Chimamanda Ngozi Adichie durante la presentación de ‘Unos cuantos sueños’ en Espacio Fundación Telefónica de Madrid (España), en 2025. /WMagazín
Chimamanda Ngozi Adichie (y 2): “Es horrible que los inmigrantes sean criminalizados y tratados de forma tan inhumana”
La escritora nigeriana publica 'Unos cuantos sueños', su regreso a la novela después de doce años, sobre cuatro mujeres africanas inmigrantes y las injusticias y los obstáculos que les impone la sociedad. Este es un mapa literario de su obra en sus propias palabras: del amor y la igualdad a la violencia y la distorsión de la masculinidad
Chimamanda Ngozi Adichie tuvo un gran debut literario en 2003 con La flor púrpura. Desde entonces logró un lugar en la literatura contemporánea que se ha afianzado con cada nueva novela o ensayo. Hoy es una de las escritoras más relevantes, influyentes y esperada en ferias, festivales y encuentros alrededor del libro y la cultura del siglo XXI. ¿El motivo? Desde la calidad literaria desvelar y confrontar asuntos básicos y transversales que definen parte del futuro a través del mundo de la mujer como el racismo, la identidad, la violencia, la discriminación y las relaciones asimétricas entre mujeres y hombres.
“Si más hombres leyeran libros sobre la vida de las mujeres, desde la literatura se podría mejorar la comunicación”, afirmó Chimamanda Ngozi Adichie (48 años/ Abba, Nigeria, 15 de septiembre de 1977). Una idea que expresó en la primera parte de este encuentro por su novela Unos cuantos sueños (con traducción de Carlos Milla Soler, en Random House), después de doce años sin publicar una, donde logra una condensación ejemplar de su universo literario. Novela que se suma al auge de obras de escritoras sobre el universo real de la mujer en el siglo XXI, como publicó WMagazín, en un reportaje con varias autoras, entre ellas Adichie, que celebran esta tendencia, pero alertan sobre el riesgo de que se convierta en algo banal y mercantil. (Léelo AQUÍ).
En Unos cuantos sueños, la escritora nigeriana amplía la idea de dar a conocer más verdades desconocidas o eclipsadas sobre las mujeres a través de las historias de cuatro de ellas: Chimaka, Zikora, Omelogor y Kadiatou. Una obra polifónica que tiene como fondo la pandemia Covid-19 donde se exploran los sueños, el amor, la identidad, los prejuicios, el deseo, el desconocimiento entre mujeres y hombres, la asimetría en sus relaciones. Sucede entre África y Estados Unidos a través de la vida de estas cuatro mujeres inmigrantes con sus sueños y esperanzas enfrentadas a sus problemáticas personales, sentimentales, laborales y sociales. Una narración donde la escritora llama la atención sobre el cuerpo de la mujer a nivel individual y político.
Un universo literario que empezó en 2003 cuando debutó con La flor púrpura, afianzó en 2006 con Medio sol amarillo, obtuvo el reconocimiento global en 2013 con Americanah, lo amplió en 2014 con el ensayo Todos deberíamos ser feministas, en 2017 con el otro ensayo Querida Ijeawele, o cómo educar en el Feminismo, y en 2021 con uno más íntimo, Notas sobre el duelo, por la muerte de su padre.

En la rueda de prensa virtual que concedió a la prensa de España y América Latina, en septiembre de 2025, Chimamanda Ngozi Adichie, ante la pregunta de WMagazín sobre el auge de libros que desvelan el ecosistema real de la mujer, celebró esta tendencia, pero también dijo: “Necesitamos más mujeres escribiendo sobre esta literatura de manera seria”. Reflexiones que puedes leer en la primera parte de este encuentro.
De aquel encuentro con la prensa hispanohablante surge este ecosistema literario de la escritora nigeriana:
Identidad, feminismo y África
“La literatura es esencial para nosotros como seres humanos. La historia es esencial para nosotros como seres humanos, y lo es por el simple hecho de contarla. Al mismo tiempo, siempre me conmueve que mis novelas sean, entre comillas, útiles. ¿Escribí esta novela porque esperaba contribuir a algún tipo de discurso político o social? No realmente. Quería escribir una historia sobre mujeres. Pero, al mismo tiempo, reconozco que sí, que puede ser parte de la idea de África, de las mujeres africanas, de los inmigrantes y de muchas otras cosas.
Espero que la gente la lea, simplemente, como una novela sobre los amores, las esperanzas y los sueños de la gente. Pero, también, como algo secundario y, quizás, en tercer lugar, que la lean como una nueva forma de ver la vida de las mujeres, en particular la de las mujeres africanas negras”.
Amor y cambios
“Siento que en mí el amor se ha vuelto aún más preciado. No es que no esté segura de las personas que amo, es que no estoy segura del mañana. La idea de que uno puede perder a una persona que ama hace que el amor sea mucho más frágil, mucho más preciado.
También me he convertido en una persona que entiende el amor para todos, y que entiende el perdón como una gran parte del amor. Me refiero al perdón en un sentido muy amplio, de tolerancia, donde te das cuenta de que no necesitas la perfección”.
Presión para las mujeres
“Ha habido algunos avances para las mujeres, pero aún queda mucho camino por recorrer. En muchas partes del mundo, pero en diferentes grados, todavía hay mucha presión sobre las mujeres. A veces, presión interna que se imponen ellas mismas, a veces presión de la sociedad, de la familia, de los amigos. Para casarse o, si no, para formar una pareja. Incluso para las mujeres profesionales, y es posible que sea más difícil para las mujeres que tienen ambiciones, que quieren hacer cosas con sus vidas. Siempre existe esa presión. Debo decir que estoy hablando de mujeres heterosexuales”.

Amistad y mujeres
“Esta novela es una celebración de la amistad femenina. En mi vida personal la amistad femenina ha sido esencial. Tener una buena amiga significa que, a menudo, no necesitas explicar demasiado. Hay una comprensión intuitiva.
Es importante decir que no creo que todas las mujeres se lleven bien ni que se apoyen mutuamente, porque, también, es importante reconocer que hay mujeres a las que no les gustan las mujeres. Por eso creo que una buena amistad femenina profunda y real es casi un acto revolucionario.
Las mujeres solas no pueden resolver el problema de la marginación femenina. No podemos depender solo de las víctimas para arreglar un sistema de injusticia. Los hombres deben formar parte de la solución”.
Masculinidad y violencia
“Generalmente, no me gusta usar la expresión ‘masculinidad tóxica’, como, tampoco, otras expresiones que suelo usar, porque se usan tan a menudo que pierden su significado y, muchas veces, cuando las escucho, me pregunto: ‘¿Qué significan realmente?’.
Lo que se les enseña a los niños sobre la masculinidad no es masculinidad. Por ejemplo, la violencia, especialmente golpear a las mujeres y a las niñas, es golpear a alguien que es claramente más débil que tú. Eso no es fuerza, es inseguridad. La violencia de los hombres no debemos llamarla masculinidad, porque no lo es, y es importante enseñarle esto a los niños.
La masculinidad es esa idea de coraje, justicia y fuerza, pero una fuerza que se usa positivamente. No creo que el maltrato contra niñas y mujeres esté disminuyendo. Es importante que nos centremos no solo en las víctimas, sino en los agresores.
Es importante redefinir la masculinidad, y con eso no quiero decir que debamos feminizarla. La masculinidad no es violencia.
Es importante que nos preguntemos: ¿sabes qué les pasa a los niños? ¿Qué estamos haciendo mal al decidir cómo criar a los niños? No lo estamos haciendo muy bien. Es importante que nosotros, como sociedad global, empecemos a preguntarnos más sobre cómo reducir este problema. Insisto, no se trata solo de centrarse en las víctimas”.

Inmigración y sueños
“Como seres humanos estar vivos implica alcanzar constantemente cosas que a menudo no podemos tocar, pero que seguimos intentando alcanzar de todos modos.
Es difícil no hablar de inmigración e inmigrantes al escribir una novela como esta. El acto de irse de casa es un acto de soñar. La inmigración debería enmarcarse en el contexto de soñar. ¿Por qué la gente se va de casa? Porque sueña con algo más. Es horrible que quienes se atreven a soñar con algo más y algo mejor sean criminalizados y tratados de forma tan inhumana”.
Escritura y duelo
“El duelo por la muerte de mis padres ha sido una experiencia de aprendizaje sobre mí misma y sobre lo que significa ser humano. El duelo por la muerte de mis padres me generó cierta incertidumbre, pero esa incertidumbre pudo ser buena para la creatividad porque me liberó.
Esta novela es diferente, también, porque sentí una sensación de libertad al escribirla, incluso porque mis frases son más largas. Estoy más dispuesta a disfrutar de mi amor por el lenguaje de una forma que antes no tenía.
No estoy segura de la escritura como una forma de terapia, porque no la sustituye. Pero sí creo que juega un papel importante para ayudarte a afrontar algo muy doloroso. No es una novela sobre el duelo, sino que surgió de un lugar de duelo. La escribí cuando estaba profundamente afligida, pero no es un libro triste. De hecho, los pocos momentos de risa que tuve mientras la escribía me fueron muy útiles y espero que los lectores encuentren humor en él. El humor es muy importante, la capacidad de reír es esencial en la vida”.
Primera parte de la entrevista: Chimamanda Ngozi Adicie (1): “Si más hombres leyeran libros sobre la vida de las mujeres, desde la literatura se podría mejorar la comunicación”.
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