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El editor argentino Christian Rainone, presidente de la Fundación El Libro, organizador de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. /Foto cortesía FIL Buenos Aires para WMagazín

La Feria del Libro de Buenos Aires cumple 50 años en un país “estancado”, según Christian Rainone

El presidente de la Fundación El Libro, organizadora de la feria argentina, del 23 de abril al 11 de mayo de 2026, analiza la situación del sector editorial en su país y adelanta las claves de la edición del cincuenta aniversario

El hito cultural más importante de Argentina llega a su edición número cincuenta entre la ilusión y la incertidumbre económica. Se trata de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires 2026, que llega con un país en una economía estancada, con las ayudas al sector del libro reducidas y con las ventas paralizadas. Aun así, la organización espera más de un millón de visitantes del 23 de abril al 11 de mayo.

Christian Rainone, presidente de la Fundación El Libro, encargada de la organización de la feria porteña, se muestra optimista a pesar de la situación descrita y, sobre todo, subraya el valor simbólico de esta edición. En especial, destaca su entusiasmo por una cita en la que varias ferias internacionales del libro le rendirán homenaje.

Rainone, que lleva 24 años como editor de un sello de literatura infantil, describió el panorama en una videoentrevista a WMagazín. Empezó por contar uno de los cambios de la inauguración: antes consistía en un discurso de un escritor y este año será una mesa de debate entre Selva Almada, Gabriela Cabezón Cámara y Leila Guerriero, con Perú como país invitado de honor.

“Las actividades por el cincuenta aniversario ocupan parte de nuestra atención. Hay un pabellón que usamos para eventos especiales y últimamente se usa para filmódromo. Lo decidimos llamar El pabellón de la feria 50. Allí se concentrarán varios de los actos conmemorativos. Una de estas muestras especiales es el homenaje que nos harán la Feria de Frankfurt y la de Bolonia, la feria infantil.

Habrá una muestra de los libros prohibidos, y otra dedicada a la literatura infantil.

Conmemoraremos los cuarenta años de la muerte de Borges: tendremos, por ejemplo, un laberinto, experiencias inmersivas y actividades con inteligencia artificial y streaming relacionadas con el mundo del libro.

La pista central del recinto de La Rural se va a techar para acoger festejos relacionados con la música o los booktubers, por ejemplo”.

La Feria Internacional del Libro de Buenos Aires ha acogido en todo este tiempo a algunos de los escritores contemporáneos más importantes del mundo: desde Mario Vargas Llosa hasta Erri de Luca, recuerda Rainone. Este año estarán los premios Nobel de Literatura de Sudáfrica J. M. Coetzee (2003) y de China Mo Yan (2012):

“Nuestra feria es muy tradicional. La base sólida de nuestra feria es lo popular, pero estamos trabajando en innovaciones a nivel de comunicación y de hábitos. Hemos incorporado avances en el ecosistema como el audiolibro. La innovación, en este contexto, también exige sensibilidad”.

El país no atraviesa un buen momento económico y la industria editorial afronta la tormenta, mientras el entorno digital sigue avanzando y transformando los hábitos de lectura:

Argentina es un país donde el sector del libro está estancado en volumen de unidades. Estamos trabajando en una iniciativa para fomentar el hábito de compra de libros por parte de los chicos, por ejemplo. Vamos a dar un voucher a cada chico que venga de la escuela.

El tema de la innovación tiene mucho que ver con la eficiencia en muchos sentidos, tanto en la logística como en la edición y en la comercialización. En Argentina tenemos un problema de falta de datos. No tenemos un Nielsen, como sí tienen Colombia o España, con lo cual es muy difícil medir dónde se vende, cómo se vende, y qué se vende.

Tuvimos una fuerte caída el año anterior, pero se recuperó el año pasado. Esperamos seguir creciendo”.

Christian Rainone, presidente de la Fundación El Libro, de Argentina. /Foto cortesía Feria Internacional del Libro de Buenos Aires

Las relaciones con el gobierno del presidente Javier Milei no son las mejores, explica Christian Rainone:

“Cuando empezó el gobierno hubo un quiebre en la relación. El Gobierno empezó con varios cambios en la parte cultural, en lo que respecta a nuestro sector. Tiene que ver con la ley del libro, la ley de la protección de la actividad de las librerías y otros cambios que, por suerte, no sucedieron.

Debido a ese quiebre, se cortaron las ayudas en ferias internacionales y se redujo el programa Sur, que financia las traducciones de los libros argentinos en otras lenguas.

Por otro lado, se asumió una apertura en las importaciones del papel. Esto debería redundar en una baja de costos del precio de venta del libro,

Para mí la política cultural es una política de mediano y largo plazo.

En Argentina hoy tenemos un problema de consumo. La economía está estancada, no hay crecimiento, y eso repercute en el libro.

Salvo en algunos puntos, no hay aumento de partidas hacia nuestro sector. La cultura, en general, se resiente. El gobierno tiene herramientas para incentivar el sector y no las está utilizando. Por ejemplo, tiene bancos nacionales. El Banco Nación dejó de estar en la feria, por ejemplo, y era un socio importante para dar cuotas en la venta de libros. Es una herramienta concreta que podría reactivarse para impulsar el consumo.

Permanece la acción de la Secretaría de Educación de CONABIP que permite a unas novecientas bibliotecas populares de todo el país comprar, durante unas jornadas, con un descuento del 50%”.

Logo de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. /WMagazín

En lo que depende de la propia industria editorial el momento no es el ideal. Entre 2024 y 2025, la tirada de ejemplares se redujo un 34% y las ventas institucionales y estatales pasaron de representar el 29% a un 5%:

“Una parte que corresponde a nuestro sector es la de tratar de ver dónde están estos focos, dónde podemos profesionalizarnos y estudiar los datos para editar mejor, para llegar a los canales que hay que llegar, hoy no tenemos esas herramientas para tomar decisiones.

La feria presentará a los profesionales un nuevo fellowship para captar inversiones extranjeras y de ventas de derechos de autor. Además, acogerá el CONTEC desde la Feria de Frankfurt. Este instrumento se especializa en el desarrollo de audiolibros e inteligencia artificial. Estos espacios buscan abrir nuevas vías de crecimiento en un contexto de caída del mercado interno.

Otro aliciente para los sellos editoriales es la masividad que promete el evento para compensar una reducción de sus ventas que se expresa en el último informe de la Cámara Argentina del Libro (CAL): la tirada de ejemplares se redujo un 34% entre 2024 y 2025, mientras que las ventas institucionales y estatales pasaron de representar el 29% de la cantidad de impresiones a un 5%.

La feria es un hito en la cultura argentina, lo pensamos así y lo sabemos. Eso nos da una energía especial y extra.

El libro es una herramienta cultural que te abre muchas puertas y cada puerta te abre otra. Por eso, las estrategias para promover la lectura deben ser amplias y sostenidas”.

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Winston Manrique Sabogal

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