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Maurici Lucena, presidente y Consejero delegado de Aena, el día de la presentación del I Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana. /Foto cortesía Aena

El Premio Aena, de un millón de euros: “No es seguro que llegue a ser un Goncourt o un Booker, pero lo vamos a intentar”, dice Maurici Lucena

Distingue la mejor obra de ficción publicada en España y América Latina, pero su financiación, diseño y alcance han abierto un intenso debate. Los finalistas son Héctor Abad Faciolince, Nona Fernández, Marcos Giralt Torrente, Samanta Schweblin y Enrique Vila-Matas. Entrevista con el presidente de Aena

“No es seguro que el Premio Aena llegue a ser un Goncourt o un Booker, pero lo vamos a intentar”, afirma a WMagazín Maurici Lucena, presidente y consejero delegado de Aena, sobre el recién creado Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana al mejor libro de ficción publicado en España y América Latina en 2025.

Este galardón, que nace con polémica, entrega 2,4 millones de euros: un millón al ganador, más 30.000 euros a cada uno de los restantes cuatro finalistas, y destina 1,4 millones para la compra de ejemplares de los libros seleccionados. En la práctica, esto implica una adquisición masiva de libros por parte de la organización, lo que refuerza el impacto económico del premio, porque los autores obtendrán regalías por unos 70.000 ejemplares de cada libro.

Los cinco libros finalistas del galardón, que se anuncia el 8 de abril de 2026, en Barcelona, son Ahora y en la hora, del colombiano Héctor Abad Faciolince (Alfaguara); Marciano, de la chilena Nona Fernández (Random House); Los ilusionistas, del español Marcos Giralt Torrente (Anagrama); El buen mal, de la argentina Samanta Schweblin (Seix Barral en España y Random House en Argentina); y Canon de cámara oscura, del español Enrique Vila-Matas (Seix Barral). Se trata de escritores de reconocido prestigio, que todos aplauden, con lo cual traslada el foco al diseño del premio. 

El debate

“Ojalá dentro de veinte años el premio Aena esté consolidado y sea irrelevante lo que reciba el ganador”, asegura Maurici Lucena a WMagazín. Su aspiración apunta a trasladar el valor del premio desde lo económico hacia lo simbólico.

El presidente y consejero delegado de Aena (Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea) reconoce aspectos a mejorar en el “equilibrio geográfico”, entre España y América Latina, sobre la elección de los diez scouts o preseleccionadores de las obras, “ha sido involuntario” y del jurado:

“Desde el primer momento hemos tenido la ambición de estrechar lazos con Hispanoamérica. Es posible que en los próximos años podamos afinar esto para que sea todavía más claro. Los miembros del jurado son todos independientes y todos los libros concurren en igualdad de condiciones”.

El debate que ha abierto este premio no tiene nada que ver con la calidad de las cinco obras finalistas ni con sus autores, sino con aspectos como:

  • La procedencia del premio (Aena es una entidad semipública, con un 51% del Estado español, encargada de los aeropuertos y adscrita al Ministerio de Transportes).
  • Las prisas por lanzar el premio y no haber explicado lo suficiente su estrategia de responsabilidad social corporativa, donde enmarca este mecenazgo con dinero público.
  • La elevada cantidad que entrega, un total de 2,4 millones de euros, que tiende a distorsionar el objetivo del premio: homologar dinero con calidad y confundir valor con precio.
  • La contradicción o eficacia de algunos de sus objetivos, entre ellos el fomento de la lectura, arrojar luz sobre libros o autores inesperados o estrechar lazos literarios con Latinoamérica, al no diversificar el ecosistema editorial español.
  • La nula diversificación del ecosistema del libro, pues las cinco obras son editadas en España y pertenecen a grupos editoriales potentes.
  • El resultado de su diseño para elegir a las obras finalistas, donde hay un desequilibrio geográfico en los profesionales que preseleccionan las obras, lo cual puede generar un sesgo, pues el 80% son de medios de comunicación españoles para un premio de Narrativa Hispanoamericana.

En conjunto, las críticas no apuntan al resultado, sino al modelo: cómo se selecciona, cómo se financia y qué efectos produce.

La comparación con otras políticas públicas ha intensificado el debate. Mientras Aena destina 2,4 millones de euros a este premio, el Ministerio de Cultura asigna alrededor de siete millones al conjunto del ecosistema del libro. La desproporción percibida ha reactivado una discusión de fondo: grandes gestos frente a inversión estructural.

El premio se inscribe en la Estrategia de Sostenibilidad 2021-2030 de Aena y declara como objetivos impulsar la creación literaria, fomentar la lectura y fortalecer el vínculo entre literatura y sociedad. No obstante, su recepción inicial evidencia la dificultad de traducir esos principios en un diseño que sea percibido como equilibrado por el sector.

WMagazín entrevistó a Maurici Lucena antes de que se conocieran los finalistas, el 18 de marzo de  2026, que deja abiertas cuestiones clave sobre el desarrollo del premio: ¿cómo se gestionará la compra masiva de libros (teniendo en cuenta el precio fijo del libro en España y que las condiciones de Aena para contratar son distintas por ser semiestatal)?, ¿qué impacto real tendrá en lectores?, ¿y cómo se integrará esta iniciativa en los espacios aeroportuarios?

Otro de los puntos señalados es el equilibrio geográfico. Aunque el jurado presenta cierta diversidad, la red de scouts —mayoritariamente vinculada a medios españoles— ha sido criticada. Lucena reconoce que se trata de un aspecto “involuntario” y susceptible de mejora. La cuestión no es menor en un premio que aspira a representar el conjunto del espacio literario hispanoamericano.

Desde WMagazín intentamos retomar varias veces la entrevista con Maurici Lucena, como se había acordado, pero sin éxito. Esa ausencia de respuesta posterior deja sin resolver algunos de los puntos más controvertidos del proyecto. Esta entrevista forma parte de la serie El Premio Aena, de un millón de euros, en la que han participado diez expertos del sector de España y América Latina. Lee la primera parte AQUÍ y la segunda parte AQUÍ.

De izquierda a derecha, los cinco finalistas del I Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana: Héctor Abad Faciolince, Nona Fernández, Marcos Giralt Torrente, Samanta Schweblin y Enrique Vila-Matas, durante la rueda de prensa, en Barcelona, el 7 de abril de 2026. /Foto cortesía La Tropa Produce

“En los scouts tienes razón, ha sido involuntario”

La siguiente es la primera parte de dicha entrevista con respuestas inconclusas o en el aire:

Winston Manrique Sabogal. ¿Considera que el sistema del premio y su diseño ayudan a fomentar la lectura, según uno de los propósitos?

Maurici Lucena. Aena es una empresa muy grande con unas infraestructuras aeroportuarias enormes, que conviven con comunidades, con poblaciones. Siempre nos hemos autoimpuesto la obligación de tratar de mejorar modestamente la vida de las comunidades donde hay aeropuertos. Esta es una actuación en ese deseo. En otras palabras, Aena quiere devolver a la sociedad una parte de lo mucho que la sociedad le ha dado a la empresa.

W. Manrique Sabogal. Ustedes han querido llenar un vacío al entregar un premio a un libro publicado. Han citado como referencia premios como el Goncourt o el Booker, que no entregan esas cantidades de dinero. Lo que estos galardones suscitan es el interés del lector, que lo lleva a comprar esas obras en las librerías, y eso activa el ecosistema del libro de manera orgánica. ¿No corre el riesgo o teme que se distorsione el objetivo al intentar homologar una cantidad espectacular, como es un millón de euros, con la calidad o el prestigio de un libro?

Maurici Lucena. Es una muy buena pregunta, porque nosotros mismos nos la planteamos. Estos dos grandes premios, que son para nosotros una referencia a obra publicada, no necesitan un impulso. Tienen tal prestigio, tal fama, tal alcance que el mero premio hace que el libro sea muy conocido y que automáticamente venda mucho más.

W. Manrique Sabogal. ¿Pero nunca, ni en sus inicios, pusieron el dinero como bandera?

Maurici Lucena. Pensamos que no es seguro que el premio Aena de Narrativa se pueda convertir con el paso de los años en algo parecido, pero nosotros lo vamos a intentar. Ojalá dentro de veinte años el premio esté consolidado y ya sea irrelevante lo que el escritor ganador reciba. Pero sí creemos que en estos momentos en que el premio empieza sí que existe ese espacio. Es un poco extraño que en una lengua como el español, que hablan más de 630 millones de personas, no exista un premio de esas características a obra publicada. Hemos pensado que la mejor manera de tratar de consolidar el premio es con este diseño.

W. Manrique Sabogal. Es la misma cantidad que entrega el Premio Planeta, que es una empresa privada y que luego espera recuperar con las ventas esa inversión.

Maurici Lucena. Obviamente, el premio Planeta ha sido una referencia, porque hemos visto que en obra inédita es el más conocido. Entregar un millón de euros al ganador, treinta mil euros a cada uno de los cuatro finalistas y 1,4 millones de euros para la compra de libros de los finalistas responde a la voluntad de garantizar que estos autores tengan una autonomía financiera, por lo menos durante un año, y puedan escribir otro libro. Lo cuatro finalistas reciben 30.000 euros cada uno, más lo que les corresponda de una compra de libros suyos, que va a ser entre 5.000 y 10.000 ejemplares. Si uno hace el cálculo de lo que representa para esos finalistas los 30.000 euros más esto, como me decía un escritor muy conocido, se está asegurando una vida muy frugal para esos cinco autores, que tendrán autonomía financiera para escribir otro libro.

Además, se busca que la gente sepa de la existencia de este galardón. No creo que se distorsione el objetivo del premio de homologar dinero y calidad literaria.

W. Manrique Sabogal. Esos libros van a estar en aeropuertos y serán enviados a los ayuntamientos, que los distribuirán en bibliotecas públicas y otras instituciones. ¿Cómo se va a hacer esa compra y cómo se distribuirán en los aeropuertos?

Maurici Lucena. La idea nuestra es empezar con los trabajadores de Aena, luego en los aeropuertos, pero hay que terminar de pensar cómo lo hacemos. Lo que haremos es que las instituciones públicas de esos municipios donen los libros a escuelas o bibliotecas, por ejemplo.

W. Manrique Sabogal. ¿A quién van a comprar estos libros? En España el precio del libro es fijo.

Maurici Lucena. Esto lo estamos viendo. Aena es una empresa muy peculiar, es una empresa excelente, que cotiza en bolsa, una de las grandes empresas españolas también en capitalización bursátil, pero la singularidad, porque no existe otra en España igual, es que tiene un 51% de su capital del Estado representado por un gobierno y el otro 49% es privado.

Este 51% del Estado determina algunos aspectos importantes del funcionamiento de la empresa. Por ejemplo, y para responder a tu pregunta, Aena se rige por la normativa general de contratación pública. Y esa es una normativa muy rígida, muy garantista, que tiene aspectos positivos, pero tiene otros que hacen que, digamos, tengas que contratar de manera muy distinta a como lo hacen otras empresas. Lo que tenemos que ver es, en las próximas semanas, qué posibilidades nos ofrece este sistema de contratación pública en la pregunta que tú planteas.

W. Manrique Sabogal. Es un premio a la Narrativa Hispanoamericana —España más 19 países de América Latina—, cuyos diez periodistas culturales, o scouts, responsables de la primera selección, son ocho de medios de comunicación españoles, una fundación aliada del premio que es colombiana y una periodista argentina: ¿por qué no se tuvo más en cuenta a otros medios latinoamericanos?

Maurici Lucena. Cuando nosotros nos sumergimos en este fascinante mundo literario, llegué a la conclusión, después de hablar con personas de cuyo criterio yo me fiaba mucho, escritores, editores, etcétera, de que había tres aspectos fundamentales de la arquitectura del premio para que el premio fuera muy respetado. Olvidémonos de la cantidad económica, me refiero a la arquitectura.

Y los tres elementos eran la dirección técnica, que fueran personas muy respetadas en el sector; luego, los scouts y el jurado, con toda la autonomía. Los directores técnicos son María José Solano, Álvaro Colomer y David Carrón, de La Tropa Produce. Ellos son los que han hecho las propuestas.

En los scouts tienes razón, ha sido involuntario. Pero si te vas al jurado, ves que el jurado está muy equilibrado.

W. Manrique Sabogal. No me refiero a que deban ser cuotas matemáticas, pero de los siete jurados, cuatro son españoles, dos argentinos y uno mexicano, más los dos secretarios, que son españoles.

Maurici Lucena. Posiblemente tiene razón. Hemos seguido el criterio de los directores técnicos. El jurado, incluso la gente que ha criticado el premio públicamente, ha reconocido que es de muchísima calidad. Esto acaba de empezar y el próximo año mejoraremos todo.

Desde el primer momento hemos tenido la ambición de estrechar lazos con Hispanoamérica. Es posible que en los próximos años podamos afinar esto para que sea todavía más claro. Los miembros del jurado son todos independientes y todos los libros concurren en igualdad de condiciones.

Con independencia de los equilibrios geográficos que tú has mencionado, la calidad de esas tres capas, dirección técnica, scouts y jurado, como es indiscutible, pues es lo que demuestra que el premio se va a entregar al mejor libro de narrativa en lengua española del año 2025.

Libros de autores contemporáneos en una librería. /WMagazín

Preguntas en el aire

El Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana echa a andar con ambición y bajo escrutinio. Su desafío será transformar su potencia económica en legitimidad cultural sostenida.

Quedan preguntas en el aire. Y, sobre todo, la incógnita de si este modelo contribuirá realmente a fortalecer el ecosistema del libro o a tensionarlo aún más.

Aena es una empresa semiestatal, participada en un 51% por el Estado español y el 49% por capital privado. En su propia naturaleza reside una de las principales polémicas. Paco Goyanes lo resume así en el reportaje coral que hizo WMagazín con diez profesionales de la industria del libro:

“Aena dice que el millón de euros es para darle visibilidad al premio, garantizar autonomía financiera al ganador y apoyar al sector del libro con la compra de 1.400.000 millones de euros de las obras finalistas. Sus referentes son galardones como el Goncourt (que entrega 10 euros) o el Booker (50.000 libras esterlinas, unos 57.000 euros) cuyo prestigio está en las obras seleccionadas, que suelen arrojar luz sobre autores y libros poco conocidos e incentivar la compra de ejemplares por parte de los lectores.

Tengo la sensación de que la convocatoria de este premio se inscribe en una de las dinámicas más características de las entidades públicas que en nuestro país desarrollan o financian eventos culturales: el espectáculo, ante todo.

Para los poderes públicos —en este caso hablamos de una empresa de carácter mixto, pero con mayoría de capital público— es políticamente más rentable crear y favorecer acontecimientos de gran repercusión mediática que invertir y apoyar a lo que podríamos llamar cultura de base. Mejor un macro festival repleto de figuras internacionales que una red de pequeñas salas de conciertos o una escuela de formación musical; mejor un museo de arte contemporáneo nuevo -sí, otro más- con grandes inauguraciones y sabrosos canapés que una financiación adecuada a las escuelas de arte; mejor programar en los teatros municipales musicales a tutiplén que ceder espacio a las compañías locales;  mejor un premio literario dotado con dos millones de euros que un apoyo constante a las bibliotecas públicas o la labor de las editoriales y librerías independientes”.

La reflexión sitúa el Premio Aena en un dilema más amplio de la política cultural contemporánea: visibilidad inmediata frente a construcción de tejido a largo plazo.

 

Obras y autores finalistas del I Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana. /WMagazín

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Winston Manrique Sabogal

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