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Detalle de la portada de la novela ‘Mi Ántonia’, de Willa Cather, editorial Alba. /WMagazín

La historia de Estados Unidos a través de sus grandes novelas (1): de la época colonial a la construcción de una nación

Veintiuna obras literarias para recorrer 250 años y entender el país: del puritanismo y la esclavitud a las dos guerras mundiales, los cambios sociales y el siglo XXI, un viaje por los grandes conflictos del país a través de algunas de sus obras maestras. En esta primera parte de ‘La letra escarlata’ y ‘¡Absalón, Absalón!’ a ‘Beloved’ y ‘Mi Ántonia’

¿Qué se han preguntado los mejores novelistas de Estados Unidos sobre su país? La literatura estadounidense tiene una fuerte tendencia a desmontar el mito nacional más que a celebrarlo. Muchas de sus grandes novelas cuestionan, desde distintos ángulos, el relato triunfal del país y ellas mismas son parte de su historia.

Contar los 250 años de historia de Estados Unidos (1776-2026) a través de obras consideradas parte de la llamada “Gran Novela Americana” no solo permite descubrir historias memorables y de enorme calidad literaria; también ofrece una forma de entender el país. Más que un canon literario, estas obras constituyen un espejo de Estados Unidos y ayudaron a definir qué significa ser estadounidense.

Estas novelas no son solo testigos de la historia, sino también constructoras de la imagen que Estados Unidos tiene de sí mismo. Leídas de forma consecutiva componen una historia alternativa: no la de los presidentes o las guerras, sino la de los conflictos morales, sociales y culturales que sus escritores consideraron decisivos para comprender el país.

A lo largo de este recorrido aparecen, una y otra vez, los mismos conflictos:

  • el puritanismo y la culpa;
  • la conquista y el exterminio de los pueblos indígenas;
  • la esclavitud;
  • la Guerra de Secesión;
  • la violencia de la conquista de las tierras del oeste;
  • el racismo estructural;
  • la violencia del capitalismo;
  • la exclusión de los inmigrantes;
  • las guerras mundiales;
  • la Guerra Fría;
  • el neocapitalismo y la fractura social;
  • las contradicciones del sistema democrático.

 

No se trata de afirmar que la historia de Estados Unidos sea únicamente una historia de violencia, sino de observar que buena parte de sus grandes novelas han encontrado precisamente en esos conflictos el mejor material para explicar cómo se ha construido el país: desde la negación de su origen multicultural y la discriminación racial hasta la esclavitud, las sucesivas oleadas migratorias o la distancia entre el ideal democrático y la realidad histórica.

Este fresco literario privilegia los temas, los argumentos y las preocupaciones de las novelas por encima del análisis de sus estilos, estructuras o recursos narrativos. Las veintiunas obras elegidas destacan tanto por su calidad literaria como por la capacidad de sus autores para comprender el pasado, interpretar su presente e intuir el futuro del país que retratan.

Las veintiuna novelas siguen el orden histórico de los hechos que narran, y no el de su publicación. De este modo componen una línea temporal que permite recorrer la historia de Estados Unidos desde una perspectiva literaria y observar, de forma transversal, los grandes conflictos que atraviesan el país desde sus orígenes hasta nuestros días.

Es la ficción para explicar la evolución del país, sobre todo en lo moral, ético y social, y, al mismo tiempo, utiliza la historia para iluminar estas obras. Las grandes novelas estadounidenses no solo reflejan la historia de Estados Unidos; han contribuido decisivamente a imaginarla y a discutirla.

Esta primera parte se detiene en el nacimiento y la construcción de Estados Unidos:

Época colonial puritana: 1642-1649

La letra escarlata, de Nathaniel Hawthorne (1850)

Las normas, injusticias e hipocresía de una sociedad que condena a Hester Prynne a llevar la letra A, de adúltera, en el pecho por tener una hija con un hombre con quien no está casada. Ella acepta el castigo y no revela la identidad del hombre. Señalamiento, culpa, injusticia y estigma son los ejes con los que Hawthorne cuestiona un sistema social moral, el fanatismo religioso y el puritanismo por encima de la humanidad que debe primar entre las personas.

Fragmento:

“Los fundadores de una nueva colonia, cualquiera que sea la utopía de felicidad y virtud humana que proyecten originariamente, se dan cuenta siempre de que una de sus primeras necesidades prácticas es la de demarcar dos lotes del suelo virgen, uno para el cementerio y otro para la cárcel”.

***

Guerra de los Siete años europea: 1757

El último mohicano, de James Fenimore Cooper (1826).

Es una de las primeras grandes novelas de autores estadounidenses. Colonialismo, aventura y conflicto de convivencia interracial. Todo sucede durante la Guerra Franco-India (1754-1763) en la disputa entre Francia y Gran Bretaña por dominar las colonias del norte. Los franceses buscaron colaboradores de las naciones nativas en su lucha contra los británicos escenificada entre Chingachgook, guerrero mohicano, y Ojo de Halcón, explorador. Un conflicto que habría dejado más de un millón de muertos y reconfiguró el dominio y el poder territorial. La novela creó arquetipos importantes sobre el salvaje noble, los colonos malos, la exploración de tierras inhóspitas y la mirada sobre el wéstern.

Fragmento:

“Chingachgook dio entonces la señal y comenzó el tiroteo. Una docena de hurones rodaron, muertos. A los gritos de guerra de Chingachgook, respondieron numerosas exclamaciones provenientes desde el bosque, que hicieron vibrar el aire. Los hurones abandonaron el centro de su línea. Por el espacio abierto apareció Uncás, a la cabeza de cien guerreros”.

***

Racismo y violencia: 1833-1910

¡Absalón, Absalón!, de William Faulkner (1936).

En el territorio imaginario de Yoknapatawpha, en Misisipi, se aprecia una parte del ecosistema de Estados Unidos de antes, durante y después de la Guerra Civil o de Secesión (1861-1865) entre los estados del Norte contrarios a la esclavitud y los del sur que la promulgaban. El famoso sueño americano convertido en pesadilla por la ambición desmedida, el poder, la violencia y la crueldad de Thomas Sutpen: crear una plantación y fundar una dinastía lastrada por la esclavitud y el racismo que llevan a la destrucción de la familia. Faulkner utiliza cuatro narradores, cuatro puntos de vista, cuatro realidades.

Fragmento:

“Vi lo que había sido de Ellen, mi hermana. La vi convertida en una reclusa, que miraba crecer a aquellos dos hijos condenados, a quienes ella no podía salvar. Vi el precio que tuvo que pagar por esa casa y ese orgullo; vi cómo expiraban sucesivamente aquellos pagarés sobre su dignidad, su tranquilidad y su alegría que había firmado aquella noche en que penetró en la iglesia. Vi cómo se deshacía la boda de Judith sin razón ni motivo, a la sombra de una excusa; vi morir a Ellen sin otro amparo que yo, una niña, a quien volverse en demanda de una protección para su hija; vi a Henry, después de haber repudiado su hogar y su primogenitura, volver un día y arrojar prácticamente el cadáver sangriento del novio de su hermana sobre el ruedo del traje nupcial de Judith; y luego vi volver a ese hombre, fuente y origen del mal que sobrevivió a todas sus víctimas, que había engendrado dos hijos no sólo para que se destruyeran mutuamente y aniquilaran su propia estirpe, sino también la mía; pues le prometí casarme con él”

***

Esclavitud, racismo, antirracismo, identidad: 1830-1840

Las aventuras de Huckleberry Finn, de Mark Twain (1884-1885)

Un viaje hacia la conciencia humana individual a través de la exploración de la vida con sus desigualdades que lleva al protagonista, Huck, a la conquista de la libertad física y, sobre todo, de pensamiento. Un retablo de la esclavitud y del racismo sureño aquí criticado y satirizado. Esto es lo que logra el amigo del protagonista de Las aventuras Tom Sawyer (1876), otra ventana a Estados Unidos tras la Guerra de Secesión, en esa continuación o bifurcación de aquel mundo. Es una de las primeras novelas escritas en inglés vernáculo estadounidense, sobre todo por cuenta del narrador.

Fragmento:

“Luego, en el lejano bosque, oí el rumor que produce un alma en pena cuando quiere decir algo que le preocupa y no consigue hacerse entender, y es por eso por lo que no puede descansar tranquilamente en su tumba y tiene que vagar así todas las noches quejándose. Perdí el ánimo y me asusté tanto que hubiera querido tener compañía”.

***

Masacre de indígenas: 1833-1870

Meridiano de sangre, de Cormac McCarthy (1985)

La campaña para masacrar a los indios apache en la frontera entre Estados Unidos y México, entre 1849 y 1850, adquiere en esta novela un carácter humano desde la crueldad. Un joven fugitivo se une a una banda de mercenarios, al tiempo que un juez promueve la violencia. Lo que empieza como exterminio de indios acaba en una matanza indiscriminada de ciudadanos. El joven, llamado “el niño” vive su propio periplo por la violencia, sobrevive a ella, hasta convertirse en un adulto que regresa junto al juez y su brutalidad e inhumanidad lo consumen todo.

Fragmento:

“Solo ahora se ha despojado completamente el niño de todo lo que ha sido. Sus orígenes son ya tan remotos como remoto es su destino y nunca más, por más vueltas que dé el mundo, encontrará territorios tan agrestes y bárbaros donde probar si la materia de la creación puede amoldarse a la voluntad humana o si el corazón no es más que arcilla de otra clase. Los pasajeros son gente remisa. Ponen rejas a sus miradas y nadie pregunta a nadie qué le ha traído por aquí”.

***

Guerra de Secesión: 1861-1873

Lo que el viento se llevó, de Margaret Mitchell (1936)

Cómo sobrevivir a los estragos de la Guerra de Secesión a través de la vida de Scarlett O’Hara, una joven adinerada y caprichosa cuya familia de Georgia queda en la ruina y ella se encarga de reconstruir, a toda costa, la plantación: Tara. En el camino el amor, el desamor, las trampas y los privilegios de la sociedad esclavista. Rhett Butler es el hombre que la corteja, pero que ella detesta, y con quien termina casada por interés. El cambio personal de Scarlett avanza en paralelo con el de la realidad de Estados Unidos. Obtuvo el Premio Pulitzer en 1937.

Fragmento:

“—Pues sí, señores míos, si Georgia va a la guerra, iré a ella. ¿Para qué otra cosa me hubiera incorporado a la Milicia? —dijo él. Sus ojos grises se abrieron y su soñolencia desapareció con una viveza que Scarlett no había visto nunca antes—. Pero, como mi padre, espero que los yanquis nos dejen en paz y que no haya lucha… —Levantó la mano, sonriendo, porque de los chicos Fontaine y de los Tarleton se elevaba una Babel de voces—. Sí, sí; sé que nos han insultado y que nos han mentido; pero, si hubiéramos estado en el pellejo de los yanquis y ellos hubiesen intentado separarse de la Unión, ¿cómo hubiéramos obrado? Probablemente de la misma manera. No nos habría gustado”.

***

Esclavitud y memoria: 1873

 

Beloved, de Toni Morrison (1987)

“En el 124 había un maleficio: todo el veneno de un bebé”. Así empieza Toni Morrison esta historia sobre la esclavitud, el racismo, la injusticia y las raíces envenenadas y podridas de una sociedad. Está inspirada en la vida de la esclava afroamericana Margaret Garner que escapa de su esclavitud, pero se enfrenta a la orden de recuperarla por la Ley de esclavos fugitivos de 1850. La escritora narra con lirismo y profundidad la travesía de la esclava que prefiere matar a su hija de dos años antes de que padezca lo que ella vivió. Obtuvo el Premio Pulitzer en 1988.

Fragmento:

“En el 124 había un maleficio: todo el veneno de un bebé.

Las mujeres de la casa lo sabían, y también los niños. Durante años, todos aguantaron la malquerencia, cada uno a su manera, pero en 1873 Sethe y su hija Denver eran las únicas víctimas. Baby Suggs —la abuela— había muerto; los hijos, Howard y Buglar, se largaron al cumplir los trece años… en cuanto bastó con mirar un espejo para que se hiciera trizas (ésta fue la señal para Buglar), en cuanto aparecieron en el pastel dos huellas de manos diminutas (ésta lo fue para Howard). Ninguno de los dos esperó a ver más: ni otra olla llena de garbanzos humeando en el suelo, ni las migajas de galleta esparcidas en línea recta junto al umbral. Tampoco aguardaron la llegada de otro período de alivio: las semanas, incluso meses, en que no había perturbaciones. No. Cada uno de ellos huyó al instante… en cuanto la casa profirió el único insulto que para ellos no debía soportarse ni presenciarse por segunda vez”.

***

Edad Dorada: 1870-1900

 

La edad de la inocencia, de Edith Wharton (1920)

Los orígenes de la aristocracia de Nueva York en la segunda mitad del XIX y la formación de reglas, prejuicios y tradiciones de la sociedad y de las desigualdades entre hombres y mujeres. Un mundo de convenciones que termina por gestar una violencia soterrada. Aquí a través de la vida de la condesa Ellen Olenska que vive en Europa y busca el divorcio, y de Newland Archer, un abogado de rica familia que se enamora de ella, pero que está comprometido con May Welland, prima de la condesa. La condición humana, sus traiciones, su hipocresía, sus máscaras, y el deber de la responsabilidad que sacrifica el verdadero deseo y amor. Obtuvo el Premio Pulitzer en 1921.

Fragmento:

“Sabía que algo había perdido: la flor de la vida. Pero ahora pensaba en ella como algo tan inalcanzable e improbable que afligirse por ello habría sido como desesperarse por no haber obtenido el premio gordo de la lotería. Cuando pensaba en Ellen Olenska, lo hacía en abstracto, serenamente, como puede pensarse en la amada imaginaria de un libro o de un cuadro; se había convertido en la visión acumulada de todo cuanto le había faltado”

***

Conquista del Oeste: 1880-1910

Mi Ántonia, de Willa Cather (1918)

Se trata de una recreación de la dura vida de los pioneros del antiguo Oeste a través de los pobladores de Nebraska y el papel crucial y silencioso que desempeñaron las mujeres en aquella conquista del territorio. El narrador es Jim Burden, un hombre adulto que recuerda cuándo y cómo llegó a aquellas praderas y entabló amistad con Ántonia, una de las hijas de unos inmigrantes checos. Una mirada sobre la multiculturalidad de la que está hecha Estados Unidos.

Fragmento:

“Llegamos al límite del campo, donde se separaban nuestros caminos. Le cogí las manos y las apreté contra mi pecho, sintiendo una vez más que eran fuertes y cálidas y agradables aquellas manos morenas, y recordando todas las cosas buenas que había hecho por mí. Las mantuve largo rato sobre mi corazón. Se cerraba la noche a nuestro alrededor, y tenía que forzar la vista para verle el rostro, que quería llevar conmigo para siempre, el rostro más cercano y real que había bajo las sombras de todos los demás rostros femeninos, en lo más íntimo de mi memoria”.

 

Esta primera parte de esta antología ha recorrido la formación y construcción de Estados Unidos a través de:

  • Puritanismo.
  • Frontera.
  • Conquista del territorio.
  • Exterminio indígena.
  • Esclavitud.
  • Guerra de Secesión.
  • Reconstrucción.
  • Inmigración y colonización del Medio Oeste

La nación ya está construida, pero aún no es la potencia mundial que llegará a ser. La Primera Guerra Mundial abrirá un nuevo capítulo en el que Estados Unidos dejará de mirar únicamente hacia dentro para convertirse en protagonista de la historia del siglo XX. Esta segunda parte tratará de novelas que retratan la sociedad de consumo de los años veinte, la Gran Depresión, la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría, la lucha por los derechos civiles y los desafíos del Estados Unidos contemporáneo.

ESPECIAL

Primera parte: La historia de Estados Unidos a través de sus grandes novelas (1): de la época de la colonia a la construcción de una nación.

Segunda parte: La historia de Estados Unidos a través de sus grandes novelas (2): la construcción del siglo americano

Tercera parte: La historia de Estados Unidos a través de sus grandes novelas (3): las fracturas del sueño americano y la incertidumbre del siglo XXI.

Epílogo: La historia de Estados Unidos a través de sus grandes novelas: veintiún libros para entender 250 años de un país.

 

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Winston Manrique Sabogal

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