrique Sabogal. ¿Qué invento lo sigue sorprendiendo o asombrando?
Ray Loriga. Cuando niño uno va descubriendo cosas, o a lo mejor no es tan consciente de eso. A mí me ha pasado que ya de adulto es cuando me ha asombrado de que existan cosas. Cuando era niño miraba la tele por delante y por detrás diciendo: “¿Y por dónde entran estos señores?”. No entendía nada, y sigo sin comprenderlo. Me sorprenden, sobre todo, para bien, los avances médicos. Lo relacionado con la nanotecnología que puedan dirigir dentro de las arterias unos nano robots y unas cosas muy sofisticadas que me parecen bastante alucinantes.
El gran cambio de paradigma para mí sería que bajaran unos extraterrestres de una puñetera vez. Que nos dejáramos de tanto Spielberg y esos seres nos dijeran: “Mira, venimos de no sé dónde”. Y sean como sean y lo que sean. Esto sería como volver a decir: “¡Hostia, la Tierra no es plana!”.
- TIM. Ray Loriga (Alfaguara).
***
Suscríbete gratis a la Newsletter de WMagazín en este enlace.
Te invitamos a ser mecenas de WMagazín y apoyar el periodismo cultural de calidad e independiente, es muy fácil, las indicaciones las puedes ver en este enlace.
Si quieres conocer WMagazín y sus secciones especiales PULSA AQUÍ.

- Wolfram Eilenberger, 1: “No estamos en un momento de transformación, sino que vamos hacia el abismo” - miércoles 1, Oct 2025
- Robert Perišić: “El neoliberalismo creó un caos en el mundo postcomunista que tiene que ver con el regreso del autoritarismo a Rusia” - miércoles 20, Ago 2025
- Ray Loriga: “El desarrollo de la inteligencia artificial replantea lo que entendíamos como humano” - miércoles 6, Ago 2025