Elisabet Riera recuerda en ‘Los alados’ el poder de las aves y las alas en la naturaleza y la imaginación
AVANCES LITERARIOS DE VIVA VOZ La editora y escritora española publicará en septiembre, en ediciones Siruela, uno de los ensayos más estimulantes y bonitos del curso 2025-2026 sobre seres alados y su influencia en nuestras vidas y la literatura. Participa en nuestro ciclo anual donde apostamos por autores que explican en un vídeo su próximo libro del que leen un pasaje
Presentación WMagazín Las alas es uno de los elementos con los que más ha soñado y sueña el ser humano al poseer una cualidad milagrosa: volar. Y uno de los que más simbología contiene en el imaginario universal: dioses alados que crean, premian o castigan, criaturas dotadas de alas tenebrosas, aves que llevan y traen bendiciones, supersticiones o mensajeras fantasmagóricos, seres fantásticos a los que las alas dan el toque protector o sublime. Los seres alados recuerdan la conexión entre la tierra y el cielo, entre lo humano, lo sagrado, los misterios y lo divino, afirma Elisabet Riera autora de Los alados. Criaturas divinas y otros mensajeros, que publicará ediciones Siruela el 17 de septiembre de 2025 y Els alats, en catalán, en editorial Males Herbes.
Con ese ensayo literario y lírico, en primicia, abrimos nuestra serie anual Avances literarios de viva voz WMagazín. En ella apostamos por cuatro o cinco autores y libros de la temporada final del año, otoño-invierno, por su calidad literaria, temática, originalidad y capacidad de sorpresa. En Avances literarios de viva voz cada autor cuenta en un vídeo el motivo, el tema, la sinopsis o algo que quiera compartir con los lectores sobre su próximo libro. Después lee un fragmento corto sobre un pasaje que le guste o considere revelador de su obra. En años anteriores hemos apostado por nombres como Irene Vallejo, Mónica Ojeda, Benjamín Labatut, Azahara Alonso, María Hesse, Anna Pacheco, Pepe Pérez-Muelas, María José Ramírez, Marbel Sandoval Ordóñez o Gabriela Cabezón Cámara. Junto a ellos hemos invitado a escritores reconocidos como Álvaro Pombo, Rosa Montero, Sergio Ramírez, Antonio Soler, Antonio Colinas, Manuel Vilas, Marcos Giralt Torrente, José Ovejero o Paco Roca.

Los alados. Criaturas divinas y otros mensajeros es uno de los libros más interesantes, estimulantes y bonitos de la próxima temporada. No es solo un álbum sobre seres con alas que nos recuerdan la belleza de dicha naturaleza prodigiosa, de su capacidad de maravillarnos, hipnotizarnos o espantarnos, sino que a través de sus páginas desvela una pieza esencial del retrato del ser humano, un asomo a su alma y a parte de sus secretos, donde se trenzan lo infantil, lo curioso, lo supersticioso, lo creativo y lo imaginativo. Elisabet Riera parte de lo lírico y literario para poblar su texto de lo sociológico y antropológico, e incluso psicológico. Un repaso a la frontera entre la naturaleza y lo racional y la imaginación.
Elisabet Riera (Barcelona, 1973) es editora en Wunderkammer, editorial que creó en 2016, y autora de varios libros como La línea del desierto (RBA, 2011), Vidas gloriosas (Fondo de Cultura Económica, 2014), Fresas silvestres para Miss Freud (Berenice, 2016), Llum/Luz (L’Altra editorial/Sexto Piso, 2017), Efendi (Males Herbes, 2021) y Una vegada va ser estiu la nit sencera (Males Herbes, 2023). Su proyecto Los alados fue merecedor de una beca Finestres de ensayo en 2023, que finalizó en la Residencia Literaria Finestres en mayo de 2024.

Los alados. Criaturas divinas y otros mensajeros es una memoria de lo real e imaginado sobre el universo de pájaros, serpientes, dragones, sirenas, arpías, hadas, ángeles, dioses, santos y otras criaturas con alas y sobre su presencia y trascendencia en nuestras vidas. En un relato íntimo en el cual Elisabet Riera, explica la editorial, “entreteje la simbología de estos seres en distintas culturas y tradiciones con sus vivencias y reflexiones más personales. Desde que aprendimos a pintar, los humanos hemos representado aves: en las cuevas prehistóricas de Europa, en los sepulcros africanos, en las tumbas gélidas del Ártico. Los pájaros han encarnado a dioses y han inspirado a chamanes. Ellos, y por extensión todos los seres alados mitológicos, han sido el eslabón entre nuestro mundo y lo sagrado. La literatura y el arte han utilizado a las criaturas aladas como imagen poética, metáfora de libertad u objeto de contemplación de la belleza pura. Los alados son, simbólicamente, los mensajeros entre lo divino y lo humano, una filiación que desciende del espíritu a la carne. O, al revés, que desde la tierra nos ayuda a despegar y nos impulsa hacia la trascendencia”.
La autora sigue “un hilo invisible que ya ha sido intuido por filósofos, antropólogos, artistas y poetas, para trazar, entre lindes oníricas e imágenes mitológicas, la cartografía del mundo de los sueños y las ideas: un universo de alas”.
Los títulos de los capítulos hablan por sí solos:
La visión de los ojos y la visión del alma: Dos miradas sobre el mundo.
La forma de la imaginación: Criaturas con alas.
Entre lo humano y lo divino: Psicopompos, santos y ángeles.
Un camino hecho de aire: Canto, vuelo, libertad.
Porque Eros tiene alas: El amor que transforma y eleva.
El ave Fénix: El ciclo de la vida, la muerte y la resurrección.
El siguiente es el vídeo de Elisabet Riera en el que primero comparte un aspecto importante de su libro y luego lee un pasaje:
Elisabet Riera habla de su ensayo 'Los alados. Criaturas divinas y otros mensajeros', en Avances literariio de viva voz WMagazin 2025.
'Los alados. Criaturas divinas y otros mensajeros'
Por Elisabet Riera
Este es un ensayo narrativo o lírico que empieza con un recuerdo de infancia: Cuando yo era pequeña caminaba por las Ramblas de Barcelona y al llegar bajo la estatua de Colón había unos pajaritos dentro de unas pequeñas jaulas. Si entregabas una moneda a su dueño el pajarito iba y, con su pico, cogía un papelito de colores y te lo entregaba con un mensaje de la fortuna en el que, se supone, estaba escrito tu destino o tu futuro. Los mensajes eran decepcionantes, pero aquella emoción y aquella magia asociada a aquellos pájaros y a todo lo alado quedó dentro de mí.
Es este un ensayo en el que pretendo explicar la relación de los seres humanos con todos los seres alados, reales o imaginarios. De los pájaros cuyo canto y vuelo ya son un milagro y, también, todo lo simbólico e imaginario. Desde los dioses antiguos, chamanes, ángeles persas, los propios alquimistas que no nos ha abandonado nunca. El símbolo de las alas siempre nos ha acompañado desde muy cerca para recordarnos que son el vínculo entre la tierra y el cielo. Y que nosotros estamos constituidos por ambas cosas. No podemos olvidarnos de este estrato intermedio, el mundo imaginal donde habitan todos los seres alados que nos recuerdan el sentido sagrado de la existencia que ahora, creo, que corremos un poco el riesgo de perder.
Ojalá que al acabar de leer este ensayo podamos hacer un movimiento tan simple como dejar de mirar hacia abajo, a la pantalla del móvil, y levantar la cabeza hacia el cielo.

Fragmento:
Primero somos una nebulosa. Y, surcando la nebulosa, un latido, que es como un aletear sin alas. Una intención de ser. Una forma. Un proceso. Una combinación de elementos que nos constituyen, como constituyen el planeta y todo lo que contiene: agua, tierra, fuego y aire. Y la discriminación sutilísima que nos hace ser una cosa u otra: mineral, vegetal, animal; pez, reptil, mamífero, pájaro. O todo a la vez.
Lo primero que buscamos al nacer es un aliento. Luego, empujados por él y todavía obtusos, se van despertando los sentidos, como al sonido de una ola. El oído es el interior de una caracola. La piel, temperatura solo, llama. La vista es un mar de sombras azules, primitivas, que bailan al fondo de una caverna. Muy lentamente irán tomando cuerpo las ideas, como se forman las islas, los árboles, los nidos. Hasta que finalmente echen a volar.
No puedo recordar con claridad el momento en que vi por primera vez a Tiresias, como no recordamos tampoco nada de aquella nebulosa que somos antes de nacer: las sombras azuladas al fondo de la caverna. Conservo la impresión de que, más que un encuentro, fue un reconocimiento, como si él y yo hubiéramos estado conversando desde siempre, como si ya habláramos cuando él no era pájaro y yo no era yo. Cuándo comienza esa separación entre uno mismo y los demás es difícil de decir. Durante mucho tiempo no vemos la diferencia, no la sentimos. Por eso los niños y los animales se entienden; beben todavía de la misma fuente. Pero el hecho es que fue aquel pájaro y no otro. Llamémoslo ‘azar’. Llamémoslo ‘providencia’. Tiresias, con sus mensajes coloridos, prendió en mí el gusto por las historias, inventadas o ciertas, o mezcla de ambas cosas, como lo son todas desde que intentamos explicar el mundo y a nosotros mismos.
Cada cual es una cosmogonía, una representación, una mirada.
Algunos dicen que nuestros pulmones son un vestigio de las alas. Y hay quien piensa, como Platón, que esa evolución fue precisamente la contraria…
- Los alados. Criaturas divinas y otros mensajeros. Elisabet Riera (Siruela).

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