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Detalle de la portada de la novela gráfica ‘George Sand, hija del siglo’ (Garbuix Books), de Kim Consigny y Séverine Vidal. /WMagazín

George Sand como antesala de la libertad personal, literaria, política y del feminismo

'Hija del siglo' es el subtítulo de una novela gráfica que muestra la vida de esta mujer adelantada a su tiempo al subvertir las normas para realizarse como persona. WMagazín publica unas páginas de esta obra en las que se muestra la infancia de esta escritora cuyo verdadero nombre era Amantine Aurore Lucile Dupin de Dudevant

Presentación WMagazín Casi siglo y medio después de su muerte, George Sand, nacida Amantine Aurore Lucile Dupin de Dudevant, sigue más vigente que nunca. Se trata de una de las voces más destacadas, renovadoras e influyentes de la literatura de su tiempo, el Romanticismo, y de largos ecos en lo artístico y político. La novela gráfica George Sand, hija del siglo (Garbuix Books), de Kim Consigny y Séverine Vidal, retrata con delicadeza y acierto la vida relevante y singular de esta escritora francesa rebelde, precursora del feminismo y de la libertad individual frente al amor, lo artístico, lo social y lo político.

WMagazín publica un pasaje de la biografía de esta mujer que desafió a su época para poder hacer lo que realmente quería y realizarse como persona. Para ello adoptó un seudónimo masculino, George Sand, vistió como un hombre y estuvo implicada en algunos de los principales acontecimientos históricos del siglo XIX. Aurore Dupin (París, 1 de julio de 1804 – Nohant, 8 de junio de 1876) nació en un momento en el que en el código civil legislaba que «deficientes mentales, menores, delincuentes y… mujeres» estaban privados de derechos legales. Su respuesta fue luchar, a su manera, contra los prejuicios, privaciones e injusticias contra las mujeres.

George Sand, recuerda su editorial en España, Garbuix Books, «recorrió el siglo XIX de una forma única. Alcanzó la gloria viviendo de su pluma (era tan famosa como Balzac o Flaubert), se separó de su marido, obtuvo la guarda legal de sus hijos, tuvo amantes hombres y mujeres, subvirtió las fronteras de género, se cambió el apellido (¡transmitió su pseudónimo a sus descendientes!), llevaba pantalones, fumaba puros, mantuvo relaciones apasionadas con Musset, Chopin… y se comprometió al lado del pueblo. Amaba la vida, la naturaleza, la política, la música y la literatura». Además, tuvo una relación directa con España, al vivir con el músico Chopin en Mallorca.

La trascendencia de George Sand queda recogida en las palabras que Fiódor Dostoievski le dedicó en sus Diarios (Páginas de Espuma):

«Por supuesto, muchas personas van a sonreír al leer mis palabras sobre la importancia que le doy a George Sand; y serán injustos: es verdad, ha pasado bastante tiempo desde que tuvieron lugar todos estos hechos, y la misma George Sand ha muerto viejita, a la edad de setenta años, y acaso haya sobrevivido mucho a su fama. Pero todo lo que constituyó ‘una palabra nueva’ en la obra de esta poetisa, todo lo que hubo de ‘universalmente humano’, todo eso, enseguida y a su tiempo, repercutió aquí, en nuestra Rusia, con una impresión fuerte y profunda, no nos pasó de largo, lo que demostró que todo poeta innovador de Europa, todo el que haya aparecido allí con una idea nueva, con una nueva fuerza, no podía dejar de hacerse inmediatamente un poeta ruso, no podía pasar desapercibido para el pensamiento ruso, no podía menos de convertirse casi en una fuerza rusa. Pues bien, en absoluto me propongo escribir un artículo crítico sobre George Sand, solo querría dirigirle a la difunta algunas palabras de adiós en su tumba todavía fresca».

En España la editoria Seix Barral inició una colección de libros en los cuales elimina el seudónimo masculino adoptado por algunas escritoras y restituye el nombre real. En el caso de George Sand, algunos de sus libros empiezan a aparecer con ese nombre tachado en la portada y debajo el verdadero: Amantine Aurore Dupin. Entre los títulos figuran: Indiana, su primera novela individual publicada en 1832 que, además, le dio prestigio. Otros libros suyos son Lélia (1833), El compañero de Francia(1840), Consuelo (1842-43), Lucrezia Floriani(1847), Los maestros soñadores(1853)

George Sand, hija del siglo  es una novela gráfica en la que «el dibujo humorístico de Kim Consigny, muy fino, le da a la historia encanto y ligereza», señala el diario francés Le Figaro. A continuación, puedes ver las primeras páginas de la novela que se adentran en la infancia de la escritora y algunos hechos que la marcaron, como la muerte prematura de su hermano:

Portada de la novela gráfica 'Geoerge Sand. Hija del siglo' (Garbuix Books). / WMagazín

'George Sand, hija del siglo'

Por Kim Consigny y Séverine Vidal 

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