Libros de autores contemporáneos en una librería. /WMagazín
El Premio Aena, de un millón de euros (2): retos de diversidad, nuevas voces y más presencia de Hispanoamérica
En su primera edición, el galardón favorece a autores consolidados y grandes editoriales españolas, dejando a un lado las sorpresas. Diez expertos analizan para WMagazín la necesidad de mayor diversidad, más apuestas literarias y ajustes para que el premio cumpla su vocación hispanoamericana
Tras la polémica inicial por su dotación económica (un millón de euros al ganador y 1.4 millones de euros para compra de libros de los finalistas, además, una empresa semipública) y el debate sobre la relación entre dinero y prestigio del I Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana, que reconoce al mejor libro de ficción publicado en español en 2025, los diez expertos del sector en España y América Latina consultados por WMagazín reflexionan en esta segunda entrega sobre el galardón (lee a primera parte del especial AQUÍ):
La oportunidad desaprovechada para contribuir a diversificar el ecosistema literario y promover apuestas menos previsibles y presentar hallazgos literarios.
La pregunta sobre si se trata de libros publicados en España o en todos los veinte países de habla hispana en América Latina, ya que en esta edición inaugural los cinco títulos finalistas son de editoriales españolas.
La elección de las diez personas que hacen la preselección de los libros y su sesgo geográfico, porque el 80% son de medios de comunicación de España.
Las dudas sobre si este sistema fomenta realmente la lectura.
El 8 de abril de 2026 se conocerá la obra ganadora entre la siguientes:
Ahora y en la hora, del colombiano Héctor Abad Faciolince (Alfaguara).
Marciano, de la chilena Nona Fernández (Random House).
Los ilusionistas, del español Marcos Giralt Torrente (Anagrama).
El buen mal, de la argentina Samanta Schweblin (Seix Barral en España y Random House en Argentina).
Canon de cámara oscura, del español Enrique Vila-Matas (Seix Barral).

Los diez profesionales que participan en el debate de WMagazín son:
Organizador: Maurici Lucena, presidente y Consejero delegado de Aena (España).
Jurado, presidenta: la escritora Rosa Montero (España).
Aliado del Premio: el escritor Raúl Tola, de la Cátedra Vargas Llosa (Perú).
Agencia literaria: Claudia Bernaldo de Quirós, de CBQ (Argentina).
Gestora y promotora cultural y literaria: Claudia Neira Bermúdez, directora del Festival Centroamérica Cuenta (Nicaragua).
Analista literario: Martín Gómez (Colombia).
Editor: Joan Tarrida, de Galaxia Gutenberg (España).
Librería: Paco Goyanes, de Cálamo, Zaragoza (España).
Crítico literario y periodista cultural: Roberto Careaga, del suplemento Artes y Letras del periódico El Mercurio (Chile).
Periodista cultural: Héctor González, del programa radial Aristegui Noticias (México).
Apuestas por valores seguros
Los expertos coinciden: el jurado ha optado por autores consolidados. Uno de los objetivos del galardón, según Lucena y Rosa Montero, es no solo premiar lo premiado, sino arrojar luz sobre otras obras muy buenas. En esta primera edición no hay sorpresas.
Héctor González (Aristegui Noticias, México):
“Los finalistas del primer Premio Aena son autores reconocidos, la mayoría en el medio editorial hispanoamericano, quizá el menos leído en América Latina sea Marcos Giralt Torrente, pero Héctor Abad Faciolince, Nona Fernández, Samanta Schweblin y Enrique Vila-Matas tienen una buena cantidad de lectores, son respetados por la crítica y, en más de un sentido, gozan de los méritos literarios que buscan u ofrecen los grandes sellos, con esto quiero decir que la decisión del jurado cae en blandito, como decimos en México.
A ningún autor le cae mal un millón de euros y, seguramente, quien resulte premiado podrá escribir una nueva gran obra gracias a la tranquilidad que otorga semejante cantidad. Una vez más, el problema está en quienes quedan fuera de este ecosistema: autores valiosos que son desconocidos para el gran público y que editan en sellos independientes, con visiones distintas a los criterios de mercado. Si en verdad se busca favorecer la circulación de la buena literatura y la promoción de autores y la lectura, no estaría mal cuando se tiene tal cantidad de recursos dedicar una partida, aunque sea menor, a abrir el horizonte y apostar por nuevas voces y criterios editoriales”.

España versus América Latina
El dominio editorial español condiciona la selección. El territorio lo conforman España y 19 países latinoamericanos, con lo cual, la tarea de ver qué se ha publicado es extremadamente compleja. En esta primera edición los libros finalistas son editados en España.
Paco Goyanes (librería Cálamo, España):
“La lengua española es tan extraordinaria que se habla y se lee como primera lengua en multitud de países. Su riqueza es tal que es prácticamente inabarcable para la crítica literaria: cada país es un mundo…y un mercado del libro diferente. En las bases no se especifica -o por lo menos yo no lo he visto- que el libro tenga que ser publicado en España. Ese hecho dificulta sobremanera la selección de títulos, casi la hace imposible”.
Martín Gómez (analista literario, Colombia):
“Se trata de un premio a la narrativa hispanoamericana y es verdad que todas las obras finalistas han sido publicadas en España. Esto tiene una explicación muy sencilla: finalmente España es el país donde se encuentran, normalmente, las oficinas centrales de los grandes grupos editoriales que operan en el ámbito hispanohablante.
Por otro lado, el mercado editorial español es el más grande del ámbito hispanohablante y, adicionalmente, y su industria editorial tiene una gran influencia sobre los mercados hispanohablantes de América, en gran parte porque allí hay filiales de los grandes grupos editoriales españoles o que siendo de otros orígenes tienen sus oficinas centrales para el mundo hispanohablante en España. Pero, también, porque este país sigue siendo una especie de puerta de entrada para que las obras de los autores hispanoamericanos lleguen a los demás países de la región y, por supuesto, para que crucen las fronteras hacia otros mercados lingüísticos”.
Dominio de editoriales españolas
El premio refuerza la centralidad de los grandes grupos editoriales. De los cinco títulos seleccionados dos son del grupo editorial Planeta, dos de Penguin Random House y uno de Anagrama-Feltrinelli. No hay obras de editoriales medianas ni pequeñas ni de fuera de España.
Paco Goyanes (librería Cálamo, España):
“Los cinco finalistas son excelentes escritores, todos con dilatada obra, opinión crítica favorable, lectores numerosos y merecedores de cuanto galardón consideremos. La misma consideración me merecen las editoriales que los editan: poner en cuestión el trabajo de Anagrama, Literatura Mondadori o Seix Barral sería absurdo. Su contribución al mundo literario español, latinoamericano e internacional está fuera de toda discusión.
No es en las autoras y autores ni en sus editoriales donde hay que focalizar la opinión -tanto positiva como negativa- que el Premio AENA nos genere. Lo fundamental es el concepto con el que se presenta el galardón. Creo que no va a crear nuevos lectores ni a fomentar la lectura. Obviamente la obra galardonada se leerá más de lo que ya se ha leído: con dos millones de inversión lo contrario sería increíble”.
Martín Gómez (analista literario, Colombia):
“En la medida en que las cinco obras finalistas son publicadas por grandes grupos editoriales y que sus autores son figuras que tienen una trayectoria consolidada, considero que en su primera edición este premio está siendo una apuesta por valores seguros y que, de alguna manera, está centrándose en obras y autores que ya tienen un cierto nivel de reconocimiento, bien sea por sus méritos literarios o bien por su proyección comercial e incluso por ambas razones”.

Jurados y desequilibrios geográficos
El sesgo geográfico es uno de los puntos más cuestionados. Nadie discute el prestigio del jurado ni la profesionalidad de los scouts encargados de seleccionar los primeros títulos, pero les resulta llamativo la poca representación de autores o profesionales latinoamericanos. Aunque el jurado y las personas responsables de la primera selección cambian en cada edición.
Joan Tarrida (editor de Galaxia Gutenberg, España):
“El hecho de tener lo que ellos llaman los scouts y un jurado bastante amplio y que todos ellos cambien cada año, en principio, juega a favor de creer que el premio será un premio limpio”.
Roberto Careaga (Crítico literario y periodista del periódico El Mercurio, Chile):
“El jurado es valioso, comprensiblemente conformado a partir de la mirada española que domina el Aena. A la vez, ¿quién podría poner en duda la calidad de los libros finalistas? ¿Bajo qué estándar? Pienso en Marciano, de Nona Fernández, una novela que se hace cargo de uno de los personajes políticos más complejos y oscuros de la transición a la democracia en Chile, escrita con evidente audacia estética, ¿podría un premio de un millón de euros dictaminar su valor literario? Lo mismo corre para los otros finalistas. En realidad, no es lo importante. La literatura sale de cuadro cuando el mercado es el protagonista”.
Martín Gómez (analista literario, Colombia):
“De los diez expertos encargados de la preselección de los libros, el 80% son colaboradores de medios de comunicación españoles, lo cual, en mi opinión, da cuenta de un cierto sesgo de este premio que está relacionado con desde dónde surge la convocatoria y dónde se entrega. ¿Esto qué quiere decir? Pues que, al final, aunque sea un galardón que, en principio, tiene una vocación hispanoamericana, no podemos perder de vista que la entidad que lo convoca y lo entrega es una empresa de origen español que tiene, por supuesto, una proyección internacional muy potente y que ha encontrado en los países hispanoamericanos un escenario hacia el cual proyectarse.
Sin embargo, no se puede dejar de señalar un cierto espíritu centrado en España que, de alguna manera, puede generar cuestionamientos con respecto a la vocación realmente hispanoamericana de este galardón”.
Paco Goyanes (librería Cálamo, España):
“Tenían una tarea harto difícil”.
Héctor González (periodista cultural de Aristegui Noticias, México):
“El 80% de quienes hicieron la preselección de los finalistas colaboran en medios españoles, esto nos habla de los estándares que rigen el reconocimiento. La cifra no sorprende si tomamos en cuenta que el noventa por ciento de las exportaciones en el mercado hispanohablante proviene de España. El Premio Aena apuesta por reforzar esta inercia y no por diversificar la circulación, por ejemplo, de autores o sellos latinoamericanos no tan conocidos en España y el resto de la región. Es verdad que el sesenta por ciento de los finalistas son latinoamericanos bien posicionados y avalados por la crítica, los lectores y los medios, incluso algunos de los títulos finalistas ya han recibido premios nacionales o extranjeros, pero vuelvo al punto: todos ya están cobijados por sellos hispanos. Tal parece que la propuesta literaria del Premio Aena, en caso de tenerla, es apostar por fórmulas comprobadas por el mercado. En resumen, nada nuevo”.
Claudia Neira Bermúdez (directora Festival Centroamérica Cuenta, Nicaragua):
“Hay desafíos importantes, esta es la primera edición, y estoy segura que van a ser superados en la próxima edición, por ejemplo: la pluralidad de las editoriales que están participando como finalistas. En el diseño hay ausencias notables como, por ejemplo, voces representativas de América Latina donde puedas tener figuras destacadas; hay editoriales latinoamericanas que están haciendo un gran trabajo, al igual que periodistas y críticos literarios.
Es fundamental esta transversalidad de voces no solo en el jurado, sino, también, en las personas que hacen la criba y, tal vez, prestar un poco más de atención en la literatura emergente. Latinoamérica y España están en un momento de mucha proliferación de voces importantes, sin ir en detrimento de los grandes nombres conocidos. Pero se debe prestar más atención a otras voces y para seguir apostando como lo hacen, precisamente, los galardones en que se inspira”.

Fomento de la lectura
El diseño del objetivo declarado del premio no convence a todos. La promoción de la lectura es uno de los argumentos de Aena para convocar este premio, aunque algunos creen que el mecanismo del galardón no es el más acertado para ello. A golpe de talonario se invierten 1.400 millones de euros en la compra de las obras finalistas que, luego, se donarán a bibliotecas y otras instituciones públicas, pero no incentiva la cadena de valor del libro.
Héctor González (periodista cultural Aristegui Noticias, México):
“Supongo que una buena parte estarán en aeropuertos. ¿Saturar librerías de un título que ya fue publicado fomenta la lectura y la calidad?, lo dudo. Es comprensible que cuando un reconocimiento asciende a un millón de euros los auspiciantes o patrocinadores busquen alguna forma de recuperar la inversión con el menor riesgo posible, en este caso las vías pueden ser buscar más lectores, venta de derechos para audiovisual o traducciones. De cualquier manera, el lenguaje de esta fórmula está regido por cuestiones comerciales o de mercado, y no por cuestiones literarias, estéticas o de propuesta”.
Ajustes necesarios para el futuro
De la misma manera que todas las personas consultadas por WMagazín celebran el premio, también plantean críticas constructivas para próximas ediciones. Las expresan en sus opiniones y en las reflexiones que han aparecido hasta ahora como la siguiente de manera expresa:
Martín Gómez (analista literario, Colombia):
“La primera convocatoria del premio Aena es un laboratorio de pruebas que es susceptible de someterse a numerosos ajustes y que algunos de los que podrían tenerse en cuenta o tomarse en consideración serían en lo que tiene que ver, por un lado, con la conformación del grupo que hace la preselección de las obras, porque si se trata de un concurso que busca premiar la narrativa hispanoamericana, a pesar de que el premio se convoque desde España y se entregue en España, introduce un sesgo que no me parece deseable desde el punto de vista de la mirada que tienen los miembros de este equipo. Por otro lado, el tipo de obras y autores que podrían tener los méritos para ser finalistas y, finalmente, el tipo de editoriales que publican la obra de estos autores”.
En resumen:
Más diversidad geográfica.
Mayor apuesta por nuevas voces.
Más atención a editoriales independientes.
Sinopsis de las obras finalistas
Así presenta Aena los cinco libros:

Ahora y en la hora, de Héctor Abad Faciolince (Colombia). Ed. Alfaguara
Crónica de un violento episodio vivido por el propio autor en Ucrania, lo que le hace enfrentarse de nuevo a los efectos devastadores de la violencia y la guerra; la indignación por la muerte de los inocentes; la culpa y el estupor de quien no ha caído… y su inapelable impulso de contar lo presenciado.

Marciano, de Nona Fernández (Chile). Ed. Penguin Random House
La autora cruza audazmente la memoria y la imaginación para entender la historia reciente de Chile, sumergiéndose en zonas que parecen salirse de los límites terrenales, en las que espacio y tiempo no son tan claros: La narradora visita a Mauricio Hernández en la cárcel para hacerle preguntas, convocando a varios personajes a fin de entender cómo fue su convulsa trayectoria.

Los ilusionistas, de Marcos Giralt Torrente (España). Ed. Anagrama
Los ilusionistas es la historia de cómo se conocen los abuelos maternos del autor en el verano de 1931 en un pueblo costero de Galicia y, a la vez, una reflexión sobre los afectos, la memoria, las ataduras de la herencia y la propia escritura.

El buen mal, de Samanta Schweblin (Argentina). Ed. Seix Barral
Libro de cuentos cuyos personajes, vulnerables y profundamente humanos, están atrapados en ese instante en que lo extraño asoma a sus vidas para transformarlas, dejando a algunos de pie frente al dolor, a otros dialogando con la culpa o la ternura y a todos atravesados por la incertidumbre.

Canon de cámara oscura de Enrique Vila-Matas (España). Ed. Seix Barral
El protagonista de esta historia ha seleccionado 71 libros en un cuarto oscuro de su casa con la idea de escribir un canon desplazado, disidente de los oficiales. Cada mañana, elige al azar uno de ellos, y saca a la luz un fragmento con destino al Canon, pero su lectura influye en su vida y también en su escritura.

Mecanismo del Premio Aena
El proceso de premio consta de una primera fase en la que diez periodistas y profesionales del mundo del libro elaboran una selección inicial de diez títulos cada uno, ordenados de mayor a menor puntuación. Estas propuestas se trasladan al jurado, y los cinco libros con mayor puntaje pasan a una deliberación final entre los siete miembros. Además, cada jurado puede proponer un título adicional que no figure en la preselección.
En cada edición del premio el jurado y los preseleccionadores o scouts de las obras cambiarán. Los miembros de esta primera edición (cuatro españoles, dos argentinos y un mexicano) son:
Rosa Montero, presidenta, los escritores españoles Pilar Adón, Luis Alberto de Cuenca y José Carlos Llop; los argentinos Jorge Fernández Díaz y Leila Guerriero; y el mexicano Élmer Mendoza. Como secretarios, los periodistas y escritores españoles Jesús García Calero (diario ABC) y Sergio Vilasanjuán (La Vanguardia).
Los diez responsables de esta primera selección, ocho de ellos de medios españoles, fueron:
Jordi Amat, director del suplemento cultural Babelia, de El País (España).
Nuria Azancot, redactora jefa de la revista El Cultural (España).
Verónica Chiavalli, periodista y analista cultural, de La Nación (Argentina).
Paula Corroto, periodista cultural del diario El Confidencial (España).
Lara Hermoso, subdirectora del programa de las mañanas de Radio Nacional de España.
Anna María Iglesia, crítica literaria de varios medios como El Periódico y El Cultural (España).
Daniel Marquínez, director de proyectos especiales y de curaduría del Festival Gabo (Colombia).
Antonio Martínez Asensio, periodista, escritor y responsable del programa Un libro. Una hora, de la cadena SER (España).
Leandro Pérez, director de la revista cultural Zenda (España).
Karina Sainz Borgo, periodista y escritora venezolana del diario ABC (España).
El miércoles 8 de abril de 2026, en Barcelona, se conocerá la obra ganadora y el autor o autora que recibirá un millón de euros.
Desde ya, el premio se proyecta entre la expectativa y el escrutinio. No solo por el ganador, sino por lo que el propio galardón revela en su primera edición: la tensión entre mercado y cultura, entre visibilidad y prestigio, entre cantidad y valor literario.
El Premio Aena no se juega solo en quién gana, sino en si logra demostrar que el prestigio literario se construye —y no se compra. La pregunta es si logrará consolidarse como referencia dentro del ecosistema literario en español o si, por el contrario, su magnitud económica seguirá marcando el centro del debate más allá de las obras que pretende destacar.
Un escritor expresó una preocupación habitual en el sector: que este tipo de premios no frenen la trayectoria del autor o autora ni se conviertan en un obstáculo para futuros reconocimientos.
¿Y podrá volver a ganar el Aena? El reglamento no lo impide.
- Primera parte: Dinero versus prestigio.
- Tercera parte: Entrevista con Maurici Lucena, presidente y Consejero delegado de Aena, próxima entrega.
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