El especialista en medo Carlos Alberto Scolari (Argentina, 1963), autor de ‘Homo mediaticus’ (Ariel ). Foto cortesía de Fundación Telefónica
Carlos Alberto Scolari (1): “El híper narcisismo de las redes ha hecho saltar por los aires lo privado y lo público”
El investigador argentino publica el ensayo 'Homo mediaticus. Una historia de la humanidad: del ‘hashtag’ neandertal al iPod'. En esta conversación analiza el despertar del yo como motor de la comunicación, el papel de la escritura y la memoria, la evolución de los medios y los desafíos de la inteligencia artificial. Con el apoyo de Cellnex Telecom
Un descubrimiento y búsqueda interior del ser humano, hace unos cuarenta mil años, ha impulsado la evolución del mundo exterior y creado su actual complejidad de comunicación y conectividad.
Se trata del yo y su lento despertar, conciencia y metamorfosis que, acompañado de la necesidad de las personas de relacionarse con los demás, ha llevado a la invención y perfeccionamiento de múltiples y variados elementos de comunicación: desde las pinturas rupestres, pasando por la escritura, la imprenta y el daguerrotipo, hasta las redes sociales y los diálogos con la inteligencia artificial en nuestro mundo dual, analógico y digital.
Esa convergencia humana y tecnológica como motor del desarrollo es lo que relata Carlos Alberto Scolari (Argentina, 1963) en Homo mediaticus. Una historia de la humanidad: del ‘hashtag’ neandertal al iPod (Ariel). Un libro que es una biografía del ser humano no seguida de manera lineal, sino vista como una red, como algo transversal, a través de los diferentes mecanismos y artefactos creados con el propósito de expresarse y que impulsó evoluciones como el lenguaje.
El guía de este viaje fascinante es el argentino Carlos Alberto Scolari, quien ha dedicado su vida a tratar de comprender la evolución mediática y cultural de la comunicación. Scolari es especialista en medios digitales y lenguaje y profesor de la Universidad Pompeu Fabra, de Barcelona. Sus estudios los ha compartido en libros como el ensayo La guerra de las plataformas (2022) y La Gran Enciclopedia Argentina (2021). (Mira AQUÍ la entrevista en Cellnex Telecom sobre cómo la comunicación nos hace humanos).

Homo mediaticus. Una historia de la humanidad: del ‘hashtag’ neandertal al iPod se construye a partir de veinticinco piezas o “fósiles mediáticos” creados a lo largo de cuarenta mil años. Un fósil mediático, explica el experto, “es un viejo dispositivo o soporte de la comunicación que, si bien ya no se utiliza, fue usado con provecho por nuestros antepasados”.
Entre los fósiles que analiza están:
- ‘Hashtag’ neandertal
- Los Toldos / Piedra Museo / Cueva de las Manos
- Vaso de Caylus
- Quipu
- Papiro de Ani
- Códice Maya
- Manuscritos de Tombuctú
- Encyclopedie
- Telégrafo eléctrico
- Estéreograma
- Walkman
- Disco compacto
Estos artefactos son una prueba de una evolución policéntrica que dialoga entre sí y se enriquece mutuamente. El investigador asegura que “en los últimos treinta años, desde que aparece la web, cada día surge una plataforma, una tecnología. Si buscamos un momento similar al actual o, por lo menos, parecido, tendríamos que ir a finales del 800”.
¿Por qué? El escritor lo explicó en una videoentrevista a través de la pantalla de un ordenador que un día será un fósil mediático como los que ha estudiado.
La búsqueda del yo como motor de desarrollo

Winston Manrique Sabogal. ¿Qué tanto tiene que ver el yo, su descubrimiento, su despertar y su evolución en todo este proceso de comunicación e invención de medios?
Carlos A. Scolari. Podemos elegir dos o tres fósiles para hablar de este tema en particular. El libro se abre con un fósil que se llama “hashtag neandertal”, es una marca en la roca que hizo un neandertal hace cuarenta mil años. Está sobre la pared de la cueva de Gorham, en Gibraltar, trece líneas cruzadas que forman un patrón similar al símbolo del hashtag: #.
En teoría el libro es sobre los sapiens, pero sabemos que los neandertales se cruzaron con los sapiens hace más de cuarenta o cincuenta mil años. Entonces, es probable, que haya sido un neandertal el que hizo un hashtag en la roca, esa primera marca que refleja el yo. A lo mejor tenía ADN, también, de los sapiens.
W. Manrique Sabogal. Las penúltimas investigaciones señalan que, al parecer, los neandertales podrían haber tenido una mirada mucho más artística que el homo sapiens. Y que el triunfo del sapiens fue el pragmatismo.
Carlos A. Scolari. Es algo fascinante. Es difícil imaginarse qué pasó hace cincuenta, sesenta o setenta mil años. Este ser humano prehumano, el neandertal, deja una huella en la roca, ahí ya hay un reflejo de ese yo que aflora. Quiere marcar territorio, dejar su huella, sus primeros signos. Eso nos llevaría a otros fósiles que yo analizo que son las pinturas rupestres.
Siempre busqué hablar de los fósiles menos conocidos. En vez de hablar de Altamira, me voy a la Patagonia a ver rasgos muy antiguos en la roca. Pensemos en estos nómadas que en verano bajaban hacia el sur de la Patagonia, en invierno emigraban un poco hacia el norte, hacia lo que hoy sería el centro de Argentina, y en estas caminatas iban dejando esas huellas: grababan manos, símbolos después ya más abstractos. También ahí aflora el yo. Se cree que estas imágenes les daban agua, rezaban, había toda una interacción. No era solo una imagen fija en la pared, había toda una interacción con estos sujetos.
Y después nos venimos a la edad moderna. Tú mencionaste el Renacimiento, 1450, Gutenberg, que es uno de los medios más investigados, la aparición del libro. Luego en el siglo XIX, en el siglo XX, toda la historiografía francesa le dedicó hermosos libros al origen del libro y a investigar la imprenta.
W. Manrique Sabogal. La imprenta, sin tener un capítulo en el libro, porque usted habla más de otros “fósiles mediáticos”, está muy presente.
Carlos A. Scolari. Los trabajos más interesantes sobre esto nos hablan de los efectos que tuvo la primera masificación del libro. Estamos ya en el 1500. Obviamente no todo el mundo sabía leer y escribir, pero había una elite que sabía leer y escribir y, de pronto, se vio inundada de libros. Pensadores como Marshall McLuhan hablan de la idea del hombre moderno, del sujeto moderno, del pienso luego existo, del filósofo Descartes.
Según ellos está muy vinculado a la lectura silenciosa que promovía el libro impreso. Esta imagen de una persona concentrada en un libro, pensando, es una imagen de la modernidad, de pensamiento muy introspectivo. Ahí nos podemos ir hasta los grandes sistemas filosóficos del siglo XVIII y XIX… Vamos a Kant.
Esa deriva, digamos, de llevar hasta últimas consecuencias ese sujeto que está ahí frente a un libro absorbiendo conocimiento y pensando todo un gran sistema filosófico, si pensamos siempre en la dimensión del yo, nos podemos venir a los medios digitales con todo este híper narcisismo que tenemos hoy en las redes.
W. Manrique Sabogal. ¿No estamos exagerando la importancia de las redes?
Carlos A. Scolari. Digamos que había oposiciones que en la modernidad estaban muy claras. Por ejemplo, la oposición entre lo público y lo privado es fundamental en la modernidad. Nosotros lo hemos visto, incluso, en algunas películas estadounidenses, cuando se dice: “No te metas en mi jardín”. No te metas en mi casa, en el ámbito privado. Dentro de mi casa yo hago lo que quiero, afuera es el ámbito público.
Esa división, esa oposición entre público y privado ha saltado por los aires. Desde el momento en que hoy buena parte del planeta está en su casa, en la bañera, y se hace un selfie y lo sube a las plataformas donde acaba lo privado y empieza lo público. Lo mismo se podría decir de los datos personales, etcétera, etcétera.
Si elegimos la figura del yo, podemos reconstruir todo este hilo mediático focalizando en diferentes momentos. Muy interesante.
El origen del futuro

W. Manrique Sabogal. El preámbulo a esta explosión del yo en las redes y del mundo digital parece estar en el periodo de entreguerras mundiales, años 20 y 30 del siglo XX, crucial para la comunicación.
Carlos A. Scolari. Sí. La radio era un medio totalmente establecido. El broadcasting radiofónico aparece en 1920. Pensemos en que la noche de Halloween de 1938, Orson Welles en su programa de radio, empieza a interrumpir para decir que había caído un objeto extraño fuera de Nueva York, ahí nos damos cuenta de que Orson Welles sabía que la radio tenía su discurso, tenía su gramática.
Eso le sirve para generar una ficción que mucha gente se la terminó creyendo. Es interesante porque él introduce las Breaking News, interrumpe un programa musical varias veces, genera efectos especiales en estudio para hacer creer a la gente que eran corresponsales que transmitían desde el lugar de los hechos la supuesta invasión extraterrestre.
Eso ya nos da la pauta de que entre 1920 y 1938 la radio era ya un medio totalmente desarrollado, integrado en la vida familiar. Hay una película hermosa de Woody Allen que es Días de Radio en la que cuenta cómo era la vida en Estados Unidos construida alrededor de la radio. La televisión, la tecnología de la televisión ya estaba lista en los años treinta. ¿Qué pasa? Viene la Segunda Guerra Mundial y en medio de ese conflicto a nadie se le va a ocurrir dar un nuevo medio. Por eso la televisión quedó como diez años un poco congelada. Cuando termina la guerra, ya a finales de los cuarenta, ahí sí arranca la televisión ya muy perfeccionada y se come todo el planeta.
En la década de los sesenta la televisión está en todos los hogares y hay debates políticos, incluso en 1969, Neil Armstrong caminando sobre la Luna llega a un millón de hogares por una transmisión vía satélite.
W. Manrique Sabogal. ¿Cuál es el momento más parecido al actual?
Carlos A. Scolari. Pero yo diría que el momento más interesante no es tanto este. Cuando uno mira un poco a largo plazo, para mí el momento más interesante, más rico, es de finales del siglo XIX, finales del 800. Porque: tenemos en 1837 el telégrafo, en 1840 la fotografía, en 1870 el kinetoscopio, ese dispositivo que había creado Edison para ver películas de modo individual, tenemos los cilindros de Edison para grabar música, en 1895 la primera proyección cinematográfica, 1895.
Incluso ya antes, en 1870 y 1880, las líneas telegráficas llegaban a Australia, llegaban a Nueva Zelanda, el Imperio británico había cableado todo el planeta. Todo un sistema nervioso planetario no solo de los británicos, pero sobre todo de aquellos que tenían cables transatlánticos o transpacíficos. El telégrafo llegaba a todos lados. Uno podía mandar un telegrama de Nueva Zelanda a Londres. Era increíble. Esto a finales del 800 estaba totalmente consolidado y funcionando.
Es en la segunda mitad de ese siglo cuando hubo una proliferación de nuevas formas de comunicación parecida a lo que estamos viendo hoy. En los últimos treinta años, desde que aparece la web, cada día surge una plataforma, una tecnología.
W. Manrique Sabogal. Cuando se refiere al daguerrotipo, en mi cabeza apareció la idea de que representa una especie de comienzo del futuro y una vía para potenciar el yo.
Carlos A. Scolari. El daguerreotipo era uno de los tantos sistemas para imprimir una imagen en una superficie sólida, digamos así. Era vidrio, era metal y, después, llegó el negativo que pasaba al papel. Había muchos sistemas, estaba el cianotipio, el talbotipo, había toda una competencia de sistemas de registro de la imagen. Después estaban los estereogramas, a los que, también, les dedico un capítulo. Los estereogramas son un poco el antecedente del metaverso, si se quiere, de las gafas de realidad virtual.
Al final, de todo eso, el sistema que triunfa es el fotográfico. Es la fotografía hecha sobre negativo que después uno la podía reproducir todas las veces que quisiera sobre papel. Ahí la figura de Kodak es fundamental. Kodak, ya en 1870, 1880, ya controla casi el mercado fotográfico.
Las películas de cine las hace Kodak y la empresa Kodak de Eastman, que era el propietario. Era increíble, porque Eastman controlaba toda la cadena. Es como si Henry Ford hubiera tenido la extracción de petróleo, el refinado para producir gasolina, la gasolinera, el asfalto de las calles, los coches que fabricaba Ford y las gomerías. Kodak dominó casi un siglo y medio el mercado de la fotografía, fue impresionante.
Es así como el yo del ser humano y su descubrimiento y toma de conciencia, que al final es la búsqueda y construcción de la identidad, ha contribuido de forma capital al desarrollo de la humanidad a través de la creación o invención de artefactos para relacionarse con los demás. ¿Un modo de responder a la pregunta de quién soy? ¿La necesidad de no sentirse solo?
- Segunda parte: Carlos A. Scolari: El sueño de derrotar el tiempo y el espacio y el desafío de convivir con la inteligencia artificial.
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Entrevista en Cellnex Telecom: Comunicar nos hace humanos. La comunicación no es lineal, sino una red fascinante a través del tiempo.

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