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‘The Studio in Stampa’ (1957), de Alberto Giacometti, en la exposición ‘Tiempo. De Durero a Bonvivini’, en el Kunsthaus, de Zúrich, en enero de 2024, / WMagazín

Misterio y fascinación por el Tiempo a través de libros y autores: de san Agustín a Einstein, pasando por Proust

La obsesión por el Tiempo está presente desde el primer libro de la humanidad, 'Epopeya de Gilgamesh'. Repasamos algunas obras de diferentes ámbitos y épocas que han abordado este tema. Especial Claves del Tiempo, de WMagazín, con la colaboración de Endesa. CUARTA PARTE

El ser humano siempre ha expresado su interés y sensación de misterio por el Tiempo. Lo refleja desde el primer libro de la humanidad, la Epopeya de Gilgamesh, hace casi cuarenta siglos. Desde entonces es uno de los grandes temas tanto a nivel literario, como existencial, filosófico, metafísico y, por supuesto, científico.

La penúltima teoría sobre el Tiempo la dejó Stephen Hawking junto a su colega Thomas Hertog, quien acaba de publicar el libro Sobre el origen del tiempo (Debate). Uno de sus planteamientos señala que el universo es finito y que las leyes de la física evolucionan de acuerdo a cada situación.

La siguiente es una antología de libros variados sobre el Tiempo, desde Gilgamesh, pasando por san Agustín de Hipona y Marcel Proust hasta Hawking:

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Sobre la teoría de la relatividad especial y general

Albert Einstein. Traducción: Miguel Paredes Larrucea (Alianza)

Uno de los nombres imprescindibles de la física y la ciencia es Albert Einstein (1879-1955), y una de sus obras capitales para entender TODO es su Teoría de la relatividad. El físico alemán predecía que el espacio y el tiempo eran relativos y que eran uno solo o continuo, espacio-tiempo y que la masa, lo tangible, hacía que el espacio-tiempo se curvara. Lo relativo es la simultaneidad. Sobre la teoría de la relatividad especial y general se propone «dar una idea lo más exacta posible de la teoría de la relatividad, pensando en aquellos que, sin dominar el apartado matemático de la física teórica, tengan interés por la teoría desde el punto de vista científico o filosófico general». La presente edición, que incorpora un índice analítico, incluye como apéndice una derivación sencilla de la transformación de Lorentz y una exposición de la formulación cuadridimensional de Minkowski.

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Sobre el origen del tiempo. La última teoría de Stephen Hawking

Thomas Hertog (Debate)

En su búsqueda del origen de las formas de vida, el astrofísico Stephen Hawking retrocedió más allá del big bang, o los diferentes big bangs, y descubrió “un nivel más profundo de la evolución en el que las propias leyes físicas se transforman y simplifican hasta que las partículas, las fuerzas e incluso el propio tiempo se desvanecen”. Es parte de lo que relata en este ensayo Thomas Hertog, el último discípulo de Hawking, con quien trabajó en esta nueva teoría unos veinte años.

“Quizá la cuestión más importante que Stephen Hawking abordó en su extraordinaria carrera fue cómo el universo pudo desarrollar las condiciones perfectas para que surgiera la vida. Buscó respuesta en los orígenes del big bang, pero esos trabajos tempranos entraron en crisis, ya que las matemáticas apuntaban hacia la existencia de numerosos big bangs que originaban universos incompatibles con la vida”. Entonces se encerró con Hertog en el intento de resolver este enigma y de plantear una nueva teoría del cosmos que pudiera explicar el origen de las formas de vida.

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El Tiempo. El secreto de nuestro bien más preciado

Stefan Klein. Traducción: Núria Ventosa Barba (Península)

“La dimensión oculta del tiempo” es el tema abordado por el filósofo y biofísico alemán en este libro que rastrea por qué seguimos subyugados a él. Desde nuestro cerebro hasta su dimensión cósmica, Stefan Klein nos enseña a modificar el sentido del tiempo y nos ayuda a navegar mientras nos dejamos llevar por su corriente.

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El orden del tiempo

Carlo Rovelli. Tradución: Fracisco José Ramos (Anagrama)

Las preguntas que rondan al ser humano sobre el Tiempo tienen aquí si no una respuesta, al menos una aproximación a ella. ¿Qué es el tiempo? ¿Hasta qué punto lo entendemos? ¿Existimos en el tiempo o el tiempo existe en nosotros? ¿Por qué recordamos el pasado y no el futuro? ¿El tiempo es lineal? ¿Existe de verdad?… El físico Carlo Rovelli deja claro que el tiempo tiene niveles de misterio, uno es para los profanos y otros para los científicos.

A lo largo de la Historia, los físicos han ido modificando su percepción de él: de Newton a Einstein y a la gravedad cuántica de bucles. El libro se divide en tres partes: lo que se sabe hoy sobre el tiempo y los cambios radicales que se han producido en torno a algunos temas que se daban por cerrados; la gravedad cuántica donde aborda la idea de un mundo sin tiempo, mientras que en la tercera explora el nacimiento del tiempo y el modo en que lo experimentamos.

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Tiempo. La dimensión temporal y el arte de vivir 

Rüdiger Safranski. Traducción: Raúl Gabás (Tusquets)

La percepción y las consecuencias del tiempo en la historia. Eso es este libro, una clase magistral que sirve para entender el destino de la humanidad.

Porque la vida se mide en tiempo, el mundo se organiza en unidades de tiempo y ha sido su esclavo siempre, sobre todo desde 1830. La fecha del detonante del nuevo rumbo vertiginoso que habría de tomar la humanidad y que no parece querer detenerse por voluntad humana fue cuando se decidió unificar la hora para los trenes, sincronizar sus salidas y llegadas en Inglaterra. Empezó así la era de la homogenización del tiempo. Se acabaron los diversos tiempos en la Tierra. Y despegó la industrialización, la eficacia

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Los perfeccionistas. Cómo la precisión creó el mundo moderno

Simon Winchester. Traducción: Joaquín Díez-Canedo (Turner)

De la misma manera que la rueda fue uno de los grandes hallazgos de la humanidad para acelerar su desarrollo, el descubrimiento del péndulo para medir el tiempo abrió una vía en la búsqueda de la precisión en la tecnología con la que el ser humano ha dado un salto muy importante.

Y aunque la perfección no existe, quienes se empeñaron en alcanzarla han tenido más importancia en la vida cotidiana de lo que se piensa. Esta es la lección de Simon Winchester.

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Borges Oral

Jorge Luis Borges

Al escritor argentino lo invitó la universidad de Belgrano (Argentina) a dar cinco clases y eligió sendos temas, en apariencia distintos, pero conectados por un hilo invisible: el tiempo. Cinco temas tratados de manera ingeniosa y estimulante. Son el libro que es una especie de bitácora del tiempo creada por el ser humano; la inmortalidad que no es más que el desafío al tiempo, Swedenborg, el visionario que escribió que los muertos eligen el infierno o el cielo, por libre decisión de su voluntad; el cuento policial, herencia de Edgar Allan Poe, que es un juguete para descifrar el caso gracias al manejo del tiempo; y el Tiempo, “que sigue siendo para mí el problema esencial de la metafísica”. ¿De dónde viene?, se pregunta Borges. Cae, viene de arriba.

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El aroma del tiempo: un ensayo filosófico sobre el arte de demorarse

Byung-Chul Han. Traducción: Paula Kuffer (Herder)

El filósofo surcoreano afincado en Alemania reflexiona sobre la crisis temporal contemporánea, en diálogo con Nietzsche y Heidegger. La fugacidad de cada instante y la ausencia de un ritmo que dé un sentido a la vida y a la muerte, nos sitúa ante un nuevo escenario temporal, que ya ha dejado atrás la noción del tiempo como narración.

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Qué es el Tiempo

San Agustín de Hipona. Traducción Agustín Corti (Trotta)

San Agustín abordó en el capítulo XI de sus Confesiones el tema del Tiempo. Es uno de los tratamientos filosóficos clásicos más conocidos e influyentes. Escribe san Agustín:

«Por ello me parece que el tiempo no es otra cosa que una expansión: ¿de qué cosa? No lo sé, pero me asombraría que no fuera del espíritu mismo. Te suplico, Dios mío, ¿qué mido entonces cuando digo de forma poco precisa: ‘este tiempo es más largo que aquél’; o cuando digo de modo preciso: ‘éste es el doble de aquél’? Mido el tiempo, lo sé. Pero no mido el futuro, porque aún no es, ni mido el presente, porque no comprende ningún espacio temporal, tampoco mido el pasado, porque ya no es más. ¿Qué mido entonces? ¿Los tiempos que pasan, no los pasados? Así lo he dicho antes».

«El obispo de Hipona», escribe Carlos Isler Soto, de la Facultad de Derecho, Universidad Andrés Bello, en la Revista Humanidades Vol.17-18, «hace una caracterización claramente contraintuitiva del mismo, sosteniendo la inexistencia real y solamente mental de pasado y futuro, y real sólo del presente. El tiempo es medida del movimiento. Es, asimismo, obra de Dios y surge con la creación, no la antecede, por lo que Dios es anterior al tiempo, aunque no en sentido cronológico».

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En busca del tiempo perdido

Marcel Proust. Marcel Proust. Traducción: Pedro Salinas (Alianza)

La obra cumbre de Proust, y uno de los clásicos literarios de todos los tiempos, relata, en siete volúmenes, la vida cotidiana, sus cambios, la manera como el paso de las horas y los días afectan a las personas y a sus emociones y sus relaciones. Tres pasajes:

Pasado: “Los días van cayendo poco a poco encima de los anteriores y, a su vez, los entierran los siguientes. Pero todos los días pasados se quedan depositados en nosotros como en una inmensa biblioteca donde hay libros más viejos, y algún ejemplar que seguramente nadie pedirá nunca. No obstante, si ese día pasado, cruzado por el espacio traslúcido de las épocas siguientes vuelve a la superficie y nos cubre, tapándonos del todo, entonces, por un momento, los nombres recuperan el significado antiguo; y las personas el rostro antiguo; y nosotros nuestra alma de entonces; y sentimos, con un sufrimiento inconcreto, pero que se ha vuelto tolerable y no durará, los problemas que hace mucho se tornaron insolubles y tanto nos angustiaban a la sazón. Se compone nuestro yo de la superposición de nuestros estados sucesivos. Pero esa superposición no es inmutable como los estratos de una montaña. Hay perpetuamente plegamientos que hacen aflorar las capas antiguas”. (Vol. VI).

Magdalena: “Esa era la razón de que hubiese cesado las preocupaciones referidas a mi muerte en el preciso momento en que reconocí, inconscientemente, el sabor de la magdalenita, ya que en ese momento la persona que yo había sido era un ser extratemporal y, por lo tanto, despreocupado de las vicisitudes del porvenir. Aquel ser nunca había acudido a mí, nunca se había manifestado sino fuera de la acción, del disfrute inmediato, en todas las ocasiones en que el milagro de una analogía me había permitido evadirme del presente. Solo él tenía el poder para hacerme recuperar los días pasados, el tiempo perdido, ante el que los esfuerzos de mi mente y mi inteligencia siempre iban a encallarse”. (Vol. VII)

Recuerdo: “El tiempo que cambia a las personas no modifica la imagen que de ellas nos ha quedado. Nada resulta más doloroso que esa oposición entre la alteración de las personas y la fijeza del recuerdo cuando caemos en la cuenta de que tenemos una vida vagabunda, pero una memoria sedentaria”. (Vol. VII).

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Epopeya de Gilgamesh

Anónimo. Textos de Annamaria Gozzi – ilustraciones de Andrea Antinori (Siruela)

«Voy a presentar al mundo / Aquel que todo lo ha visto”. En el principio ya está todo. Hace unos 40 siglos surgió la fuente de la eternidad de la literatura nacida de la imaginación de un coro de voces de personas de diferentes lugares y tiempos: Epopeya de Gilgamesh o Poema de Gilgamesh. El libro más antiguo de la humanidad, escrito en versos acadios en tablillas de arcilla, con cinco poemas independientes, cuenta la historia de Gilgamesh, o despótico Rey de Uruk, que vivirá una transformación vital tras la muerte de su amigo Enkidu.

Es el árbol de la literatura. Una obra que contiene la vida entera en su esferidad, tanto física como emocional y espiritual. Tiempo y espacio, mortalidad y eternidad, sentimientos y decepciones, preguntas y dudas sobre el estar en la vida que ya habitan el pensamiento y la imaginación del ser humano en estos versos.

Ahora esta historia legendaria tiene una versión ilustrada para niños y adultos, también. Clara, graciosa, divertida, ágil y con muchas de las virtudes de un gran relato: comienzo de interés, avance en la historia, una búsqueda que implica viajes físicos e interiores, tensión, transformación…

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ESPECIAL Claves del Tiempo, en WMagazín

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Santiago Vargas

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