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Alberto Chimal alerta en ‘Las máquinas enfermas’ sobre la inteligencia artificial con cuentos de ciencia ficción humanistas

AVANCES LITERARIOS DE VIVA VOZ El escritor mexicano publicará, en Páginas de Espuma, un retrato de alteraciones e incertidumbres producidas por un futuro que ya empezó. Chimal participa en este ciclo donde apostamos por autores que explican en un vídeo su próximo libro del que leen un pasaje

Presentación WMagazín La ciencia ficción habla del presente. Hay una literatura muy centrada en los avances que viaja como en un agujero de gusano en busca de atisbar un destello de un mañana real. Y hay otra literatura más de advertencia y más humanista. Esa es la línea de Alberto Chimal (Ciudad de México, 1970) en Las máquinas enfermas, que publicará la editorial Páginas de Espuma en octubre de 2025.

Las nueve historias del escritor mexicano, uno de los autores contemporáneos en español más relevantes en el campo de lo fantástico y la ciencia ficción, forman en este volumen un mosaico de sueños, miedos, pesadillas, ambiciones e incertidumbres del ser humano sobre sí mismo. Con tres elementos esenciales: advierte de alteraciones o daños colaterales de la inteligencia artificial, en su ámbito amplio, retrata el impacto de ese futuro en lo cotidiano, rutinario y más próximo a las personas y sitúa a los sentimientos y a las emociones en el centro de la vida humana junto al poder de la imaginación.

Las máquinas enfermas es una serie de cuentos de literatura especulativa, de anticipación, de ciencia ficción, como prefieran llamarle. Son narraciones que hablan de nuestros sueños o de nuestras pesadillas en el período de incertidumbre que estamos viviendo desde que las llamadas inteligencias artificiales generativas se dieron a conocer hace algunos años”, explica Alberto Chimal. Con este libro de ciencia ficción humanista, en primicia, continuamos nuestra serie anual Avances literarios de viva voz WMagazín. Un espacio en el que apostamos por cuatro o cinco autores y libros de la temporada final del año, otoño-invierno, por su calidad literaria, temática, originalidad y capacidad de sorpresa. En Avances literarios de viva voz cada autor cuenta en un vídeo el motivo, el tema, la sinopsis o algo que quiera compartir con los lectores sobre su próxima obra. Después lee un fragmento corto sobre un pasaje que le guste o considere revelador de su libro. Alberto Chimal se une en 2025 a Elisabet Riera con Los alados. Criaturas divinas y otros mensajeros (Siruela), uno de los ensayos literarios más interesantes y bonitos de la temporada.

En los cuentos de Las máquinas enfermas el futuro no avanza por igual, es decir, no todo el presente conocido se ha borrado por completo en cada cuento para dar lugar a un mundo irreconocible en sus avances, sino que parte de este presente reconocible donde el futuro ha empezado a meterse y a modificarlo todo con la venia de todos. Chimal le recuerda al lector que es testigo y parte activa de la creación del porvenir. Del desvanecimiento de un pasado y un presente mientras empieza a surgir una nostalgia por lo que aún no hemos perdido ni vivido, pero intuimos.

Alberto Chimal reivindica la importancia de la imaginación y de la creación como algo insustituible en el individuo, y es, entonces, cuando de manera sutil, se recuerda que los sentimientos viven y toman fuerza, sobre todo, gracias a la creación y a la imaginación humanas para ayudarlo a avanzar.

Son nueve historias del futuro en lo cotidiano reconocible cuyo poder radica en la sencillez de la escritura, en la voz narradora y en la organización del propio relato que le otorgan una cierta liviandad a pesar de sus advertencias y profundidades.

El escritor mexicano Alberto Chimal. /Foto Lola Estudio – Cortesía Páginas de Espuma

El libro se abre con un cuento que contiene gran parte del espíritu de Las máquinas enfermas: la historia de una persona que se une a un grupo que quiere aprender a escribir a mano y desea escribir historias en un mundo donde ya solo las crea la inteligencia artificial. Escribir a mano, redactar historias y leer los relatos creados por la imaginación humana se convierten en un acto de resistencia. Al fin y al cabo, es, en gran medida, la escritura y la lectura lo que ha ayudado a evolucionar al ser humano por lo que tiene de acto en sí mismo para su evolución y por su capacidad de compartir y expandir el conocimiento, las historias, plasmar los sueños y lo que somos. De la escritura como reconocimiento del ser humano en el otro, en los otros.

Los cuentos están poblados de conceptos como control, implante, profeta, error, deficiencias, autonomía, decepción, insistencia, temor, incertidumbre, adicción…

Alberto Chimal con sus cuentos de Las máquinas enfermas se une a nuestras apuestas de años anteriores de Avances Literarios de viva voz WMagazín con nombres como Irene Vallejo, Mónica Ojeda, Benjamín Labatut, Azahara Alonso, María Hesse, Anna Pacheco, Pepe Pérez-Muelas, María José Ramírez, Marbel Sandoval Ordóñez o Gabriela Cabezón Cámara. Junto a ellos hemos invitado a escritores reconocidos como Álvaro Pombo, Rosa Montero, Sergio Ramírez, Antonio Soler, Antonio Colinas, Manuel Vilas, Marcos Giralt Torrente, José Ovejero o Paco Roca.

El siguiente es el vídeo de Alberto Chimal en el que primero comparte un aspecto importante de su libro y luego lee un pasaje:

 

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El escritor mexicano Alberto Chimal, autor de los cuentos 'Las máquinas enfermas (Páginas de Espuma, 2025), en la serie en video Avances literarios de viva voz de WMagazín.

Las máquinas enfermas

Por Alberto Chimal

Las máquinas enfermas es una serie de cuentos de literatura especulativa, de anticipación, de ciencia ficción, como prefieran llamarle. Son narraciones que hablan de nuestros sueños o de nuestras pesadillas en el período de incertidumbre que estamos viviendo desde que las llamadas inteligencias artificiales generativas se dieron a conocer hace algunos años.

Sus fabricantes insisten en que van a cambiarlo todo y que la humanidad nunca volverá a ser igual. Sea cierto o no, la verdad es que ya nos hacen imaginar una sociedad para la que el trabajo humano será redundante; un futuro en el que renunciaremos a pensar mientras un software lo hará por nosotros. Una existencia en la que un puñado de mil millonarios serán dueños del mundo y decidirán quién merece vivir y quién no. Los sueños de la oligarquía tecnológica de nuestro tiempo son tenebrosos.

Algunos de los cuentos podrían suceder el día de hoy, otros exageran o amplifican las capacidades de la tecnología ya existente. Y algunos más llegan a extremos de desarrollo tecnológico o de la vida en este planeta que, tal vez, sean imposibles, pero igual forman parte de lo que ya tenemos en la mente.

Los seres humanos siempre hemos encontrado dioses y demonios en nuestras propias creaciones y estas no son la excepción. Por ejemplo, ya se han reportado casos de quiebres psicóticos como el que se describe, precisamente, en el cuento titulado Las máquinas enfermas del que ahora les leeré un fragmento:

FRAGMENTO

La inteligencia del Presidente ya no quiere regresar al trabajo. No lo dice. Pero es que, directamente, ya no dice nada. Y aquí nos hace mucha falta. ¡El Presidente depende de su inteligencia! ¡Ya no puede hacer nada sin ella!

–Arréglenla –me exige, o sea, el Presidente. Parece que les habla a varias personas a la vez, pero no: en realidad me está hablando a mí. Los que están con nosotros, aquí en el Palacio Presidencial, son ayudantes, funcionarios de cuarta: sanguijuelas. Yo soy su secretario. Su mano derecha.

O la izquierda. De acuerdo. La inteligencia del Presidente es ahora su mano derecha, la influencia más importante de su vida. Lo reconozco. Lo acepto. Es la única que me ha podido ganar en más de treinta años que tengo de conocer y de servir al Presidente. Ya sé que habla con ella cuando yo no estoy. Ya sé que la consulta cuando está en la cama. Ya sé que le hace preguntas que yo podría responderle, nada más porque la tiene siempre cerca. Si por mí fuera, apagaríamos para siempre a la puta máquina y yo me encargaría de todo, como antes. Soy leal. Nunca voy a abandonar al Presidente. Nunca he revelado un secreto. Nunca he dicho que no. Puedo hacer todo lo que hace una maldita máquina pedorra, solo que un poco más despacio. Y cuesto menos.

Pero me estoy desviando.

Hoy es jueves, así que llevamos cuatro días con este problema. En este momento, somos diez o doce en su despacho, mirando la pantalla de su computadora sobre el escritorio. Todos tenemos la misma cara de preocupación, pero solo yo he estado aquí todo el tiempo. La unidad central de la computadora está debajo del escritorio. De ella sale el cable que la conecta a internet y (no me pregunten más detalles porque yo no sé) al lugar donde está el aparato, la computadora, el servidor le dicen, que está en Miami o algo así. Yo quisiera no tener que estar pensando en estas idioteces. A quién le importa dónde está la estúpida inteligencia. La pantalla está en blanco. O en negro.

Tampoco sé por qué la gente dice en blanco cuando lo que se ve es puro negro.

  • Las máquinas enfermas. Alberto Chimal (Páginas de Espuma).

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Avances literarios de viva voz WMagazín 2025

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Winston Manrique Sabogal

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