Detalle de la portada de ‘Vivir con el corazón’ (La Huerta Grande), de Javier Santiso, sobre la vida de Van Gogh. /WMagazín
Auge de vidas y biografías noveladas en el siglo XXI (2): los motivos, la inspiración y cómo se escriben
Cada día triunfa más la novelización sobre personas sin faltar a la verdad, más allá de los libros tradicionales y académicos. Varios autores desvelan aspectos del proceso de investigación y escritura, de Colm Toíbín a Leila Guerriero. Gabriela Cabezón ganó el National Book Award 2025 a la mejor traducción por 'Las niñas del Narajel', sobre la mítica monja alférez
La novela se fortalece, enriquece y expande su reinado al nutrirse de vidas humanas. Sobre todo en este siglo XXI de exploraciones creativas que van más allá de las biografías convencionales y académicas de personas conocidas, desconocidas u olvidadas, ejemplares o no.
Es otra prueba de que la novela, al igual que el lenguaje, es un organismo vivo y autónomo que obedece solo a las reglas de su continua metamorfosis connatural. Esta vez con la novelización de existencias que llevan dentro una historia que los escritores convierten en un relato literario sin faltar a la verdad.
Si la primera parte de este especial se centró en cómo se mueven los escritores en este territorio fronterizo entre la ficción y la no ficción, con nombres como la Nobel de literatura polaca Olga Tokarczuk o el español Javier Cercas, el colombiano Juan Gabriel Vásquez y la argentina Gabriela Cabezón Cámara, National Book Award 2025 en Literatura traducida por Las niñas del Naranjel, sobre la vida de la mítica monja alférez, esta segunda parte se dedica a la escritura y la manera en que un autor afronta el reto de contar una vida real con los mimbres de la literatura:
Los motivos para hacerlo, los personajes elegidos, los procesos de investigación, las estructuras narrativas, los enfoques, la voz, el estilo, los dilemas creativos, las bifurcaciones literarias, en suma: la carpintería de crear biografías noveladas. Una experiencia que han compartido, para WMagazín, autores como Colm Toibín, Leila Guerriero, Jazmina Barrera o Javier Santiso.
No solo siguen la larga luz de Giorgio Vasari y sus Las vidas, sobre creadores clásicos del Renacimiento, sino que siguen los pasos de autores en español que contribuyeron a la renovación de este subgénero, como Gabriel García Márquez con El general en su laberinto, de 1989, donde relata la vida de Simón Bolívar a partir de sus últimos días. En este siglo XXI están la mexicana Elena Poniatowska con Leonora (2011), sobre la artista Leonora Carrington, pero ya antes, en 1992 escribió Tinísima, donde recreó la vida de la fotógrafa Tina Modotti; el español Javier Cercas con títulos como Soldados de Salamina (2001), sobre Rafael Sánchez Mazas, el ideólogo de la Falange en España a quien, en la Guerra Civil, le perdona la vida un soldado republicano, o El impostor (2014), sobre Enric Marco Batlle que se hizo pasar por víctima del Holocausto; el colombiano Héctor Abad Faciolince con El olvido que seremos (2006), donde a partir del asesinato de su padre, por parte de los paramilitares, reconstruye la vida de este y su relación con él; el Nobel peruano Mario Vargas Llosa con El sueño del celta (2010), sobre Roger Casement que denunció las atrocidades en el Congo belga; o la española Rosa Montero con La ridícula idea de no volver a verte (2013), sobre el duelo propio y el de Marie Curie.
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Cómo se decide el formato
Leila Guerriero

El tono, la estructura, el estilo, la voz o las voces de la recreación de estas vidas ajenas dependen del objetivo de cada autor, del por qué lo hace y qué quiere contar o transmitir. La periodista y escritora argentina Leila Guerriero ha escrito varios libros sobre personajes. Su obra más reciente es La llamada (Anagrama) sobre Silvia Labayru, secuestrada y torturada en la dictadura argentina:
“Es un libro sobre una persona que está viva. No fue la primera vez que hice un perfil sobre alguien que está entre nosotros. La referencia inmediata anterior es el libro sobre Bruno Gelber, que se titula Opus Gelber. Y como editora ya había editado varios libros de perfil como La hermana menor, de Mariana Enriquez para la UDP o de Daniel Titinger sobre Julio Ramón Ribeiro.
En mi experiencia de escritura y para decidir el formato y la estructura de la historia de Silvia Labayru la clave estuvo en entender, desde el principio, que era un perfil de ella y no una crónica sobre los años setenta del siglo XX y la violencia de Estado, porque el terrorismo de Estado en la Argentina fue muy importante.
Siempre tuve claro que era un perfil de ella. Eso me ayudó muchísimo a diagramar una especie de mapa de trabajo y a entender con quiénes tenía que hablar. Iba un poco confiada en lo que estaba haciendo y un poquito a ciegas”.
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La búsqueda y el objetivo
Colm Toíbín

Lo que hizo Colm Toíbín con El mago (Lumen) fue crear un retrato de Thomas Mann a partir de la tensión entre la vida y el arte, sus máscaras por su homosexualidad o bisexualidad, su metamorfosis política, su migración física e íntima y su búsqueda de la belleza. El mundo y la Historia cincelando su vida:
“Thomas Mann es, a veces, como un fantasma en su propia vida… Él vivía a través de la mirada. Por ejemplo, cuando él entra en una habitación donde todos hablan, gritan, defienden sus opiniones, él llega y se sienta en silencio, mirando algo. Es muy interesante escribir una novela sobre alguien que casi no existe. Existe en su propio estudio por la mañana, en su imaginación… No tiene amigos, no tiene grupos de escritores, ni en California…
La novela es más el retrato de un matrimonio, de una pareja, que de un escritor, porque su esposa Katia fue muy importante para él. Vivía una vida muy doméstica. El mago es una novela construida de una manera que tú puedes dramatizar la diferencia entre lo que dice una persona y la vida pública, la máscara y la vida interior, la vida erótica secreta. (…)
En una novela puedes jugar con el conflicto, el drama, o la manera de mirar y la manera de pensar y la manera de aparecer, y la manera de tener vidas ocultas. Entonces me interesa mucho más esa vida interior oculta, más que la vida en sí de la homosexualidad. Hay represión en su vida, lo que él se perdió, y perdió: su ciudad natal, su padre, sus verdaderos deseos, Alemania, al final… Lo que perdió fue esencial en la construcción de su ficción”.
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Inspiración y accidente creativo
Javier Santiso

¿Cómo escribir sobre Van Gogh cuando ya se ha dicho todo de un artista como él? Esta fue la pregunta que se hizo Javier Santiso y recurre a lo que él llama: “el accidente creativo”. De ahí surgió Vivir con el corazón (La Huerta Grande), como lo contó en nuestra sección en video Avances literarios de viva voz:
“Obviamente lees a otros autores, los artistas saquean a otros artistas y los escritores, de cierta manera, también. De repente, te cruzas con otra voz y esa voz te mata. En mi caso fue Pierre Michon, fueron sus Vidas minúsculas y la manera como estructura en torno a esas vidas cotidianas e ‘insignificantes’ para convertirlas en ópera prima. Yo no quería escribir una biografía sino una novela, y no enfocada sobre Van Gogh; pero qué interesante si desenfocas a la Michon y vas girando entorno a esas vidas minúsculas que te dan la clave para estar alrededor de Van Gogh. Así surgió la idea de escribir. Pero la clave te la da otra lectura. Ahí empezaron los capítulos. Curiosamente de Michon había leído Vidas minúsculas y Rimbaud el hijo donde utiliza la misma técnica narrativa y solo leí Vie de Joseph Roulin, que es sobre el cartero de Van Gogh, una vez había terminado el libro.
La escritura sobre Van Gogh tenía que ser una riada, un efecto desbordante que te dejase sin respiro, como su propia vida, la de alguien que en dos meses va a pintar noventa obras maestras antes de quitarse la vida. No puedes escribir sobre Van Gogh como un río lento, es imposible. Es esa sensación de riada, apabullado por las imágenes, porque también quería algo muy visual y eso el recurso poético te lo permite”.
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La experiencia
Jazmina Barrera

Investigar a un personaje para este tipo de libros no parece ser lo más difícil, lo más complejo es entrar en su mundo, tratar de establecer las conexiones que darán algunas respuestas. La mexicana Jazmina Barrera lo hizo con la escritora Elena Garro en La reina de espadas (Lumen):
“Elena Garro es un personaje maravilloso, una mujer brillante, divertida, fuerte, encantadora y terrible también a ratos. Adentrarme en su cabeza fue una experiencia sobrecogedora. La investigación me obligó a voltear la mirada, a ver de cerca las vidas de las mujeres del siglo XX, me hizo entender mejor los procesos de violencia y de lucha que vivieron. Sin las batallas que ellas dieron, las mujeres de mi generación no estaríamos donde estamos. Nunca quise hacer una biografía tradicional ni un estudio periodístico o académico. De esos ya hay muchos sobre Elena Garro, y muchos muy buenos. Lo que quería era un acercamiento literario, un retrato personal, un diálogo íntimo con la obra y el personaje de Elena, que la acercara a los lectores”.
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Serie completa
- 1- Vidas y biografías noveladas en el siglo XXI: las fronteras entre la ficción y la no ficción.
- 2- Vidas y biografías noveladas en el siglo XXI: los motivos, la inspiración y cómo se escriben.
- 3- Vidas y biografías noveladas en el siglo XXI: motivos personales con el escritor dentro del libro.
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