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Nigerian writer Chimamanda Ngozi Adichie returned to the novel after twelve years with ‘A Few Dreams’. /Image from the interview on Caracol Television, Colombia, during her visit to FILBo 2023 / WMagazín

Chimamanda Ngozi Adichie (1): “Si más hombres leyeran libros sobre la vida de las mujeres, desde la literatura se podría mejorar la comunicación”

La escritora nigeriana volvió a la novela después de doce años con 'Unos cuantos sueños', sobre cuatro mujeres africanas inmigrantes y sus avatares sobre su lugar en la vida. “Necesitamos más mujeres escribiendo sobre el mundo de las mujeres de manera seria”

Chimamanda, Chimamanda, Chimamanda es uno de los nombres que más ha sonado exponencialmente en el mundo del libro desde los primeros años del siglo XXI. Es una conjunción de palabras de la tribu igbo, de Nigeria, que significa Dios no fallará o caerá. Y es el primer nombre de Chimamanda Ngozi Adichie, una de las escritoras de más impacto global en estas décadas por la calidad de su literatura en la que plantea asuntos de mucha vigencia como el racismo, la identidad, la multiculturalidad, la discriminación y la violencia en el universo de la mujer en su travesía por la igualdad. Motivos por los cuales es considerada una de las voces más influyentes del feminismo actual.

El universo literario e ideológico femenino de Chimamanda Ngozi Adichie (48 años/ Abba, Nigeria, 15 de septiembre de 1977) tiene como corazón la lucha por la igualdad, desde donde aboga por la convivencia armónica de las diferentes sensibilidades o formas y libertad de asumir el feminismo, desde la mujer que quiere estar bella, maquillarse o ponerse tacones, hasta quienes optan por afrontar la vida de manera más desenfada o radical, como prueba de la diversidad del ser humano, pero sin demonizar la relación con los hombres ni buscar el enfrentamiento.

Es esa filosofía la que ha reflejado en sus libros a través de historias que arrojan luz sobre el ecosistema de la mujer, las injusticias a las que ha estado sometida, y sigue estándolo, muchas veces, en todos los ámbitos, desde el individual, familiar y sentimental, hasta el social, cultural, laboral, existencial.

Eso es su más reciente novela Unos cuantos sueños (con traducción de Carlos Milla Soler, en Random House). Se trata de una de las muchas obras que en los últimos años ha abordado la realidad del universo femenino sin prejuicios ni tabúes. Una tendencia en aumento y que Adichie celebra, pero sobre la que tiene algunas observaciones, como lo expresó ante mi pregunta, en una rueda de prensa virtual con periodistas de España y América Latina, en otoño de 2025:

Chimamanda Ngozi Adichie durante la presentación de ‘Unos cuantos sueños’ en Espacio Fundación Telefónica de Madrid (España), en 2025. /WMagazín

 

“Necesitamos más mujeres escribiendo sobre esta literatura de manera seria. Y por mujeres me refiero a libros que no traten solo de mujeres, sino que, realmente, traten de mujeres. Me refiero a la vida interior de las mujeres, sus complejidades, su humanidad… simplemente, desordenada y maravillosa.

A menudo he pensado en lo interesante que es, por ejemplo, que hay ciertos temas que damos por sentados en lo que consideramos gran literatura. Pero, buena parte de esa gran literatura fue escrita por hombres, así que, evidentemente, no representan a las mujeres en su complejidad. Es hora de que, como humanidad, cambiemos eso”.

Y Chimamanda Ngozi Adichie lo intenta desde 2003 cuando debutó con La flor púrpura, luego en 2006 con Medio sol amarillo, en 2013 con Americanah, en 2014 con el ensayo Todos deberíamos ser feministas, en 2017 con el otro ensayo Querida Ijeawele, o cómo educar en el Feminismo, y en 2021 con uno más íntimo, Notas sobre el duelo, por la muerte de su padre. Su mapa de temas, en sus propias palabras, lo puedes ver AQUÍ.

Doce años después, en 2025, volvió a la novela con Unos cuantos sueños, donde abunda en la idea de dar a conocer más verdades desconocidas o eclipsadas sobre las mujeres a través de las historias de cuatro de ellas: Chimaka, Zikora, Omelogor y Kadiatou. Una obra polifónica que tiene como fondo la pandemia Covid-19 donde se exploran los sueños, el amor, la identidad, los prejuicios, el deseo, el desconocimiento entre mujeres y hombres, la asimetría en sus relaciones. Sucede entre África y Estados Unidos a través de la vida de estas cuatro mujeres inmigrantes con sus sueños y esperanzas enfrentadas a sus problemáticas personales, sentimentales, laborales y sociales. Una narración donde la escritora llama la atención sobre el cuerpo de la mujer a nivel individual y político:

“En esta novela queda bastante claro que me interesa mucho escribir sobre el cuerpo y la salud de las mujeres. De una manera directa, escribo ficción realista. Escribo el tipo de ficción que espero que dentro de cien años alguien que la lea tenga una idea de cómo vivimos hoy.

Como mujeres, nuestros cuerpos realmente importan. La forma de nuestros cuerpos, a menudo, moldea lo que somos, lo que podemos hacer. Y, a veces, incluso, lo que se nos permite hacer. Por supuesto que hay ejemplos muy drásticos, como en algunas partes del sudeste asiático, donde una mujer está embarazada y si sabe que es niña, el embarazo es interrumpido porque no quiere una niña.

La salud de la mujer recibe menos financiación en Estados Unidos. Me parece interesante que la medicina moderna pueda hacer cosas maravillosas. Podemos reprogramar un cerebro, pero no podemos descubrir cómo ayudar a las mujeres que están en la menopausia.

De hecho, es bastante interesante cuando lo piensas. En Estados Unidos, temas como el béisbol se han convertido en temas literarios muy interesantes. ¿Por qué no abordar el cuerpo y la vida de las mujeres? Creo que necesitamos más de eso, incluso a un nivel más práctico”.

Es entonces cuando la escritora amplía los motivos en una mirada transversal e integradora de estos temas, de retroalimentación en beneficio de todos y de la convivencia:

Si más hombres leyeran libros sobre la vida de las mujeres, desde la literatura se podría mejorar la comunicación entre hombres y mujeres. Las mujeres leen libros escritos por hombres, y las mujeres y los hombres leen libros escritos por hombres. Por eso, creo que, a menudo, hay una especie de desconocimiento. En mi novela, el personaje de Zikora tiene un novio que parece sorprendido cuando ella le dice que está embarazada. De repente, ella considera que es posible que él no sepa o no comprenda la complejidad de la reproducción y el cuerpo de las mujeres, y que cuando ella le dice que quiere dejar la píldora, esta es la consecuencia. Y debo decir que la historia surgió de algo real que le sucedió a una amiga”.

 

Unos cuantos sueños relata y entrelaza, de algún modo, la vida de cuatro mujeres, cuatro maneras de vivir, de ser percibidas, de ser asumidas en lo personal y lo social. Una novela que la propia escritora describe así:

“Es una novela que significa mucho para mí personalmente. Obviamente, todas mis novelas significan mucho para mí, pero esta es diferente. Y no es solo porque me haya llevado tanto tiempo escribir una novela desde la última, hace doce años. Si no, también, porque creo que esta es la novela que he escrito como una persona muy diferente a la que escribió las obras de anteriores. Por eso es diferente. Me gusta decir que esta es mi novela de adulta de verdad.

Esta es la primera novela que escribo como madre, pero, también, como persona que ya no tiene padres. Mis padres fueron muy importantes en mi vida. Los perdí en 2020 y 2021 de forma muy inesperada. Fue devastador para mí. Solo después de la muerte de mi madre comencé a escribir esta novela. Creo firmemente que el espíritu de mi madre me ayudó a escribirla. Esta novela ha estado en mi cabeza durante años. Los personajes han estado dando vueltas en mi cabeza, pero, por alguna razón, no había podido terminarla.

Hay cuatro personajes, son mujeres nigerianas y una es de Guinea, en África Occidental. Lo llamé ‘Sueño’, pero no se trata solo de eso. También aborda una idea más amplia de cómo vivimos nuestras vidas, cómo imaginamos las vidas que podríamos haber llevado, quién puede soñar y los sueños de quien respetamos. Y qué significa soñar, especialmente, para una mujer.

También creo que trata mucho sobre la vida interior y las complejidades de las mujeres. Es un libro sobre mujeres, un libro que se disculpa por las mujeres, pero no es solo para mujeres. Así que se supone que trata sobre cómo ayudamos a los hombres y les damos consejos sobre relaciones. Y eso fue divertido para mí. Y, de hecho, esperaba que fuera útil para los hombres en sus relaciones”.

La escritora Chimamanda Ngozi Adichie. /Foto Manny Jefferson- cortesía Random House para WMagazín

Chimamanda Ngozi Adichie terminó convertida en escritora tras haber empezado, a los 19 años, estudios de medicina y farmacia. Pero el interés por la literatura y contar historias hizo que se retirara y buscara otras opciones como una beca que la llevó a estudiar en la Universidad de Drexel, en Filadelfia, algo más afín a lo que sentía, y estudió Comunicación y Ciencias Políticas. Pero la literatura es central en su vida:

“Escribir es la pasión de mi vida. He escrito desde que sabía escribir. Desde el principio supe que esto es lo que quiero hacer. Nunca he permitido que la presión externa me afecte. Con lo que sí lidio bastante es con la presión interna, y soy mi mayor crítica. No se trata tanto de que mi próximo libro tuviera el mismo éxito que Americanah. Quería que mi próximo libro fuera uno con el que sintiera que me había ido bien, si es que eso tiene sentido. Cuando lo terminé no estaba segura de cómo funcionaría. Nunca estás segura. El éxito no te protege de las dudas”.

Sobre su proceso de escritura reconoció que cuando empieza a trabajar, tiene una vaga idea de lo que quiere hacer, pero nunca sabe cómo continuará:

“Lo mágico de escribir ficción, y por lo que me siento más agradecida, es que es bastante mágico. El proceso de escritura es un viaje en el que empiezo a escribir y, de repente, suceden cosas en la historia que no había planeado del todo”.

Es el milagro de la escritura, de la aparición del conocimiento de modo espontáneo muchas veces y, también, de la evolución de la voz sobre la cual Chimamanda Ngozi Adichie tiene una idea clara:

“Leí, en alguna parte, que los escritores reescriben constantemente la misma novela. Quizá yo siga reescribiendo lo mismo. Hay cosas que me interesan hoy que no me interesaban cuando escribí Medio Sol Amarillo, en 2006, cuando tenía veintitantos años. Y quizá no sea tanto el tema, sino más bien la atmósfera y el enfoque del tema.

Siempre me ha interesado la vida de las mujeres, pero, ahora que soy mayor, mi interés por la salud y el cuerpo de las mujeres ha aumentado. A esta edad me interesan mucho más las vidas de los chicos y los hombres que cuando tenía veintitantos. Sigo interesada en lo mismo, pero quizás de maneras diferentes y más profundas. Sigo fascinada por una de mis grandes fascinaciones: cómo el pasado nos moldea. Así que la historia siempre ha sido una gran pasión para mí. Cada vez me interesa más la Segunda Guerra Mundial”.

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Winston Manrique Sabogal

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