Un campesino colombiano, del departamento del Huila. /Foto de Agrohuila
Crisis del campo en Colombia: la lucha de Félix Manrique Perdomo que sigue vigente
Un editorial de Agrohuila, publicado hace un cuarto de siglo, cobra más actualidad que nunca al evidenciar el abandono histórico del campo y la deuda con los campesinos. Recordamos a uno de los pioneros del periodismo agropecuario, medioambiental, apícola y comunitario e inspirador de WMagazín, en el primer aniversario de su fallecimiento
Presentación WMagazín “Sin una reforma agraria y una reforma urbana integrales, la paz y la justicia social que pregonan el Gobierno y la clase política son una inmensa mentira”. Este lema, que durante medio siglo identificó la línea editorial del Periódico y Radioperiódico Agrohuila en Colombia, fundado y dirigido por Félix Manrique Perdomo (Gigante, 1937-Neiva, 2025), cobra más vigencia cada día.
Félix Manrique Perdomo fue, uno de los periodistas pioneros del sector agropecuario, medioambiental, apícola y comunitario de Colombia. Durante cinco décadas, consagró su vida al servicio del campo y de la sociedad a través de medios de comunicación como el Periódico y Radioperiódico Agrohuila, fundado en 1968, así como La Tenaza, Agromundo y Destinos Turísticos. Dejó una huella perdurable de compromiso y vocación. Fue corresponsal del periódico El Espectador y maestro del periodismo, testigo y narrador de momentos significativos en la historia del Huila.

Con motivo del primer aniversario de su fallecimiento, el 16 de abril de 2025, recuperamos uno de los editoriales de Agrohuila de junio de 2003, sobre los campesinos y el mundo rural, causa a la que dedicó toda su vida. Manrique Perdomo critica la desatención que han prestado los diferentes gobiernos colombianos a los campesinos.
El siguiente es el editorial:

¿A paz y salvo con el campo?

Editorial, junio 2003
El 23 de julio de 1964, Augusto Franco Gómez, un modesto empleado de la Caja Agraria en Cali (Valle), dirigió una sencilla carta al entonces presidente de la República, doctor Guillermo León Valencia, sugiriéndole la creación en todo el país de una fecha en la que se exaltaran los méritos y la laboriosidad de las personas dedicadas a las tareas agropecuarias.
Llevaría el nombre de Día del Campesino, y se aprovecharía para rendir testimonio de gratitud y estímulo a los millones de colombianos por las faenas cumplidas en forma silenciosa y con ejemplar abnegación a través del surco. A la vez, despertaría un creciente interés en todos los sectores de la sociedad sobre la trascendencia del trabajo rural y su importancia para el desarrollo económico y social de la nación, así como la necesidad sentida de unir esfuerzos para estimular su presencia o el retorno al campo.
La iniciativa de esta celebración recibió de inmediato un decidido apoyo. Primero de los medios de comunicación y de los más importantes del Valle del Cauca. Rápidamente, se sumó todo el país.
El 2 de febrero de 1965, se promulgó el Decreto 135, que institucionalizó el primer domingo de cada mes de junio como el Día del Campesino. El decreto lleva la firma del presidente del Frente Nacional, doctor Guillermo León Valencia y de los ministros liberales de Agricultura, Gustavo Balcázar Monzón, y de Gobierno, Alberto Mendoza Hoyos, del Valle y Caldas respectivamente.
El primer año de su celebración (1965) tuvo una intensa promoción dirigida a dar a conocer la medida oficial entre los alcaldes, celebrándose así, la primera vez, en más de 300 localidades colombianas.

Han transcurrido 38 años, pero desde la administración de César Gaviria Trujillo, la celebración ha venido a menos. Desde entonces, hasta años recientes ya ni el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, ni los institutos del sector, ni los gobernadores, ni los alcaldes, ni los secretarios de Agricultura, ni las Umata han hecho por destacar esta fecha y rendirle, como lo dispone el Decreto, todos los honores a los labriegos de Colombia.
En 1968, el Día del Campesino se celebró con la presencia de más de dos millones de agricultores, en más de 155 municipios, llenando plazas y parques y llevándoles un mensaje de reconocimiento y fe, bajo la orden determinante del presidente Carlos Lleras Restrepo, su ministro de Agricultura, Enrique Peñalosa Camargo, y el gerente General del Incora, Carlos Villamil Chaux, verdaderos servidores de los campesinos, pero bajo el liderazgo de Lleras Restrepo.
A estas alturas, ni el Gobierno, ni la clase política, ni el flamante Partido Liberal tienen siquiera un mensaje para la gente más sufrida, más útil, más honrada y más desatendida del país: nuestros campesinos.
Incluso, ni los institutos que sirvieron a los campesinos, como la Caja Agraria y el Incora, han tenido entierro de tercera. Pero los campesinos continúan ahí, firmes y laboriosos, siempre sirviendo a las más nobles causas: producir comida fresca para los colombianos.
Quién hubiera imaginado que no fue el conservatismo, ni el presidente Julio César Turbay Ayala, los que enterraron al Instituto Colombiano de la Reforma Agraria (Incora), porque los enterradores de esta institución fueron un presidente y un ministro liberales, los doctores Álvaro Uribe Vélez y Carlos Gustavo Cano Sanz. Ellos pasarán a la historia como enemigos de una Reforma Agraria integral.

El quebrado y desprestigiado Partido Liberal tiene la palabra. Debería dedicarse a buscar soluciones para mejorar el nivel de vida de los campesinos y lograr que éstos vuelvan a sus parcelas. Sin embargo, su papel en estos momentos está centrado en pedir un canal de televisión para el Congreso y que el Estado les pague las campañas electorales. Están dedicados a apoyar las causas sucias y la corrupción, a defender ex presidentes vinculados con el narcotráfico y a favorecer sus propios bolsillos. ¿Dónde queda el papel social de aquellos que nos representan en las altas esferas? ¿o es que los campesinos no son colombianos?
Paz en la tumba del Día del Campesino y del Incora.
Y para nuestros hombres dedicados al campo: que Dios los proteja y que pasen un buen día, aunque para los trabajadores rurales el Día del Campesino debería ser los 365 días del año.
Lástima: para los campesinos, su futuro es triste, oscuro e incierto.
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TODOS LOS ARTÍCULOS DE AGROHUILA
En homenaje a Félix Manrique Perdomo (Colombia, 1937 – 2025), apicultor, periodista, fundador del Periódico y Radioperiódico Agrohuila y pionero del periodismo agropecuario, medio ambiental y de todo lo relacionado con el bienestar y conocimiento del planeta:
- Historia de los precursores de la biología moderna en el siglo XVIII: Linneo y Buffon
- El vacío del universo: la fuerza invisible que lo crea todo.
- Secretos, fascinación y motivos de la codicia del ser humano por el Polo Norte.
- El Ártico como punto candente que decidirá parte del futuro ecológico y político del mundo.
- El mundo no está preparado para un futuro sin hidrocarburos y el aumento del cambio climático.
- Principio y fin del dominio humano sobre la naturaleza que trae su autodestrucción, según Philipp Blom
- Se necesita una declaración de amor y respeto del ser humano hacia la naturaleza.
- Parentesco y similitudes del ser humano con las aves.
- Por qué los océanos pueden ser la salvación del ser humano.
- Celebrar la vida con la naturaleza.
- Por qué las plantas ayudan a la felicidad.
- SOS: cuidar a las abejas es salvar a la humanidad.

En recuerdo de Félix Manrique Perdomo. /WMagazín
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