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La escritora Harper Lee (Estados Unidos, 1926-2016) junto a la niña y actriz Mary Badham, como Scout, durante el rodaje de la adaptación cinematográfica de su novela ‘Matar a un ruiseñor’ (1962). /Foto tomada de la Enciclopedia de Alabama (EE UU). / WMagazín

Harper Lee y ‘Matar a un ruiseñor’: legado, resumen y mensaje a 100 años de su nacimiento

Un retrato de una escritora (1926-2016) discreta cuya obra se convirtió en un símbolo universal de justicia, empatía, igualdad y dignidad humana. Una voz que sigue resonando en un mundo marcado por las injusticias sociales y la necesidad de defender los derechos civiles

Harper Lee fue una mujer discreta y sigilosa, portadora de un mensaje profundo que la trascendió y que sigue cobrando fuerza cada día, tanto en lo personal como en lo literario, un siglo después de su nacimiento. Nació en Monroeville (Alabama, Estados Unidos), el miércoles 28 de abril de 1926, y falleció en la misma ciudad, el 19 de febrero de 2016. Su novela Matar a un ruiseñor está considerada una de las mejores obras literarias de Estados Unidos del siglo XX.

En un mundo que premia el ruido y alimenta el narcisismo constante a través de imágenes y opiniones de todo tipo, que ahonda en la desigualdad al distinguir entre ciudadanos de primera, segunda o tercera categoría, y que a menudo hace gala del egoísmo, la insolidaridad y la incultura, la vida y la obra de Harper Lee representan justamente lo contrario.

Una frase de Matar a un ruiseñor lo deja claro: Atticus Finch, un abogado que defiende a un hombre negro acusado de asesinato, se sienta, por las noches, en el porche de su casa con su pequeña hija Scout, sobre las piernas, y le lee libros, mientras ella intenta dormirse… Ese mismo padre que un día le dice a la niña: “Solo poniéndose en el lugar de un hombre y viviendo como él se le llega a conocer”.

Se trata del único libro que Harper Lee escribió, aunque luego se editara como novela el manuscrito original, Ve y pon un centinela, y se hayan recuperado unos cuentos, La tierra del dulce porvenir.

La novela es un clásico estadounidense considerado como el mejor libro de los últimos 125 años, según los lectores de The New York Times, en la encuesta que hizo el diario para conmemorar el aniversario de su suplemento Book Review, en 2022.

Es el quinto libro más prestado de la Biblioteca Pública de Nueva York.

Uno de los héroes literarios más queridos y ejemplares del siglo XX es Atticus Finch.

La novela fue publicada en 1960, después de tres años de escritura y reescritura y muchos noes, antes de obtener el Premio Pulitzer en 1961 y, al año siguiente, ser llevada al cine con un gran éxito, dirigida por Robert Mulligan y protagonizada por Gregory Peck y Mary Bradham. Obtuvo ocho nominaciones a los premios Oscar, y ganó tres: Actor, Guion adaptado y dirección artística en blanco y negro.

Matar a un ruiseñor afronta batallas legales en Estados Unidos porque algunas escuelas, bibliotecas e instituciones intentan prohibirla.

Todo por tener un mensaje de armonía y sensatez. Por ser “una de las historias más profundas y sencillas que hablan sobre los derechos civiles, la igualdad, la amistad y la empatía”, como la describió WMagazín en su artículo sobre los sesenta años de la versión cinematográfica, en 2022.

Una vida: Derecho, literatura y silencio

Nelle Harper Lee fue la cuarta y última hija de Frances Cunningham Finch, ama de casa, y de Amasa Coleman Lee, abogado, hombre de negocios y exeditor de periódico.

Cuando la escritora nació, Monroeville era un poblado sureño de unos 6500 habitantes. Durante su infancia, Harper Lee conoció e hizo amistad con Truman Capote, cuya familia iba los veranos a Monroeville entre 1928 y 1934. Es un periodo que Capote recrea con una gran sensibilidad y alegría en su novela corta autobiográfica Otras voces, otros ámbitos, donde la autora aparece como Idabel.

La escritora intentó seguir los pasos de su padre: entró a la Universidad de Alabama en Tuscaloosa, donde estudió Derecho, pero se retiró cuando le faltaba solo un semestre para graduarse.

Con 23 años, en 1949, se trasladó a Nueva York, donde estrechó la amistad con Truman Capote.

Unos amigos la becaron un año para que escribiera. Cuando acabó el libro, empezó su peregrinación en busca de editorial, como recuerda Winston Manrique Sabogal en El País:

“Diez veces le dijeron ¡no! a Harper Lee. Era el verano húmedo de Nueva York de 1957 cuando la escritora de 31 años recorrió las principales editoriales de la ciudad con un manuscrito de 293 páginas titulado Ve y pon un centinela, una frase sacada del Libro de Isaías. Entrado ya agosto Lee recibió el único sí. Fue en la pequeña editorial Lippincott, pero con la condición de que prácticamente la reescribiera. La escritora aceptó. Le asignaron a la editora Tay Hohoff con quien empezó a trabajar con regularidad”.

Durante los tres años siguientes, ambas avanzaron en la novela en la que Harper Lee empezó a dar protagonismo a la voz de la niña Scout, que en el borrador tenía solo un capítulo. Así surgió la historia de un padre viudo que “se alza como el héroe paternal, moral y ético, mientras esa misma niña recuerda ese verano de los años treinta con su hermano Jem y su amigo Dill, inspirado en Truman Capote, amigo de la escritora”.

Retrato de Harper Lee publicado en la web de HarperCollins. /WMagazín

Mientras escribía la que sería su gran y única novela, Harper Lee acompañó y ayudó a Capote en la investigación del triple asesinato que inspiraría al escritor para su obra maestra A sangre fría.

Matar a un ruiseñor conquistó a los lectores y a la crítica desde su primera edición, en 1960. Luego llegó el Pulitzer y después la película, mientras todos esperaban una segunda novela.

Pero los años pasaron. Solo hubo silencio y discreción. En lo personal y literario. Décadas después volvió a su Monroeville y se instaló en la residencia de ancianos The Meadows. Allí falleció el 19 de febrero de 2016 a los 89 años.

Su gran novela, su vida personal y cómo llevó el éxito la convirtieron en ejemplo y mitología viva. Desde entonces, no dejan de resonar frases de su novela:

“Quería que vieras lo que es el verdadero coraje, en lugar de que te hicieras la idea de que el coraje es un hombre con una pistola en la mano. Es cuando sabes que estás vencido antes de empezar, pero empiezas de todos modos y lo llevas hasta el final pase lo que pase”.

“Sin duda tienen derecho a pensar eso, y tienen derecho a que se respeten plenamente sus opiniones… pero antes de poder convivir con los demás, tengo que convivir conmigo mismo. Lo único que no se rige por la regla de la mayoría es la conciencia de una persona”.

“Las personas en su sano juicio nunca se enorgullecen de sus talentos”.

“Creo que solo hay un tipo de gente. Gente”.

“Los ruiseñores no hacen otra cosa que regalarnos su canto. No se comen los jardines, no anidan en los graneros, no hacen otra cosa que cantar con toda su alma para nosotros. Por eso es un pecado matar a un ruiseñor”.

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Maribel Lienhard

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