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Detalle de la portada del libro ‘Nocturno urbano’, de Cristina Peri Rossi (Fondo de Cultura Económica). /WMagazín

Amores y desamores de la Premio Cervantes Cristina Peri Rossi en la vida, las ciudades y la literatura

Publicamos el prólogo, un relato y un poema del libro más reciente de la escritora uruguaya, que recibirá el galardón este 23 de abril: 'Nocturno urbano' (Fondo de Cultura Económica). Piezas literarias de su autorretato personal y creativo que WMagazín, con apoyo de Endesa, avanza como una de las mejores lecturas para esta Semana Santa

Presentación WMagazín «La vida es un puzzle de numerosas piezas, dispersas, y nosotros, los ingenieros que intentamos seleccionar algunas, para configurar un sentido, una estructura, una forma significativa. Con las pistas que propongo, se puede armar, si al lector le interesa, una biografía». Con estas palabras de enero de 2022, Cristina Peri Rossi, Premio Cervantes 2021, abre una antología de relatos y poemas muy especial en los que nos da fragmentos clave de su autorretrato con pistas desde el título: Nocturno urbano (Fondo de Cultura Económica y Universidad de Alcalá). La obra recoge dos libros de la autora montevideana: Cosmogonías y Habitación de hotel.

A pocos días de que la escritora uruguaya recibe el máximo galardón de las letras en español, el 23 de abril de 2022, WMagazín, con apoyo de Endesa, publica el prólogo de Nocturno urbano, un relato y un poema. En estos tres textos están su voz literaria y su pensamiento que son uno solo. Son una vía perfecta para recordar o descubrir el universo de Cristina Peri Rossi, una poeta y narradora de la rebeldía, del amor, de las pasiones, la identidad sexual y el activismo femenino.

Cristina Peri Rossi (Montevideo, 1941) obtuvo el Cervantes, según el jurado, por «reconocer en ella la trayectoria de una de las grandes vocaciones literarias de nuestro tiempo y la envergadura de una escritora capaz de plasmar su talento en una pluralidad de géneros. La literatura de Cristina Peri Rossi es un ejercicio constante de exploración y crítica, sin rehuir el valor de la palabra como expresión de un compromiso con temas clave de la conversación contemporánea como la condición de la mujer y la sexualidad. Asimismo, su obra, puente entre Iberoamérica y España, ha de quedar como recordatorio perpetuo del exilio y las tragedias políticas del siglo XX”.

Con Cristina Peri Rossi Uruguay tiene tres premios Cervantes tras los de Juan Carlos Onetti (1980) e Ida Vitale (2018). Y es el sexto galardón para una escritora después de las españolas María Zambrano (1988) y Ana María Matute (2010), la cubana Dulce María Loynaz (1992), la mexicana Elena Poniatowska (2013) y la citada Ida Vitale (2018).

Cristina Peri Rossi nació en Montevideo el 12 de noviembre de 1941. En 1972 se instaló en Barcelona exiliada por motivos políticos. Dos años más tarde abandonó España perseguida por el franquismo. El régimen militar uruguayo le retiró la nacionalidad, dejándola en condición de apátrida. Vivió unos meses clandestinamente en París, donde también residía su gran amigo Julio Cortázar. En 1975 adquirió la nacionalidad española y regresó definitivamente a Barcelona, donde ha desarrollado la mayor parte de su carrera literaria. Ha sido profesora de literatura, traductora, periodista y una escritora que ha abarcado todos los géneros. Ha sido la primera mujer en obtener el Premio Loewe, y ha conseguido, entre otros galardones, el Ciudad de Barcelona, el Mario Vargas Llosa nh de Relatos, y el Iberoamericano de Letras José Donoso antes del Premio Cervantes.

El siguiente es un adelanto a la semana de Cristina Peri Rossi, del 18 al 23 de abril de 2022 cuando en el paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, de España, reciba el Premio Cervantes:

Cristina Peri Rossi, Premio Miguel de Cervantes 2021.

'Nocturno Urbano'

Piezas para una biografía

Por Cristina Peri Rossi

La vida es un puzzle de numerosas piezas, dispersas, y nosotros, los ingenieros que intentamos seleccionar algunas, para configurar un sentido, una estructura, una forma significativa. Con las pistas que propongo, se puede armar, si al lector le interesa, una biografía.

Nací en Montevideo, Uruguay, el 12 de noviembre de 1941 (La ciudad de Luzbel, de este libro). Fui una niña curiosa, que creyó que el saber era poder, y decidió investigar, por cuenta propia, todo lo humano y lo divino (La rebelión de los niños, La tarde del dinosaurio). En el seno de mi familia (emigrantes italianos llegados a Tierra de Promisión, Allende el Sur) aprendí mucho acerca de las pasiones y los delirios: una familia es un microcosmos (El libro de mis primos). Estudié Música y Biología, pero me gradué en Literatura Comparada: la fantasía me pareció un territorio más fascinante que el de las leyes físicas. Fui romántica antes de saber qué era el Romanticismo; amaba las ruinas, los días lluviosos, las pasiones morbosas, la intensidad.

De pequeña, mis tíos me llevaban al puerto a ver zarpar los barcos. Me enamoré de esas ballenas blancas, sin saber que un día, a los veintinueve años, un barco italiano (geometría perfecta del origen y el desenlace) me conduciría al exilio, en España.

El exilio fue una experiencia larga, dolorosa, totalizadora, que no cambiaría por ninguna otra. Me costó casi diez años hacer de mi exilio particular una alegoría (La nave de los locos, Diáspora, Descripción de un naufragio). El exilio fue una pasión, tan fuerte como el amor, porque para los obsesivos, lo importante es la pasión, no el objeto. De modo que cuando el exilio acabó, busqué otra dictadura, la del amor: Solitario de amor, Babel bárbara. Del exceso de romanticismo siempre me ha salvado la ironía, el humor y la ternura. Si imaginé El museo de los esfuerzos inútiles y Una pasión prohibida, satiricé en ellos, y en Cosmoagonías, el mundo que nos ha tocado vivir.

De los barcos me ha quedado un amor por sus imágenes en madera, en papel, en sellos, que colecciono con el furor de los fetichistas.

Me gusta escribir vestida de blanco: pantalón blanco, camisa blanca, y con mucho papel (en blanco) sobre la mesa.

Sigo siendo en parte La insumisa que fui desde la infancia.

Mi paisaje favorito: Europa después de la lluvia. Está agotado. Dejo al lector el sentido simbólico de este hecho. Los próximos paisajes serán nuevos.

Cristina Peri Rossi / Enero de 2022

 

Rumores

A finales del siglo XX se propagaron rumores sobre las ciudades. Algunos hablaban de su consunción; otros, de un raro renacimiento de los escombros. Grupos clandestinos y secretos cuchicheaban sobre ciudades todavía habitables, donde se podía caminar, ver un pájaro, recorrer un museo o contemplar el color del cielo. Pero eran las menos. Poco a poco se empezó a hablar de Berlín. No en público, ni en los diarios, ni en reuniones sociales. El nombre de Berlín empezó a circular como una clave secreta, una consigna mística, una cifra de iniciados sin sentido para los demás. Se hablaba de Berlín recogidamente, en la intimidad de la conversación luego del amor o en una habitación apartada, entre amigos escogidos. Una mujer desnuda, a la tenue luz de un cuarto privado, decía a su amiga, por ejemplo:

—He oído decir que en las calles de Berlín todavía crecen los tilos y hay cisnes en los lagos.
O:
—Los mirlos cantan entre la nieve, en Berlín, y se bebe té en tazas de porcelana, con manteles de hilo.

El hecho de que Berlín estuviera entre muros no desestimulaba a nadie: daba, a la ciudad, esa calidad de símbolo de los sueños que falta a tantas otras.

Las amigas se pasaban recetas de strudel entre ellas, como si de raros poemas se tratara, y al atardecer, detrás de las ventanas de metal o en los ásperos andenes deletreaban dertraum in leben, a punto de comprender la lengua sólo por el deseo.

Otras hablaban de San Francisco, pero una horrible peste anuló su prestigio: los elegidos eran también los apestados y la ciudad se hundió en un letargo de sábanas y cloroformo, convertida, de pronto, en una célula cancerosa en el redondel del mundo.

Había ciudades —como Madrid— donde cundía una breve euforia, igual que la alegría antes de morir, y ciudades, como París, ensimismadas, vueltas hacia su antiguo prestigio, ahora llenas de indolencia.

Pronto no quedó adonde ir y quienes huían hacia El Cairo, Praga, Buenos Aires o Varsovia lo hacían sin ilusión, sólo para demorar un poco más la muerte. La declinación de las ciudades se extendió como una mancha de petróleo sobre las aguas.

Quien esto escribe, en las postrimerías del siglo xx, no sabe si hay futuro, no sabe si hay ciudades, no sabe si hay lectura.

 

La invención del lenguaje

Ebrias de lenguaje
como antiguas bacantes
borrachas de palabras
que endulzan o hieren

pronunciamos las palabras amadas
—carne, voluptuosidad, éxtasis—
en lenguas diversas —joie, gioia, happiness—
y evocamos el goce y la dulzura
de las antiguas madres
cuando balbucearon
por primera vez
los nombres más queridos.

Las madres
que bautizaron los ríos
los árboles las plantas
las estrellas y los vientos

que dijeron ultramar
y lontananza

Las madres que inventaron nombres
para sus hijas y sus hijos
para los animales que domesticaron

y para las enfermedades de los niños

que llamaron cuchara a la cuchara
y agua al líquido de la lluvia

dolor a la punzada de la ausencia

y melancolía a la soledad.

Las madres que nombraron fuego
a las llamas
y tormenta a la tempestad.

Ellas abrieron sus carnes para parir
sonidos que encadenados formaron palabras
la palabra cadena
y la palabra niebla

la palabra amor
y la palabra olvido

Saben
desde el comienzo
que el lenguaje
es grito de la voz que se hace
pensamiento
pero nace, siempre,
de la emoción
y del sentimiento.

  • Nocturno Urbano. Relatos y poemas. Cristina Peri Rossi (Fondo de Cultura Económica).
  • Con 22 años publicó su primer libro, el volumen de cuentos Viviendo (1963). Le siguió Los museos abandonados (1968) y la novela El libro de mis primos (1969). En 1972, su obra y la mención de su nombre fueron prohibidos en los medios de comunicación durante la dictadura militar.

    Entre los múltiples galardones de Peri Rossi figuran el Premio Iberoamericano de Letras José Donoso 2019 y el Fundación Loewe de Poesía Internacional por Playstation (2009). Su libro más reciente es La insumisa (Menoscuarto) un acercamiento a su propia vida. En esa línea publicó en 2014 Julio Cortázar y Cristina (2014) donde evoca su relación íntima con el autor argentino. Entre sus novelas destacan La nave de los locos (1984), El amor es una droga dura (1999) y Todo lo que no te pude decir (Menoscuarto, 2017); entre sus cuentos Habitaciones privadas (2012) y Los amores equivocados (2015). Pero es en la poesía por lo que más es conocida Peri Rossi a través de diecisiete poemarios, el último de los cuales es Las replicantes (Cálamo, 2016).

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