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Icíar Bollaín: «Los procesos violentos no se pueden olvidar, pero gestionarlos es una apuesta de futuro»

La directora española de cine analizó su trayectoria en el Festival Cinexcusa, de Colombia, en una conversación virtual. La realidad, los problemas sociales, la amistad y el apoyo colectivo para superar las crisis unen sus películas como 'Hola ¿estás sola?', 'Te doy mis ojos', 'También la lluvia' y 'Maixabel'. Publicamos el vídeo y su transcripción

«Yo no entiendo el guion como algo escrito en piedra, sino que lo evoluciono, sigo escribiendo en rodaje y montaje, sigo encontrando su forma, sus secuencias. Puedo hacer incluso cambios estructurales y los finales de mis películas han cambiado, con secuencias anteriores o nuevas. Esto es una cosa maravillosa porque te deja que la película te diga dónde necesita acabar, deja que te hable. (…) El guion es arcilla y cuando mueves cosas tiene consecuencias, pero no pasa nada, no le tengo respeto. Es una cosa abierta que hay que encontrarle su forma final. Busco la manera de que el guion comunique mejor».

Estas palabras de Icíar Bollaín (Madrid, 1967) es uno de sus mejores autorretratos cinematográficos y personales. El de una persona que desde los 15 años está en varios de los eslabones de la cadena del cine: de la actuación a la dirección. Es una de las directoras europeas más interesantes y respetadas que tiene a la realidad social y privada como su materia prima de creación. Incluso se ha adelantado en sus películas con temas que aún no estaban en la agenda oficial ni social como la repoblación de lugares, la soledad, el maltrato a la mujer o las batallas por la no privatización de los recursos naturales esenciales como el agua.

Esta conexión del cine de Bollaín con lo real y social está sujeto por un asunto como la indagación en la condición humana sostenida por dos aspectos: la amistad y la necesidad de lo comunal, del apoyo de los otros para salir adelente, señala Winston Manrique Sabogal, director de WMagazín que conversó con la directora española en la edición 16 de Cinexcusa. Festival de Cine de Neiva (Colombia), celebrado del 25 al 29 de octubre de 2021. Una charla digital en la cual Bollaín repasó su trayectoria en el cine desde sus inicios como actriz y por qué prefirió la dirección, aunque nunca ha dejado de actuar.

A los 15 años Icíar Bollaín se convirtió por azar en una de las grandes promesas de la actuación española, mientras estudiaba Bellas Artes rodó con algunos de los mejores directores españoles e internacionales como Ken Loach, conoció a guionistas de referencia como Paul Laverty, que sería su esposo; pero hacia los 25 años decidió cambiar su destino al escribir un guion y ponerse detrás de la cámara que vio el resultado en 1995 con Hola ¿estás sola? Un cuarto de siglo después ha rodado diez largometrajes, un documental, siete cortometrajes, actuado en casi una treintena de películas y escrito o coescrito el guion de muchos de sus trabajos.

Su películas son: Flores de otro mundo, Te doy mis ojos, Mataharis, También la lluvia. Katmandú, En tierra extraña que es el documental, El olivo, Juli, La boda de Rosa y Maixabel que se estrenó en el Festival de San Sebastián 2021. Maixabel es una de las películas clave en la carrera de Bollaín por el tema abordado, su compromiso y la escenificación profunda, emotiva y reflexiva a la vez. Trata sobre el encuentro de Maixabel Lasa con las personas de ETA que mataron a su esposo José María Jáuregui en 2000. La película, explica Bollaín a Cinexcusa, «habla de la convivencia. de que hay que vivir juntos, hay que gestionar esto. Es muy complicado pero hay que gestionarlo porque es el futuro».

La cineastas agrega: «Como dijo un profesor de Derecho Constitucional: los procesos violentos que han vivido regiones como el País Vasco o países como Colombia no se pueden borrar ni olvidar, pero hay que gestionarlos. Y esta gente los gestiona. Es una manera de apostar por el futuro. Ni se puede olvidar lo que pasó, ni se debe porque se puede volver a repetir, pero hay que avanzar desde el reconocimiento de lo que se ha hecho».

El siguiente es el vídeo completo de la conversación virtual de Icíar Bollaín con Winston Manrique y debajo la transcripción de los momentos más destacados:

La directora española de cine Icíar Bollaín conversa con Winston Manrique Sabogal, director de WMagazín en el Festival Cinexcusa, de Colombia.

Conversación con Icíar Bollaín

Winston Manrique Sabogal. A sus 15 años el azar jugó a favor de nosotros los espectadores para convertirla en actriz y entrar en el mundo del cine con la película de Víctor Erice El sur, recuérdenos cómo fue ese momento, por favor.

Icíar Bollaín. No tenía idea de ser actriz, ni sabía que existían las directoras. Yo iba a presentar mis exámenes finales del instituto. Erice buscaba chicas que se parecieran a su personaje. Fue a mi instituto, me vio y me preguntó si quería hacer un casting. Yo le contesté: «Voy a hacer mi examen y luego ya veremos». Él se río. Luego hice una prueba en la productora y me escogieron. Caí como una paracaidista. No sabía nada de cine. Erice rodaba su segunda película después de El espíritu de la colmena. Luego reconstruí aquellos días porque para mí, entonces, era todo un montón de gente y de cables por allí. Luego lo fui entendiendo todo, una película tan bonita y tan importante para el cine español. Yo no creo que hubiera hecho cine si no es por eso. Probablemente habría escrito. Después de haber rodado esa película y dos más me matriculé en la universidad, pero no sabía si hacer Periodismo o Bellas artes, finalmente hice bellas artes. A mí contar historias es lo que me gusta, y es parte de lo que hago, escribo los guiones, investigo.

W. Manrique Sabogal. Hacia 1994 conoció a Ken Loach que la llamó para que actuara en Tierra y libertad. En esa época escribe historias y cuentos, para usted. Tengo entendido que es cuando empieza a escribir el guión de la que habría de ser su primera película, Hola, ¿estás sola? Cómo fue ese rodaje con Loach y la escritura de su guion.

I. Bollaín. Creo que cuando ruedo con Ken el guion ya está escrito. De hecho, en el 91 empiezo una relación con un chico joven que acaba de venir de estudiar cine en Londres y monta con un amigo una productora para hacer cortometrajes. En el momento en que lo hacen yo me apunto. Yo ya veo que detrás de la cámara pasan cosas que a mí me interesan. Y que, realmente, la historia se cuenta desde atrás de la cámara. Entre 91 y 94 que ruedo con Ken yo ya participo en esa productora: hago de actriz, hago de sonido, de ayudante de dirección, hago producción, estoy en esa especie de escuela de productora que montamos. Ya tengo el guion.

El encuentro con Ken es muy inspirador: Ken como persona es muy inspiradora y como director lleva toda la vida contando las cosas desde un lugar sin aflojar en su punto de vista y su apuesta visual y cómo cuenta las cosas. Y como actriz es una experiencia increíble porque te hace vivir las cosas, más que interpretarlas. Él nos deja mucho que sintamos lo que está pasando. Esa experiencia me hace revisar mi guion desde un punto de vista más realista. El guion viene de un relato muy loco que escribo a vuela pluma, sin más ambición que escribir cosas personales. Pero, de repente, con Ken me hago preguntas de en qué trabajan estas chicas, cuánto ganan, dónde viven. Aterrizo los personajes en una realidad y eso es lo que les da también más fuerza a la historia. Mi experiencia como actriz es espléndida porque hay muchas cosas que como actor los directores tienden a ponerte encima, mucha cosa técnica, muchos protocolos que no son necesarios. Cuando llegó el montaje pedí ver cómo lo hacían. Ken es un referente para todo. Su manera de hacer las cosas es un extremo, yo nunca lo haría así en su forma, pero siempre es un referente muy inspirador.

W. Manrique Sabogal. Voy a repasar las diez pelícuas y un documental para luego formularle una pregunta: Flores de otro mundo, Te doy mis ojos, Mataharis, También la lluvia. Katmandú, En tierra extraña que es el documental, El olivo, Juli, La boda de Rosa y Maixabel que es la película que se acaba de estrenar. Hay dos puntos en común en su cine, un cine muy conectado con la realidad, un cine social de calidad, pero detrás de eso veo algo que lo conecta con la condición humana: es la amistad, cómo sus personajes nos recuerdan que solo pueden avanzar con el apoyo de otro o de otros, sea en cuestiones individuales y muy personales como en Flores de otro mundo donde se necesitan, en Te doy mis ojos donde una mujer maltratada por su marido necesita primero de su propio apoyo y reconocerse, su hermana y todas las demás; incluida Maixabel sobre cómo, difícilmente, saldremos adelante solos, necesitamos el apoyo de los demás.

I. Bollaín. Yo no había hecho ese análisis, pero es que creo que es así. Supongo que cuando me he metido en las distintas historias te das cuenta que la gente sale de situaciones muy delicadas por el apoyo de alguien. En la vida siempre hay alguna persona, algún grupo humano, que es clave para salir de una crisis. Es muy difícil  hacerlo solo.

W. Manrique Sabogal. Eso se ve desde su primera película Hola ¿estás sola? Me parece una reflexión muy pertinente en un mundo cada vez más individualista y donde muchos creen que pueden hacer todo sin depender de nadie. Necesitamos, sobre todo, del colectivo.

I. Bollaín. En Hola, ¿estás sola? el final era otro. Era una historia más de amor, el ruso desaparece, pero era que se había caído y estaba en un hospital y ella lo encuentra; era un final más semimágico y estaba rodado. Cuando ya lo tenía montado me di cuenta de que la historia no iba de eso, que es una parte importante, pero que es una historia de amistad y eso lo descubrí montándolo. Me fui a rodar ese tren final que no estaba rodado y termino la película con las dos amigas. Me digo esta no es una historia de amor, es una historia de amor entre dos amigas y este debe ser el final.

Con Te doy mis ojos me ocurrió algo parecido. Había otro final: la vemos a ella con un grupo de niños explicar una obra de arte después de que ha pasado el tiempo y Pilar ha rehecho su vida. Y otra vez me digo: «No, esto acaba con estas amigas y Pilar saliendo de esta casa con ellas, no hace falta saber qué pasa después». Y otra vez volví a un momento más comunal. Las historias te lo dan. Fíjate que poco premeditado, es que me lo encuentro.

W. Manrique Sabogal. Es lo que dicen ustedes los creadores, que la intuición o la inspiración es solo el conocimiento que tenemos las personas acumuladas y el cerebro va por delante. Es el Sabes que no sabes que sabes.

I. Bollaín. Sí, sí… Y luego es una libertad que tenemos al hacer cine. Que sospecho que se pierde un poco cuando estás en otros medios que es el work in progress. Yo no entiendo el guion como algo escrito en piedra, sino que lo evoluciono, sigo escribiendo en rodaje y montaje, sigo encontrando su forma, sus secuencias. Puedo hacer incluso cambios estructurales y los finales han cambiado, con secuencias anteriores o nuevas. Esto es una cosa maravillosa porque te deja que la película te diga dónde necesita acabar, te deja que te hable.

Por ejemplo, haciendo Maixabel, en esa escena final que él entrega las flores en la tumba y están todos. Fíjate que lo he escrito, rodado y montado, pues en una de las veces que visioné la película con el montador dije: «La película no habla de eso. Habla de la convivencia. Todo eso está para decir: ‘Hay que vivir juntos, hay que gestionar esto». Es muy complicado pero hay que gestionarlo porque es el futuro. También me di cuenta que ese era el final y me di cuenta de que de esto habla la película y yo misma me lo vuelvo a encontrar, es curioso.

W. Manrique Sabogal. Está en todas, es lo colectivo. Hay que mirar atrás para ver qué hemos aprendido, qué podemos sacar de bueno. Es lo que me dejan sus películas.

I. Bollaín. Me pasa con todas. Es como si me olvido de lo que estoy contando y me lo encuentro al final. Me volvió a pasar con La boda de Rosa que es una película más ligera, pero al final, cuando están en la boda todos bailando y se pasan al bebé, recuerdo que en el montaje me dije: «Les iría mucho mejor a todos si se ayudaran unos a otros porque en el fondo están todos muy solos». Debe ser una obsesión que tengo.

W. Manrique Sabogal. A los escritores les sucede. Álvaro Pombo dice que los autores escriben siempre el mismo libro en diferentes volúmenes.

I. Bollaín. Totalmente.

W. Manrique Sabogal. Los argumentos de las películas, como los de los libros, son solo el vehículo por el que ustedes nos hablan de los temas que realmente les interesan que suelen ser 4 o 5.  Pero que son variaciones de esos temas que les inquietan, ¿verdad?

I. Bollaín. Sí. Hay otro tema que está en todo: es esa gente a la que no le rompen las circunstancias. Se puede llamar dignidad, inconformismo, lo que quieras; pero es gente que no le rompen el espinazo. Es gente que, a pesar de todo, se supera y sigue. A mí esa gente me parece muy inspiradora, la gente que se sobrepone.

W. Manrique Sabogal. Otra característica es que usted ha abordado temas muy importantes mucho antes de que estuvieran en la agenda mediática, en el diálogo social o del Gobierno. Vamos a ver unos minutos de Te doy mis ojos, una película del año 2003, sobre el maltrato a la mujer, que obtuvo siete premios Goya, los principales:

W. Manrique Sabogal. Tiene toda la vigencia del mundo.

I. Bollaín. Es la realidad y tiene toda la vigencia. Han pasado 17 años. Gente joven, incluso, que se mete en estos círculos de relaciones muy nefastas. Eso que has dicho que me adelanté estaba en las noticias y empezaba a hacerse público. Hubo un caso terrible que pasó en España: una mujer fue a un programa de televisión y contó que su marido la maltrataba y a continuación el marido la quemó viva. Esto salió en toda la prensa. Esto hizo que las asociaciones de mujeres, que ya llevaban tratando esto dijeran esto no es del ámbito privado, es público. Lo que me pasaba es que no entendía; tuve la suerte de venir de un entorno que no es machista, en el que los hermanos y las hermanas hemos tenido el mismo trato. Por eso no lo entendía, y las noticias no daban una explicación. Nunca se le ponía cara a él, y yo decía: ¿esta gente quién es? No se explicaba por qué una mujer está tantos años con un hombre que la trata así. Todo el mundo queríamos respuestas, todos queríamos entender la dinámica de eso, conocer la intrahistoria. Te das cuenta de que esa intrahistoria es la cultura en la que viven esas personas y la tradición. Hay muchas capas dentro del maltrato que viene de muy atrás. Entonces llegas con una película que intenta pasar ese titular de prensa.

W. Manrique Sabogal. Es el cine como arte al servicio de educarnos, ayudarnos, a todos hombres y mujeres.

I. Bollaín. Esa es una función que las películas podrían tener y uno sueña: que ojalá la película se convierta en un instrumento. Pero tú de momento quieres contar la historia bien, quieres tener al espectador agarrado a su silla, que no es tan fácil narrar una buena historia Y luego si eso, además, tiene una trascendencia es una maravilla. Y la verdad es que Te doy mis ojos la ha tenido, y no solo en España porque es un problema universal. Se puede convertir en una herramienta de entender y de saber cómo tratar a las víctimas, saber qué hacer con ellos. El cine tiene mucho poder de comunicación y abrir debates y plantar ideas.

W. Manrique Sabogal. Y usted lo hace. Por eso quiero preguntarle sobre el tema del maltrato a la mujer: ¿cómo percibe la situación, hemos avanzado mucho, poco, qué hacer con las nuevas generaciones también, qué nos falta por hacer?

I. Bollaín. Hemos avanzado en que antes era un problema supuestamente privado y ahora es público. Hemos avanzado en que hay un lenguaje, aunque a algunos les moleste. Yo veo a mis hijos que tienen 18 y 20 años y ven películas de abuso y les salta a la vista, a pesar de estar contadas en tono de comedia y complacencia. En eso hemos avanzado mucho. Pero creo que sigue muy en nuestra cultura. Incluso hay nuevas herramientas para controlar a los demás, en el caso de los chicos a las chicas con las redes sociales. Hay que seguir contándolo, hablando de ello. Por lo menos hemos conseguido que sea inadmisible. Y que ese lenguaje, esos chistes sean inadmisibles, pero no quiere decir que se haya ido. Las relaciones de poder siguen. Entender los celos como que me quiere sigue estando en la cultura. Un cierto grado de violencia sigue estando en la cultura. Creo que el porno está haciendo horrores porque hay un porno violento que está normalizando la violencia en las relaciones sexuales. Hay cosas buenas por arriba pero otras no está bien y siguen.

W. Manrique Sabogal. Vamos a ver unos minutos de También la lluvia. Una película que interesa mucho a Cinexcusa porque el festival siempre está con temas sociales y creen en el cine, como usted ha dicho, con poder de educar y ayudar a una mejor sociedad:

 

I. Bollaín. Qué trabajera! Qué horror. Cada vez que veo esta película me digo que trabajera nos dimos.

W. Manrique Sabogal. Estuvo muy bien imbricar esas historias, la llegada de Colón en el rodaje de una película, la crisis del agua en Cochabamba en 2000. Es una película dentro de la película que a su vez está afectada por la realidad más real que es la guerra del agua en el año 2000. ¿Cómo surge esa estructura? El guion es de Paul Laberty, pero usted está encima de todo.

I. Bollaín. La idea y el guion es de Paul. Él conecta las cosas de una manera asombrosa. Él había escrito para una serie que al final no se hizo: un guion que era todo sobre Colón y su llegada, su tropezón con el otro continente. Estaba, además, contado desde el lado de quienes lo ven llegar. Aquello no salió y quiso darle una vuelta. Las películas de época tienen el peligro de que se quedan como algo irrelevante para hoy, y él quería conectarlo, y conocía la guerra del agua de Bolivia que fue una de tantas batallas que se ganó y se ha convertido, simbólicamente, en una de esas batallas ganadas contra una multinacional. Se luchó contra la privatización del agua y ganaron.

El oro de ayer era el que buscaba Colón y compañía y el oro de hoy es el agua que buscan las multinacionales que colonizan igualmente territorios expulsando a los que están ahí o dejándolos muy mal. Paul conectó las dos ideas. Es mi primera película que se sale de las anteriores de entornos más íntimos, más pequeñas en todo. Aquí me encuentro con cosas más grandes y en Bolivia. Muy apasionante. El trabajo con la música de Alberto Iglesias también, decidimos que la música épica no la tuviera la película de Colón que se filma, sino la guerra del agua, algo más pedestre. Eso lo hace más real. Paul hace guiones que son apuestas. La gente cuando los lee dice: muy bonito y esto como se hace, y yo digo: «No lo sé pero hay que hacerlo».

W. Manrique Sabogal. Usted escribe desde adolescente y se decantó por hacerlo en el cine.

I. Bollaín. Y no me da miedo entrarle a la estructura. El guion es arcilla y cuando mueves cosas tiene consecuencias, pero no pasa nada, no le tengo respeto. Es una cosa abierta que hay que encontrarle su forma final. Busco la manera de que el guion comunique mejor.

W. Manrique Sabogal. Pasamos a Maixabel, su reciente y necesaria película. Muy suscintamente, recrea la historia de Maixabel Lasa, viuda de José María Jaúregui asesinado por ETA en el año 2000, y el encuentro de ella con dos de los asesinos de su esposo. Es ese momento tan íntimo y de la condición humana de opuestos: alguien que hace daño y quien lo recibe. Eso es Maixabel. En Colombia, Iciar, lamentablemente, también sabemos de estos enfrentamientos de la guerrilla, los paramilitares, organismos del Estado, la delincuencia común… Y los millares de víctimas. Veamos unos segundos de Maixabel:

W. Manrique Sabogal. Tal cual, ¿no Iciar? Esas últimas palabras de Maixabel Lasa. Es el arrepentimiento y la convivencia de la que hablaba expresado aquí de una manera ejemplar.

I. Bollaín. A mí los encuentros estos me llamaron la atención hace varios años cuando los publicó el diario El País, por Mónica Ceberio, por esto que has dicho, lo mejor y lo peor del ser humano de matar a otro de esa manera tan brutal; pero también es capaz de sentarse a decirle a la persona que le hizo daño: Me equivoqué, te hice daño, lo siento. Y la otra persona de escucharlo y de darle una segunda oportunidad que es de lo que habla Maixabel. Porque se habla mucho del perdón, pero Maixabel no entra por ahí, habla más de segundas oportunidades. Una mujer que cree que todos la merecen. Incluso las personas que más daño le han hecho. Es esa semilla de futuro. El País Vasco es un territorio muy pequeño donde ha habido una violencia durante cinco décadas, viven todos puerta con puerta, los que mataron, a quienes mataron, los que no dijeron nada, los que no condenaron. Están todos juntos y hay una convivencia que hacer.

Como dijo un profesor de Derecho Constitucional: los procesos violentos que han vivido regiones como el País Vasco o países como Colombia no se pueden borrar ni olvidar, pero hay que gestionarlos. Y esta gente los gestiona. Es una manera de apostar por el futuro. Ni se puede olvidar lo que pasó, ni se debe porque se puede volver a repetir, pero hay que avanzar desde el reconocimiento de lo que se ha hecho. Desgraciadamente esta es una historia muy única. Hay muy poquitos miembros de la banda que se hayan desmarcado de ETA y luego acercado a las víctimas. Es muy excepcional, pero es muy inspirador y puede ser ejemplo para otros sobre el daño causado.

W. Manrique Sabogal. Está el daño causado tanto en España como en Colombia, pero también admirable las personas que deciden, como Maixabel, escuchar, como algo reparador, de reconstruir, de echar para adelante.

I. Bollaín. Es alucinante. Además, uno no puede dejar de preguntarse qué haría uno. Realmente no lo sé. Es verdad que ella tiene esas convicciones éticas muy sólidas. Ella quiere ver si el arrepentimiento es real y eso lo constata. Una vez constata eso quiere saber cosas, por qué mataron a su marido, qué sabían de él, y descubre que nada, cosa que es bastante descorazonadora. Prácticamente no era otro motivo de que era un objetivo fácil. Y quiere hacerle saber el dolor causado. En esa convicción ética de dar una segunda oportunidad por el camino encuentra cosas muy positivas para ella. Es algo común a todas las víctimas que fueron a estos encuentros, que se sienten muy bien, sienten que han recuperado algo propio, como si, entre comillas, les dieran la razón. Saben que es así, pero no deja de haber un discurso colectivo que pesaba sobre las víctimas de que algo habrán hecho, se lo habrán buscado y, de repente, un encuentro así pone las cosas en su sitio. Eso nunca debió de pasar. Injusto e innecesario. Entiendo que eso es irreparable, pero algo bueno te ha de dejar cuando la persona que te hizo daño te lo reconoce.

W. Manrique Sabogal. El dolor no se olvida, pero también está la reflexión de que hay que avanzar porque qué sacamos con girar sobre el mismo eje siempre.

I. Bollaín. Además, hay una sensación tristísima que me comunica la película de vidas perdidas. Se han perdido las vidas que ha quitado esta gente, pero también esa sociedad herida. Este paso de la reconciliación y del daño que han causado les encamina a una vida mejor. Es construir algo desde ese dolor de vidas truncadas para nada. Hay una cosa terrible con ETA y es la inutilidad de todo. No se ha conseguido nada más que dolor. Si la gente que lo causó hace autocrítica ya ha servido para algo. Que no se vuelva a idealizar esto. Que no se vuelva a justificar esto.

W. Manrique Sabogal. Usted dibujaba, ¿aún lo hace?

I. Bollaín. Yo hice Bellas Artes. Dibujo todas mis películas, de una manera muy básica, pero todas las puestas en escena las dibujo y me ayuda mucho. Esa base de bellas artes, que no terminé porque acababa en algún rodaje, me ayuda un montón.

W. Manrique Sabogal. ¿Hacia donde va el cine? Esto no es como el libro cuando hay quienes dicen que el libro de papel se acaba, mentira.

I. Bollaín. No creo que las salas de cine se acaben, porque, como dices, es como el papel. Lo que a veces me preocupa es el lenguaje cinematográfico. Creo que los adolescentes se están educando en un audiovisual más de series que de cine y es un lenguaje diferente en el que se aplazan los finales, se trabaja mucho el giro para retenerte, se estiran las escenas. Todo eso es otro lenguaje audiovisual, no te digo ni mejor ni peor, distinto. La gente joven está educándose en eso. No sé si tendrán la paciencia o la curiosidad de seguir el otro lenguaje cinematográfico de las dos horas o la hora y media. No sé.

W. Manrique Sabogal. También es verdad que el cine es muy joven dentro de la historia de la humanidad y de las artes, tiene 125 años, frente a los 3.500 años de Epopeya de Gilgamesh, primera obra literaria conocida, en tablillas de arcilla. El cine es un bebé, estamos en la génesis del mundo audiovisual. Esperamos lo mejor todavía.

Iciar Bollaín. Es una manera muy optimista de verlo.

Winston Manrique Sabogal. Como su cine, es una vía esperanzadora. Muchísimas gracias Iciar por este encuentro para Cinexcusa.

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