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Portadas de los cinco libros finalistas al I Premio AENA de Narrativa Hispanoamericana 2025. /WMagazín

El Premio Aena, de un millón de euros (1): ¿puede el dinero comprar el prestigio literario?

Diez profesionales del mundo del libro en España y América Latina analizan para WMagazín el nuevo Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana. Su primera edición no ha deparado grandes sorpresas, ha suscitado dudas sobre su capacidad para diversificar el sistema literario y promover apuestas menos previsibles, y ha reactivado una petición de ajustes. El ganador se conocerá el 8 de abril de 2026

Una celebración agridulce o ¿Dinero equivale a calidad? Así podría titularse la historia del nacimiento del I Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana, que busca distinguir al mejor libro de ficción publicado en español en 2025. Está dotado con un millón de euro, más 1.4 millones de euros para la compra de libros de las obras finalistas, para un total de 2.4 millones de euros.

Bajo el lema Leer es volar, el galardón empieza rodeado de polémica:

  • Su elevada cantidad de dinero (Aena es una empresa semiestatal).
  • Dudas sobre su sistema de selección: ¿es un premio a la narrativa hispanoamericana o solo a la publicada en España?
  • Poca esperanza sobre su capacidad para diversificar el ecosistema literario y promover apuestas menos previsibles.
  • Cuestionamientos sobre la eficacia de fomentar la lectura.
  • Riesgo de convertirse en un premio envenenado para su ganador, ante preguntas como: ¿Quién lo gane recibirá otros premios distintos al Aena?

El galardón nace con vocación de prestigio, los cinco finalistas lo tienen, pero lo que ha suscitado es un debate sobre hasta qué punto el dinero puede —o pretende— sustituir el prestigio ante el gran público. Todo ello, además, en un momento de desplazamiento y desdén hacia las humanidades, donde el peso del dinero parece imponerse y tensionar el propio sentido del galardón. Una lógica que entroniza lo cuantitativo frente a lo cualitativo.

El 8 de abril de 2026 se conocerá al autor afortunado entre los siguientes cinco finalistas por orden alfabético de sus autores:

Ahora y en la hora, del colombiano Héctor Abad Faciolince (Alfaguara).

Marciano, de la chilena Nona Fernández (Random House).

Los ilusionistas, del español Marcos Giralt Torrente (Anagrama).

El buen mal, de la argentina Samanta Schweblin (Seix Barral en España y Random House en Argentina).

Canon de cámara oscura, del español Enrique Vila-Matas (Seix Barral).

Una selección sólida, pero sin sorpresas ni hallazgos.

Libros de autores contemporáneos en una librería. /WMagazín

Debate con diez expertos

WMagazín consultó a diez profesionales de la cadena de valor del libro de España y América Latina para que expresaran sus opiniones sobre este premio:

Organizador: Maurici Lucena, presidente y Consejero delegado de Aena (España).

Jurado, presidenta: la escritora Rosa Montero (España).

Aliado del Premio: el escritor Raúl Tola, de la Cátedra Vargas Llosa (Perú).

Agencia literaria: Claudia Bernaldo de Quirós, de CBQ (Argentina).

Gestora y promotora cultural y literaria: Claudia Neira Bermúdez, directora del Festival Centroamérica Cuenta (Nicaragua).

Analista literario: Martín Gómez (Colombia).

Editor: Joan Tarrida, de Galaxia Gutenberg (España).

Librería: Paco Goyanes, de Cálamo, Zaragoza (España).

Crítico literario y periodista cultural: Roberto Carega, del suplemento Artes y Letras del periódico El Mercurio (Chile).

Periodista cultural: Héctor González, del programa radial Aristegui Noticias (México).

Todos celebran el nacimiento de un premio literario o de cualquier expresión artística. Todos reconocen el valor de los cinco títulos finalistas y de sus autores. Todos coinciden en que hay cosas por mejorar en la siguiente edición.

 

Los aspectos de debate son:

La dotación económica de un millón de euros por varios motivos: ¿Es necesaria esa cantidad, ocho veces mayor que el premio Cervantes (125.000 euros), el más prestigioso en español, otorgado a toda la obra de un escritor/a y veinte veces más que el Booker (50.000 libras esterlinas), en Reino Unido. Dudan que una empresa semipública (el 51% de Aena es del Estado español) que no tiene nada que ver con la cultura destine tal cantidad de dinero. Consideran que la suma es un despropósito, que esa cantidad distorsiona el premio al tratar de homologar dinero con calidad o dinero con prestigio, y un agravio frente a otros ámbitos del ecosistema del libro que ayudan a sostener la cultura, el diálogo entre creación y sociedad, la divulgación de la literatura y, por ende, de la lectura.

La elección de las diez personas del mundo del libro, o scouts, encargados de la primera selección de los libros, sin poner en duda su profesionalidad, sino porque el 80% son de los principales medios de comunicación españoles, el otro 10% es una fundación aliada del premio y el último 10% una periodista de un periódico argentino. Una nómina de reconocidos periodistas, pero que podría generar un sesgo a la hora de centrarse en lo que se publica en España al haber olvidado representantes de medios de América Latina, teniendo en cuenta que se trata de un premio a la Narrativa Hispanoamericana. Como se ha visto reflejado en los cinco finalistas.

Su primera edición no ha deparado grandes sorpresas en la selección de finalistas y ha reactivado dudas sobre su capacidad para enriquecer y motivar el sistema literario y promover apuestas menos previsibles. Rosa Montero, presidenta del jurado, espera que “este premio vaya desarrollándose, poco a poco, hasta conseguir libros que no sean los obvios y evidentes”.

El fomento de la lectura y de hallazgos literarios, propósitos del premio, se ven mermados, y no incentiva la compra de libros por parte de los lectores, como sí hacen los galardones en los que se inspira.

El siguiente es un retrato robot de los cinco títulos seleccionados:

  • Son libros publicados en España, no fuera del país, aunque el galardón señala Narrativa Hispanoamericana.
    • Se trata de dos novelas (Marciano y Canon de cámara oscura), dos libros de autoficción (Ahora y en la hora y Los ilusionistas) y un volumen de cuentos (El buen mal).
    • Son dos españoles y tres latinoamericanos.
    • Todos son autores reconocidos.
    • Ninguno fue editado por editoriales pequeñas o medianas de España o América Latina.
    • Cuatro de los cinco finalistas empezaron publicando en editoriales pequeñas e independientes y ahora están en grandes sellos.
    • Los títulos pertenecen a los dos grupos editoriales más grandes de España, Penguin Random House y Planeta (dos cada uno), y a Anagrama del grupo Feltrinelli.
    • No hay una valoración o argumentario que presente a los libros finalistas.

Radiografía del premio Aena

El modelo combina premio directo y compra masiva de ejemplares, aún sin definir completamente. Aena (Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea) es una empresa semiestatal, participada en un 51% por el Estado español y en el 49% por capital privado.

El Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana nace con la intención de “impulsar la creación literaria, fomentar la lectura y fortalecer el vínculo entre la literatura y la sociedad”. Y busca “impulsar acciones de fomento de la lectura y del diálogo literario en España e Hispanoamérica para visibilizar la diversidad literaria, promover la circulación de autores y autoras y fomentar un diálogo enriquecedor entre ambos continentes”. El premio se inscribe dentro de su Estrategia de Sostenibilidad 2021-2030 de la empresa.

Destina un total de 2,4 millones de euros entre el ganador, los finalistas y la compra de libros de dichas obras, distribuidos así:
El ganador recibirá un millón de euros, los cuatro finalistas 30.000 euros cada uno, además de las regalías derivadas de la compra de unos 70.000 ejemplares de cada libro por parte de los organizadores, que salen de la partida de 1,4 millones de euros para esas adquisiciones.

Sin embargo, aún no está definido el sistema de adquisición de esos ejemplares, explicó a WMagazín Maurici Lucena, director de Aena, un aspecto que sigue en estudio debido, entre otras cosas, al régimen de precio fijo del libro en España. Joan Tarrida, por ejemplo, cree “que esa compra debería hacerse a través de las librerías”.

Estos cinco títulos se distribuirán en los aeropuertos españoles donde opera Aena y se entregarán a instituciones públicas y ayuntamientos para que los donen a colegios y bibliotecas.

 

Celebración del premio

Los diez profesionales del ecosistema del libro consultados por WMagazín saludan el galardón y felicitan a los cinco autores finalistas.

Joan Tarrida (editor de Galaxia Gutenberg, España):

“En España hacen falta más premios a libros publicados y menos a libros por publicar. España es una excepción, porque es casi el único país donde hay muchos premios a libros por publicar y no a libros editados. Con lo cual, bienvenido sea un premio de esta naturaleza y un premio que tiene la voluntad de ser lo que en otros países es el Goncourt o el Booker. Eso sin duda es positivo. Además, aparte del ganador, los finalistas tendrán una buena retribución y el que se compren y vendan libros para promocionar la lectura es positivo”.

Claudia Neira Bermúdez (directora Festival Centroamérica cuenta, Nicaragua):

“Hay que celebrar iniciativas como estas que apuestan por este tema y, sobre todo, con una cantidad tan significante como un millón de euros y como las otras cantidades que le van a quedar a cada finalista. Va a permitir que estas obras puedan ser leídas en otros mercados comunes.

Permite que haya un viaje a la literatura hispanoamericana. Es una apuesta a ver la cultura como un mecanismo de desarrollo y como la literatura en este caso, es un elemento fundamental para el desarrollo y para el intercambio en un momento en el que los países están, cada vez, más globalizados y, cada vez, somos todos de todos sitios”.

Raúl Tola (escritor y responsable de la Cátedra Vargas Llosa):

“Hay que celebrar todas estas iniciativas a favor de la cultura. Una empresa como Aena pudo haber apostado por otro tipo de iniciativas. La cuantía del premio sirve para llamar la atención sobre el premio, pero también me parece que la propia lógica del premio que sea todos los años y el que se haya apostado de una manera tan ambiciosa por la literatura genera atención y, eventualmente, activa una cadena de tracción que, probablemente, revierta en lectura”.

Un millón de euros: visibilidad o distorsión

Nunca un premio con una cantidad tan elevada había generado un debate que trasciende al propio galardón.

Maurici Lucena (presidente y Consejero delegado de Aena, España):

“Entregar un millón de euros al ganador, treinta mil euros a cada uno de los cuatro finalistas y 1.4 millones de euros a la compra de libros de los finalistas responde a la voluntad de garantizar que estos autores tengan una autonomía financiera, por lo menos un año, y puedan escribir otro libro. Además, que la gente sepa de la existencia de este galardón”. Con ello, añadió Lucena, se disipa el temor a que la cuantía distorsione el objetivo del premio y se puedan homologar dinero y calidad literaria.

Rosa Montero (escritora y presidenta del jurado del Premio Aena, España):

“Este premio es una alegría para todo el sector del libro, los autores y los lectores. El Booker tiene ese prestigio porque lleva muchos años. Pero si no pones ahora mismo un millón, pues aquí no se hablaría del premio. El millón lo que hace es colocar este premio en un lugar alto, ahora tiene que estar el premiado a la altura del millón. (…)

Estamos en una sociedad así. Hay dos opciones: poner un premio que, además, no se sabe si se consolidará, o añadirle algo de entrada que pueda poner el premio en la visibilidad pública, y eso se ha conseguido.

Intentar que este premio tenga un punto de referencia en el conocimiento de la literatura mundial en español y llegar a ese lugar cuesta. Es un premio a un libro, no a una trayectoria y eso es mucho más difícil: tratar de convertir un libro en un hito cultural anual”.

Claudia Bernaldo de Quirós (Agencia literaria CBQ, Argentina):

Me pregunto si es competencia legítima de Aena organizar premios literarios. No creo que con un millón de euros se pueda emular el prestigio del Premio Goncourt (que entrega la cifra simbólica de 10 euros), o del Booker. El prestigio no se compra: se construye con los años. Habrá que esperar para poder pronunciarse”.

Paco Goyane (librería Cálamo, España):

“Aena dice que el millón de euros es para darle visibilidad al premio, garantizar autonomía financiera al ganador y apoyar al sector del libro con la compra de 1.400.000 millones de euros de las obras finalistas. Sus referentes son galardones como el Goncourt o el Booker (50.000 libras esterlinas, unos 57.000 euros) cuyo prestigio está en las obras seleccionadas, que suelen arrojar luz sobre autores y libros poco conocidos e incentivar la compra de ejemplares por parte de los lectores.

Tengo la sensación de que la convocatoria de este premio se inscribe en una de las dinámicas más características de las entidades públicas que en nuestro país desarrollan o financian eventos culturales: el espectáculo, ante todo.

Para los poderes públicos —en este caso hablamos de una empresa de carácter mixto, pero con mayoría de capital público— es políticamente más rentable crear y favorecer acontecimientos de gran repercusión mediática que invertir y apoyar a lo que podríamos llamar cultura de base. Mejor un macro festival repleto de figuras internacionales que una red de pequeñas salas de conciertos o una escuela de formación musical; mejor un museo de arte contemporáneo nuevo -sí, otro más- con grandes inauguraciones y sabrosos canapés que una financiación adecuada a las escuelas de arte; mejor programar en los teatros municipales musicales a tutiplén que ceder espacio a las compañías locales;  mejor un premio literario dotado con dos millones de euros que un apoyo constante a las bibliotecas públicas o a la labor de las editoriales y librerías independientes”.

Roberto Careaga (crítico literario y periodista del periódico El Mercurio, Chile):

“El Premio Aena es tan sorprendente que llega a ser sospechoso. ¿La pregunta es para qué tanto dinero? Siguiendo lo que ha planteado Rosa Montero, entiendo que los montos que considera (un millón de euros al ganador; 1.400.000 para comprar ejemplares de los finalistas) pretenden comprar un espacio entre los galardones literarios validados. Atención ya la tienen, legitimidad aún sospecho que no. Dudo que la operación resulte. Parece una apuesta fuera de época o, mejor, que exacerba la época: el mercado se alía con los principales controladores de la industria editorial para extender su hegemonía. La prueba es la suma destinada a la compra de ejemplares, que no solo inundará los aeropuertos españoles de los finalistas, sino que en esta primera versión le dará a Penguin, Planeta y Anagrama buenas ventas —o excelentes— de títulos más bien esquivos a la hora de vender”.

 

Prestigio versus dinero

Un premio de esta magnitud tiende a abrir un debate sobre su capacidad real de construir prestigio frente a la lógica económica que lo sostiene.

Paco Goyanes (librería Cálamo, España)

“El prestigio, la consideración, en alguna ocasión puede ir ligada al dinero, pero en la mayoría de los casos no es así. En el mundo del libro español no hace falta dar ejemplos, son demasiado obvios”.

Martín Gómez (analista literario, Colombia):

“Considero que el prestigio de ningún premio literario, bajo ninguna circunstancia, está asociado a la dotación económica que recibe el autor ganador de la obra y el caso del Goncourt es un ejemplo. En España hay una tendencia a dar visibilidad a los premios literarios con grandes dotaciones económicas y esto genera una distorsión en lo que se refiere al prestigio de los premios y que es algo que puede tener más que ver con la vocación comercial de los premios que se suelen entregar en España, sobre todo cuando estos son convocados bien sea en solitario o bien en colaboración con otras organizaciones por las editoriales.

Lo que sí es cierto es que si Aena plantea que la vocación del premio, también, consiste en comprar ejemplares de la obra ganadora y de las obras finalistas para poner a circular puede ser un incentivo para arrojar luz sobre autores y obras que se quiere que obtengan algún tipo de notoriedad debido a sus calidades literarias”.

Héctor González (periodista cultural de Aristegui Noticias, México):

“El prestigio de un premio se construye con el tiempo, la credibilidad de quien lo entrega, su jurado y los ganadores; y no necesariamente por el monto, por muy jugoso que sea. El Planeta, por ejemplo, otorga también un millón de euros y obedece más a cuestiones comerciales que a calidad literaria. El Goncourt en cambio, entrega la simbólica cantidad de 1 euro y goza de notable respeto. Tal parece que el objetivo del Premio Aena, entregado por una empresa aeroportuaria, es incentivar económicamente a autores ya reconocidos y en todo caso la distribución del libro, con la compra de casi millón y medio de ejemplares que serán acomodados en distintos puntos de venta”.

 

El Premio Aena nace con ambición global, pero su legitimidad dependerá menos del dinero que de sus decisiones futuras.

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Winston Manrique Sabogal

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