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Actress Jessie Buckley plays Agnes, William Shakespeare’s wife, in Chloé Zhao’s film ‘Hamnet’ (2025), based on the novel of the same name by Maggie O’Farrell. /WMagazín

‘Hamlet’, de Shakespeare, y ‘Hamnet’, de O’Farrell, (y 2): origen y evolución de la historia del príncipe de Dinamarca hasta llegar a la película de Chloé Zhao

Esta es una historia sobre cómo la originalidad es mestiza y bebe de muchas fuentes. Recordamos la genealogía de este clásico cuya primera fuente es una leyenda del medievo que cobra vigencia por la versión cinematográfica de la novela que ficciona sobre la inspiración de Shakespeare para crear ‘Hamlet’, a partir de la muerte de su único hijo varón, llamado Hamnet. Todo empieza en el mito de Orfeo y Eurídice

Fotograma de ‘Hamnet’ (2025), de Chloé Zhao, basada en la novela homónima de Maggie O’Farrell. /WMagazín

La originalidad es un eco que se repite en el tiempo. La inspiración es el diálogo entre las obras del pasado que alumbran algo nuevo. Lo auténtico es el soplo de vida que insufla un creador a la copia o reflejo de una inspiración primigenia.

Se aprecia en el hilo que une la obra de teatro Hamlet, de William Shakespeare (de entre 1600 y 1602) y la novela Hamnet de Maggie O’Farrell (2020, Libros del Asteroide) y la adaptación cinematográfica de Chloé Zhao (2025). El mestizaje y las diferentes fuentes inspiradoras y alegóricas se pueden resumir así:

El viento canta entre las ramas de los antiguos árboles del bosque que, sobre la superficie, tienen algunas raíces como serpientes gigantes que parecen ser puertas al Inframundo. Un lugar que pone a prueba el amor, la vida, el dolor, la creación, los sueños y las formas de resignarse o no ante la muerte. Primero de Orfeo y Eurídice, luego de Hamlet y su padre y, después, de Agnes (o Anne) Hathaway y William Shakespeare, pero antes, en el origen de todo, del rey Gilgamesh y su amigo Enkidu.

Hamlet, de William Shakespeare (Stafford-upon-Avon, 1564 – 1616) es una prueba. Esta obra maestra susurrada por los dioses es solo una estación intermedia del tiempo entre la historia original reescrita por Shakespeare, con tal poder de ingenio como si fuera la auténtica, y las siguientes obras inspiradas en ella que han enriquecido y diversificado las diferentes expresiones artísticas. (La primera parte de este especial la puedes ver AQUÍ).

 

Genealogía de Hamlet y Hamnet

Obras en las que se inspiró William Shakespeare para ‘Hamlet’, y que esta ha inspirado. /WMagazín

He aquí una línea biográfica del presente hacia el pasado del ADN literario que late en Hamlet y Hamnet, dos nombres de personas que en la época isabelina eran lo mismo:

El episodio más reciente de la transversalidad, retroalimentación y mestizaje de las obras es la película Hamnet, de Chloé Zhao, de 2025;

Que es una adaptación de la novela homónima de Maggie O’Farrell, de 2020;

que, a su vez, se inspira en el Hamlet, de Shakespeare (de entre 1600 y 1602), y en los episodios que habrían conducido a crear esta obra de teatro;

que, a su vez, se basa en la pieza perdida Ur-Hamlet, de autor desconocido, representada hacia 1587;

Una página de ‘Las historias trágicas’, de François de Belleforest, con anotaciones a los lados escritas por Shakespeare. /Imagen de la Biblioteca Británica

incluso se han encontrado apuntes de Shakespeare en un volumen de Las Historias Trágicas, de François de Belleforest, hacia 1570, una versión francesa de la siguiente historia medieval:

Amleth, que quiere decir algo así como tonto. Se trata de una figura legendaria islandesa de los siglos V y IX presente en el texto, del siglo XII, Gesta Danorum, de Saxo Grammaticus. La leyenda cuenta que Gervendill, jefe de los jutos, uno de los pueblos más poderosos de la Edad de Hierro germánica, que fue sucedido por sus hijos Feng y Horvendill, se casa con Gerutha con quien tienen un hijo al que llaman Amleth. Feng termina asesinando a su hermano Horvendill y casándose con la viuda. Por miedo a no seguir el destino de su padre, Amleth finge ser un tonto, pero su tío sospecha de su impostura y lo pone a prueba. Al final lo destierra al Reino de Mercia, en Bretaña, pide al rey que lo maten, pero la astucia de Amleth lo lleva a casarse con la princesa, hace fortuna, regresa a Dinamarca y fragua la venganza hasta matar a Feng. Pero el rey del Reino de Mercia, quien había pactado con Feng una venganza mutua en caso de que uno de ellos fuera asesinado, decide hacerlo por persona intermedia y lo envía como pretendiente de la reina de Escocia Hermuthruda, que había matado a sus anteriores pretendientes, pero termina enamorada de Amleth. Entre tanto, la primera esposa de Amleth lo espera, hasta que…

William Shakespeare relata que, en una noche oscura de las tierras de Elsinor, Hamlet, el joven, melancólico y dubitativo príncipe de Dinamarca, recibe la visita del fantasma de su padre que le hace una revelación: fue asesinado por su hermano Claudio para hacerse con su trono y quedarse con su esposa Gertrudis. Esta confesión resquebraja los cimientos morales, éticos y sentimentales del príncipe, mientras se encamina lento hacia la venganza. Hamlet zigzaguea entre la cordura y la locura, la emoción y la razón, el olvido y la venganza, el amor y el desdén…

 

Los espíritus de Orfeo y Eurídice

Hasta aquí el hilo directo y conocido entre Hamlet y Hamnet.

Pero en la novela de Maggie O’Farrell y en la película el universo hamletiano se expande hacia delante y hacia atrás en diferentes líneas de inspiración de aquel momento de Shakespeare. Por ejemplo, se remonta dos mil años atrás al invocar a Ovidio y su Metamorfosis, que recoge leyendas de la antigua Grecia entre las que está el mito de Orfeo y Eurídice. Esta historia de amor, muerte y dolor sirve en Hamnet como coartada para unir artes y voces de distintas épocas y avanzar en la relación de Shakespeare y Agnes, su futura esposa. Un mito que el aspirante a poeta y dramaturgo le cuenta a ella en el bosque y que desemboca en el duelo de vida y muerte y cómo recuperar al ser amado fallecido cuando Orfeo, gran músico y poeta, baja al inframundo en busca de su amada Eurídice, ninfa de los árboles y los bosques, muerta tras la picadura de una serpiente, y convence a Hades de devolverla ante su plegaria con una condición: durante su camino hasta salir del Inframundo él debe ir delante y ella detrás, pero él no puede mirar hacia atrás. Así lo hace, pero cuando está a punto de traerla a la luz, al no sentir los pasos de Eurídice, gira la cabeza, rompe el pacto y termina unido a ella en la eternidad precipitada… Así terminaron convertidos en un símbolo del amor, la desolación y la pérdida, y la unión, a la vez.

Y es en los bosques donde más se siente a los dos cuando el canto de Orfeo se hace viento y juega y susurra entre las hojas y las ramas de los árboles que son Eurídice. Así empieza la película, con el canto del viento entre dos árboles inmensos.

Es una historia trágica sublimada por Ovidio, cuyo origen primigenio está en la Epopeya de Gilgamesh, el primer libro conocido de la historia, escrito en tablillas de arcilla hace más de cuatro mil años. Allí, el sumerio Gilgamesh, rey de Uruk, desolado ante la muerte de su amigo Enkidu emprende una travesía en busca del Inframundo donde espera encontrar el secreto de la eternidad para devolverle la vida y afronta grandes desafíos, hasta que…

En Hamnet, la película, la escena en que Shakespeare le cuenta a su futura esposa lo ocurrido a Orfeo y Eurídice contiene el núcleo de su relación amorosa y abraza toda la narrativa de la novela, vertebrada en la importancia de Agnes en la vida personal y creativa de Shakespeare. Película y libro arrojan luz sobre la vida de ella.

Ambos relatos están construidos con gran sensibilidad, lirismo, serenidad y hondura de pensamientos y emociones.

La novela, entre un tono de fábula y alegoría, viaja al pasado y al presente de Agnes y su esposo. Ella como alma de todo. Shakespeare apenas aparece y se le nombra como el profesor de latín o el esposo. Se observa la vida de Agnes y su romance con él; cómo propicia todo para que su marido cumpla su sueño de crear en Londres, sabe que ese era “el lugar de su cabeza”; el modo en que cuida sola de sus hijos (dos niñas y un niño); la ruta que hizo la tragedia, desde el otro lado del Mediterráneo, en una cajita de hilos que traía la peste negra en una pulga; la angustia ante la llegada de la muerte que le arrebata a su único hijo varón de once años; la manera de sobrellevar el dolor y el duelo que corroe su alma y distorsionar sus sentimientos hacia Shakespeare y la vida; los reproches, la culpa y, al final, comprueba cómo el antiguo profesor de latín del que se enamoró y ayudó a convertirse en un genio transfiguró el dolor por la muerte de su amado Hamnet en una obra de teatro inmortal.

¿Qué hago ahora?, le pregunta Agnes a su hermano, en un momento de grandes dudas ante la muerte de su hijo y la ausencia de su esposo en aquellos días oscuros.

-Mantener el corazón abierto, responde el hermano.

¿Por qué se casó Agnes, un eco de Eurídice e hija de una bruja que si toca la mano de alguien puede vislumbrar parte de su futuro, con William Shakespeare?

La respuesta la confesó ella a su hermano, según la novela:

“Nunca he conocido a nadie que tenga tantas cosas escondidas en su interior”.

 

¿Hamnet inspiró Hamlet?

Paul Mescal (izquierda). como William Shakespeare, y Jacobi Jupe, como Hamnet, en la película ‘Hamnet’, de Chloé Zhao, basada en la novela homónima de Maggie O’Farrell. /WMagazín

En la vida real, Hamnet muere a los once años, en 1596, pero se desconoce su causa, y Shakespeare estrena Hamlet solo cuatro años después, hacia 1600 y 1602. Es la primera tragedia que escribe después de varias comedias exitosas.

Del rompecabezas del libro se pasa en la película a una historia lineal que deja, aquí y allá, pequeñas piezas de la vida de esa familia que hacia el final se juntan para iluminar toda la historia.

El guion de la película fue escrito por la propia novelista y la directora. La protagonizan Jessie Buckley (Agnes, esposa de Shakespeare) y Paul Mescal (Shakespeare), acompañados por Emily Watson (madre de Shakespeare), Joe Alwyn (hermano de Agnes) y Jacobi Jupe (Hamnet). Todos en una producción artística de escenarios y vestuarios cuidados al detalle, fieles a la época, y acompañados por una banda sonora delicada y sensible. La atmósfera es lírica, natural, poblada de simbolismos y contemplativa con un tempo sereno que fragua por debajo las turbulencias lentas del corazón y de la creación, mientras esparce piezas de un cuadro de vida que, poco a poco, empiezan a encajar hasta mostrarlo completo donde resalta la importancia de Agnes, la mujer de Shakespeare en lo personal y creativo, y los caminos que toma la inspiración, a veces dolorosos, hasta convertirse en algo fuera de este mundo.

El título original de Shakespeare es La historia de la tragedia de Hamlet, príncipe de Dinamarca. No solo se trata de la obra de Shakespeare más extensa, filosófica, existencial y terrenal, a la vez, sino que es una de las más influyentes en la literatura. Hamlet es uno de los personaje más grandes, misteriosos, profundos, conmovedores y atemporales creados por el arte que ahonda en la condición humana. Además de ser uno de los que representa mayor desafío para los actores.

“Emociona leer a Shakespeare sabiendo que su hijo muerto le inspiró Hamlet”, dijo la escritora en una rueda de prensa virtual en 2021, durante la presentación de su novela (Lee la entrevista AQUÍ). 

 

Los soplos de inspiración

Paul Mescal, como Shakespeare, en la película ‘Hamnet’, de Chloé Zhao, basada en la novela de Maggie O`Farrell’. /WMagazín

Novela y película dibujan el arco de unas vidas: la naturaleza, una pareja, el surgimiento del amor, la felicidad del hallazgo amoroso, la ilusión de los hijos, el sueño aparcado de él, la comprensión de ella para que él cumpla su sueño, ella como sostén de la familia, la muerte de un hijo, el dolor y el duelo en sus múltiples formas, el silencio en ella, el silencio en él, hasta que todo ese dolor y esa fealdad que arrasa el alma del poeta la enfrenta y la sublima al intercambiarse él en el rey de Dinamarca asesinado y convertido en fantasma, y al niño, su niño, le devuelve la vida en un pequeño príncipe que se hace eterno y vive, por siempre, en la imaginación de todo el mundo.

Uno de los detalles cautivadores y milagrosos de la película es que mientras en la novela el capítulo dedicado al viaje por mar y tierra que emprende la peste negra desde el Mediterráneo hasta llegar a Hamnet es excepcional y casi autónomo, con un mundo propio, en la película, la directora Chloé Zhao lo resuelve de manera ingeniosa, cuando las sombras de la noche y de la muerte envuelven al pueblo, en la calle un pequeño teatrillo de sombras chinescas recrea el camino de la muerte.

Apenas nada se sabe de la vida William Shakespeare, ni siquiera si él es el hombre de aquel famoso retrato. Nada se sabe de cómo su vida se refleja en sus obras, como ocurre con todo creador. Maggie O’Farrell, primero, y Chloé Zhao, después, imaginan cómo la vida personal impulsada por su esposa Agnes pudo haber ayudado a crear al genio de la literatura y cómo un dolor sin nombre y tan hondo y oscuro como el del Inframundo cuya ruta un día inauguraron para la literatura y el arte Gilgamesh y Orfeo fue capaz de convertirlo en vida y belleza.

Lee la primera parte de este especial AQUÍ: Hamlet, análisis de un clásico  la literatura.

Escenario donde se representa ‘Hamlet’, en la película ‘Hamnet’./WMagazín

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Winston Manrique Sabogal

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