De izquierda a derecha, las escritoras: Nora Muñiz, Natalia Moreno, Sofía Balbuena y María del Mar Ramón, en el encuentro Nuevas voces literarias WMagazín, de la Feria del Libro de Madrid 2026. /WMagazín
Cuatro escritoras emergentes de la narrativa en español exploran la identidad, la memoria y el deseo
Nora Muñiz, Natalia Moreno, María del Mar Ramón y Sofía Balbuena integran la apuesta de WMagazín en su encuentro Nuevas voces literarias de la Feria del Libro de Madrid 2026. Las autoras cuentan cómo nacieron sus obras, sus procesos de creación y las preguntas que impulsan sus universos literarios
La identidad como una construcción constante, moldeada por la memoria, el deseo, el cuerpo y el lugar que ocupamos en el mundo, es uno de los temas que unen a cuatro escritoras nuevas y emergentes en 2026: los debuts novelísticos de la mexicana Nora Muñiz con A flor de piel (Tránsito) y de la española Natalia Moreno con Madonna no nació en Wisconsin (Galaxia Gutenberg), la tercera novela de la colombiana María del Mar Ramón con La memoria es un animal esquivo (AdN) y el primer volumen de cuentos de la argentina Sofía Balbuena con Personaje secundario (Páginas de Espuma).
Cada una aborda este tema desde un lugar distinto:
- Nora Muñiz: el cuerpo y el cuidado.
- Natalia Moreno: el deseo.
- María del Mar Ramón: la memoria.
- Sofía Balbuena: el lugar que ocupamos en la vida.
Las cuatro fueron invitadas al encuentro Nuevas voces literarias WMagazín en la 75ª Feria del Libro de Madrid 2026, el 14 de junio. Sus libros hablan de personas que se sienten fuera de lugar y necesitan conocerse o reinventarse y, con ellas, el mundo. Entre las preguntas que recorren estas obras hay una especialmente relevante: ¿cómo construimos nuestra identidad cuando la memoria, la familia, el deseo y las expectativas sociales nos empujan en direcciones distintas?
Antes de compartir estas ideas, las cuatro autoras desvelaron el origen de sus libros:

Origen y proceso de escritura
Aunque cada una parte de experiencias y universos distintos, las cuatro coincidieron en un aspecto: la escritura no aparece como un acto de inspiración repentina, sino como un trabajo de disciplina, reescritura y paciencia.
Sofía Muñiz
“A flor de piel la escribí en cuarenta días. Primero escribí capítulos cortos. La acabé y no era una novela realmente; era la historia de una niña. Luego me di cuenta de que la niña no quería estar sola, tenía que tener una madre. Así fue un poco como escribí muy rápido y un poco mal, porque no soy tan buena escritora, pero soy muy buena editando lo que escribo, después de dedicarme muchos años a editar”.
Natalia Moreno
“Yo venía del mundo de la televisión: muchos guiones, muchas voces, muchos cortos. La novela nació de una necesidad profunda de conocer el mundo y de ver dónde me había quedado yo en todo ese proceso tan comercial. Me planteé el tema del deseo femenino y qué pasa con nuestro propio deseo cuando lo dejamos atrás. Sentí que el formato era la literatura.
Me confiné en casa. Era un proyecto muy secreto, muy personal. Estuve unos tres meses y medio escribiendo y después dejé reposar la novela dos meses. Finalmente la releí y pensé: No ha quedado tan mal. Contacté con Galaxia Gutenberg, que era mi editorial favorita. No hubo mucho trabajo de edición; vieron que la voz era genuina.
En un guion la palabra no es tan importante. Importan las tramas, los giros y los conflictos. La novela, en cambio, es un acto individual y solitario. Los personajes importan porque la historia se cuenta a través de ellos. Mi novela es de personajes. Las cosas se cuentan a través de ellos y de las acciones que los conforman. Y está bañada por el mundo cinematográfico”
Sofía Balbuena
“Los tiempos de cada cuento son diferentes. Primero escribí dos cuentos que resultaron muy parecidos; conversaban entre ellos sobre preocupaciones que me parecían importantes. Me di cuenta de que tenía algo y de que podía formar una unidad. Siempre fue un libro, nunca fueron cuentos sueltos: la posibilidad de acceder a un mismo centro sensible, a una especie de corazón con distintas tramas.
Cuando vi la fecha de la convocatoria del Premio Ribera del Duero me puse a escribir. Me tomé tres meses. No tardé mucho en hacerlo porque llevaba mucho tiempo pensando cómo hacerlo. Para mí la escritura también es organización mental. Yo voy escribiendo y corrigiendo”.
María del Mar Ramón
“Todas nosotras trabajamos en otras cosas para vivir y, en el mejor de los casos, en algo relacionado con la escritura, pero no exclusivamente de nuestros libros. Estos se expanden y se contraen dependiendo de nuestro trabajo y de las condiciones de subsistencia que tenemos en cada momento.
He descubierto que, además de trabajar en muchas otras cosas, escribir novelas es, supongo como muchas personas se sienten o se ubican, y organizan su tiempo dependiendo de sus familias y proyectos como hijos y demás. A mí las novelas me fijan en una línea de tiempo. Sé que hubo un año en el que escribí una novela y otro en el que no. Es un orden. Esa cosmovisión literaria es la que me aferra a la vida: una disciplina marcial y la única disciplina que respeto.
Hay algo que descubrí en la primera novela: el oficio. Esa dimensión menos poética y más mundana del trabajo. El proceso de escribir no es un chispazo; es algo que demanda tiempo, compromiso y entrega. Estas cosas se resuelven trabajando.
Con cada novela aprendo y desarrollo una nueva herramienta. Lo más gratificante de este proceso es el aprendizaje.
En mi primera novela no me surgieron tanto preguntas sobre el tema como sobre el lenguaje. Me prestó un primer acercamiento a la palabra, al manejo del lenguaje, a cómo convertir todo eso que tenías en la cabeza en escritura”.

Mujer, identidad, construcción de un mundo
Si el proceso creativo las une, los temas muestran matices diferentes. La maternidad, el deseo, la memoria y el lugar que ocupa cada individuo en el mundo aparecen como formas distintas de preguntarse por la identidad.
Nora Muñiz
“A flor de piel no era una novela de maternidad, y todavía no lo es. Es sobre ser hija; es una novela de la intimidad. Porque soy hija y tengo una madre. Quería pensar en esa relación, pero también en el cuerpo y en los límites del cuidado cuando este se convierte en un deber pendiente.
Mi pregunta es esta: ¿hasta qué punto cuidar es hacer daño a alguien más que para cuidar de uno mismo? La madre es un personaje muy importante y lo construí con mucho cuidado. Pero lo que más me interesa desacralizar es la enfermedad como un problema. Hay un poder en la enfermedad y yo quería acabar con ese poder”.
Natalia Moreno
“En Madonna no nació en Wisconsin una niña recuerda y empieza a reconstruir su vida desde la herida. Empieza a sentir un deseo y toma la decisión de poner una bomba en el centro de su vida, de su familia y de su estructura para ver qué pasa. Tiene que recordar quién fue en 1990 para poder seguir adelante.
Ahora que se habla tanto del cuerpo de las mujeres, nos detenemos a mirar cuestiones como la maternidad, el deseo o nuestros cuerpos porque durante mucho tiempo hemos sido narradas desde lo masculino. Es el momento de narrarnos nosotras mismas.
Esto abre muchas preguntas. Una de ellas es qué significa ser deseante. Tu deseo no está admitido en la sociedad patriarcal”.
Sofía Balbuena
“En los cinco cuentos de Personaje secundario desarrollo un juego de fuerzas sobre la función de una persona en una sociedad como esta. Existe la ficción de que estamos en el centro de nuestra propia vida, y eso no es cierto. A menudo creemos que tenemos libertad, pero no siempre autonomía”.
María del Mar Ramón
“Lo interesante de esta novela era que el personaje fuera un narrador no fiable. Me interesaba contar los conflictos entre hermanos que recuerdan un mismo hecho de manera distinta. Al ser una novela sobre la memoria, tenía que estar escrita en primera persona y con una visión profundamente sesgada.
Las lecturas que nutren la escritura son fundamentales. También lo son la lectura como un manual que presta a nuestros autores y enseña. Nutrirse un montón de cómo se han escrito estas cosas antes. También son muy lindas las conversaciones con colegas para resolver problemas literarios y narrativos. Esa generosidad fortalece y ensancha las posibilidades de una novela”.

Las cuatro autoras representan una generación que explora nuevas formas de narrar la identidad, la memoria y el lugar del individuo en el mundo contemporáneo. Sus voces prolongan el trabajo de descubrimiento de autores que WMagazín desarrolla desde hace años a través de sus ciclos de encuentros y entrevistas.
Tras estas cuatro apuestas de la temporada 2025-2026, ese recorrido continúa con Avances Literarios de Viva Voz WMagazín, la sección con la que abrimos la temporada de novedades editoriales. En ella, cuatro autores cuentan en un vídeo, en primicia, de qué trata su próximo libro, los motivos que los llevaron a escribirlo y leen un pasaje de la obra:
La chilena María José Viera-Gallo, con Tú también eres extraña (Anagrama).
El español Diego del Alcázar, con La idea de volver (Siruela).
La colombiana Laurandrea Torres Martínez, con No contaban con las ondas (Las Afueras).
La argentina Mariana Sández, con Falso nocturno (Impedimenta).
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