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Carmen Balcells (España, 1930-2015) en su oficina de Barcelona, en vídeo del diario español El País, en 2012. /WMagazín

Carmen Balcells: así aseguró el futuro del escritor al ponerlo en el centro del mundo del libro con su agencia literaria

Fallecida en 2015, en los años 60 revolucionó el ecosistema editorial al establecer coordenadas en favor de los derechos de autor de los escritores y apoyarlos en su proceso creativo. Fue una de las impulsoras del llamado boom latinomericano. Este es un retrato de ella, sus aportaciones y su legado con las voces de su hijo Luis Miguel Palomares, director de la Agencia Literaria Carmen Balcells, y la recuperación de varios testimonios

Un niño juega y revolotea por la casa mientras deja una estela de entusiasmo por donde pasa. Cuando entra en la habitación de su madre y la ve en la cama leyendo un libro o unas hojas blancas apiladas sobre la mesilla de noche o sobre su regazo intuye, sabe, que en ese momento los dos comparten lo mismo: felicidad. Se llaman Carmen Balcells y Lluís Miquel. El niño aún no sabe lo trascendental que es ver a su madre leer aquellas hojas o libros, que no es solo la dicha de la lectura, sino que ya es una pionera al haber empezado a cambiar el mundo del libro en español, y más allá, desde su pilar: poner al escritor en el centro de un ecosistema en los albores del cambio de la industria editorial y la comercialización del libro. Era los años sesenta del siglo XX. Cinco décadas después, en 2015, tras la muerte de ella, él, Lluís Miquel Palomares Balcells, asume su legado: la prestigiosa Agencia Literaria Carmen Balcells.

… Buscadora de tesoros literarios y comerciante, terrenal y legendaria, amada y temida, impasible y cariñosa, protectora y revolucionaria, inexpugnable y cordial, estratega y apasionada, cerebral y romántica… Carmen Balcells (Lérida, 1930 – Barcelona, 2015) inició su andadura como agente al tiempo que fue una de las principales impulsoras de ese fenómeno literario que contagió al mundo en los años sesenta y setenta: el boom latinoamericano.

Carmen Balcells en una fotografía de los años sesenta del siglo XX, del documental de Televisión Española ‘La cláusula Balcells’. /WMagazín

Ella misma condensó su autorretrato en un párrafo de su discurso cuando fue investida como Doctora Honoris Causa por la Universidad Autónoma de Barcelona, el martes 20 de diciembre de 2005:

Por un lado, soy corpórea, terrenal, práctica, apasionada, exigente, generosa, y, por el otro, irracional, generadora inconsciente del mito que acompaña mi vida de heroína de leyendas míticas. He sido, por tanto, agente con licencia para matar, sí, pero en realidad sólo con el deseo interior de ser Alicia en el país de las maravillas o una princesa medieval, y he derramado lágrimas en las batallas, he regado maravillas con guaraná y risotto, he amado a los autores sin cámaras ni micrófonos, y he evadido miedos con mil rosas literarias”.

Unas palabras en las que se notan ecos literarios de algunos de los autores que representaba. Carmen Balcells era consciente del poder de la palabra. La palabra era lo primero para ella:

“La palabra es la que fija lo que pensamos. Por eso hay que ser muy cuidadoso. Las palabras tienen vida”.

¿Y la lectura?

“Es más importante de lo que la gente cree. Hay que empezar pronto en ese hábito. Hasta hacerlo cotidiano. Yo empiezo mis días con la lectura del periódico. Y leer un libro ya es la apoteosis…”.

Eso mismo que supo Lluís Miquel desde niño. Y se lo escucho decir cuando Carmen Balcells me regaló esas reflexiones una mañana luminosa del invierno de 2012 cuando hizo una excepción al recibir a periodistas en su casa y oficina de Barcelona (España). El motivo lo ameritaba: el especial que preparaba con el diario español El País para celebrar los 85 años de Gabriel García Márquez (Colombia, 1927 – México, 2014), su autor estrella, a quien representaba desde antes de su éxito global de Cien años de soledad, en 1967.

Y Carmen Balcells no solo me recibió, sino que, al considerar que se trataba de un motivo muy especial para ella, aceptó ser grabada en vídeo, e incluso más: leer el comienzo del cuento que más le gustaba de García Márquez: Muerte constante más allá del amor. Tras aclarar la voz, emocionada, empezó a leer con voz firme:

“Al senador Onésimo Sánchez le faltaban seis meses y once días para morirse cuando encontró al amor de su vida”.

Tres minutos después cerró el libro de cuentos del escritor colombiano, sonrió y contó porque le parecía “un cuento sencillo, divino”. Es “un fragmento que recuerdo siempre y se lo recordaba a García Márquez, porque es imposible, en tan poco espacio, dar una imagen a cualquier lector de cualquier rincón del globo, un escandinavo, un alemán, a una señora de la provincia de Lérida como pueda ser yo, en estado puro, al leer sto en tres palabras te sitúa lo que es ese senador Onésimo Sánchez”.

Aquella mañana de finales de invierno empezó cuando:

“Carmen Balcells está en el fondo del pasillo, sentada en la silla de ruedas que empuja su hijo. Avanza vestida con su traje largo color verde menta suave, su tez blanca y su pelo corto blanquísimo la hacen ver como una aparición gracias a las paredes blancas y la luz brillante de una mañana de comienzos de marzo de 2012 que lo inunda todo al entrar por las puertas balcones de su casa en Barcelona.

Sí, es la ‘Mamá grande’… A medida que se acerca, la sonrisa de adolescente tímida que se veía a lo lejos se transforma en la de una veinteañera. Avanza en su silla de ruedas por uno, dos y tres salones, con toda esa luz a su izquierda. Se detiene delante de una mesa de cristal repleta de sus papeles, de sus documentos, de los manuscritos pendientes de leer. Sonríe”.

Eso escribí en El País, el 22 de septiembre de 2015, dos días después de su fallecimiento a los 85 años. Pocas semanas después, Lluís Miquel Palomares Balcells estaba en la Feria del Libro de Fráncfort, la más importante del sector en el mundo, en el rol de su madre. Tras la incertidumbre sobre el futuro de la Agencia, dejaba claro que continuaría el legado “de la mejor manera, con lo cual nuestros autores pueden estar tranquilos”.

Diez años después sigue al frente de la agencia literaria más importante en español y una de las más relevantes del mundo.

En seis décadas de vida, la Agencia Literaria Carmen Balcells ha representado las obras de seis premios Nobel de Literatura: Miguel Ángel Asturias, Pablo Neruda, Vicente Aleixandre, Gabriel García Márquez, Camilo José Cela y Mario Vargas Llosa.

Una pequeña ventana a ese mundo de apuestas, del pasado y del presente, de su filosofía y de lo que ha significado y significa para los derroteros de la literatura en español, se aprecia en la web de la agencia: “Entre sus representados despuntan jóvenes escritores como Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Julio Cortázar, Carlos Fuentes, Álvaro Mutis, Camilo José Cela, Miguel Ángel Asturias, a los que siguen, entre muchos otros, Isabel Allende, Manuel Vázquez Montalbán, Eduardo Mendoza, Guillermo Cabrera Infante, Alfredo Bryce Echenique, Juan Marsé, Miguel Delibes, Carme Riera, Javier Cercas, Rosa Montero, Nélida Piñon, Rubem Fonseca, António Lobo Antunes, y un larguísimo etcétera de figuras literarias de todas las procedencias: España, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Guatemala, Estados Unidos, Reino Unido, Italia, México, Paraguay, Perú, Portugal, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay y Venezuela”.

El prestigio y la influencia de la agencia es tal que ha tenido pretendientes que la han querido comprar. Lo intentó la todo poderosa y global The Wylie Agency, de Andrew Wylie.

Diez años después del fallecimiento de Carmen Balcells creamos un mosaico suyo a través de varias voces, pasadas y presentes, empezando por la de su hijo:

Carmen Balcells (España, 1930-2015) en su casa de Barcelona, en 2012, durante la grabación de un especial sobre García Márquez del diario El País. /WMagazín

Madre, lectora y agente literaria

Lluís Miquel Palomares Balcells (2025):

“Uno de los recuerdos que tengo es el de mi madre leyendo. Le gustaba leer en silencio, sin ruidos, preferiblemente con la tranquilidad de la noche. Donde más cómoda lo hacía era en la cama, tanto con manuscritos como con libros que le apetecían de autores de la agencia o de otros por los que tenía predilección, como Coetzee, le apasionaba ese hombre.

Otro recuerdo es verla como la inventora de la multitarea: varias veces la vi con dos teléfonos a la vez hablando con dos extremos del mundo y solventando asuntos, mientras atendía una cola de gente en su despacho, desde la firma de documentos hasta resolver dudas.

Uno de las grandes aportaciones de mi madre fue que puso al autor en el centro, fue el eje de su vida profesional. Esos estándares o términos que ella fijó los conservamos en la agencia. Algunos términos que para los autores, por ejemplo, eran distintos y muy draconianos, como ceder los derechos de por vida, los modificó. Todo esto forma parte de la estructura fundamental del libro, e incluso ha servido para otros ámbitos o formatos como las series o la televisión porque siguen intentando imponer cláusulas de este tipo”.

 

Orígenes

Carles Geli, en El País en su obituario, el 20 de septiembre de 2015:

“Todo lo que fue lo apuntaba ya de pequeña, mayor de cuatro hermanos criados en las curtidoras y áridas tierras de Santa Fe de Segarra (Lleida) donde nació en 1930, en una familia modesta, de un padre inculto, pero de una inteligencia que heredó y de una madre refinada que la obligó a estudiar peritaje mercantil —se graduó llena de matrículas de honor en 1949— por si se arruinaban. Y así fue: trabajó de secretaria del gremio textil de Terrassa.

Una visita de un empresario brasileño que quería hallar un editor en portugués la llevó a conocer al rumano Vintila Horia, que tenía una agencia literaria en Madrid, ACER. Ella le haría la representación en Barcelona. Cuando el escritor ganó el Goncourt y se instaló en París (1960) se quedó con su cartera de autores y se instaló por su cuenta. La relación con el poeta Jaume Ferran le permitió ver la literatura por otro lado: la entonces seminal ventana de Seix Barral de los Carlos Barral, Josep Maria Castellet, Jaime Salinas y, sobre todo Joan Petit, ‘la persona de la que más aprendí en mi vida, junto, años después, con Nélida Piñón, vital para mi formación intelectual y para mi confianza’, confesaba”.

Carmen Balcells con Mario Vargas Llosa en el documental ‘La cláusula Balcells’, de Televisión Española. /WMagazín

El escritor en el centro

Mario Vargas Llosa en su homenaje de despedida en El País (23 de septiembre de 2015):

“Carmen Balcells revolucionó la vida cultural española al cambiar drásticamente las relaciones entre los editores y los autores de nuestra lengua. Gracias a ella los escritores de lengua española comenzamos a firmar contratos dignos y a ver nuestros derechos respetados. De otra parte, ella indujo y hasta obligó a los editores de España y de América Latina a volverse modernos y ambiciosos, a operar en el amplio marco de toda la lengua y a sacudirse la visión pequeña y provinciana que tenían.

Además, fue mucho más que una agente o representante de los autores que tuvimos el privilegio de estar con ella. Nos cuidó, nos mimó, nos riñó, nos jaló las orejas y nos llenó de comprensión y de cariño en todo lo que hacíamos, no sólo en aquello que escribíamos. Era inteligente, era audaz, era generosa hasta la locura, era buena y su partida deja en todos los que la conocimos y la quisimos un vacío que nunca nadie podrá llenar. Carmen queridísima, hasta pronto”.

 

Defensora

García Márquez en El País (1982)

“Me gusta decir cuánto dinero gano y cuánto pago por las cosas, porque sólo yo sé el trabajo que me cuesta ganármelo, y me parece injusto que no se sepa. La única excepción a esta norma es que nunca hablo de dinero con los editores y los productores de cine, porque tengo un agente literario que habla por mí mejor que yo; primero, porque es mujer, y después, porque es catalana. Muchos editores la detestan por la ferocidad con que defiende los centavos de los escritores, sobre todo de los jóvenes y más necesitados, y el día que no la detesten empezaré a sospechar que se pasó al bando contrario”.

Carmen Balcells y García Márquez, en una foto del documental ‘La cláusula Balcells’, de TV Española. /WMagazín

 

Cambiadora de vidas

Carme Riera en su biografía Carmen Balcells. Traficante de palabras (2022):

“Carmen Balcells me cambió la vida. Lo he repetido muchas veces como si el hecho fuera algo extraordinario. Lo fue, en efecto, para mí, aunque no para ella. Para ella, cambiar la vida de sus escritores, hacerla mucho más digna y confortable, era algo ordinario. Entraba en su día a día, en su manera de entender el trabajo de agente literaria, si le caías bien o si consideraba que tenías un mínimo talento en el que valía la pena invertir”.

 

Pionera

Centro Gabo, de la Fundación Gabo, antigua Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (2025):

“Fue Balcells la mujer que transformó las relaciones contractuales entre los escritores y las editoriales. Ella cambió la cesión vitalicia de derechos de autor que imperaba antes en el ámbito editorial por contratos limitados en el tiempo y el espacio. Así, un novelista podía publicar en diversos países con diferentes editoriales y renovar o modificar el contrato después de un tiempo. También consiguió que los autores a su cargo fueran traducidos a múltiples idiomas y recibieran por esas traducciones un pago superior al que solía pactarse en esa época. Con estas y otras reformas, Carmen Balcells logró que los escritores pudieran vivir de lo que escribían sin tener que acudir a otro tipo de trabajos o subvenciones”.

Amiga

Carme Riera en Carmen Balcells. Traficante de palabras (2022):

“Carmen no desplegó, el día en que la conocí, sus habilidades hiperactivas, que tantas veces pude observar después y que tan admirados solía dejar a quienes la visitaban, pues era capaz de dar órdenes, atender llamadas, reclamar la inmediata presencia de alguno de sus empleados, sin dejar por ello de escucharte con solicitud, tomando notas en sus cuadernos amarillos, en los que apuntaba la estrategia que había que seguir en cada caso. En el mío, por supuesto, acertó. Desde entonces no solo cobré derechos de autor por los dos libros de narraciones publicados en Laia, sino por todos los que he ido publicando hasta el día de hoy. Además, a partir de aquel momento, por esas misteriosas afinidades que surgen de manera espontánea entre las personas, me convertí en amiga de Carmen Balcells. Debo decir, no obstante, que antes pasé algunas pruebas”.

 

Cazatalentos

Isabel Allende en el vídeo La agente del Boom: Carmen Balcells, de Lee por gusto, de 2023, del documental La cláusula Balcells, de Televisión Española, :

“Ella descubrió estos talentos. Ella se dio cuenta de que existía gente escribiendo en español estos libros distintos y extraordinarios en una época en la que España, bajo Franco, tenía censura, y estaba mucho más limitado intelectualmente en ese sentido”.

 

Intuición, inteligencia, estrategia

Carme Riera en Carmen Balcells. Traficante de palabras (2022):

“Glòria Gutiérrez, que desde 1983 ha trabajado en la agencia ejerciendo diversos puestos de responsabilidad, asegura que Carmen Balcells podía ser desconcertante porque los genios lo son. Aunaba, como tal, ‘una enorme inteligencia, una extraordinaria capacidad de improvisación y una peculiar estrategia’.

Carina Pons, otra pieza fundamental de la agencia, hace hincapié en su gran inteligencia: ‘Cuando tú ibas, ella ya había ido y vuelto dos veces’.

El periodista Héctor Feliciano concluye: ‘Ella veía todo el campo. Veía los árboles y el bosque. Su perspectiva era extraordinaria y diferente a la de cualquier otro agente”.

 

Impulsora del boom

Luis Harss, autor del libro Los nuestros, que, en 1966, entrevistó a una decena de los escritores latinoamericanos consagrados y apostó por otros jóvenes como García Márquez, Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes, cuando un lector del periódico español El País le preguntó, en un chat, si había sido decisiva la actuación de Balcells para el boom, respondió:

“Fue muy decisiva. Desde el primer momento ella manejó a buena cantidad de estos escritores, los promovió… Incluso hace poco leí que a Vargas Llosa le hizo un préstamo para que pudiera seguir escribiendo. Luego hubo una especie de monopolio donde ella decidía quién era y quién no era, y eso no me gustó tanto…”.

 

Revolucionaria

Samanta Schweblin, escritora argentina, en una entrevista en la revista Letras Libres cuando le preguntan si hay un boom de escritoras latinoamericanas (2025):

“Primero que nada, hago un paréntesis. Siempre me incomoda el término boom. Pero me permites dar una explicación: el boom latinoamericano fue un boom comercial que se construyó muy bien, no lo demerito, por una mujer que era la agente literaria de los cuatro o cinco escritores latinoamericanos más importantes, Carmen Balcells. Siempre le estaremos todos agradecidos, porque cambió las reglas del juego en el mapa literario mundial. Y eso generó un nivel de visibilidad en nuestros autores muy fuerte en particular desde lo económico. Fue una revolucionaria total”.

 

Apasionada

García Márquez en Caracol Radio, de Colombia (1991):

“Los que conocemos a Carmen Balcells sabemos que Carmen Balcells llora por todo. Llora de alegría, llora de tristeza, llora de emoción, llora por todo. Los únicos que no habían descubierto esto son los editores, que la consideran la mujer de corazón más duro en el mundo, que no cede ante nada en defensa de los intereses de sus escritores, de sus muchachos, como dice ella y nosotros, los que estamos dentro del asunto, sabemos que vive bañada en lágrimas”.

 

El legado

Junto a los autores clásicos de la agencia conviven nombres más actuales como Mateo García Elizondo (nieto de García Márquez), Wendy Guerra, Jeremías Gamboa, Brenda Lozano, José Ardila, Clara Usón, Manuel Vilas, José Ovejero, Olga Merino…

Luís Miquel Palomares Balcells (2025):

“La máxima número uno es el cuidado del autor, desde el momento en que nos manda un texto, hasta después de la firma del contrato. Estamos atentos a sus necesidades, que no escapen detalles para que el autor se sienta cómodo y libre de cargas burocráticas que le impidan hacer su trabajo a gusto. El cuidado de la gente que trabaja en la agencia es importante. Son empleados y, también, compañeros. Formamos un equipo. Hace años que nos conocemos, todos hemos sido jóvenes juntos, mientras veíamos y aprendíamos de mi madre”.

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Winston Manrique Sabogal

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